Roberto Jim�nez G�mez
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a. Con respecto a la reforma:
En general los actores a los cuales se les aplic� el cuestionario se muestran de acuerdo en la necesidad de reforma del sector el�ctrico, esto se muestra en los resultados siguientes.
La mitad de los entrevistados est� totalmente de acuerdo con que se requieren reformas en el sector el�ctrico, si a ello se le suman los que est�n de acuerdo se aprecia que el 90% considera que se requiere una reforma. No obstante como se ver� m�s adelante las caracter�sticas de las reformas que los actores sociales encuestados consideran distan significativamente de las propuestas realizadas en el �mbito internacional en el sector el�ctrico.
Al consultar sobre la valoraci�n con respecto a la afirmaci�n de tener un sistema regulado en todas sus fases, como se aprecia en el siguiente cuadro, el 80% de los encuestados est� de acuerdo totalmente o de acuerdo.
En el plano siguiente se presenta c�mo los actores perciben el proceso de reforma, con regulaci�n en todas las fases, contrario a lo que por lo general han sido los procesos en el �mbito internacional.
Como puede verse en el gr�fico 4.2, los procesos de reforma internacional han buscado menos regulaci�n, mientras que la noci�n que tiene los encuestados para el caso del pa�s, se concentra en la b�squeda de espacios para la participaci�n privada como veremos m�s adelante, con la creaci�n de algunos mercados, pero con un sistema regulado.
b. Con respecto a la propiedad en el sector el�ctrico:
Uno de los aspectos importantes de los procesos de reforma en el �mbito internacional ha sido el cambio de propiedad de las actividades sujetas a competencia. Veamos para el caso costarricense la percepci�n que tienen las personas encuestadas:
Como se puede apreciar en el cuadro siguiente, el 65% de los entrevistados est�n en desacuerdo o totalmente en desacuerdo con que la propiedad sea totalmente p�blica. Mientras que el 90% est� en total acuerdo y acuerdo en que la propiedad en la generaci�n el�ctrica sea p�blica y privada. Resulta esclarecedor adem�s de que 95% de los entrevistados estuviera en desacuerdo o total desacuerdo con que la propiedad fuera �nicamente privada.
Del resultado de las preguntas relacionadas con la propiedad, existe una clara tendencia hacia la existencia de un sistema el�ctrico de propiedad mixta, en donde lo p�blico y lo privado persisten, con rechazo a posiciones extremas de propiedad ya sea p�blica o privada.
En el cuadro siguiente se presentan las apreciaciones de los encuestados sobre algunos aspectos relacionados con el mercado. En este tema la divisi�n existente entre las partes es significativa, como se puede ver en la valoraci�n est� en los tres casos muy similares los criterios a favor o en contra, as� como el criterio de neutro o falta de criterio para opinar para el caso del mercado mayorista tiene un peso importante.
En el primer caso la posibilidad de que en la reforma se cree un mercado mayorista, piedra angular de las reformas basadas en el mercado, se encuentra dividido entre los encuestados. El 40% est� en desacuerdo, mientras que de acuerdo est�n el 30%. Es en este aspecto en donde existen m�s posiciones de neutralidad con 30%. Esto plantea todo un campo de an�lisis de la correlaci�n de fuerzas y de las caracter�sticas de las reformas posibles, sobretodo si a estos resultados se integran otros aspectos indicados por los encuestados, como se har� m�s adelante.
El conocimiento y el an�lisis que permitan establecer �qu� se entiende por mercado mayorista?, estableciendo las reglas del juego y con ello las potenciales implicaciones para los actores es una tarea b�sica para poder llegar a acuerdos si es o no conveniente la creaci�n de mercados. Establecer las implicaciones que para los consumidores tiene la existencia de un mercado no regulado en el pa�s, as� como establecer en qu� condiciones, qui�nes, cu�ndo y por qu� razones pueden exportar, son elementos centrales para poder establecer posibles aclaraciones a las partes para lograr sentarse a negociar. En caso contrario las diferencias de partida, muchas veces por prejuicios de un lado o de otro, no permitir�n avanzar en modificaciones o la permanencia del sistema actual que puedan ser de beneficio para la sociedad en su conjunto.
