Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LAS POL�TICAS FISCALES Y SU IMPACTO EN EL BIENESTAR SOCIAL DE LA POBLACI�N VENEZOLANA. UN AN�LISIS DESDE EL PARADIGMA CR�TICO. PERIODO: 1988-2006

Ledis Mesino Rivero




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2.2. Fundamentaci�n Epistemol�gica de la Investigaci�n

En esta parte se pretendi� desarrollar una discusi�n sustentada a nivel del trabajo doctoral, donde se incluyen los aspectos constitutivos del discurso te�rico, que incluyen el paradigma cr�tico, los referentes del objeto de estudio, las teor�as que fundamentan la investigaci�n, y las categor�as de an�lisis, tal y como se desarrollan seguidamente.

2.2.1. El Paradigma Cr�tico en la Construcci�n del Conocimiento Econ�mico

El paradigma cr�tico es una corriente filos�fica creada por Immanuel Kant, cuya obra se desarroll� durante el per�odo cr�tico de la Modernidad, entre 1763 y 1795. Esta tendencia filos�fica consiste en someter a la cr�tica, los resultados de la propia actividad mental y de toda experiencia humana en general, con la finalidad de establecer sus l�mites, su validez y su posibilidad. Al respecto, se�ala G�mez (2005), que:

Uno de los desaf�os que implica la noci�n de pensamiento cr�tico, se refiere a la superaci�n de la dificultad que significa desligarse de los prejuicios con que se abordan creencias, ideas o situaciones. Estos juicios previos y r�gidos impiden hacer un an�lisis cr�tico de temas y situaciones desde otras perspectivas. Esta debilidad supone desarrollar una actitud cr�tica, reflexiva y abierta al juicio propio y al ajeno (p. 2).

Conforme a esta referencia, el pensamiento cr�tico se fundamenta en la raz�n y la reflexi�n por parte del investigador para dar cuenta de la realidad, pues la criticidad implica un proceso cognitivo complejo que reconoce la supremac�a de la raz�n sobre otras dimensiones del pensamiento.

Es as� como Fonseca (1997), explica que:

La investigaci�n cr�tica, busca iniciar una din�mica centrada en el desmontaje de las formas tradicionales del pensar/actuar y de sus consecuencias sociopol�ticas. Y la misma se pronuncia por el desarrollo de una pr�ctica orientada hacia el dise�o de caminos no transitados, innovadores, alternativos, que retome la relaci�n pensamiento/acci�n y pueda generar nuevas formas de intervenci�n para aprehender y transformar lo real (p. 154).

En efecto, toda cr�tica debe ser un proceso intelectual orientado al est�mulo individual, donde haya una racionalidad compartida y una b�squeda de una integraci�n ideol�gica, dispuesta a difundir los procesos de ruptura y emancipaci�n a nivel de todos los espacios y dimensiones de la realidad, donde su valor sea el encuentro con la verdad y se construyan nuevos caminos no explorados. Por estas razones, toda intencionalidad de analizar la pol�tica fiscal y otras pol�ticas macroecon�micas y su impacto del bienestar social de la poblaci�n venezolana, debe fundamentarse en la cr�tica y auto-observaci�n de la realidad construida, para poder avanzar m�s all� del proceso cognitivo hacia nuevas formas de exploraci�n y aprendizaje.

En ese sentido, la funci�n de analizar las pol�ticas p�blicas, es medir el impacto que genera la aplicaci�n de esas pol�ticas, en el bienestar social de la poblaci�n venezolana, y de all�, propiciar la cr�tica como herramienta para estimular el pensamiento econ�mico. Al respecto, Pa�l y otros (2001), se�alan que �el pensador cr�tico debe permitir formularse interrogantes, detectar problemas, evaluar y recabar informaci�n relevante e interpretarla, a trav�s de la hermen�utica, as� como llegar a conclusiones o soluciones razonables� (p. 316).

