EFECTOS DE LA EDUCACI�N Y EL EMPLEO, EN LA DIN�MICA DE LA POBREZA EN LOS HOGARES DEL PER�: 2001-2005
Reucher Correa Morocho
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La pobreza es un fen�meno persistente en muchas regiones del mundo; mientras que los investigadores de este tema se han concentrado en determinar no s�lo que factores son los que la producen o como es que se presenta en las sociedades, sino tambi�n cual ha sido su evoluci�n a lo largo del tiempo. Adem�s, identifican si un individuo permanece, escapa, o ingresa a la pobreza analizando la posici�n de su ingreso respecto a una l�nea de pobreza.
Dichos estudios nos permitir�n conocer la pobreza en el Per� en su multidimensionalidad y encaminar con mayor acierto las pol�ticas econ�micas que permitan su reducci�n. Los diversos an�lisis relacionados con la pobreza se centran principalmente en la din�mica del ingreso, la movilidad del ingreso y claro la din�mica de la pobreza.
As�, la situaci�n de la pobreza transitoria o permanente es finalmente una consecuencia de los cambios en los ingresos de los hogares o individuos. Esto a su vez produce la movilidad social entre dichas unidades de an�lisis pues pasan de un quintil a otro, donde cada uno de ellos representa el 20% de la sociedad con un determinado nivel de ingreso.
En los diversos estudios sobre la evoluci�n de la pobreza, Bane y Ellwood(1986) mencionan que existen tres m�todos que han sido utilizados: se presentan los estudios que utilizan m�todos estad�sticos, los cuales modelan el nivel de alguna variable como el ingreso, esto permite un rezago o error estructural complejo que captura la din�mica; las tabulaciones de frecuencia durante una estructura fija del tiempo, que permiten observar los cambios que ocurren con las variables cuando se estudian de un periodo a otro; por �ltimo, el m�todo con probabilidades que indican la probabilidad que tienen los individuos para entrar , salir o escapar de la pobreza.
Lillard y Willis (1978), proponen una metodolog�a econom�trica para lidiar con los ciclos y la movilidad en la distribuci�n del ingreso, de tal manera que se establece una relaci�n entre la teor�a y los aspectos din�micos del ingreso y su distribuci�n. Estos autores ocupan para la din�mica del ingreso la teor�a del capital humano y la hip�tesis del ingreso permanente, donde su variable dependiente es el logaritmo directo de los ingresos.
El modelo de ingresos tiene implicaciones de din�mica de la pobreza as� como predicciones de pobreza transitoria. �el estudio de la pobreza es arbitrariamente definido por una l�nea de pobreza igual a un medio de las ganancias promedio de los hombres de Estados Unidos de Am�rica para el periodo de 1967 a 1973.� (Lillard y Willis: 1978, 987)
Lillard y Willis(1978) estudian la duraci�n del individuo en la pobreza y en la frecuencia de entrar o salir de ella. En todo momento presentan una diferencia racial entre personas blancas y de color. Para estos autores, la probabilidad individual de pobreza en el periodo t afectado no s�lo por su estado de pobreza en el periodo t sino tambi�n por su completa historia del estado de pobreza a priori al periodo t. Por lo tanto, la pregunta fundamental que buscan responder es si la pobreza es un status transitorio o una condici�n permanente de individuos y hogares.
El rol central en el an�lisis de la din�mica de la pobreza es la heterogeneidad de la poblaci�n en la media de los ingresos relativos . En su muestra, 1041 personas blancas y 103 personas negras fueron identificadas como jefes de hogar (incluidas personas solteras) entre 18 y 58 a�os de edad en 1967, estas personas no estaban retiradas, imposibilitadas o eran estudiantes de tiempo completo durante el periodo, adem�s, reportaron horas anuales positivas e ingresos cada a�o.
Estos autores encuentran que el componente permanente para negros es 44 por ciento mayor que para los blancos, mientras que el transitorio es aproximadamente el mismo para ambos. El componente no medido es s�lo el 14 por ciento mayor para los negros. La varianza total de ingreso es aproximadamente 27 por ciento mayor para los negros, pero la varianza debida a factores no medidos (tanto permanentes como transitorios) es casi id�ntica para negros y blancos cuando el grupo de variables explicativas se mantiene constante (Lillard y Willis: 1987,992).
