Juan Soto del Angel
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Las definiciones operacionales de las variables sugieren ya el procedimiento de observaci�n de la tesis. Ahora se har�n las precisiones correspondientes.
a) La delimitaci�n de la constante.
El campo acad�mico de la comunicaci�n en M�xico se defini� como el conjunto de publicaciones de los acad�micos-investigadores nacionales que se han ocupado del tema de la comunicaci�n. Esto no quiere decir que se revisar�n todos los textos que caigan en dicho �mbito. Se introduce aqu� la diferenciaci�n entre investigadores con mayor n�mero de publicaciones de investigaci�n de la comunicaci�n en M�xico y el resto de investigadores. A partir de all� se toma como base una tabla que presenta Ra�l Fuentes (1998), en la que se enlistan 25 autores, cuyo n�mero de publicaciones oscila entre 60 y 10, de los cuales se seleccionan los que tienen de 60 a 22: Francisco Javier Esteinou Madrid (1949- ), Enrique E. S�nchez Ruiz, Guillermo Orozco G�mez (1954- ), Ra�l Fuentes Navarro, Luis Jes�s Galindo C�ceres, Jorge A. Gonz�lez S�nchez (1954 - ), Rossana Reguillo Cruz (1955- ) y Francisco de J. Aceves Gonz�lez (1950- ). Respectivamente, su n�mero de publicaciones es el siguiente: 60, 52, 50, 39, 35, 24, 24 y 22. Se opta igualmente por una investigadora que ocupa un lugar medio, Delia Crovi Druetta (1947- ), con 13 publicaciones. Considerando que Galindo lleg� a fungir como director de esta tesis se decidi� excluirlo de la lista. As�, quedaron 8 investigadores, cuyo n�mero total de obras ascend�a a 284. Parec�a que lo indicado era observar el universo.
No se hace tal cosa. Ello, porque la investigaci�n no responde a un m�todo cuantitativo de corte positivista ni a uno cualitativo de inclinaci�n fenomenol�gica o hermen�utica. Si aqu�l fuera el caso, se impondr�a una muestra probabil�stica; si �ste, una no probabil�stica. El presente estudio no aspira a generalizar (prop�sito de la muestra probabil�stica). Tampoco tiene la intenci�n de agotar alg�n caso (prop�sito de la muestra no probabil�stica). Pregunta por las condiciones de posibilidad de las operaciones observadoras de la ciencia, en calidad de sistema autopoi�tico operativamente cerrado, en el campo acad�mico de la comunicaci�n en M�xico.
La pregunta general podr�a reformularse del siguiente modo �Cu�les son las condiciones de las operaciones observadoras del sistema de la ciencia, cuya ausencia acarrear�a la imposibilidad de la observaci�n? La interrogante ha sido respondida ya por Luhmann en su libro La ciencia de la sociedad. Se vale para ello de su propuesta te�rica y de sus observaciones al sistema de la ciencia en tanto soci�logo.
Kant se hab�a hecho la pregunta antes, m�s o menos en la siguiente versi�n �Cu�les son las condiciones de posibilidad del conocimiento cient�fico? La respuesta se detalla en La cr�tica de la raz�n pura. Su m�todo es sencillo: observa las operaciones observadoras del cient�fico m�s destacado de su �poca (Newton). Por supuesto, la teor�a que permite tal observaci�n es altamente compleja.
Ni Luhmann ni Kant delimitaron una muestra. Este �ltimo, sin embargo, sac� a la luz el m�todo de Newton. Y, con ello, el m�todo de la ciencia positiva. Tal cosa es reconocida en general por los fil�sofos. Al menos ahora, pues en su tiempo le cost� mucho trabajo hacerse entender. Nadie cre�a en �l, como nadie cre�a a Galileo. Al parecer es lo que pasa con Luhmann. La novedad, y por ende, la complejidad de su trabajo, dificulta el entendimiento y la credibilidad.
Las operaciones observadoras de la tesis no aspiran a compararse con las de Luhmann o las de Kant. S�lo se intenta poner de manifiesto que las muestras no son el �nico camino para producir conocimiento. Todav�a debe decirse que si las muestras fueran la �nica v�a, la matem�tica no existir�a.
Y es que el m�todo de la matem�tica, el de Luhmann, el de Kant y el de muchos otros te�ricos no se fundan en la investigaci�n emp�rica, que reclama muestras. Su procedimiento es deductivo. Los conceptos de la matem�tica no derivan de muestras, sino de otros conceptos. Kant, a partir de Newton, saca a la luz el m�todo de la ciencia positiva. No porque aqu�l haya sido la muestra de �sta, sino porque produce conocimiento a partir de supuestos firmes. Presume en Newton el m�s alto grado de competencia en la producci�n de conocimiento cient�fico; luego, si logra entender a Newton, tendr� el m�s alto grado de competencia en la producci�n de conocimiento cient�fico.
