Durante el mandato cardenista (1934-1940), se señala que la educación debe asumirla el Estado. El artículo 3º constitucional de entonces se resume así: “la educación que imparta el Estado será socialista y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual, la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permitan crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social” (Torres Septién: 1998: 54).
La postura del gobierno en este sexenio es de una negación absoluta a que el clero intervenga en la educación del país, ante lo cual se proclama: “es una facultad exclusiva del Estado” (Torres Septién: 1998: 126), aún así, varias escuelas confesionales de aquel momento salen de la clandestinidad. Se deja de lado la propuesta de una educación socialista como medio para conseguir un fin específico, pues, en los años treinta, la educación se concibe como un fin en sí misma, haciendo énfasis en diferenciar lo público y lo privado (Villa Lever: 2003).
Con la expansión de universidades públicas en gran parte del territorio mexicano, las instituciones privadas de nivel superior comienzan a competir en este escenario académico -aunque la mayoría de las instituciones postsecundarias privadas que funcionan en la actualidad se crean después de 1960-, como la Universidad Autónoma de Guadalajara, fundada en el año de 1935, institución que respondió a las necesidades de la clase social dominante. No obstante que a este centro educativo se le conoce como la primera institución privada de nivel superior en México, la universidad de carácter privado más antigua, se afirma, es la Escuela Libre de Derecho, establecida desde el año de 1912. Posteriormente, en 1943, se crean el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad Iberoamericana.
En opinión de Acosta (2005), una primera etapa de antecedente de la Educación Superior Privada en México se inicia en 1935, cuando se constituyen las instituciones privadas originarias que sentaron las bases organizacionales y principales orientaciones sociales del crecimiento del sector. En este periodo se hallan 6 establecimientos particulares de nivel superior.
Cuadro 26
Establecimientos de Educación Superior Privada
1935-1957
Año |
Establecimiento |
Lugar de instalación |
1935 |
Universidad Autónoma de Guadalajara |
Guadalajara, Jalisco |
1940 |
Universidad de la Américas |
México, D.F. |
1943 |
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey |
Monterrey, Nuevo León |
1946 |
Instituto Tecnológico Autónomo de México |
México, D.F. |
1947 |
Universidad de las Américas-Puebla |
Cholula, Puebla |
1957 |
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente |
Guadalajara, Jalisco |
Fuente: ANUIES (2000), citado por Acosta (2005)
Los proyectos educativos de estos planteles estuvieron encaminados a responder a las necesidades de determinados grupos sociales. Por ello, la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) surge “como una respuesta local a pugnas entre sectores tradicionalmente enfrentados en la región: los grupos católicos y una burguesía principalmente comercial y agraria, contra el Estado de los años 1920-1940. Esto combina las nociones liberales de la práctica confesional con una fuerte ideología de ‘servicio’ de extracción cristiana” (De Leonardo: 1983: 135).
Más adelante, se crea la primera institución de nivel superior en la capital mexicana, la de Las Américas, fundada por un pequeño grupo de estudiantes como Mexico City Junior College, que obtiene su acreditación de la Asociación de Colegios y Universidades de Texas con estatus de extraterritorialidad (ANUIES: 2000, citado por Acosta: 2005). La Universidad Iberoamericana (UIA), nace en 1943 como “una respuesta del clero a la creciente secularización de la enseñanza que vive el país desde el siglo XIX y a su pérdida de poder en el campo educativo” (De Leonardo: 1983: 135). Este plantel es instaurado por la Compañía de Jesús, ofreciendo carreras relacionadas con la educación, la arquitectura y los servicios (Acosta: 2005).
El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), fundado también en el año de 1943, es resultado de “la lucha contra la política educativa del Estado y de la Universidad Nacional, fomenta una educación de corte técnico y científico, ligada a las necesidades regionales del capital” (De Leonardo: 1983: 136). En 1946 nace el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en 1947 la Universidad de las Américas, y por último, el ITESO en 1957 (Rangel: 1983; Solana, Cardiel y Bolaños: 1997).
Las primeras universidades privadas, fundadas entre 1935 y 1947, no viven el fenómeno de la competencia ejercida por otras universidades del mismo sector. En la actualidad, algunas de ellas se definen como universidades fuertemente competitivas, frente a aquellas universidades privadas contemporáneas que muestran una amplia oferta educativa y acaparan una matrícula importante.
En el sexenio ávilacamachista (1940-1946), se plasma la ideología del gobierno en un proyecto de ley para reformar el artículo 3º de la Constitución –suprimiendo la educación socialista del sexenio anterior-, en él se habla de impartir educación en todos los tipos y grados. Ante la imposibilidad de absorber el crecimiento de la población escolar por parte del Estado, el gobierno impulsa el funcionamiento de las escuelas sostenidas por los particulares (Torres Septién: 1998).
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