Si bien durante los últimos años la cuestión universitaria ha sido objeto de una prolífica producción científica y académica desde diferentes miradas disciplinarias (Krotsch, 2002; Araujo, 2008), se requiere un mayor desarrollo de la mirada internalista que dé cuenta de los rasgos propios que hacen de la universidad una organización peculiar. Esto supone detenerse en los procesos y dinámicas que tienen que ver estrictamente con la vida universitaria y con las problemáticas específicas que allí acontecen. Se trata, en palabras de Carli (2007), de leer la ‘experiencia universitaria’ y acercarse a ella desde una mirada teórica, epistemológica y metodológica que pueda “considerar a la universidad desde el punto de vista de la experiencia que transcurre allí, que muchas veces es la experiencia etnográfica del ciclo vital de una persona” (Carli, 2007: 3). Recuperar las miradas de docentes y estudiantes, actores del desarrollo curricular, aportará a la comprensión de los factores que favorecen u obstaculizan el tránsito por la universidad.