La tarea de intervenir en los conflictos interpersonales desempeñada por los educadores en la labor educativa suelen surgir con una cierta frecuencia y estos adoptan diversos roles. En este sentido el profesional de la educación como gestor de conflictos desempeña un papel crucial en aprovechar los conflictos para trabajar positivamente la emocionalidad del alumnado.
Abarca, Marzo y Sala (2002) proponen siete roles de actuación que los profesores adoptan en la gestión de los conflictos:
De este panorama, entendemos que el profesor que media en los conflictos en el aula adoptando el rol mediador brindará el fortalecimiento de las competencias emocionales del alumnado para que estos interactúen de manera adecuada con el entorno, contribuyendo de esta manera a prevenir y resolver los conflictos surgidos en el calor del aula.