En cuanto a la posibilidad de que exista en el sistema el�ctrico del pa�s, una parte que sea regulada y otra que no sea regulada, las posiciones en contra pasan al 50%, mientras que se mantiene el 30% a favor. Se disminuye el porcentaje que es neutral con relaci�n al mercado mayorista al pasar a 15%, el porcentaje menor pasa a formar parte de los encuestados que est�n en contra de esta alternativa (15%).
Los encuestados en un 50% est�n de acuerdo en que las organizaciones del sector puedan exportar e importar en el Mercado El�ctrico Regional, siendo m�s el apoyo a esta acci�n que a la creaci�n del mercado mayorista.
En el cuadro anterior, se muestran las apreciaciones de parte de los encuestados sobre las ventajas de los procesos de reforma del sector el�ctrico basadas en el mercado. El principal beneficio indicado fue el aumento en la inversi�n privada, seguido de mayor eficiencia de las organizaciones. Es importante apreciar que el beneficio de disminuci�n del precio, incluido en el cuestionario recibi� muy pocas respuestas a favor, destacando el hecho de que los expertos conocen que en los pa�ses reformados, por lo general los precios a los consumidores finales no bajan y que en el caso de Costa Rica, los precios de la electricidad son relativamente bajos y competitivos, tal y como se mostr� en el cap�tulo III.
d. Con respecto a la disociaci�n de las organizaciones:
Los encuestados tienen una clara preferencia hacia el mantenimiento de las empresas verticalmente integradas, como se puede ver en el siguiente cuadro, el 65% est� de acuerdo. Por su parte, con respecto a la privatizaci�n el 80% est� en total o en desacuerdo con ello, apoy�ndolo un porcentaje muy bajo. Estos aspectos plantean una clara diferencia de lo que podr�a ser un proceso de reforma en el caso costarricense. Con respecto a lo que ha sido en otros pa�ses, el relativo buen desempe�o de las organizaciones del sector el�ctrico hacen valorar las condiciones existentes como positivas y de poca necesidad de realizar cambios radicales como s� ocurri� en otros pa�ses.
Por su parte, el 90% de los encuestados est� de acuerdo con que las distribuidoras generen electricidad, estableciendo algunos eso s� una clara separaci�n de las dos actividades con el fin de evitar encubrimientos
El hecho de que se mantengan las empresas verticalmente integradas y que las distribuidoras puedan producir electricidad, constituye una situaci�n que restringir�a fuertemente la creaci�n de mercados bajo el enfoque de las reformas de creaci�n de mercados de corte neocl�sico. La posibilidad de colusi�n, supuesto manejo a favor de los participantes de la informaci�n, as� como el ejercicio de poder del mercado de determinados actores, son elementos que inciden en el funcionamiento de un mercado, en donde el mantener esas condiciones, seg�n el criterio de los te�ricos y consultores que han llevado a cabo la reforma podr�a llevar potencialmente a usos para provecho propio, tal y como se analiz� en la secci�n 4.2. Los pa�ses que han llevado a cabo reformas han tomado medidas como la partici�n y creaci�n de una mayor cantidad de empresas de distribuci�n y generaci�n de electricidad, las cuales son privatizadas. En los planteamientos actuales de los diversos sectores �ste no es un tema en discusi�n, es de pensar que los que favorecen estas iniciativas, lo plantear�n en alg�n momento, como un proceso gradual, ante la aparente poca viabilidad pol�tica actual.
Se aprecia adem�s, un desacuerdo casi que total (95%) a procesos de privatizaci�n, por tanto el tipo de reforma que los encuestados est�n visualizando, tiene dos aspectos sustantivamente diferentes a los realizados com�nmente, se mantienen empresas verticalmente integradas y por otra parte no se plantean procesos de privatizaci�n. Unido a ello, la falta de acuerdo sobre el mercado mayorista y de conocimiento de su operaci�n, hace pensar que el papel que pueda cumplir este instrumento es relativamente acotado.
