Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LAS POL�TICAS FISCALES Y SU IMPACTO EN EL BIENESTAR SOCIAL DE LA POBLACI�N VENEZOLANA. UN AN�LISIS DESDE EL PARADIGMA CR�TICO. PERIODO: 1988-2006

Ledis Mesino Rivero




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2.3.6. Pobreza y L�neas de Pobreza

La pobreza ha sido definida de muchas maneras, una de ellas es la conceptualizada por Sen (ob. cit.), quien se�ala que la pobreza puede ser entendida como:

Aquella situaci�n generalizada caracterizada por el infraconsumo, que tiene como consecuencia la desnutrici�n, precarias condiciones de vivienda, bajos niveles educacionales, malas condiciones sanitarias y de salud, y escasas condiciones de inserci�n en el aparato productivo, lo cual constituye una de las causas del infraconsumo (p. 43).

Igualmente, seg�n el PNUD (2000), �Pobreza es la falta de ingreso necesario para satisfacer tanto las necesidades alimentarias b�sicas, como las necesidades no alimentarias, tales como vestido, energ�a y vivienda�. Esto es, es la privaci�n material, medida mediante el ingreso o el consumo del individuo o la familia. Es all� cuando surgen las L�neas de Pobreza, el cual seg�n el INE (ob. cit.), est�n clasificadas en pobreza extrema, la cual es definida como la falta de ingreso necesario para satisfacer las necesidades de alimentaci�n b�sicas, y la pobreza cr�tica, conceptualizada como la falta de ingreso necesario para adquirir la canasta b�sica, la cual est� compuesta por alimentos y servicios. Y esta situaci�n va a depender, del grado de inserci�n que tenga el individuo en la sociedad econ�micamente activa (de acuerdo a sus capacidades y habilidades), a trav�s de la educaci�n, el trabajo, la productividad, y en la medida que estos niveles de integraci�n sean bajos o nulos, el problema de la pobreza se agudiza.

Es por ello, que el tipo de participaci�n en la actividad econ�mica, la estabilidad, y el nivel de ingresos que se perciben, repercute de cierta manera, en una escasa participaci�n en los mecanismos de integraci�n social. Y por tal motivo, la definici�n de pobreza va a depender de la concepci�n asumida sobre las necesidades b�sicas y va a servir de norma para diferenciar, qui�nes son considerados pobres.

En virtud de lo anteriormente se�alado, las necesidades b�sicas insatisfechas, seg�n el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) (2003), es un

m�todo que consiste en seleccionar un conjunto de necesidades b�sicas y calificar como pobres aquellos hogares que no satisfagan una de ellas y como pobres extremos aquellos que no satisfagan m�s de una de ellas. En el Informe de Desarrollo Humano en Venezuela se determinaron seis carencias b�sicas: la carencia de una vivienda adecuada, la carencia de servicios b�sicos de agua potable y eliminaci�n de excretas, el ausentismo escolar en menores entre 7 y 12 a�os, la vida en condiciones de hacinamiento cr�tico (m�s de tres personas por cuarto), una escolaridad muy baja del jefe del hogar (menos de tres grados de escolaridad) y una alta dependencia econ�mica (m�s de tres personas por cada persona ocupada). De all� que los Indicadores m�s utilizados para medir la pobreza y el Bienestar Social, sean Nivel Educativo, Salud, Agua y Saneamiento, Nivel de Ingreso per c�pita, entre otros.

Cabe destacar, seg�n el planteamiento anterior, que en Venezuela se realiz� una Encuesta Nacional por Hogares a trav�s de la Oficina Central de Estad�stica e Inform�tica (OCEI) con apoyo del PNUD y la Universidad Sim�n Bol�var (2000), y la misma fue dise�ada con el objeto de caracterizar las condiciones de vida de los venezolanos, en particular, la condici�n de los pobres, y su acceso a servicios y programas sociales. Su muestra efectiva alcanz� 8.698 hogares, representativos de cuatro dominios socioespaciales del pa�s: �rea metropolitana de Caracas, ciudades principales de 25.000 habitantes y poblados de menos de 25.000 habitantes. La expansi�n muestral mostr� una estimaci�n de 4.946.392 de hogares venezolanos, habitados por 23.101.417 personas, el cual arroj� los siguientes resultados:

1. L�nea de Pobreza por Ingresos: 45% de hogares pobres, de los cuales:

18,69% no ten�an suficientes ingresos para proveer adecuada alimentaci�n a sus integrantes (canasta alimentaria),

26,31% no contaba con suficientes ingresos para que sus miembros pudieran pagar los gastos b�sicos (canasta b�sica),

2. Necesidades B�sicas Insatisfechas: 60,49% de hogares pobres, de las cuales:

Dos o m�s necesidades insatisfechas: 26,82% de los hogares,

Una necesidad insatisfecha: 33,67% de los hogares.

