Darbelio Agat�n Lorenzo
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Hemos visto en los apartados anteriores del presente cap�tulo, c�mo algunos y algunas investigadoras han abordado la problem�tica de los or�genes y causas de la migaci�n, el an�lisis sobre el monto de env�os y el destino de las remesas, as� como, el impacto que estas tienen en los lugares de origen y destino. Otros estudiosos de la migraci�n, analizan el papel del estado como interventor en los asuntos migratorios y regulador de la macroeconom�a, otras veces la de un estado interventor en la econom�a, organizando y controlando el env�o de estas remesas hacia los lugares de destino de estos migrantes.
En el marco referencial, se trajeron a cita algunas investigaciones que aportan exploraciones sobre la migraci�n internacional y las consecuencias que �sta tiene en la conformaci�n de la estructura familiar. Por ello, es importante estudiar la migraci�n desde este �mbito demogr�fico, como lo sostiene Vald�s (2001) la migraci�n es el tercer componente demogr�fico del movimiento de la poblaci�n que, junto con la fecundidad y la mortalidad, son responsables del aumento o disminuci�n de la poblaci�n, los tres componentes est�n interrelacionados con factores econ�micos, sociales, pol�ticos y culturales que influyen sobre la estructura, din�mica y tama�o de la poblaci�n.
Aunque para pa�ses como M�xico, la emigraci�n internacional, ya no es tanto un tercer componente, como puede tomarse t�cnicamente des el punto de vista demogr�fico, es ahora la variable que m�s est� pesando en t�rminos poblacionales para la conformaci�n de las nuevas estructuras demogr�ficas.
La movilidad que tienen los integrantes de una familia, puede dividirse en varias etapas: la primera, se caracteriza por la emigraci�n en un inicio que tienen los padres hombres del hogar; la segunda parte, esta migraci�n se prolonga con sus hijos varones, quienes posteriormente (pap�s e hijos), conforman redes de atracci�n de sus dem�s parientes y amigos, culminando en una tercera etapa, que se extiende hacia las esposas y madres de los hombres migrantes, para concluir este proceso migratorio, con las hijas mujeres (j�venes por cierto).
Y es as� como, en el transcurso del tiempo, el patr�n migratorio en estas localidades expulsoras, registra cambios en la estructura demogr�fica, tanto en las familias de los que emigran como de las que se quedan en esos lugares de salida.
As� se observa, que la migraci�n de hace medio siglo comparada con la emigraci�n moderna del siglo XXI, tiene diferentes componentes demogr�ficos, antes emigraban los hombres adultos en edad productiva, a�n maduros, podr�a decirse mayores de 30 a�os.
Hoy emigran desde los ni�os que son mandados a traer por sus padres que radican en los EUA, pasando por los j�venes hombres y mujeres que representan el bono demogr�fico, de entre los 14 y 29 a�os, hasta los adultos mayores a los cincuenta a�os.
Ello se ha convertido en verdaderos cambios de los patrones de la migraci�n en estas �reas de estudio, sobre todo las que tienen el car�cter de rural, en donde pareciera que la edad y el sexo ya no representan ning�n obst�culo para la emigraci�n internacional que buscan insertarse en la econom�a americana.
Poco a poco los miembros de la familia se incrustan en este proceso migratorio. Los que se quedan en sus lugares de origen, van adquiriendo nuevos roles al interior de la misma, responsabiliz�ndose del cuidado de sus integrantes sobre todo los de menor edad y de los adultos mayores, quienes tambi�n por su cuenta, juegan un rol preponderante en este fen�meno migratorio, ya que en muchas ocasiones son los que se encargan del cuidado y de la educaci�n de los hijos e hijas de estos migrantes internacionales.
En el transcurso de la investigaci�n, se encontr� que en la Colonia 5� Secci�n y en la localidad de Estero Verde, este proceso de ir y venir hacia el pa�s vecino del norte, se va constituyendo en un circuito migratorio, que conforman en el transcurso del tiempo nuevas redes sociales al interior de las estructuras familiares, fortaleci�ndose entre sus integrantes.
Redes sociales que Massey y Mar�a Aysa (2005), llaman capital social general, el cual se refiere, a los recursos que surgen de la liga fr�gil de los migrantes de los EUA difundido por toda una comunicaci�n, como la de amigos casuales, un conocido y a nivel de amigos que han estado en los Estados Unidos de Am�rica.
Aunque en el �mbito urbano pero sobre todo en el rural, tales redes sociales que Douglas y Aysa, llaman capital social general, en esta �rea de la geograf�a guerrerense, sienta principalmente sus fortalezas en base a los lazos familiares y parentales, no tan s�lo de amistades, o �amigos casuales� como lo mencionan tales autores, concepto que est� m�s relacionado con el origen urbano que tienen los migrantes que con el origen rural.
