Se justificó la superación de la lógica formal y la aceptación de la lógica dialéctica. El discurso de Simón Rodríguez se convierte, en sí y para sí, en un proyecto de acción. La noción de reconocimiento, emplea por Paul Ricœur, fundamenta el discurso de Simón Rodríguez como proyecto civilizador. La afirmación se sostiene en la autoridad de Hugo Zemenlman, Michel Foucault, Jürgen Habermas, Jean Carón, Antonio Gramsci, Teum van Dijk, Avram Noam Chormyky. El próximo capítulo, De la racionalidad del patrimonio, desarrolla la argumentación requerida para sustentar la Teoría.