LAS DOCTRINAS POL�TICAS DEL PARTIDO ACCI�N NACIONAL: DEL FALANGISMO A LA DEMOCRACIA CRISTIANA
H�ctor G�mez Peralta
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Toda lucha entre partidos persigue no s�lo un fin objetivo, sino tambi�n y ante todo, el control sobre la distribuci�n de los cargos.
Max Weber
Para sacar al PAN del atolladero electoral en que se encontraba en la d�cada de los 50, Jos� Gonz�lez Torres eligi� tomar la senda trazada por la Democracia Cristiana Internacional. Desde la Convenci�n de 1956 Gonz�lez Torres ya hac�a p�blica su intenci�n no s�lo de que Acci�n Nacional adoptara las estrategias y la estructura de los partidos Dem�crata Cristianos, sino adem�s de afiliar al partido a la Internacional , pero no tuvo eco su propuesta hasta despu�s del desastre electoral panista en 1958; por lo que en 1959 logr� ser ungido por la Convenci�n Nacional como presidente del partido, iniciando con ello una agresiva pol�tica para que el PAN evolucionara como una alternativa electoralmente viable y como un partido de oposici�n agresivo.
Los partidos con los que Jos� Gonz�lez Torres entabl� fuertes v�nculos para afiliarse a la Organizaci�n Dem�crata Cristiana de Am�rica, fueron el Partido Dem�crata Cristiano (PDC) de Chile y el Comit� de Organizaci�n Pol�tica Electoral Independiente (COPEI) de Venezuela. Estos partidos ten�an con el PAN de la primera �poca unas similitudes asombrosas. Los tres partidos fueron fundados por j�venes profesionistas e intelectuales cat�licos que pugnaban por un r�gimen org�nico basado en los principios de justicia social-cristiana, en oposici�n al liberalismo y el socialismo. De hecho, el 12 de diciembre de 1931, Luis Calder�n Vega y Miguel Estrada Iturbide, como representantes de la Uni�n Nacional de Estudiantes Cat�licos de M�xico (UNEC), conocieron en el primer Congreso Iberoamericano de la Acci�n Cat�lica Universitaria en la Ciudad de M�xico a Rafael Caldera de Venezuela (que en los a�os 60 lleg� a ser l�der del COPEI) y Eduardo Frei (que en los a�os 60 lleg� a ser l�der del PDC) .
De una manera similar al hecho de que el PAN tuvo en su dirigencia a todos los l�deres de la UNEC, el COPEI fue creado por la Uni�n Nacional de Estudiantes (UNE), y la antecesora de la Democracia Cristiana de Chile, la Falange Chilena, fue formada por la Asociaci�n Nacional de Estudiantes Cat�licos (ANEC) . Al igual que la UNEC, la UNE y la ANEC fueron fundadas y lideradas por sacerdotes jesuitas. Otra similitud fue que las primeras plataformas y doctrinas pol�ticas de los tres partidos eran pr�cticamente id�nticas, incluso utilizando el mismo vocabulario, consecuencia de que su fuente ideol�gica era la misma: las Enc�clicas sociales de los papas, principalmente Rerum Novarum y Quadragesimo Anno. Por si fuera poco, el primer nombre de COPEI fue Acci�n Nacional, dos a�os despu�s de la fundaci�n del PAN de M�xico .
Pero a pesar de esas ra�ces compartidas, los partidos ten�an tambi�n diferencias notables resultado de las particularidades de los pa�ses y reg�menes pol�ticos a los que pertenec�an. El PAN era el �nico de los tres partidos que viv�a en una naci�n con un historial de persecuci�n religiosa y pertenec�a a un r�gimen anticlerical, por lo que estaba imposibilitado de ostentar un s�mbolo o palabra que hiciera alusi�n a un credo religioso. M�xico ten�a un sistema de partido hegem�nico que sembr� en la mente de muchos panistas la idea de que la v�a electoral no necesariamente era el camino a seguir . Adem�s, los partidos Dem�crata Cristianos sudamericanos ten�an como principal sost�n electoral a las organizaciones campesinas y obreras cat�licas, mientras que el PAN ten�a la particularidad de contar con un grupo dentro de su coalici�n dominante, el liderado por G�mez Morin, que desconfiaba del sindicalismo y de los movimientos pol�ticos con cariz religioso. Por lo que G�mez Morin, con su proyecto de modernizaci�n secular, estaba decidido a que el PAN tomara un camino distinto al de la Democracia Cristiana.