El modelo simple que incluye s�lo variables dummy como independientes, indica que el 73.1 por ciento del total de la varianza del logaritmo del ingreso representa las diferencias permanentes de los ingresos. La raza, los a�os de escolaridad y los a�os de experiencia laboral al ser introducidos en la funci�n de ingresos, explican el 33 por ciento de la variaci�n total del ingreso, pero explica un 44 por ciento del componente permanente (Ibid., 992 y 1006) As�, las variables explicativas en ecuaciones mas complejas reducen la varianza permanentemente de las variables no medidas.
El modelo de Lillard y Willis (1978) es un mejor predictor como ellos comentan de las personas blancas que las de color, aunque esto puede estar influenciado porque la muestra de la poblaci�n negra fue muy reducida. Adem�s, los autores est�n conscientes de que es falso argumentar que s�lo existe un componente permanente de la pobreza y que un an�lisis completo de la misma deber�a incluir otras variables que pudieran considerar el ingreso familiar, las variaciones de la familia respecto a su composici�n en el tiempo, el desempleo y una variedad de otros temas (Ibid.,1007, 1008)
A diferencia de Lillard y Willis (1978) que ocupa datos panel para identificar que el componente permanente del ingreso tiene mayor impacto en la pobreza, pero que no es factible descartar los efectos transitorios en ella, comparado a que un individuo pobre no puede esperar estar fuera de la pobreza, esta posibilidad no se distingue de los datos de corte transversal, porque la posibilidad de pobreza es meramente un estado transitorio donde muchos de los individuos que est�n en la pobreza en un a�o son reemplazados por otros que estaban inicialmente fuera de ella (Lillard y Willis, 1987).
Gottschalk (1981) hace un an�lisis de la movilidad del ingreso centr�ndose en determinar la presencia de fluctuaciones transitorias o cambios permanentes en las personas con bajos ingresos. Plantea la necesidad de una pol�tica p�blica apropiada y enfocada a mantener el ingreso de las personas u otras pol�ticas que alivien la carga durante el periodo de transici�n. Si los bajos ingresos reflejan el ciclo de vida voluntario se debe invertir el capital humano.
Los ingresos permanentemente bajos crean problemas estructurales en los mercados laborales los cuales necesitan ser dirigidos (Gottschalk: 1981, 450)
El an�lisis es similar al de Lillard y Willis (1978) en cuanto a sus objetivos y muestra, pues se hace tambi�n una separaci�n racial, pero aqu� el estudio se restringe a los hombres casados en edad media. Eso tiene ventajas y desventajas, ya que la exclusi�n de las mujeres reduce el coeficiente de movilidad que refleja una decisi�n de oferta laboral. As�, se centran en los patrones de ingreso de las personas que est�n fuertemente relacionadas a la fuerza laboral.
Gottschalk: (1981, 452), clasifica a una persona de bajos ingresos si estos fueron menores a $ 5460 US anuales, lo que recibe un trabajador de tiempo completo, es decir, un 125 por ciento de salario m�nimo en 1975. A pesar de las dos recesiones el promedio de los ingresos de los esposos se increment� de $ 12667 a $ 138008 US anuales entre 1966 y 1975. Tambi�n clasific� a la gente si es que repitieron intervalos con bajos ingresos. Los esposos est�n clasificados en que si tuvieron bajos ingresos en al menos un a�o en la muestra, mas de la mitad de los a�os de la muestra y todos los a�os del periodo de la muestra .
Este autor compar� el ingreso actual del esposo con los bajos ingresos del umbral de pobreza y luego compar� sus ingresos no transitorios con el valor de dicho umbral. Encontr� que hab�a hombres con ca�das transitorias por debajo del umbral de pobreza que los que ten�an ingresos temporalmente por debajo del umbral de pobreza que los que ten�an ingresos temporalmente por arriba del umbral. A diferencia de Gottschalk (1981), otros investigadores como Levy (1977), mostr� menor movilidad si es que se incluye a la mujer como jefe de familia y Schiller (1977) al contrario encontr� mayor movilidad (Gottschlk: 1981, 453)
Para Gottschalk (1981), la informaci�n demogr�fica y econ�mica permite distinguir la movilidad entre las personas basada en el valor actual de los ingresos. La permanencia m�s que el incremento de pobres debida una transici�n hacia una pobreza es lo que examina este autor. Encuentra que las personas negras tienen menores ingresos, por lo que ambas probabilidades de tener temporal y permanentemente ingresos bajos es mayor para negros que para blancos. A diferencia de Lillard y willis (1978) s�lo el componente permanente es mayor para los negros ya que el transitorio es aproximadamente el mismo para ambos.
