Darbelio Agat�n Lorenzo
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Para fortalecer la investigaci�n, se analizan algunos conceptos te�ricos de regi�n y desarrollo regional que han sido abordados por distintos estudiosos, a fin de tener un razonamiento de los mismos, adem�s de, apreciar la relaci�n que tienen con la presente investigaci�n.
III. 4. 1. 1 Concepto de regi�n
En lo general puede afirmarse que el concepto de regi�n sigue en el debate de las diferentes disciplinas de las ciencias sociales; ll�mese esta antropolog�a, ciencias pol�ticas, sociolog�a, psicolog�a (Yamasaki, 1997), econom�a o demograf�a, entre otras.
Eric Van Young (1997), hasta lo ha comparado con el sentimiento amoroso, las regiones son como el amor: son dif�ciles de describir, pero cuando las vemos las sabemos reconocer.
M�s all� del romanticismo, a la fecha no se ha logrado generalizar el concepto de regi�n, lo mismo se habla de regiones peque�as o grandes, homog�neas o heterog�neas.
Palacios (1993) hace referencia a ciertos criterios de delimitaci�n geogr�fica de un territorio, en su investigaci�n sobre las diferentes formas de particionar un territorio, sostiene que puede estar en funci�n de diferentes factores geograificos, naturales � con arreglo a determinaciones sociales.
Bajo los razonamiento de Juan Jos� Palacios y H�ctor �vila (1993), se pueden ir generando algunas particiones geogr�ficas de cualquier territorio e ir dando forma a una regi�n de estudio, en un �mbito en cuyo interior se cumple con un requisito de semejanza (Yamasaky, 1997) que puede ser material o social, teniendo criterios bien espec�ficos y objetivos previamente establecidos.
Aunque para el investigador y precursor de los estudio de la geograf�a y uno de los pilares en la regionalizaci�n, considerado por sus lectores, un evolucionista en el estudio de la geograf�a en el mundo, sobre todo en Am�rica Latina, pero principalmente en M�xico, �ngel Bassols Batalla (1967), hace una severa cr�tica a los que consideran que las regiones son abstractas y se�ala, que �stas son como un juego sustentado en elucubraciones o ideas que pueden cambiarse unas por otras gracias al arbitrio incontrolado del pensamiento y la voluntad humana.
El concepto de regi�n en las ciencias geogr�ficas ha evolucionado, en funci�n del esfuerzo realizado al fin de dividir la superficie de la tierra en fracciones que faciliten su estudio y an�lisis. De tal suerte que, dentro del devenir del pensamiento geogr�fico, el t�rmino regi�n ha ocupado una posici�n central entre las distintas corrientes de este pensamiento, dedicado a estudiar la composici�n geogr�fica del territorio en el planeta.
De las numerosas definiciones que existen hoy en d�a acerca del concepto de regi�n, predomina el criterio de homogeneidad. A partir de esta unificaci�n de juicios y principios, las definiciones a trav�s del tiempo han ido evolucionando sin que a la fecha se hayan podido encontrar un concepto o un t�rmino que permita universalizar a lo que se refiere cuando se utiliza el concepto de regi�n. �las regiones son partes de un territorio estructurado en forma objetiva y que no dependen del arbitrio humano para existir y la misi�n cient�fica de la geograf�a, la econom�a y otras disciplinas que se proponen llevar a la pr�ctica una divisi�n regional cualquiera. Consiste en descubrir los fen�menos que han originado dichas regiones, se�alar y analizar los aspectos reales que caracterizan a las regiones� (Stern, 1973).
De all� que el mismo Bassols (1967) sostenga como ocurre con otros conceptos de las ciencias sociales, que con el concepto de regi�n, resulta dif�cil alcanzar una definici�n aceptada universalmente. Incluso, se llega a discutir acerca de si una regi�n existe objetivamente o si s�lo es un mero concepto subjetivo. Al igual que sus disc�pulos Delgadillo y Torres (2002) quienes aseveran que la regi�n existe de manera objetiva y se encuentra expuesta a las transformaciones mundiales sin que ello afecte su condici�n de espacio integrado, independientemente de su nivel de desarrollo o grado de vulnerabilidad
En cuanto al sentido del reconocimiento objetivo de la existencia de la regi�n sostiene (Stern, 1973), que una regi�n es algo inherente a la estructura social, un �rea de relaciones sociales que sabemos que existe, aunque no podamos definirla con l�mites exactos.
Con estas apreciaciones, se deja claro que el concepto de regi�n, ha sido y ser� debatido en las investigaciones de las distintas disciplinas del conocimiento cient�fico, con el fin de universalizarlo. Y pueda ser utilizado en cualquiera de las ciencias.