En los a�os 50 el coraz�n de la Democracia Cristiana latinoamericana era Venezuela. En ese pa�s se encontraba tambi�n la sede de la ODCA y los principales puestos de esa organizaci�n eran ocupados por miembros del COPEI. El punto de penetraci�n de la Democracia Cristiana en el PAN fue el Sector Juvenil del partido. Desde 1957 los principales l�deres juveniles panistas fueron invitados por Rafael Caldera, entonces presidente de COPEI, para tomar cursos donde se ense�aba la doctrina Dem�crata Cristiana, as� como la forma en que estaba organizado ese partido, sus t�cnicas de lucha y proyectos de gobierno .
El primero de los panistas en asistir a esos cursos fue, con el apoyo de Gonz�lez Torres, Alejandro Avil�s, director de La Naci�n, que regres� de Caracas convertido en un verdadero agente promotor de la Democracia Cristiana. En una entrevista declar� que aunque en 1957 inici� sus cursos de formaci�n Dem�crata Cristiana, desde tiempo atr�s entabl� v�nculos con los l�deres de la ODCA:
Por cartas y conversaciones de grandes amigos m�os, como los doctores Rafael Caldera, Lorenzo Fern�ndez, Ar�stides Calvani, Miguel �ngel Land�ez, V�ctor Jim�nez Land�nez, Luis Herrera Campnis, he seguido con gran inter�s desde Julio de 1946, en que Rafael y Lorenzo hicieron su primer viaje a M�xico, el desarrollo, las luchas y los avances del COPEI, y en mi revista La Naci�n he dado acogida a las informaciones, todas fidedignas, que los amigos (dem�crata cristianos) me han remitido .
Avil�s no disimulaba en lo m�s m�nimo su simpat�a y apoyo hacia la Democracia Cristiana, por el contrario, alardeaba de ello todo lo que pod�a. Hacia propaganda de todos los logros del COPEI, desde la construcci�n de un modesto puente sobre el lago de Maracaibo, hasta la desarticulaci�n de un intento de golpe militar en Venezuela . Su admiraci�n por Caldera y el COPEI era manifiesta, al primero lo llam� �portavoz del Continente� y �vocero de las libertades humanas� , y al segundo �gu�a de la conciencia venezolana� .
Tanto la ODCA como el COPEI estaban doctrinalmente influenciados y financieramente apoyados por la Uni�n Dem�crata Cristiana de la entonces Alemania Federal . Entre 1960 y 1962 docenas de miembros del Sector Juvenil del PAN viajaron a aquella naci�n europea para recibir cursos de doctrina, gracias a becas otorgadas por la Uni�n Internacional de la Juventud Dem�crata Cristiana. Ese grupo de j�venes panistas estaban encabezados por Hugo Guti�rrez Vega, Manuel Rodr�guez Lapuente, Carlos Arreola, Horacio Guajardo, Enrique Tiessen y, por supuesto, Alejandro Avil�s. A su regreso, ellos se dedicaban a trabajar por fomentar la difusi�n de la doctrina Dem�crata Cristiana en M�xico. Para cumplir con todas esas actividades, seg�n los c�lculos del l�der de la Juventud Dem�crata Cristiana de M�xico, Federico M�gemburg, en ese par de a�os recibieron cerca del mill�n de pesos .