Gottschlk (1981), comenta que para los negros se incrementa la probabilidad de tener bajos ingresos temporales m�s que el incremento de la probabilidad de tener bajos ingresos permanentes. �En este sentido, ser negro puede incrementar la movilidad� (Gottschlk: 1981, 454). Sin embargo, este autor encontr� que los ingresos permanentemente bajos diminuyen la movilidad, los hogares donde el esposo tiene ingresos de baja transitoriedad en el periodo de estudio tienen una alta probabilidad de que la esposa u otro miembro de la familia se encuentre trabajando cuando menos una vez durante la muestra y de recibir asistencia p�blica.
Para este investigador, a pesar de que las transferencias del gobierno ayudaron a incrementar los recursos familiares, una proporci�n substancial los pobres tuvieron ingresos totales permanentemente bajos. La mayor variaci�n transitoria en los ingresos fue experimentada por aquellos que estaban en el punto m�s alto y m�s bajo de la distribuci�n de los ingresos. Ser negro, viejo, tener baja educaci�n, o vivir en el sur de Estados Unidos, increment� la probabilidad de tener bajos ingresos permanentemente m�s que el incremento de la probabilidad de tener bajos ingresos temporalmente (Gottschlk: 1981, 456)
Hutchens (1981), en el estudio que realiza, identifica los eventos que originan los inicios y los t�rminos de los intervalos de pobreza. Esto con el motivo de saber que instrumentos de pol�tica podr�an influenciar la transici�n dentro y fuera del bienestar. Encuentra que �Los cambios de lo ingresos del jefe de hogar es el evento mas prevaleciente� (Hutchens: 1981, 218), pero que estos eventos no ocurren como una situaci�n de pobreza transitoria.
As� mismo, al permitir que la duraci�n de los intervalos de pobreza afecten a las probabilidades de salida, �sta cae cuando se da una mayor duraci�n del intervalo. Para �l, los individuos que tienen ingresos permanentemente bajos se mantienen pobres durante mucho tiempo.
Bane y Ellwood (1986), pronostican la probabilidad de un individuo para escapar de la pobreza. Para ellos es importante definir los intervalos de la pobreza: su duraci�n, inicio y termino. Estiman la extensi�n en que el intervalo comienza y termina, el cual consideran est� asociado a los cambios en el ingreso o en la estructura de la familia. Estos autores descubren que menos del 40 por ciento de inicio de un intervalo de pobreza es causado por la ca�da del ingreso del jefe de hogar, mientras que el 60 por ciento de la finalizaci�n de un intervalo ocurre cuando el jefe de hogar presenta un incremento en sus ganancias. Sin embargo, la probabilidad que tiene un individuo de escapar de la pobreza el primer a�o es de 45%, el segundo de 28%, el tercero de 24% y solo una peque�a parte de los individuos que entran a la pobreza permanecen en ella de manera cr�nica. El 19% de las personas que escapan de la pobreza se debe a las transferencias recibidas. Se encuentra que la mayor�a de las personas que no son pobres llegan a serlo, pero solo permanecen un corto per�odo de tiempo inmersos en esta situaci�n. Al mismo tiempo, descubren que la mayor�a de los que son pobres en un momento dado, tendr�n largos per�odos de pobreza antes de que escapen de ella.