Esta situaci�n de pobreza en Venezuela, se ve asociada a la presencia de cuatro variables significativas, las cuales son: 1) Tasa de dependencia del hogar: en un hogar de cinco miembros, con la entrada de cada miembro al mercado laboral (esta situaci�n tambi�n va a depender de la cantidad de ni�os que conformen ese hogar), implica una disminuci�n en la situaci�n de pobreza), 2) Tasa de escolaridad del hogar: Por cada a�o de escolaridad ganado por el hogar, disminuye la probabilidad de no estar en situaci�n de pobreza (algunas veces, el grado de instrucci�n del jefe del hogar pobre, no pasa de 6to grado) 3) La tasa parental del hogar: A menor presencia de miembros del hogar en rol parental, mayor probabilidad de que el hogar sea pobre, es decir, la figura paterna no siempre se encuentra en el hogar, y 4) Los estratos o dominios socio espaciales: A menor urbanizaci�n, se encuentran peores condiciones de vida, esto es, debido al d�bil acceso a servicios b�sicos.

Es por ello, que al explicar cada uno de estos Indicadores a nivel mundial, se puede se�alar, que seg�n cifras del Informe de Desarrollo Humano (ob.cit.), por ejemplo, en el sector educaci�n, durante la d�cada de los noventa, en los pa�ses en desarrollo, de los 680 millones de ni�os en edad de escolarizaci�n primaria, 115 millones no asist�an a la escuela, tres quintas partes de los cuales eran ni�as. El porcentaje de ni�os matriculados en escuela primaria, no llegaba al 60%. En la India, 40 millones de ni�os, m�s de un tercio del total mundial, no reciben ense�anza primaria. Aparte de eso, menos de la mitad de los ni�os que comienzan el ciclo escolar, no lo terminan. A causa de estas deficiencias, la cuarta parte de los adultos de los pa�ses en desarrollo no saben leer ni escribir (es decir, uno de cada seis personas en el mundo, es analfabeta), y dos terceras partes de los 879 millones de adultos analfabetos que hay en el mundo, son mujeres. Es por ello, que la falta de educaci�n priva a las personas de una vida plena. Tambi�n priva a la sociedad de la base necesaria para un desarrollo sostenible, puesto que la educaci�n es fundamental para mejorar la salud, la nutrici�n y la productividad.

En virtud de ello, se puede hacer este planteamiento: �Qu� pueden hacer los pa�ses en desarrollo para incrementar el gasto en educaci�n y en especial, la educaci�n b�sica? Una de las alternativas ser�a, recortar el gasto en otras prioridades, como la defensa. Cuando las prioridades del gasto p�blico no son la educaci�n, ni la salud, el gasto social se ve perjudicado. De igual manera, los gobiernos desempe�an un papel m�s importante en los pa�ses donde el desarrollo humano es elevado, que en aquellos en donde es medio o bajo. En 1999, la mediana del gasto p�blico en pa�ses con alto desarrollo humano ascendi� al 35% del PIB, mientras que en pa�ses con desarrollo humano medio fue del 25% y en los de desarrollo humano bajo, el 21%. En muchos pa�ses de desarrollo humano bajo, el servicio de la deuda es un importante componente no discrecional del gasto p�blico, sin embargo, el gasto en defensa, tambi�n puede provocar recortes en los gastos de educaci�n. De all�, que en los pa�ses pobres muy endeudados, el gasto en educaci�n es particularmente bajo, porque un alto porcentaje se va al servicio de la deuda.

Seg�n la FAO (2000), lograr la matriculaci�n universal en primaria para el a�o 2015 (que no es lo mismo que completar el ciclo) en los pa�ses en desarrollo y en transici�n, costar�a alrededor de 9.000 millones de $ m�s anuales. No obstante, la realidad que se observa, es que en la mayor�a de los pa�ses, el 20% m�s pobre de la poblaci�n se beneficia de menos del 20% de las ayudas p�blicas para educaci�n. Entretanto, el 20% m�s rico se apropia generalmente de un porcentaje muy superior al 20%. Sin embargo, hay pa�ses que constituyen una excepci�n, como Colombia, Costa Rica y especialmente Chile, donde una parte importante del gasto p�blico destinado a la educaci�n, llega al 20% m�s pobre de la poblaci�n. Por tal motivo, estos pa�ses han realizado importantes avances en las tasas de matriculaci�n universal en primaria.