Uno de los �becarios� panistas m�s sobresalientes fue Enrique Tiessen, pues sus art�culos eran de los m�s recurrentes en La Naci�n, principalmente en lo referente al modelo econ�mico de Konrad Adenauer y Ludwig Erhard, al cual se mostraba como una alternativa cat�lica entre el capitalismo de libre mercado y el estatismo socialista:
El gobierno del Canciller Konrad Adenauer, se ha dado a la tarea de cumplir este postulado del pensamiento social-cristiano en diferentes formas, de las cuales las m�s recientes son las que ahora queremos rese�ar. La primera es la aprobaci�n en primera instancia, de la ley sobre participaci�n de utilidades en la empresa alemana, como primer paso legal para que los obreros y los empleados tomen parte activa en la operaci�n y en los resultados de su propia empresa. Los siguientes pasos ser�n la co-gesti�n y la co-propiedad en la empresa, dentro de una nueva sociedad que presupone una reforma en las concepciones actuales de la empresa, de la profesi�n y de la estructura social .
Es relevante mencionar que esas ideas se tradujeron en propuestas legislativas que el PAN presentaba en la C�mara de Diputados, como fue el caso del �reparto de utilidades alem�n� que cita Tiessen, pero el PRI rechaz� la iniciativa, para posteriormente presentarla ante el pleno como suya y, obviamente, aprobarla por mayor�a absoluta .
Otros trabajo sobresaliente de Tiessen es aquel donde relata el IX Congreso Europeo de la Uni�n Internacional de la Juventud Dem�crata Cristiana, donde �l mismo se acredit� como delegado mexicano .
En mayo de 1960, Rodr�guez Lapuente y Pedro Lara formaron el Instituto T�cnico de Estudios Sociales (ITES), ubicado en la calle de Anax�goras, colonia Narvarte de la Ciudad de M�xico, el cual ten�a el objetivo de difundir informaci�n y doctrina Dem�crata Cristiana .
Ese mismo a�o, con el apoyo total del presidente del partido, Jos� Gonz�lez Torres, y de Efra�n Gonz�lez Luna, entonces presidente de la Comisi�n de Asuntos Internacionales, Hugo Guti�rrez Vega logr� su designaci�n como Director Juvenil. La idea de hacer del PAN un partido Dem�crata Cristiano de proyecci�n internacional se ve reflejada en la declaraci�n que hizo el nuevo dirigente juvenil al momento de tomar su cargo: �la juventud de Acci�n Nacional lleva orgullosamente en el pecho la etiqueta dem�crata-cristiana� . De la misma manera, Guti�rrez Vega, al luchar por una curul en el Colegio Electoral de la C�mara de Diputados el 23 de agosto de 1961, manifestaba p�blica y abiertamente su afiliaci�n doctrinal:
Vengo en nombre de Acci�n Nacional a decirle a todo el mundo que mi partido no acepta la clasificaci�n simplista de izquierda o derecha; que mi partido levanta para M�xico y para el mundo la bandera de la democracia cristiana (�) vengo a levantar la voz por un orden dem�crata cristiano que ya la juventud lleva en la mano como una antorcha, y en el coraz�n y en la convicci�n .
Los panistas partidarios de la Democracia Cristiana no se limitaban a hacer propaganda, sino que estaban preparando toda una estructura, con la ayuda financiera y log�stica internacional ya mencionada, para convertir al partido en una fuerza pol�tica capaz de competirle al PRI en las urnas. En ese sentido, Enrique Tiessen, despu�s de regresar de uno de sus m�ltiples viajes a Alemania Federal, le mand� una carta a Hilari�n Cardozo, directivo mundial de la Uni�n Internacional de la Juventud Dem�crata Cristiana, cuya sede se encontraba en Venezuela, donde le manifest� que:
De acuerdo con las pl�ticas que tuve contigo en Caracas y con el Dr. Bernando Level Ozuna en Par�s, quiero informarte que estamos ya en pleno periodo de preparaci�n inmediata para la fundaci�n de la Juventud Popular Social Cristiana de M�xico. El acto constitutivo de ella se realizar�, Dios mediante, el pr�ximo 16 de septiembre, aniversario de nuestra independencia nacional .