Para ilustrar las distintas escuelas del pensamiento que han surgido sobre el debate del concepto de regi�n se retoma el estudio sobre la misma de Juan Jos� Palacios (1993) en una cronolog�a que nos ilustra el devenir de esta categor�a, dividi�ndola en dos grupos:
En el primero, incluye todas las formulaciones convencionales y universales; y en el segundo, agrupa a aquellas precisiones cuyo punto de partida es el reconocimiento de la vigencia de un sistema social hist�ricamente determinado.
Una de las teor�as se�aladas, es la neocl�sica, que est� representada principalmente por North (1955), un economista quien desarrolla esta teor�a en bases econ�micas � crecimiento econ�mico regional. Para �l, la regi�n se comportar� como un todo homog�neo y coherente cuya identidad estar� determinada por sus actividades econ�micas para la exportaci�n; es decir, por su base productiva y econ�mica.
Esta teor�a econ�mica neocl�sica del siglo XIX, es continuada por Le�n Walras, a quien se le atribuye la teor�a de la formaci�n de los precios (oferta y demanda), basada en la teor�a subjetiva del valor, (M�ndez, 1997: 65). Por ello el nombre de este concepto de regi�n neocl�sica y de quienes lo abordan desde el punto de vista puramente econ�mico.
North (1955) tiene un punto de vista notoriamente econ�mico. Que recuerda al Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos de Am�rica, Canad� y M�xico, en donde se hace una zona geogr�fica comercial entre estos pa�ses, partiendo el territorio de una manera convencional a los actores que forman parte de ella, excluyendo territorios que en ese momento no ten�an la menor importancia para los promotores de este acuerdo.
Otra teor�a es la de la escuela francesa o de regi�n espacial, representada por Perroux (1950), Boudeville (1968), principalmente y el mismo Palacios (1993), entre otros, quienes en su estudio dividen a la regi�n en tres tipos:
a) El primer tipo de regi�n la llaman regi�n homog�nea. Defini�ndola como una unidad territorial mediante un factor �nico de diferenciaci�n, ya sea econ�mico, social, f�sico, climatol�gico o pol�tico.
b) El segundo tipo, regi�n polarizada; que la dividen de acuerdo a las unidades territoriales definidas a partir de la interdependencia funcional y de la densidad de flujos entre sus elementos, sin que puedan establecerse para la misma, l�mites precisos.
c) Y el tercer tipo de regi�n, plan o programa; es aqu�lla que se define en funci�n de criterios y objetivos espec�ficos de pol�tica econ�mica para alcanzar el m�ximo de eficiencia en la implementaci�n de programas y estrategias.
Para esta �ltima, la planificaci�n del territorio y su espacio es lo esencial, no se concibe la regionalizaci�n de un territorio si no viene acompa�ada de una planificaci�n.
Otra escuela, la alemana, llamada tambi�n teor�a del lugar central o equilibrio territorial, representada por �Christaller W. y L�sch A., quienes sostienen que las regiones definidas geogr�fica o culturalmente, as� como el territorio de los estados-naci�n, son creados por razones pol�ticas, arbitraria y accidentalmente� (Citado por Friedman, 1966)
Aunque esa arbitrariedad est� agregada al poder de cada actor que lleva a cabo la partici�n del territorio en ese momento, debido a ello, ya no es totalmente accidental, sino sesgada a quien ejerce el poder del reparto.
La tercera escuela, es la argentina, llamada teor�a de la regi�n integral, representada por Rofman (1974), el cual define a la regi�n como, un todo indiferenciado internamente en cuanto a estructura social y pol�tica. Se emprende la construcci�n de un nuevo concepto de car�cter integral haciendo abstracci�n del sistema econ�mico-social en el que se circunscribe. Para Rofman, la regi�n se debe de diferenciar de otra respecto a su formaci�n interna, en su estructura organizativa y en su estructura econ�mica.
La cuarta escuela, de la regi�n espacial representada por Coraggio (1979), define a la regi�n como un �mbito o �rea de uniformidad territorial, delimitada a partir del dominio particular de una relaci�n de acoplamiento o de semejanza. Para este autor, est� de manifiesto que, en la regionalizaci�n de un territorio, debe existir la homogeneidad sobre todo las cosas.
La quinta escuela es la de la regi�n hist�rica, representada por Moreno y Florescano (1973), los cuales sostienen que la regi�n se concept�a como un espacio hist�ricamente constituido que es producto de las relaciones sociales y de patrones de dominaci�n imperantes en las sucesivas etapas hist�ricas de su desarrollo. Es decir, la regionalizaci�n, se sustenta entonces para su determinaci�n en factores f�sicos, de poblaci�n e historia, o en una determinada actividad econ�mica preponderante.
Se traen a cita algunas otras definiciones de autores de fines del siglo XX y principios del XXI, los cuales tienen en sus l�neas la libertad personal de elegir y seleccionar el territorio para convertirlo en la regionalizaci�n de acuerdo a los intereses de la investigaci�n cient�fica.