Estos investigadores, sugieren que las personas que caen en pobreza por presentar una situaci�n desventajosa hacen uso de programas econ�micos �nicamente por un corto per�odo de tiempo, comparado con el hecho de que estos programas pueden ser un componente esencial en la vida de aquellos que presentan pobreza cr�nica. Por lo tanto, sus resultados abren la posibilidad de que la dependencia hacia estos programas sea un problema serio. M�s importante a�n esta el resultado de que la poblaci�n pobre es extremadamente heterog�nea. Argumentan que para entender las causas y los remedios potenciales de la pobreza es necesario analizar el comportamiento de los miembros secundarios de los hogares (Bane y Ellwood, 1986).
Duncan y Rogers (1987), realizan una investigaci�n para determinar si los padres solteros enfrentan problemas econ�micos transitorios o permanentes en los Estados Unidos durante el per�odo de 1970 a 1985. De 3.4 a 7.7 millones de mujeres eran madres solteras en ese per�odo. La proporci�n de pobres que viven en familias donde el jefe es una mujer no adulta salta del 34 a 43 por ciento. Durante el per�odo de estudio, la proporci�n de jefes de hogar ha sido tres veces mayor para mujeres negras que para blancas.
Los actores encontraron que las mujeres se vuelven jefes de hogar por que tienen hijos fuera del matrimonio y/o por disoluci�n marital. El 6% de los ni�os blancos nacidos entre 1960 y 1964 nacieron de madres no casadas, en 1965 el 22% de ni�os blancos experimentaron separaci�n de sus padres. Entre los ni�os negros, la experiencia de vivir la separaci�n de sus padres creci� del 42% al 73% (Duncan y Rogers: 1987, 171).
Para Duncan y Rogers (1987), todos los ni�os de cada hogar de la muestra est�n exactamente uno de cada cinco a�os fuera de la pobreza. Entonces para ello es importante la relaci�n entre el tipo de familia y el estatus de la pobreza. Hacen un an�lisis cohorte de pobreza debido a que la muestra permite captar los bajos ingresos, la estructura de los hogares, as� como el an�lisis entre las razas.
En su investigaci�n se determin� que los ni�os blancos est�n 3.5 a�os en promedio con dos padres, mientras que los negros 7.8 a�os, de estos, los que nacen de madres no casadas est�n promedio 11.9 a�os de su infancia en una familia con un solo padre. La experiencia econ�mica en los ni�os en este estudio provee informaci�n para analizar la pobreza infantil y su v�nculo con la estructura familiar.
La mayor�a de los ni�os que viven con padres solteros est�n por debajo de la l�nea de pobreza por un corto periodo de tiempo, sin embargo, la mayor�a de los a�os de pobreza en la infancia se da con dos padres, m�s que con uno. Las diferencias raciales son notables, ya que esta situaci�n fue mas prevaleciente entre los ni�os negros que entre blancos (Duncan y Roger: 1987, 173)
El bajo estatus econ�mico de las familias con padres solteros y la transici�n que experimentan los ni�os de dos padres a uno, ocultan el hecho crucial de que la estructura familiar es menos importante que otros factores que afectan el bienestar econ�mico de los hijos, como lo son los eventos en el mercado laboral, donde entrar a trabajar es imprescindible para que las familias tengan transiciones fuera de la pobreza.
Es importante seg�n Duncan y Rogers (1987) contemplar las pol�ticas encaminadas a mejorar el estatus econ�mico de los hijos al mismo tiempo que brindarle atenci�n a los problemas del mercado laboral y a los programas de transferencias p�blicas que afectan a las familias con dos padres.
Stevens (1994), examina los cambios en el tiempo en las tasas de salida de la pobreza y explora la frecuencia de intervalos m�ltiples de pobreza el periodo de tiempo que utiliza es de 1970-1987. Podr�a decirse que extiende el trabajo realizado por Bane y Ellwood (1986), ya que ocupa su metodolog�a y la contin�a. Sus intervalos comienzan cuando el ingreso monetario del hogar cae por debajo de la l�nea de pobreza el primer a�o y termina cuando el ingreso crece por arriba de la l�nea. Se centra en el estudio de la pobreza causado por viudez y encuentra que un 50 por ciento de los individuos que escapan de la pobreza en Estados Unidos regresan a ella en un periodo no mayor a 5 a�os.