De esa manera, en septiembre de 1961, se llev� la reuni�n constitutiva de la Juventud Popular Social Cristiana en la calle de Lago Mayor 212, de la Colonia An�huac, en la Ciudad de M�xico. Dicha organizaci�n contaba a su vez con tres ramificaciones hechas a imagen y semejanza del COPEI: el Frente Aut�ntico del Trabajo, el Movimiento Campesino, y el Frente Estudiantil .
Sin embargo, los viejos militantes del partido que pertenec�an al grupo de G�mez Morin rechazaron el proyecto Dem�crata Cristiano, y no estaban dispuestos a entregar su partido a unos j�venes que cada vez m�s los desplazaban de los puestos importantes del PAN. Como consecuencia, se gest� en el seno del PAN una fuerte y encarnizada lucha respecto a si el partido deb�a o no afiliarse a la Internacional Dem�crata Cristiana.
Es menester aclarar que Efra�n Gonz�lez Luna simpatizaba con los Dem�crata Cristianos, incluso era amigo de Rafael Caldera, pero no estaba de acuerdo con el hecho de que el PAN adoptara esa denominaci�n de manera oficial pues estaba prohibido por la Constituci�n, por lo que hubiera sido un �suicidio pol�tico� ostentar p�blicamente la etiqueta de la Democracia Cristiana .
La Asamblea Nacional de 1962 mostr� lo dividido que se encontraba el partido. Con todo el apoyo de Manuel G�mez Morin, se eligi� como nuevo presidente de Acci�n Nacional a Adolfo Christlieb Ibarrola , el cual estaba en contra de la pol�tica de Gonz�lez Torres, y por ende, opuesto a que el PAN formara parte de la familia Dem�crata Cristiana.
Fue en ese contexto que se gener� la frase de Christlieb, famosa dentro de las filas panistas hasta el d�a de hoy, donde calific� a los cat�licos tradicionalistas (Efra�n Gonz�lez Luna, Gonz�lez Torres, Palomar y Vizcarra, etc.) de ser �meadores de agua bendita� , y de manera burlona se refer�a a ellos como �el grupo de los piadosos� y �la mocher�a�, a los que criticaba por �ver en la actividad pol�tica un medio para conquistar la salvaci�n del alma� .
Pero en esa misma Asamblea, Gonz�lez Luna recomend� que el partido oficializara sus v�nculos con los partidos latinoamericanos �aut�nticamente democr�ticos�, es decir, los Dem�crata Cristianos. El grupo Dem�crata Cristiano de Gonz�lez Torres organiz� esa Asamblea del PAN, convirtiendo la reuni�n en una ceremonia para glorificar a Rafael Caldera, eclipsando el nombramiento de Christlieb .
Adolfo Christlieb y G�mez Morin consideraron que si no frenaban a los Dem�crata Cristianos, acabar�an por ser relegados a segundo plano dentro de su propio partido, que aunque en ese entonces era una organizaci�n peque�a y modesta, no estaban dispuestos a cederla tan f�cilmente.
Fue precisamente la Convenci�n Nacional de 1962 la primera de la historia de Acci�n Nacional donde G�mez Morin estuvo ausente. En esa ocasi�n el fundador del partido se excus� oficialmente por causa de enfermedad ; pero varios reportes period�sticos de la �poca se�alaron que la ausencia se deb�a a que G�mez Morin quer�a eludir la convivencia con Rafael Caldera, de quien sab�a iba a convertirse en la figura central del acto, a juzgar por la calurosa recepci�n que los j�venes panistas le hicieron al mandatario venezolano en el aeropuerto de la Ciudad de M�xico .
La misma cr�nica que el PAN public� de la citada asamblea se�ala como los Dem�crata Cristianos estaban monopolizando los reflectores del partido:
Gonz�lez Luna hab�a tenido que interrumpir su exposici�n para que entrara Rafael Caldera. �Qu� de aplausos y v�tores! C�mo resonaban en la sala aquellos gritos: �Am�rica de ma�ana, Dem�crata Cristiana�, repetidos una y otra vez a todo pulm�n. Qu� de aplausos para este l�der que con palabras sencillas cala hasta lo m�s hondo de las inteligencias y de los sentimientos. En nueve ocasiones habr�an todos de ponerse de pie para aplaudir. Hab�a ocasiones en que la garganta de todos se har�a un nudo y no iba a ser raro ver c�mo a lo largo de la formidable pieza oratoria m�s de uno se enjugar�a los ojos .