En este contexto se inserta la aportaci�n de la tesis. La primera parte presenta la epistemolog�a social desarrollada por Luhmann. Que propone una forma de conocimiento que va m�s all� de la epistemolog�a tradicional y que poco se ha desarrollado en M�xico. No presume, como Kant, un sujeto con un alto grado de competencia en la producci�n de conocimiento cient�fico. Supone sistemas autopoi�ticos operativamente cerrados, lo cual permite observar diferentes formas de observar y, en ese sentido, facilita reducciones m�s complejas del entorno. No se ocupa ya de generalidades, como hace la ciencia positiva. Su tema son las los elementos y las relaciones que permiten la autorreproducci�n. Por tanto, elementos y relaciones que no pueden faltar (so pena de que tambi�n falte el sistema) independientemente de los contextos en que se desarrollen. Aqu�, el �nfasis se ha puesto en el sistema de la ciencia, espec�ficamente en sus operaciones observadoras.
La segunda parte de la tesis admite que el sistema de la ciencia se reproduce en el campo acad�mico de la comunicaci�n en M�xico. Que este �ltimo se manifiesta en las publicaciones de los acad�micos-investigadores nacionales m�s prol�feros que se han ocupado del tema de la comunicaci�n. Que cualquier texto de este �mbito, en mayor o menor medida, reproduce los elementos y las relaciones que no pueden faltar (so pena de que tambi�n falte el sistema). Con base en todo ello, al azar, se elige un texto por cada uno de los ocho autores m�s prol�feros en el tema de la comunicaci�n. Quedan los siguientes:
Javier Esteinou Madrid: Los medios de comunicaci�n y la construcci�n de la hegemon�a.
Enrique E. S�nchez Ruiz: Medios de difusi�n y sociedad. Notas cr�ticas y metodol�gicas.
Guillermo Orozco G�mez: No hay una sola manera de �hacer� televidentes. (En Lameiras y Galindo, 1994)
Ra�l Fuentes Navarro: La emergencia de un campo acad�mico: continuidad ut�pica y estructuraci�n cient�fica de la investigaci�n de la comunicaci�n en M�xico.
Jorge A. Gonz�lez S�nchez: M�s (+) cultura (s). Ensayos sobre realidades plurales.
Rossana Reguillo Cruz: En la calle otra vez. Las Bandas: identidad urbana y usos de la comunicaci�n.
Francisco de J. Aceves Gonz�lez: El papel de los medios en la construcci�n de los temas (issues) electorales. El caso de las elecciones presidenciales de 1994 en M�xico. (En Cerd�n y Aceves, 2001)
Delia Crovi: Convergencia tecnol�gica y educaci�n: mitos y realidades. (En Crovi, 2001)
b) La delimitaci�n de las variables.
En la constante el campo acad�mico de la comunicaci�n en M�xico se observar�n las operaciones observadoras del sistema de la ciencia, definidas en tanto construcciones ling��sticas que afirman o niegan. Ser�a interminable y ocioso se�alarlas todas. De all� que se hayan definido operacionalmente tan s�lo determinadas operaciones observadoras. A continuaci�n se precisan.
La construcci�n parad�jica: se indicar� tan s�lo la paradoja fundamental. Investigaciones te�ricas y met�dicas acerca de la teor�a y el m�todo o el planteamiento parad�jico de la forma pregunta/respuesta o problema/soluci�n.
Las condicionalizaciones te�ricas: se indicar�n tan s�lo las condicionalizaciones que, sin referirse a s� mismas, den soporte al planteamiento del texto
Las condicionalizaciones met�dicas: se indicar�n tan s�lo las condicionalizaciones que den soporte al planteamiento del texto, cuando el sistema de la ciencia se refiera a s� mismo,
El medio verdad: se indicar�n tan s�lo las verdades verdaderamente verdaderas o las falsedades verdaderamente falsas que respondan al prop�sito o a la pregunta de la investigaci�n
La construcci�n de sentido en las dimensiones objetiva, temporal y social: tan s�lo quedar�n enunciadas algunas con el prop�sito de hacer patente la construcci�n en tales dimensiones.
El modo de la argumentaci�n: tan s�lo se indicar� la intenci�n de aplicar conceptos conocidos a cosas desconocidas en el caso de la pregunta o prop�sito de la investigaci�n.