Grootaer y Kanbur (1993) confirman la existencia de evidencia en la disminuci�n de los est�ndares de vida en Costa de Marfil durante la segunda mitad de los a�os ochentas. En su investigaci�n revelan que la probabilidad de escapar de la pobreza fue alta aun para los m�s pobres. Encuentran que estos afortunados estaban extendidos regionalmente, aunque en algunos grupos socioecon�micos los pobres ten�an altas oportunidades de escapar de la pobreza generalmente se daba una ca�da en los est�ndares de vida.
Grootaer, Kanbur y Ogh (1997) realizaron un estudio de din�mica de la pobreza y el cambio en el bienestar de los hogares. Su estudio se presenta para el �frica sub-sahariana, espec�ficamente para Costa de Marfil en un periodo de tres a�os que va de 1995-1998. La variable dependiente que usan es el cambio en el gasto per c�pita familiar de un a�o a otro. Las variables que explican el bienestar son el capital humano: educaci�n, edad, sexo; y los activos f�sicos como los negocios y las propiedades. Relaciona una ca�da del 2.8 por ciento del PNB con una reducci�n del consumo privado en un 17 por ciento en el a�o posterior a la ca�da del PNB, consecuentemente se presenta un aumento en la tasa de pobreza de un 35% a un 46%.
Un aspecto importante que invariablemente se encuentra en todos los an�lisis de la pobreza es la separaci�n racial. Lillard y Willis (1978) as� como DUNCAN Y ROGERS (1987), presentan en sus investigaciones estas diferencias raciales (entre blancos y negros). Adem�s Duncan y Rogers (1987), plantean la situaci�n de los ni�os de padres solteros y sus probabilidades de presentar una situaci�n de pobreza, mientras que Lillard y Willis (1978) se basan en los jefes de familia, en un estudio que busca determinar el estado de pobreza para la gente blanca en comparaci�n de la negra.
Freije (2001) se centra en la din�mica del ingreso para los hogares en Venezuela, permite a su vez un an�lisis de la evoluci�n de la pobreza as� como de la movilidad de los ingresos; plantea la necesidad de determinar los factores asociados con el cambio en el ingreso, la posici�n relativa y el estatus de la pobreza entre los hogares, para eso hace uso de un panel rotativo con datos correspondientes de finales de los noventas.
Este autor se pregunta:
� C�mo y por qu� las familias caen en la pobreza: �cu�les son los factores asociados con los cambios en el ingreso, la posici�n relativa y el estatus de la pobreza entre los hogares venezolanos?
Y considera de utilidad saber c�mo los individuos que est�n inmersos en ella escapan (Freije: 2001, 122)
El logaritmo del ingreso familiar per c�pita es la variable dependiente para el estudio de los cambios en el ingreso de Freije (2001). Los datos son del segundo semestre de 1994 a 1998 debido a cambios en la muestra durante el primer semestre de 1997, forma por lo tanto, tres paneles: 1994-1995, 1995-1996 y 1997-1998, emparejando las viviendas con el mismo c�digo de locaci�n en dos semestres consecutivos.
Los datos emparejados tienen grandes promedios en los tama�os del hogar y peque�os ingresos reales per c�pita, adem�s hay una baja proporci�n de solteros y parejas sin hijos porque estos grupos no est�n en la misma locaci�n. El estado matrimonial y las decisiones de fertilidad entre los miembros pueden permitir movimiento a diferentes posiciones, por lo que este autor elimin� esos datos del panel rotativo (Freije: 2001, 143)
Para robustecer la transici�n de pobreza, elimina las observaciones que cruzan las l�neas de pobreza y que inician y terminan su transici�n en un intervalo de 10 % arriba y debajo de la l�nea. Elimin� as�, 50 hogares en cada panel. La l�nea de pobreza definida la dividi� entre cinco y luego us� la l�nea individual. Para computar dicha l�nea ajustada al tama�o de cada familia simplemente multiplic� por el n�mero de miembros de la familia. FREIJE (2001) agrupa el n�mero de hogares que experimentan una transici�n de acuerdo a eventos demogr�ficos, econ�micos y mixtos.
Freije (2001), modela la din�mica de la pobreza mediante un modelo logit para la transici�n fuera de la pobreza (tasa de entrada). Este modelo es el utilizado por Antol�n, Dang y Oxley (1999), con la excepci�n que no incluye la duraci�n de la pobreza como una variable independiente.