Frente a ese escenario, el discurso de Adolfo Christlieb fue un ataque contra la postura del grupo del presidente saliente, manifestando abiertamente que no les permitir�a a los j�venes Dem�crata Cristianos que tomaran el control del partido y que su corriente ser�a anulada:
El Cristianismo en su contenido dogm�tico o moral, no puede quedar a la interpretaci�n, al arbitrio o al manejo circunstancial de los partidos pol�ticos, entre otras razones porque ello implica un grave riesgo: el de que los partidos reduzcan el cristianismo a una simple filosof�a, o a una actividad emotiva de reforma social, priv�ndolo de su verdadera esencia religiosa .
Cuando G�mez Morin y Adolfo Christlieb mostraban su oposici�n a la Democracia Cristiana fuera del partido, argumentaban que era porque la legislaci�n electoral de M�xico prohib�a en ese entonces expresamente la existencia de partidos que tuvieran filiaci�n con organismos internacionales . Aunque era comprensible el temor por parte de G�mez Morin a que el partido perdiera su registro consecuencia de que los acusaran de tener v�nculos con la Internacional Dem�crata Cristiana, tanto �l como Christlieb argumentaban al interior del partido por defender el car�cter secular de su organizaci�n, as� como exhortar a sus militantes a mantener diferencias entre su proyecto partidista y su fe cat�lica.
En Mayo de 1963 Adolfo Christlieb mand� publicar un folleto que se distribuy� entre todos los militantes donde sosten�a que el PAN no adoptar�a la denominaci�n de �cristiano� porque este t�rmino es sin�nimo de catolicismo para la inmensa mayor�a de los mexicanos, y que la adopci�n de etiquetas religiosas, concretamente las cristianas, en la actividad de los partidos, equivale a mezclar a la Iglesia Cat�lica en la pol�tica. Agreg� que en otros pa�ses -como Alemania- el calificativo de cristianismo, por la existencia real de distintas confesiones cristianas, pod�a servir para superar diferencias temporales sin comprometer a las instituciones eclesi�sticas, pero en M�xico, al combinar cristianismo con pol�tica se producen hechos lamentables. De esa manera, el nuevo presidente de Acci�n Nacional se pronunci� por no aceptar una denominaci�n religiosa ni realizar ning�n acto que, a t�tulo de adopci�n doctrinal y nominal del cristianismo, sembrara la confusi�n sobre el papel de la Iglesia en la pol�tica militante .
De esa manera Christlieb se convirti� en el verdugo del grupo de j�venes partidarios de la Democracia Cristiana cuyo liderazgo descansaba en Alejandro Avil�s, Manuel Rodr�guez Lapuente, Carlos Arriola y Hugo Guti�rrez Vega. Este �ltimo, al narrar su salida del partido, coment� que fueron �obligados a renunciar� por las presiones de Christlieb que les dec�a que hicieran su propio partido porque no coincid�an con el programa de Acci�n Nacional .
Por si fuera poco, el 10 de septiembre de 1964 Efra�n Gonz�lez Luna muri� por un derrame cerebral. As�, con el camino libre, Adolfo Christlieb se dio a la tarea de buscar el mismo objetivo de los j�venes Dem�crata Cristianos que combati� y expuls�: convertir al PAN en una instituci�n pol�tica capaz de competirle al PRI, as� como tener una doctrina y programa de gobierno moderno que le permitiera al partido ser una oposici�n activa y comprometida con la administraci�n del Estado. S�lo que el nuevo presidente panista quer�a lograr la modernizaci�n del partido bajo una bandera secular y libre de nexos con organismos internacionales.
Ese nuevo cuerpo doctrinal del PAN, es precisamente el tema que analizaremos a continuaci�n.