Con respecto al tipo de disociaci�n el 50% prefiere una separaci�n de las actividades de las empresas verticalmente integradas �nicamente por costos. El 30% se opone a cualquier tipo de separaci�n y �nicamente el 10% plantea como preferencia una separaci�n total.
Es importante, tener presente las apreciaciones de los actores encuestados, pues por otra parte, hay una aceptaci�n a la creaci�n de mercados, algo incompatible o dif�cil de llevar a cabo cuando existen empresas verticalmente integradas o bien no hay una clara separaci�n de las actividades de generaci�n, transmisi�n y distribuci�n de electricidad. Lo anterior plantea la posibilidad de que no se comprendan las implicaciones de una reforma neocl�sica, algo dif�cil de pensar ante las caracter�sticas de las personas entrevistadas, o bien el alcance y caracter�sticas de la reforma que estar�an visualizando es diferente a lo que generalmente incluye una reforma neocl�sica, es decir un arreglo de un modelo diferente al que convencionalmente se han llevado a cabo en otros pa�ses.
e. Criterios con respecto a competencias y arreglos institucionales:
Uno de los aspectos relevantes de las reformas es el cambio de competencias y de reglas del juego que se da entre las organizaciones existentes. En el sector el�ctrico de Costa Rica con base en elementos socio hist�ricos, legales y culturales se han creado normas y costumbres que han llevado una forma de operar el sistema el�ctrico nacional; estas podr�an modificarse significativamente dependiendo del tipo de reforma que se pretenda llevar a cabo.
Un elemento que ha caracterizado al sistema el�ctrico ha sido la importancia que la planificaci�n a largo plazo ha tenido. Horizontes temporales de largo plazo, capacidad de gesti�n institucional, recursos para conocer y actuar a largo plazo han sido caracter�sticas distintivas del sector el�ctrico. Como se mostr� en el cap�tulo III, secci�n 3.5, al analizar los espacios conceptuales de las organizaciones del sector el�ctrico, se da una particularidad en las competencias de las organizaciones. Pese a que al ICE no se le da facultaci�n legal para planificar o ser monopolio en la generaci�n el�ctrica, en la pr�ctica debido a diferentes razones, asume un fuerte liderazgo y capacidad de gesti�n en el sector el�ctrico, que lo ha lleva a efectuar la planificaci�n el�ctrica del pa�s, para lo cual desarrolla valiosos y costosos sistemas de obtenci�n de datos e informaci�n por medio de la red hidrometeorol�gica nacional, equipos especializados de profesionales en ingenier�a y otras disciplinas, encargados de estudios b�sicos y planificaci�n sofisticada del desarrollo el�ctrico. Todo esto le ha dado un lugar a la planificaci�n, generalmente asociada con el ICE y entrando en celos y conflictos con el ente rector el MINAE, que contrariamente no ha desarrollado capacidades y experticias en estos campos.
En el cuadro anterior se presenta la respuesta a la pregunta con respecto a la valoraci�n o importancia de la planificaci�n para el sector el�ctrico. Todos est�n total o de acuerdo en la importancia de ello para el sector.
Como se aprecia, hay una clara preferencia hacia una planificaci�n normativa y flexible. No obstante, esta posici�n debe contrastarse con el papel que tendr�a las se�ales de precios en los mercados, en donde los agentes p�blicos o privados deber�n ajustar sus proyectos de inversi�n de acuerdo a la din�mica de los precios de mercado y no necesariamente a la fijaci�n por parte de un ente de un proyecto de generaci�n el�ctrica, l�nea de transmisi�n o distribuci�n. Entre la planificaci�n normativa flexible y la gu�a de los precios de mercado hay puntos intermedios que el dise�o del modelo de reforma del sector el�ctrico deber� establecer para buscar opciones de acuerdo y negociaci�n entre los actores sociales.