Algunas definiciones de la �ltima d�cada del siglo pasado como la de Palacios (1993), quien se ubica as� mismo dentro de la escuela francesa sostiene que, la regi�n se reduce, en �ltimo an�lisis, a una porci�n de la realidad geogr�fica en cuyo interior prevalece alguno o algunos atributos que le confieren la homogeneidad suficiente para distinguirse de otras y as� tener identidad y existencia propias.
Una apreciaci�n m�s sobre una regi�n globalizadora es la que presenta Ornelas J. (1993), cuando afirma que una regi�n es una estructura compleja e interactiva, con m�ltiples acotamientos, en la cual el contenido define el continente (l�mites, dimensiones y otros atributos geogr�ficos). Agregando que todo ello se realiza con fines bien espec�ficos.
Para Arturo Yamasaky (1997), con una apreciaci�n diferente a las posturas muy r�gidas respecto a la formaci�n de las regiones, aprecia que la regi�n es un concepto sin teor�a, lo que conduce a ciertas consideraciones problem�ticas. Se da por hecho que se asocia a un territorio por lo que su construcci�n requiere variables que puedan definir l�mites y contenidos territoriales y su acepci�n est� en relaci�n con el inter�s particular del �rea de conocimiento que lo emplea y por los objetivos espec�ficos de cada investigaci�n.
Finalmente, para Carlos Rodr�guez Wallenius, (2005), la regi�n es un espacio valorizado instrumental, social y culturalmente por parte de las personas que lo habitan que involucra no s�lo un sentimiento de apego y pertenencia sino un espacio social constituido hist�ricamente. Pensamiento cargado m�s a lo socio-cultural de los territorios en virtud de que en esas �reas geogr�ficas, existen la regionalizaci�n en funci�n de los aspectos culturales y de pertinencia social de los habitantes de esa zona, en donde existe una interdependencia cultural y patrones de conducta de la localidad, caracter�sticas que familiarizan a esos actores de una o algunas localidades.
Al revisar y analizar las distintas teor�as y escuelas que han generado los diferentes conceptos de regi�n, se llega a la conclusi�n general en el hecho de que es posible definir y determinar la territorialidad de una regi�n, seg�n el fin perseguido.
Parafraseando a Arturo Yamasaky (1997), la regi�n no existe por s� misma sino que la construimos para un prop�sito espec�fico con base en los atributos asignados; es un concepto que se distingue por su flexibilidad, ya que se utiliza de la manera que m�s convenga a los objetivos y prop�sitos respectivos.
As� tenemos que, no resulta lo mismo una regi�n delimitada para fines administrativos, que para fines econ�micos, o para otros fines distintos, como puede ser la planificaci�n de alg�n sector de inter�s gubernamental o para el pol�tico.
Los que ven a la regi�n netamente administrativa, no hacen m�s que delimitar el territorio para una eficientizaci�n de los recursos humanos y econ�micos, de tal forma que sean operativos desde esa perspectiva que lo est�n planeando.
Los planificadores del desarrollo econ�mico, hacen lo propio, agrupando las �reas geogr�ficas de acuerdo a los intereses financieros que promueven en los territorios a delimitar sin tener otro objetivo m�s que la reproducci�n de su capital.
Por �ltimo los ge�grafos y los que tienen un sentido m�s social, son los que de una u otra manera, han ido demarcando la regionalizaci�n de los territorios en sus distintas �reas geogr�ficas, que algunas de ellas persisten pese al tiempo en que se realizaron sin sufrir mayores modificaciones o alteraciones en su visi�n primordial.
Las localizaciones geogr�ficas ya existentes en la Rep�blica Mexicana, fueron determinadas con intereses propios de la econom�a del momento, sin tomar en cuenta caracter�sticas poblacionales como los aspectos culturales o �tnicos.
De all� que las referencias geogr�ficas existentes, en ocasiones no ayudan y no contribuyen a potenciar los resultados de una investigaci�n con car�cter social y en muchas ocasiones a la buena aplicaci�n de los recursos p�blicos en zonas con caracter�sticas distintas a la regi�n en donde se encuentran enmarcadas, es decir, son pero no son, existen, pero no se ven.
As�, sin dejar de observar que a�n cuando una regi�n sea delimitada con caracter�sticas propias para una investigaci�n en particular, no puede estar o ser independiente a esta �rea geogr�fica previamente preestablecida geopol�tica o econ�micamente, deber� ser siempre parte de un todo con sus relaciones obvias e invisibles -hol�sticas- que interact�an entre las partes de manera que ayude a mejorar los resultados de la investigaci�n.
Para fines de la presente disertaci�n doctoral, se ha construido un concepto de regi�n retomando la apreciaci�n y filosof�a de los diferentes an�lisis y opiniones vertidas con anterioridad.
REGI�N: Es aquel espacio geogr�fico de estudio considerado un todo, delimitado por la caracter�stica de homogeneidad en su interior, que para fines de la investigaci�n cient�fica, es revisado en base a los objetivos y prop�sitos espec�ficos y claros propuestos por el investigador en turno.