Resultados de la primera etapa sustitutiva: 1946 - 1958
La Segunda Guerra Mundial había terminado; los países Europeos que antaño se habían abastecido de los productos agrícolas argentinos se cerraron para la reconstrucción volcándose a la protección de sus mercados, mientras que EE.UU se erigía como la principal ganadora de todo este proceso. El libre cambio no volvería a ser una opción viable dadas las circunstancias. Con este panorama internacional del comercio internacional Juan D. Perón llega a la presidencia.
Para analizar los resultados del periodo hay que tener en cuenta que ya entre 1930 y 1940 había comenzado a desarrollarse el proceso de sustitución pero no con una política industrial destinada al efecto.
Por varios factores, la importación de manufacturas disminuyo del 45% de la oferta total de bienes industriales en 1929 a solo el 15% en 1950, cifra que en aquella época era uno de los porcentajes más bajos para cualquier país de tamaño medio fuera del bloque socialista. El desarrollo industrial basado en la ISI comenzaba a cobrar vital importancia en lo que hace a los bienes de consumo final, pero la proporción de importaciones en la oferta interna total de bienes de capital y de productos intermedios cayo también sustancialmente como se puede apreciar en el cuadro 6.
Nótese en el cuadro 6 la marcada disminución de las importaciones de bienes tanto de consumo; intermedios; como de capital que si bien estuvo influida por la capacidad del país de mantener equilibrada su balanza de pagos, por otro lado demuestra la capacidad de la economía nacional de autoabastecerse de los bienes que previamente compraba al extranjero impulsado por un proceso de dinámico desarrollo industrial endógeno. En el grafico 1 puede apreciarse la contracara del proceso de disminución de las importaciones manufacturas con el incremento sostenido y al alza constante de las manufacturas nacionales en el PBI.
Si bien el proceso político del peronismo tuvo un alto nivel de conflictividad y la economía estuvo fuertemente restringida a la inversión extranjera, la sustitución tuvo un alto nivel de participación en las manufacturas industriales que ya hacia fines de la década de 1940 llegaba casi al 25% del PBI (véase la evolución en el grafico 1).
Esto contrasta abiertamente con la opinión difundida falsamente, de que recién hacia fines de 1950 con el “Desarrollismo” la industrialización estaría centrada en la industria liviana y no en la pesada, o en la producción de bienes finales más que en los intermedios o básicos. Por otro lado, la primera etapa sustitutiva que coincidió con los “Planes Quinquenales” del peronismo se caracterizó por incentivar el desarrollo de la industria liviana. Consecuencia de las políticas públicas desarrolladas por el gobierno y orientadas a incentivar la industria, a saber:
La participación de las manufacturas en el producto bruto interno (PBI) aumento en 2.6%; del 21.6% en 1930 – 1939 al 24,2 % en 1949, tengamos en cuenta que esto no fue sin percances para el sector agrícola ya que esta transferencia de recursos a través de medidas tributarias y de fijación del tipo de cambio diferencial afecto también las exportaciones agrícolas que eran la fuente de financiamiento del sector industrial y contribuyo al surgimiento de problemas en la balanza de pagos.
Nótese, en el grafico siguiente la evolución sostenida de la participación de las manufacturas en el PBI, lo cual denotaba el éxito en la transformación estructural de la industria vía la estrategia de sustitución:
En el periodo 1929 – 1950 predomino el desarrollo de la industria textil que consiguió reducir la importación de textiles de más del 25% de su valor total en 1929 a menos del 10% después de 1950. En el segundo periodo resulta más difícil de caracterizar porque, aparte de la declinación en textiles el mismo grupo de industrias tradicionales perdió importancia relativa frente a las industrias consideradas modernas.
Desde ya cabe aclarar que este periodo no estuvo libre de fluctuaciones cambiarias, inestabilidad político institucional; golpes de Estado; ni de ningún otro vaivén político; pero el objetivo de este trabajo es demostrar que el desarrollo industrial endógeno del país fue posible en parte gracias a un intenso periodo de políticas públicas orientado a la creación de capacidades donde no existían anteriormente.
Indudablemente como podemos apreciar en el grafico 2 la estrategia de desarrollo industrial basada en el fomento y la protección de la industria liviana comenzaba a dar resultados beneficiosos culminando el turbulento año de 1949 con una participación de las manufacturas industriales en casi el 25% del PBI.
Por último, dentro de las principales políticas públicas desarrolladas por el Estado hacia fines de la década del 1940 fue sostener la administración de las empresas de capitales nacionales que estaban al borde de la quiebra con el específico fin de proteger el empleo mientras tanto se creaban las empresas nacionales:
Antes que seguir avanzando debemos hacer un alto para resaltar la importancia estratégica que tuvo SOMISA en la siderurgia y la metalurgia compleja de desarrollo industrial nacional.
Si bien, las política publicas orientadas a la estrategia de desarrollo del sector comienza a dar sus frutos recién en la década del 1960, o sea en el periodo posterior denominado “de la industria pesada” no podemos pasar por alto que los lineamientos generales de acción habían sido expuestos hacia fines de 1930 por el General Manuel N.A. Savio quien había comenzado a tener en cuenta la necesidad estratégica que tenía la industria en general y en particular la siderurgia.