As�, el pensamiento cr�tico asegura que el evaluador de la pol�tica fiscal y su impacto en el bienestar social, use el razonamiento m�s adecuado dentro de un complejo proceso de aprendizaje compartido. Ello implica, tener una mente abierta y flexible, ser capaz de analizar, reconocer implicaciones y supuestos, as� como tambi�n prever las consecuencias derivadas de las acciones emprendidas. De este modo, Kant (citado por Paz: 2003), plantea que la mente debe criticarse a s� misma, en tanto:

La raz�n humana debe proceder a una autocr�tica, estableciendo de una vez por todas, cu�les son los l�mites de su radio de acci�n (y m�s all� de los cuales solo podr�a aventurarse abandonando, obviamente, toda pretensi�n de certeza)� hay en la psique humana un impulso irresistible a superar el �mbito de la experiencia verificable� (p. 4).

El presente planteamiento, precisa la capacidad del pensador cr�tico para promover el alcance del razonamiento, m�s all� de la certeza y de la verificaci�n, pues todo pensamiento cr�tico termina en una inferencia de modo consciente, una conclusi�n, una hip�tesis y la justificaci�n o evaluaci�n concomitante que la sustenta.

Es as� como Leal (2003), proclama que la plataforma b�sica de las decisiones tomadas, est� dada por la informaci�n, el conocimiento previo y otras referencias aceptadas con anterioridad. Entonces, la conexi�n entre la base de nuestras decisiones y �stas se constituyen por la inferencia (p. 13).

Por estas razones, existe una estrecha relaci�n entre la identificaci�n y resoluci�n de problemas y la toma de decisiones, en el campo del an�lisis de la pol�tica fiscal y otras pol�ticas macroecon�micas y su impacto en el bienestar social de la poblaci�n venezolana, puesto que en ambos casos, se hace un uso profundo del pensamiento cr�tico, a trav�s del proceso de producci�n de conocimientos, donde este conocimiento debe estar presente, en mayor o menor medida, en las distintas maneras de enfrentar la situaci�n problema, que exige un conocimiento te�rico de la realidad Al profundizar un poco m�s acerca de la perspectiva filos�fica cr�tica, esta concepci�n del mundo aporta Habermas (1989):

Que las ideas y las conductas de las personas y los procesos de contraste y comunicaci�n de las mismas, no son neutrales, puesto que la cr�tica implica reconocer la relaci�n �ntima que existe entre intereses y conocimientos, de manera, que las deformaciones y limitaciones que se tienen como consecuencia de nuestras concepciones sobre el mundo, no son s�lo el resultado de una visi�n m�s o menos simplificadoras de la realidad, sino que tambi�n son la consecuencia de nuestros particulares intereses como individuos y grupos sociales (p. 53).

La importancia de esta reflexi�n en el campo de las pol�ticas fiscales y otras pol�ticas macroecon�micas, no se limita al hecho de reconocer la existencia de intereses vinculados al conocimiento, ni tampoco a que ambos fen�menos se generan habitualmente en el marco de estructuras din�micas de dominaci�n y de poder, que provocan la interiorizaci�n acr�tica de una parte importante de las concepciones de las pol�ticas p�blicas; aspectos que tambi�n se pueden poner en evidencia, en mayor o menor medida, desde las otras perspectivas te�ricas analizadas, sino que dicha importancia radica tambi�n en que sit�a en primer plano el problema de los fines y recursos, la toma de decisiones y la acci�n conjunta del Estado con otros sectores. No basta con construir y complejizar el conocimiento, finalmente hay que decidir qu� hacer, por qu� hacerlo y para qu� hacerlo.

De igual manera, para Hessen (1989), el criticismo examina todas y cada una de las aseveraciones de la raz�n humana y nada acepta con indiferencia, en tanto constituye una postura intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo. En este sentido, Kant, citado por Hessen (ob.cit.) acota:

El criticismo es aquel m�todo de filosofar de las fuentes, de las afirmaciones y objeciones propias, y de las razones en que los mismos se apoyan; m�todo que ofrece la esperanza de alcanzar la certeza. Su proceder no es dogm�tico, ni esc�ptico, sino reflexivo y cr�tico. Es el medio perfecto entre la temeridad dogm�tica y la desesperaci�n esc�ptica (p. 32).