Con relaci�n a la alimentaci�n, en 1996, la Cumbre Mundial sobre la Alimentaci�n, se impuso una meta: rebajar a 400 millones el n�mero de personas que padecen hambre en los pa�ses en desarrollo, puesto que cada d�a las personas que pasan hambre en estos pa�ses son 799 millones de personas (aproximadamente el 18% de la poblaci�n mundial).

En el Asia Meridional, el hambre afecta a una de cada cuatro personas, mientras que en el �frica Subsahariana, esta proporci�n es a�n mayor, llegando a una de cada tres. India es el pa�s que registra mayor n�mero de personas afectadas por el hambre con 233 millones, seguido del �frica Subsahariana con 183 millones, China con 119 millones, el resto de Asia Oriental y el Pac�fico con 74 millones, Am�rica Latina con 55 millones y los Estados �rabes con 32 millones. Por tal motivo, se considera, que el acceso a los alimentos, podr�a mejorar considerablemente, si los gobiernos implementaran pol�ticas econ�micas efectivas, que conlleven al incremento en los ingresos de los grupos m�s vulnerables.

La Organizaci�n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci�n (FAO), calcula que alimentar a los 214 millones de personas que pasan m�s hambre en el mundo, costar�a 5.200 millones de d�lares anuales. Cifra que no es inalcanzable, cuando se destina m�s de esa cantidad a gastos de defensa en el mundo. Por ello, para disminuir esas hambrunas en el mundo, es necesario mejorar la distribuci�n de los alimentos e incrementar la producci�n. Para ello resulta prioritario emprender las siguientes acciones:

Concentrarse en tecnolog�as que incrementen la producci�n agr�cola: de esta manera, aumentar�n los ingresos de las personas, que poseen pocos bienes aparte de las tierras.

Dedicar m�s recursos a la agricultura: Tanto en los pa�ses pobres como en los ricos, la agricultura est� desatendida y es necesario invertir esta tendencia.

Distribuci�n m�s equitativa de los recursos: Se debe disponer de un acceso m�s seguro a la tierra, igual que las personas que carecen de las mismas.

Prevenir la degradaci�n ambiental: Las personas pobres son las m�s perjudicadas por la degradaci�n ambiental y al mismo tiempo, la pobreza provoca degradaci�n ambiental. En los pa�ses en desarrollo, la baja productividad suele ser la causante de dicho deterioro, mientras que en Europa y Am�rica del Norte, la responsable es la elevada productividad.

Con respecto al agua y saneamiento, es necesario destacar, que el acceso a agua potable y saneamiento adecuado es esencial para sobrevivir. El agua es fundamental para el medio ambiente, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. En virtud de ello, cabe destacar, que seg�n el Informe Mundial de la Salud (2003), se�ala que en el a�o 2000, al menos 1.100 millones de personas a nivel mundial carec�an de acceso a agua potable y alrededor del doble, 2.400 millones de personas, carec�an de acceso a saneamiento mejorado.

De igual manera, el mismo Informe se�ala, que en los a�os 90 el n�mero de ni�os muertos por diarrea (causada por la falta de agua y saneamiento seguros), super� a las v�ctimas de conflictos armados registrados desde la Segunda Guerra Mundial. Adem�s, la mitad de las camas hospitalarias del mundo, est�n ocupadas por pacientes con enfermedades transmitidas por el agua, lo que significa que se est�n utilizando servicios de hospitalizaci�n caros, para tratar enfermedades que podr�an prevenirse f�cilmente. En el Asia Meridional, s�lo el 37% de la poblaci�n tiene acceso a saneamiento adecuado, cerca de 1.400 millones de personas no tienen alcantarillados.

En el �frica Subsahariana el problema m�s apremiante es el agua potable, tambi�n implica abordar las desigualdades entre los g�neros. Las mujeres y las ni�as africanas dedican tres horas al d�a a buscar agua, gastando en esa labor m�s de la tercera parte de las calor�as que consumen. Estas tareas dom�sticas alejan a muchas ni�as de la escuela, y si acuden, la energ�a que dedican a realizarlas deteriora seriamente su rendimiento escolar. Adem�s, en caso de enfermedad de alg�n familiar, generalmente relacionada por la falta de agua o saneamiento, las ni�as suelen ser las encargadas de su cuidado. Y cuando se necesita agua en las escuelas, son tambi�n las ni�as las que deben traerla, reduciendo as� el tiempo de juego y estudio del que disponen.

Para garantizar el suministro de agua y saneamiento en el mundo, seg�n el PNUD (ob. cit.), se requiere:

El incremento de los recursos: Existen tecnolog�as de bajo costo para aumentar el acceso de los hogares y la comunidad al agua potable y al saneamiento. Sin embargo, para los gobiernos con pocos recursos econ�micos, la instalaci�n y el mantenimiento de infraestructuras para el tratamiento de aguas residuales, resulta muy costoso.