La discusi�n entre el papel del mercado y la planificaci�n es un aspecto medular para el caso de Costa Rica. El pa�s por m�s de 50 a�os ha llevado a cabo el desarrollo el�ctrico con base en procesos de planificaci�n rigurosos. La reforma modificar�a esta forma de llevar a cabo la inversi�n en los proyectos el�ctricos, pasando a ser el mercado y los precios resultantes de �ste, los que determinar�an los proyectos de inversi�n a construir, con base en las se�ales que brinden a los agentes econ�micos del mercado.
En el caso de que se d� la reforma, si el ICE deja de ser el comprador �nico y por otra parte se le considera como un actor m�s, el aseguramiento del suministro el�ctrico no quedar� en esa instituci�n como ha sido hasta ahora. Las opciones planteadas en el cuestionario buscaban determinar qu� pensaban los encuestados al respecto. Un elemento relevante y que no todos tienen claro, situaci�n que en caso de los entrevistados si lo estuvo, fue el cambio de responsabilidad ante una reforma, el aseguramiento del suministro el�ctrico. El 45% indica que la seguridad de suministro lo debe dar el ente rector, mientras que el 35% se�ala que deben ser las empresas distribuidoras, seg�n el dise�o de las reformas en otros pa�ses. El 10% indic� que dada su preferencia o visi�n de la reforma, el ICE deber�a continuar siendo el comprador �nico y por ende tener la responsabilidad de asegurar el suministro el�ctrico.
f. Aspectos ambientales y subsidios:
Se le consult� a los encuestados sobre si era conveniente que la sostenibilidad ambiental formara parte de los criterios para la toma de decisiones de inversi�n y en las reglas de funcionamiento del sector el�ctrico.
El 90% est� en total o de acuerdo con que la sostenibilidad ambiental se considere en la toma de decisiones del sector el�ctrico. Esto contrasta con las reglas del juego definidas generalmente para los sectores el�ctricos reformados, en donde los precios sin incluir externalidades econ�mico ambientales debido a las afectaciones socio ambientales, son los que definen qu� plantas construir y qu� fuentes poner a operar en los diferentes horizontes temporales.
g. Las implicaciones para las fuentes renovables:
Ante la pregunta al experto, si considera que la creaci�n de un mercado nacional y la participaci�n de cualquier actor en el mercado centroamericano favorecer�an la generaci�n con fuentes renovables, su respuesta fue en un 55% de los casos en desacuerdo o totalmente en desacuerdo, mientras que el 35% estuvo de acuerdo.
En general existe la percepci�n por parte de los encuestados que el mercado por s� solo no favorece la generaci�n con fuentes renovables. Esto complementa lo presentado en el cap�tulo IV, secci�n 4.2, sobre los procesos de reforma en diversos pa�ses.
h. Capacidad y recursos de los actores para influir en las reformas:
Dentro del cuestionario aplicado se les solicit� valorar la capacidad y recursos de los actores sociales para incidir en la reforma del sector el�ctrico. El Poder Ejecutivo fue considerado como el actor con mayores recursos, seguido de las C�maras empresariales y el Bloque Legislativo compuesto por los 38 diputados que apoyaron los procesos de implementaci�n del TLC. Si las relaciones de fuerza y recursos fueran est�ticas, no cabe duda de que las reformas en el sector el�ctrico de corte m�s neocl�sico podr�an llevarse a cabo, ya que los actores que lo favorecen son los que tienen m�s capacidad y recursos de llevar a cabo la reforma. Sin embargo, existen precedentes como se ha podido analizar en el cap�tulo III que hacen necesario tener presente que las reformas en el sector el�ctrico es fuente en el pa�s de potenciales manifestaciones sociales cuyos resultados no son f�cilmente predecibles.
Con recursos y capacidad menor aparecen los sindicatos, los partidos pol�ticos de oposici�n, la tecnocracia del ICE y las organizaciones sociales. Esta informaci�n ser� de utilidad para los procesos siguientes, permitiendo apoyar el an�lisis de juego de actores y la construcci�n de escenarios de prospectiva. La gr�fica 4.3 muestra la valoraci�n de la capacidad y recursos para influir por parte de los actores, seg�n los encuestados.