Savio, ya en 1933 publicó su obra "Movilización Industrial" y en 1938 elevó a la Dirección de Materiales del Ejército un proyecto que dio nacimiento a lo que después se conoció como Dirección General de Fabricaciones Militares. Los principios de acción necesarios contenidos en el “Plan Savio” se fundamentan en la necesidad de creación de cuatro tipos de unidades industriales esenciales para el desarrollo de la metalurgia en el país, a saber:
El “Plan Savio” sirvió en su momento para demostrar el estado de una industria atrasada en relación a los países de primera línea, en la producción de bienes, equipos y maquinaria pesada de cierta complejidad. Esto le generaba al país una industria altamente “dependiente” en cuanto a todo lo que fuese tecnología de punta o muy sofisticada. El trabajo del General Savio fue el principio de conjunto de esfuerzos de planificación y ejecución de los programas de estímulo al sector industrial, un verdadero logro de políticas públicas de largo plazo y asentó las bases para uno de las industrias más competitivas del país, y para algunos una muestra de la necesidad que tienen las países en vías desarrollo de intervenir en sus economía a fin de desarrollar las estructuras necesarias para el desarrollo y un argumento empíricamente valido que contrarrestaría el principio ortodoxo que afirma que Estado tiene conocimientos limitados de los proceso de mercado, aunque por otro lado es comprensible dentro de su época, y en la ausencia de estímulos a la inversión extranjera directa.
Como sea, los esfuerzos de este grupo de planificadores industriales nucleados por Savio dieron como fruto la sanción de la Ley 12.987/47 sancionada el 13 de junio de 1947, que garantizó el Plan Siderúrgico y creación de SOMISA.
La referida ley concretó la estructura funcional del Plan Siderúrgico Argentino, que a grandes rasgos puede resumirse así:
Por otra parte vale resaltar también las acciones y políticas públicas emprendidas por el Estado para el desarrollo industrial en este periodo, a saber:
Aunque la producción industrial podía contar con el impulso que le proveía el mercado interno que en aquel momento contaba con un poder adquisitivo interesante, así como también con precios relativos favorables a los productos manufacturados, el sector industrial no estaba al margen de la crisis económica que se manifestó en el país a principios de la década de 1950. Por el lado de la oferta de manufacturas locales estas se verían cada vez más comprimidas por:
Por lo tanto, los únicos sectores que lograron un crecimiento considerable fueron aquellos que contaban con acceso al aprovisionamiento local de maquinarias y equipos, a saber la “industria liviana” que hacia fines de 1950 ya había alcanzado el límite de su capacidad productiva. Pero esta industria ya no tenia en este momento las ganancias que había obtenido en los principios de la década con la expansión de la demanda, por el contrario los salarios eran excesivamente altos por la presión sindical y no había tampoco demasiado margen para la expansión.
Hay que tener en cuenta que durante 1953, hubo un viraje importante en la política económica del país, y dada la difícil situación que generaba ir alcanzando el agotamiento del proceso de desarrollo de la industria liviana era necesaria una inyección de capitales e inversiones para pasar a una etapa superior.
Las políticas de estabilización y apertura impulsadas por el gobierno provisional de Lonardi / Aramburu hacia la Inversión Extranjera Directa (IED) tuvo un papel importante dado que atrajo inversiones de peso al sector industrial metalmecánico eje de las política industrial facilitando así la creación en la provincia de Córdoba del principal polo sectorial. La industria automotriz fue una de las principales beneficiarias de este proceso ya que arribaron en dicho proceso las siguientes empresas:
Según algunos autores se constituyó en el inicio del mayor polo metalmecánico del país, ya que al expandirse en su actividad permitieron el desarrollo de los proveedores locales de piezas y autopartes nacionales. Comparado con el nivel de inversiones que se recibirían 10 años después estos logros se pueden considerar modestos pero lo importantes es tener en cuenta que sentó las bases para el salto cualitativo y cuantitativo industrial denominado “Desarrollismo”. Por lo que en el balance podemos afirmar que este proceso fue sin duda eminentemente exitoso.
Como se aprecia en el cuadro 7, a medida que nos acercamos a los años sesenta, aquellos sectores que inicialmente habían sido el motor del proceso industrial a saber textiles y alimentos, comenzaban a quedar rezagadas para dejar su lugar a la industria pesada. Es interesante observar la evolución fenomenal que había tenido la producción maquinaria; aparatos eléctricos, metales, productos químicos y vehículos en la que se concentraría la siguiente fase de auge del proceso.
Por lo tanto, a través de la aplicación de medidas heterodoxas basadas en el estímulo y la protección se había alcanzado un avanzado grado de desarrollo industrial, hasta el momento el más avanzado de Latinoamérica, pero hacía falta un esfuerzo aun mayor, un esfuerzo verdaderamente …“Desarrollista”
En eumed.net: |
![]() 1647 - Investigaciones socioambientales, educativas y humanísticas para el medio rural Por: Miguel Ángel Sámano Rentería y Ramón Rivera Espinosa. (Coordinadores) Este libro es producto del trabajo desarrollado por un grupo interdisciplinario de investigadores integrantes del Instituto de Investigaciones Socioambientales, Educativas y Humanísticas para el Medio Rural (IISEHMER). Libro gratis |
15 al 28 de febrero |
|
Desafíos de las empresas del siglo XXI | |
15 al 29 de marzo |
|
La Educación en el siglo XXI |