Mayor equidad: En numerosas ocasiones las personas pobres no pueden permitirse los costos de agua y saneamiento, porque los usuarios m�s ricos no pagan lo suficiente.

Mayor y mejor mantenimiento: Con mucha frecuencia los gobiernos realizan un mantenimiento insuficiente de los sistemas de suministro de agua y saneamiento.

Reducci�n de los da�os al medio ambiente: Para garantizar un suministro sostenible del agua, es necesario hacer un uso racional de la misma, especialmente en la agricultura.

En virtud de lo anteriormente se�alado, se presentan algunas pol�ticas, para subsanar las limitaciones estructurales que existen en los pa�ses del mundo en desarrollo:

Invertir lo antes posible y de manera ambiciosa en educaci�n b�sica y en salud, fomentando simult�neamente la equidad de g�nero. Estas son condiciones previas al crecimiento econ�mico sostenido. El crecimiento a su vez, puede generar empleo y aumentar los ingresos, repercutiendo as� en mayores beneficios para la educaci�n y la salud. Incrementar el nivel, la eficiencia y la equidad de las inversiones en servicios sanitarios b�sicos, entre ellos, abastecimiento de agua potable y saneamiento.

Aumentar la productividad de los peque�os agricultores en entornos desfavorables, es decir, de la mayor�a de las personas que pasan hambre en el mundo. Seg�n cifras del PNUD (2000), estima que el 70% de las personas m�s pobres del mundo viven en zonas rurales y dependen de la agricultura. Mejorar la infraestructura b�sica: Como puertos, carreteras, energ�a y comunicaciones, para reducir el costo de hacer negocios y vencer las barreras geogr�ficas.

Desarrollar una pol�tica de desarrollo industrial, que fomente las actividades emprendedoras y ayude a la diversificaci�n de la econom�a, eliminando la dependencia de exportaciones de productos b�sicos, con un papel activo para la peque�a y mediana empresa. Fomentar la gobernabilidad democr�tica y los derechos humanos para acabar con la discriminaci�n, asegurar la justicia social y promover el bienestar de todas las personas.

Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y una gesti�n urban�stica sensata, de forma que las mejoras en el desarrollo, sean duraderas.

Dentro del contexto anterior, a continuaci�n se presentar� la Tabla No. 5, en la cual se analizan dos variables PNB per c�pita y bienestar, y se comparan dos pa�ses: Brasil y Costa Rica.

N�tese la desigualdad entre el PNB per c�pita y los Indicadores analizados (esperanza de vida y analfabetismo) entre Costa Rica con relaci�n a Venezuela y Brasil. Tal como lo ha se�alado Sen (2001), donde plantea, que existen varios casos en los que pa�ses pobres con una distribuci�n del ingresos relativamente equitativa, muestran indicadores de bienestar social superiores a los de pa�ses ricos con una distribuci�n m�s desigual. Es decir, Costa Rica con un ingreso per c�pita de 2.740 $ en 1999 en relaci�n a Brasil con un ingreso per c�pita de 4.420 $ y Venezuela con un ingreso per c�pita de 4.357 $, en el mismo a�o. Se observa, que Costa Rica, sin embargo, tiene una distribuci�n menos desigual que Brasil y Venezuela, lo que se debe en parte a que posee un sistema de bienestar social de cobertura m�s extensa. El resultado es que, a pesar de ser m�s pobre, Costa Rica evidencia mayores niveles de alfabetizaci�n y de esperanza de vida y un consumo cal�rico similar al de Brasil y Venezuela. A ra�z de estas consideraciones, las Naciones Unidas utiliza como indicador de Bienestar, el Indice de Desarrollo Humano (IDH), el cual es una medici�n por pa�s, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se basa en un indicador social estad�stico, compuesto por tres par�metros: 1) vida larga y saludable (medida seg�n la esperanza de vida al nacer), 2) educaci�n (medida por la tasa de alfabetizaci�n de adultos y la tasa bruta combinada de matriculaci�n en educaci�n (primaria, secundaria y terciaria) y, 3) nivel de vida digno (medido por el PIB per c�pita en $).

Seg�n Larra�n y Sachs (2002), el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), ha creado un �ndice de Desarrollo Humano (IDH) que combina el PIB per c�pita, con indicadores de logros educacionales (tanto de alfabetizaci�n como de matr�cula escolar) y de esperanza de vida, en un intento por ampliar la medici�n del bienestar humano. Estos indicadores se combinan para producir un �ndice �nico. Luego se clasifican los pa�ses por �ndice de Desarrollo Humano y por PIB per c�pita (p. 40).


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