Desde que se publicó el libro de los Meadows sobre los límites del crecimiento en el año 1972 como encargo del Club de Roma, se fue haciendo popular la idea de que el modelo de desarrollo traspasaba los límites de la capacidad de carga de nuestros ecosistemas, para proporcionar recursos al sistema social, idea defendida por sectores científicos y grupos ecologistas. Ernest García (García E. 1997) nos habla de un modelo de insostenibilidad planteado desde la superación de la capacidad de carga planetaria, que el autor ubica en el campo del Neo-malthusianismo, con interpretaciones diferentes sobre el papel de la tecnología y el consumo, supone que dichos límites son medibles.
Una forma simple de cuantificar esta apropiación de los recursos por parte de la sociedad es mediante la ecuación “IPAT” desarrollada por Paul Ehrilch en 1971 (en Sachs J. 2008):
I = P x A x T
Donde:
I= Impacto ambiental total de la humanidad sobre el planeta
P= Población
A= Afluencia, número de productos o servicios consumidos por persona (p.e. para los economistas el PIB)
T= Impacto ambiental por unidad de producto/servicio consumido, o factor de eficiencia tecnológica
La ecuación muestra que para mantener un nivel de impacto, en un marco de población creciente y de extensión del acceso a los productos o servicios a una mayor parte de la población (idealmente a toda), el factor de eficiencia (T) es el único que puede compensar este crecimiento (debe notarse que una mayor eficiencia resulta en un valor menor de T). La ecuación IPAT permite tener una idea general de la magnitud del salto en eficiencia que se necesita para mantener (o reducir) el nivel de impacto.