APROXIMACI�N A LA MEDICI�N DE LA CALIDAD DE VIDA SOCIAL E INDIVIDUAL EN LA EUROPA COMUNITARIA
M� Noelia Somarriba Arechavala
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La econom�a del bienestar como rama del an�lisis econ�mico surge b�sicamente con Arthur Cecil Pigou (1877-1959), sus principales aportaciones al estudio del bienestar se encuentra en su obra �Wealth and Welfare� (1912) y en una nueva versi�n de la misma titulada �The Economics of Welfare� (1920).
La definici�n de Pigou sobre el bienestar era utilitarista, establece que los elementos del bienestar son estados de conciencia y el bienestar puede reducirse a categor�as de mayor qu� y menor qu�.
El estudio del bienestar de este autor tiene dos vertientes. En primer lugar, plantea c�mo se deben asignar los recursos existentes de la forma m�s eficiente posible, es decir, de la forma que se obtenga el mayor bienestar posible. Mientras la segunda de las vertientes entronca con el concepto de equidad, una vez que los recursos est�n asignados de forma eficiente se plantea si es posible incrementar el bienestar por medio de redistribuciones de riqueza entre los distintos individuos.
El primero de los enfoques entroncar�a con la idea del excedente de Dupuit y Marshall , aunque Pigou no alude directamente al concepto de excedente. Estos autores definen el excedente social como la ganancia total que la sociedad obtiene de cualquier industria. Esta idea, tal como la usaron estos autores, puede servir de base para la definici�n de la eficiencia asignativa. Pigou abandona la idea del excedente propuesta por estos autores en favor de un enfoque m�s marginal, estudiando las diferencias entre los productos privados marginales y los productos sociales marginales. Establece que la asignaci�n de recursos que hace m�ximo el bienestar social es aquella que consigue igualar los valores del producto marginal social de cada recurso en todos sus usos. En concreto para este autor la pol�tica econ�mica ten�a por objeto eliminar estas diferencias.
En cuanto al concepto de equidad, Pigou establece en su obra una serie de supuestos como son que la funci�n de utilidad marginal de la renta es la misma para todos los individuos y que la utilidad social es la suma de las utilidades individuales.
Este pensamiento de Pigou origin� una largu�sima pol�mica sobre las comparaciones interpersonales de utilidad, tal y como veremos a continuaci�n.
2.3.3. Comparaciones interpersonales y criterio de Pareto
La obra de Arthur Cecil Pigou (1877-1959) sucesor de Marshall en Cambridge es posterior a la de Pareto.
A principios de los a�os 30, Robbins, en su obra �An essay on the nature and significance of economic sciencie� (1932), afirmaba que no hay manera de contrastar el nivel de satisfacci�n de un sujeto en comparaci�n con el de otro.
Las comparaciones interpersonales de utilidad deber�an ser consideradas como juicios de valor, que pueden formar parte de la esfera normativa de la econom�a pero no del an�lisis positivo. A partir de Robbins queda claro que hay que buscar otros criterios y el criterio por el que se opt� fue por el de Pareto.
Antes de introducir un breve comentario al criterio de Optimalidad de Pareto, realizaremos una breve alusi�n a Walras (1830-1910). Este autor aunque emplea el concepto de utilidad no realiza comparaciones interpersonales, basa la econom�a del bienestar en los conceptos de justicia distributiva y conmutativa. Sus teor�as sirvieron de base para la elaboraci�n de una econom�a del bienestar no utilitarista. El economista que fue capaz de desarrollar en este sentido las ideas de Walras fue Pareto.
Pareto contribuy� poco a la econom�a del bienestar; sin embargo, propone un criterio que 30 a�os despu�s se convertir�a en uno de sus pilares b�sicos, el criterio de Optimalidad de Pareto. Este criterio nos afirma que una asignaci�n es m�s eficiente que otra si alguien mejora su utilidad y nadie empeora, y peor si alguien empeora y nadie mejora, y no se podr� comparar si algunos empeoran y otros mejoran. Este criterio presenta falta de completitud cuando hay varios �ptimos de Pareto; el razonamiento no proporciona ning�n medio para ordenarlos.
El criterio de Optimalidad de Pareto fue propuesto antes de los desarrollos de Pigou y Robbins y fue introducido por Abba Lerner (1903-1982) en los a�os 30, y su denominaci�n como �ptimo de Pareto es todav�a posterior y se debe a Little (1918-).
Las principales aportaciones de Lerner fueron la demostraci�n de que un gobierno socialista deber�a comportarse como un subastador walrasiano para lograr la asignaci�n de recursos m�s eficiente. Adem�s este autor en 1934 propone que una asignaci�n de recursos es mejor que otra si algunos sujetos mejoran sin que otros empeoren; esta idea hab�a sido introducida anteriormente en el criterio de Pareto, con Lerner el tratamiento del bienestar pasa a un marco de equilibrio general.
A partir de los a�os 30 y 40, a la econom�a del bienestar con las notas de rechazo a las comparaciones interpersonales de utilidad, la adopci�n del criterio de Pareto y el enfoque del equilibrio general se le denomina �Nueva Econom�a del Bienestar�.
El criterio de Pareto, al margen de sus virtudes te�ricas, presenta dificultades a la hora de ser aplicado en situaciones reales. Para tratar de paliar este problema surgen dos nuevas l�neas de investigaci�n: los criterios de compensaci�n y las funciones de bienestar social.