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Juan Carlos Mart�nez Coll
1 - EL ESTADO DE LA CUESTI�N
1-b. La G�nesis de una Idea.
En 1.973 el profesor de la Universidad de Sussex John Maynard Smith publica en Nature un articulo (Maynard Smith 1.973) en el que describe un modelo de combates entre animales. Se observa frecuentemente en la naturaleza que cuando los animales de la misma especie luchan entre s�, siguen unas pautas de comportamiento ritualizado, uno de cuyos efectos es que sea muy poco frecuente que como consecuencia de la lucha se produzcan heridas graves. Ese fen�meno no es m�s que uno de los muchos comportamientos de tipo altruista que se han descubierto al estudiar las sociedades animales. Al tratar de explicar estas fen�menos en t�rminos de evoluci�n darwinista, se presentan problemas te�ricos de dif�cil resoluci�n. Maynard Smith desarrolla en dicho articulo un nuevo concepto, el de Estrategia Evolutivamente Estable (EEE).
Una EEE es una pauta de comportamiento que, si es adoptada por la mayor�a de los miembros de una poblaci�n, cualquier individuo que elija una estrategia diferente se ver� seriamente perjudicado y encontrar� muy dif�cil reproducirse y transmitir ese tipo de comportamiento mutante a sus descendientes. Formalmente el modelo de Maynard Smith consiste en la dinamizaci�n de un juego de suma no nula. Para la teor�a de juegos supon�a tambi�n una interesante aportaci�n ya que las soluciones generales que se hab�an propuesto para los juegos de suma no nula -el esquema de arbitraje de Nash (Nash 1.950), el punto de Bowley- requer�an para su aplicabilidad condicionamientos muy especiales.
Tuve conocimiento de ese trabajo a finales de 1.978 por un articulo del mismo autor publicado en una revista espa�ola (Maynard Smith 1.978). La idea de aplicar ese modelo a las relaciones sociales de la especie humana me result� muy estimulante. En 1.981 y 1.982 realic� esa labor (Martinez Coll 1.982). En aquel momento se estaba iniciando en nuestro pa�s el proceso auton�mico. Muchos analistas pol�ticos denunciaban el peligro potencial que pod�a representar ese proceso para la "unidad de la patria". Las regiones aut�nomas encontrar�an abundantes motivos de conflicto por los que tendr�an que competir entre s�. Y en esos enfrentamientos podr�an desarrollarse estrategias cada vez mas agresivas que por un proceso acumulativo desembocasen en luchas independentistas. Paralelamente en la prensa diaria pod�an encontrarse noticias que parec�an dar la raz�n a las anteriores argumentaciones: se denunciaban comportamientos xen�fobos por parte de las nuevas autoridades auton�micas, los grupos pol�ticas independentistas proced�an a violentas escaladas, etc. Los pol�ticos de derechas ped�an un gobierno coactivo que, mediante severas restricciones a la autonom�a regional, impidiera el desarrollo de ese proceso.
Aplicando el modelo de Maynard Smith al problema citado suger� como conclusi�n que, al igual que ocurre entre los animales, exist�an fuerzas en el proceso auton�mico que encaminar�an a los pol�ticos regionales hacia comportamientos convencionales y a someterse a las reglas del juego pol�tico limpio, sin la necesidad de la intervenci�n arbitral de un estado coactivo.
Unos meses despu�s de la presentaci�n y lectura de mi tesis de licenciatura, me enter� de que, simult�neamente a mis traba jos, Robert Axelrod, profesor de ciencias pol�ticas de la Universidad de Michigan, hab�a utilizado tambi�n algunos conceptos del modelo de Maynard Sm�th para analizar conflictos entre individuos de la especie humana (Axelrod 1.981). Mediante la simulaci�n por ordenador, Axelrod enfrent� distintas estrategias de mayor o menor car�cter cooperativo y estudi� su evoluci�n. Posteriormente convoc� un torneo p�blico de estrategias. Invit� a participar a investigadores de diversas ramas cient�ficas y especialistas en inform�tica. Entre los concursantes se encontraron economistas, matem�ticos, psic�logos, bi�logas -Maynard Smith inclusive- etc. Las estrategias deb�an estar definidas en cualquier lenguaje inform�tico normalizado.
En total recibi� sesenta y dos programas. El mas complejo constaba de 152 l�neas de FORTRAN. El mas breve, s�lo cuatro l�neas de BASIC, fue presentado por Anatol Rappoport, un experto en teor�a de juegos de la Universidad de Toronto. Cada programa se enfrent� doscientas veces con cada uno de los dem�s presenta dos. Aunque m�s adelante analizar� en detalle el modelo de Maynard Smith y los experimentos de Axelrod, adelantar� ahora que el vencedor absoluto fue el programa de Rappoport. El Newcomb Cleveland Prize que ofrece la Asociaci�n Americana para el Progreso de las Ciencias al mejor art�culo del a�o publicado en la revista Science fue otorgado en su edici�n referida a 1.981 a Axelrod por estos trabajos.
Inspirado por estas experiencias, en el verano de 1.983 elabor� un programa de ordenador que me permit�a simular los procesos din�micos que habla descrito en mi tesis de licen ciatura. Progresivamente he estado introduciendo diversas modifi caciones hasta obtener varios programas que permiten una gran claridad y profundidad de an�lisis. Como expondr� m�s adelante, he realizado el seguimiento de la evoluci�n de conflictos estrat�gicos con una duraci�n en algunos casos de mas de cincuenta mil enfrentamientos.
Otros estudios referentes a la din�mica evolutiva biol�gica fueron reafirmando en mi mente tambi�n la visi�n org�nica de la econom�a y anim�ndome a presentar en t�rminos formales la din�mica econ�mica como el resultado de la selecci�n de las empresas como consecuencia del diferencial de sus eficacias darwinianas. Esto me oblig� tambi�n a un repaso de lo que pudieran haber realizado previamente los muchos autores que hab�an relacionado econom�a y biolog�a.
En la tarea de b�squeda bibliogr�fica recib� importantes ayudas, Angel Palazuelos, del Centro de Informaci�n y Documentaci�n de la Universidad de M�laga, consult� varias bases inform�ticas de datos, obteniendo valiosos resultados especial mente en trabajos de bi�logos sobre estrategias evolutivamente estables. Pepe Villena result� ser una base de datos viviente, y me ofreci� gran cantidad de referencias de su fichero particular que resultaron ser important�simas para mi.
El exigente rigor de Gumersindo Ruiz, director de esta tesis, me forz� a una escrupulosa tarea de descripci�n, an�lisis y explicaci�n de mis experimentos cuyo fruto son estas p�ginas. Las conversaciones que mantuve con �l, la afici�n que me infundi� hacia la investigaci�n y aplicaci�n del an�lisis econ�mico, me servir�n tambi�n sin duda en todos los trabajos que realice a partir de ahora.
El empe�o que puse quiz� fue excesivo y me hizo abandonar otras obligaciones. Debo pedir disculpas por ello a Guillermo y Alfonso y agradecer a Coral sus infructuosos esfuerzos por disimular sus celos de los ordenadores.
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