La emigraci�n de hombres y mujeres sobre todo en edad reproductiva, va tejiendo en el �mbito del desarrollo regional, nuevas conformaciones en la estructura demogr�fica de la familia. Como consecuencia, las localidades expulsoras van transformando las relaciones comunitarias que se mantienen entre los habitantes, por lo general aquella que se dan entre la gente adulta o de la tercera edad y entre las mujeres madres de familia que permanecen a�n en el lugar de residencia de los migrantes.
La din�mica de la movilidad migratoria que se observa en las regiones y localidades -de Guerrero- expulsoras de migrantes internacionales, sobre todo en las �reas de estudio, va produciendo una composici�n demogr�fica en donde la integran, en su mayor�a mujeres y ni�os, aunado a personas adultas (de la 3� edad), teniendo dichas comunidades un faltante de esos j�venes dentro de la pir�mide poblacional representa un porcentaje observable en cualquier nivel de an�lisis de la demograf�a mexicana.
Y �d�nde est�n los actores productivos de toda una econom�a, local o global? J�venes que tienen la capacidad de producir al cien por ciento, que no son aprovechados en su pa�s y lugares de origen, que por una u otra raz�n no encuentran la oportunidad en el lugar de residencia y tienen que emigrar en busca de su propia realizaci�n como seres humanos.
Se deduce entonces que la emigraci�n, provoca que la estructura familiar se transforme y trastoque din�micas y procesos concernientes a lo social y econ�mico. De tal suerte que obliga a los familiares que permanecen en sus lugares de origen, a participar en estos nuevos roles y compromisos familiares (v�ase la figura 2).
Figura 2
Fuente: Elaboraci�n propia
En lo que concierne a la interacci�n social, de acuerdo con Beavers (1995), contiene un rubro relacionado a la pertinencia de las relaciones que mantiene la familia entre sus integrantes y, con el resto de la localidad. Al interior de esta relaci�n familiar se establecen reglas de direcci�n y orden, en donde el padre de familia mantiene el liderazgo, a veces r�gido y autoritario, pero que a su partida se torna en ocasiones d�bil por no estar cerca de ellos y dejarlo en manos de su esposa, pareja u otro familiar cercano al migrante o de su esposa.
En lo que se refiere a la relaci�n econ�mica con lo social y demogr�fico, lo m�s importante para cualquier familia, es obtener el sustento b�sico de su reproducci�n (alimento, casa y vestido), obligaci�n que recae regularmente en el padre, sobre todo en la zona rural.
El padre de familia, tiene el compromiso de proveer de alimentos a los integrantes de su familia, que al no conseguirlo en su lugar de origen se ve en la necesidad de emigrar y lograr este cometido v�a remesas, que les permite la sobrevivencia y reproducci�n social a�n estando ausente.
Pero cuando dejan de hacerlo, como lo afirma Susana Pont (2000), no todos env�an los d�lares como prometieron cuando partieron, existe un vac�o de pertinencia, que sustituye a quien prove�a el recurso para el sustento b�sico.
De ah� que como consecuencia se generen los distintos tipos de familias, producto de esta migraci�n, y se incrementen las familias con jefatura femenina.
En ese mismo sentido Guarnizo (1997) refiere que en el contexto de la intensa migraci�n internacional que ha prevalecido en todo este tiempo, han surgido las llamadas familias multinucleares disociadas espacialmente pero unidas afectivamente, que no comparten una misma vivienda pero s� el presupuesto requerido (relaci�n econ�mica) para la manutenci�n cotidiana a trav�s de las remesas de los migrantes.
Rubio Fabi�n (1999), en relaci�n a estos roles y relaciones familiares, tambi�n sostiene que el fen�meno de la migraci�n internacional trae consigo cambios en las relaciones familiares, en las relaciones generacionales, en las relaciones laborales, en los rasgos culturales, en las costumbres y las actitudes, en los patrones de consumo, en la din�mica de los asentamientos humanos, en la vida de las comunidades, en la misma convivencia de nuestra sociedad.
La estructura familiar en t�rminos demogr�ficos, definitivamente se ve recompuesta una vez que han salido del seno del hogar alg�n o algunos de sus integrantes. Conllevando de manera impl�cita cambios en las relaciones de jerarqu�a y de funciones al interior de las familias.
En el aspecto social, tambi�n observamos cambios en sus comportamientos, Guarnido (1997) plantea en sus estudios sobre los efectos sociales de la migraci�n, que hasta antes de la partida del padre o de la madre, las relaciones de comportamiento al interior de las familias se dan de forma m�s ordenada, mismas que despu�s de la salida del (s) integrante (s), observan cambios diferenciados, por la ausencia de quien manten�a un orden al interior del hogar, por tanto, se presentan nuevos roles entre quienes se quedan.
En el aspecto econ�mico, el sostenimiento de la familia es de suma importancia, por lo que, los roles econ�micos y las nuevas formas de organizaci�n de esta unidad familiar, se ven alterado en su estructura productiva.