Toda esta acotaci�n permite inferir, que el pensamiento cr�tico conduce a la construcci�n de nuevas maneras de leer la realidad, en tanto, en s� mismo es una opci�n epistemol�gica para responder a las problem�ticas sociales, econ�micas y pol�ticas.

Por lo tanto, el pensamiento cr�tico se ha convertido en un punto de referencia epist�mica para la b�squeda de nuevos modos de concebir y evaluar realidades complejas, y de modo m�s espec�fico, en una valiosa herramienta para desentra�ar los entramados te�ricos y econ�micos de las pol�ticas p�blicas.

De este modo, la criticidad en el campo de las pol�ticas fiscales y otras pol�ticas macroecon�micas, alude a una postura interpelativa y respondiente del investigador, que implica una reacci�n generada desde un acto de reflexi�n consciente y responsable de todos los sectores comprometidos con las pol�ticas macroecon�micas y el bienestar social, la cual puede desencadenar en acciones dirigidas a revelarse contra las causas que provocan resultados no esperados en el campo de esas pol�ticas.

Por otra parte, el pensamiento cr�tico seg�n Ennis (1985), se caracteriza �por manejar las ideas desde la interpelaci�n; su principal funci�n no es generar concepciones te�ricas, sino revisarlas, evaluarlas y repensarlas, es decir, que es lo que se entiende para poder procesarlo y comunicarlo, ya sea en forma verbal, matem�tico o l�gica� (p. 23).

En otras palabras, si se profundiza aun m�s acerca de esta tem�tica, se puede concluir, que pensar la realidad en forma cr�tica significa asumir una postura reflexiva, donde se examine la estructura de los razonamientos sobre temas de la realidad, que tenga una doble vertiente anal�tica y evaluativa, e intente superar el aspecto mecanicista del estudio de la l�gica, y en consecuencia, intente entender y evaluar los argumentos en sus h�bitat naturales como por ejemplo: lo econ�mico, social y pol�tico, igualmente ayude a interpretar ideas complejas y eval�e evidencias a favor de un argumento y distinguir entre lo razonable y lo no reflexivo.

Otro aspecto significativo, es que el pensamiento cr�tico se refiere a no s�lo pensar, es todo un proceso de razonamiento que trata de solucionar problemas identificando siempre cada punto de vista y siendo imparcial al escuchar las valoraciones de los diferentes sectores de la econom�a, aspectos inherentes al proceso estructural y que constituye una herramienta para optimizar la acci�n dial�gica en el proceso econ�mico.

Finalmente, para lograr el desarrollo de la criticidad, es necesario la pr�ctica regular para adquirirlo, el mismo es posible a partir de la incorporaci�n y utilizaci�n en todas las disciplinas del saber, en vista que est� dirigida a abrir la percepci�n de un mundo lleno de ideas que no podr�n reconocer, a menos que sean capaces de aceptar que otros pueden emitir reflexiones cr�ticas en forma diferente.

De este modo, si se profundiza aun m�s acerca de esta tem�tica, se puede acotar, que pensar de forma cr�tica, implica seg�n Pa�l y otros (ob. cit.), �mostrar disposici�n y compromiso para pensar por s� mismo, es decir, aut�nomamente, con independencia mental; ello alude entender el mundo desde la curiosidad intelectual� (p. 314).

Es por ello, que en el campo de la econom�a, es necesario poseer conciencia de la necesidad de dirigir las ideas, escuchar las opiniones y los puntos de vista acerca de la aplicaci�n de las pol�ticas p�blicas, desde la �ptica del coraje intelectual.

El te�rico referido anteriormente, tambi�n se�ala, que la criticidad en el pensar del investigador provee la habilidad para razonar y no depender de las referencias de los propios sentimientos, e intereses de los sectores, comunidad o naci�n, pues ser cr�tico, implica la adherencia a normas intelectuales, sin referencia a los propios avances o al progreso econ�mico.


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