La proporci�n de hogares en pobreza en dos a�os consecutivos es mas bajo en el periodo 1997-98 (35.6%) que el periodo previo (43.8%) donde la proporci�n de los hogares que escapan de la pobreza se increment� durante este mismo periodo (de 13.4% en 1994-95 y 10.9% en 1995-96 a 15.8% en 1997-98). El cambio en el ingreso promedio fue negativo en los dos primeros paneles y positivo en el tercero (Freije: 2001,159)
Para determinar la transici�n hacia la pobreza, este autor incluy� los cambios que se presentan en hijos y adultos en el hogar, as� como los menores ingresos no laborales y la disminuci�n de miembros empleados. Para la transici�n fuera de la pobreza, incluy� los eventos opuestos. Mas adultos en el hogar implica que no hay cambios en el n�mero de ni�os, no hay cambios en los miembros empleados no en el ingreso no laboral (Freije: 2001,162).
Del 5 al 10% de las transiciones de la pobreza son asociadas con los cambios en el monto del ingreso no laboral recibido por los hogares, puros cambios demogr�ficos representan la peque�a proporci�n de las mismas. Los eventos juntos representan usualmente alrededor del 5% del total de las transiciones. Las parejas sin hijos tienen una distribuci�n m�s balanceada de los eventos y reportan la m�s baja proporci�n de los eventos mixtos, usualmente representan m�s del 90% de las transiciones (Freije: 2001,167)
Freije (2001) encuentra que el jefe de hogar que inicialmente est� en una situaci�n de desempleo y que posteriormente consigue empleo presenta una mayor probabilidad de salir de la pobreza. Las transferencias y ganancias de capital tienen un impacto diferente en los hogares dependiendo de la situaci�n inicial de cada uno. Adem�s, los programas de seguridad social permiten salir de la pobreza en los hogares de los quintiles m�s bajos.
La estructura de la familia no tiene efecto en los cambios del ingreso, no importa si es una pareja o un soltero con hijos. El coeficiente del sexo del jefe del hogar no es significativo. La educaci�n del jefe, particularmente si el jefe tiene educaci�n t�cnica o universitaria, la migraci�n del mismo y el n�mero inicial de miembros no-jefes de hogar que trabajan, est�n positivamente asociadas con los cambios en el ingreso familiar. A pesar de ello, la educaci�n es un factor importante para escapar de la pobreza pero no evita que las familias caigan en ellas (Freije: 2001, 173).
Uno de los coeficientes m�s grandes es el correspondiente a la p�rdida de trabajo del jefe del hogar. Cambios en el tama�o del hogar tienen efectos negativos asociados con cambios en el ingreso, los hogares que incrementan su n�mero de miembros no-jefes que trabajan en el sector formal tienden a tener altos cambios en el ingreso m�s que los hogares que incrementan su n�mero de miembros no-jefes que trabajan en el sector informal o en el gobierno (Freije: 2001, 174).
Para Freije (2001) las diferencias en el sexo del jefe de hogar son de grado �nicamente, nunca de direcci�n o significancia; s�lo en el caso de la edad, la educaci�n y la migraci�n hay algunas diferencias. La mujer jefe de hogar es m�s sensitiva a los eventos demogr�ficos y a los cambios en el mercado laboral, m�s que los hombres; la mujer que est� por arriba de los 60 a�os tiene bajos cambios en los ingresos. El acceso a transferencias privadas y del gobierno tienen una asociaci�n positiva a los cambios en el ingreso para mujeres jefes de hogares.
Una mujer jefe que tiene peque�os retornos en el mercado laboral hace que la p�rdida de su trabajo tenga bajos efectos en los cambios en el ingreso. Por otro lado, usando el cambio en unidades monetarias reales, las medidas son mucho m�s sensibles al tama�o del hogar. El matrimonio est� asociado con bajos y el divorcio con altos cambios en el ingreso de los hogares que mantienen el mismo tipo familiar (Freije: 2001,180)
Duncan y Rogers (1987), se enfocan en padres solteros (tanto mujeres como hombres), Gottschalk (1981) s�lo en hombres casados y Lillard y Willis (1978), se enfocan en hombres tanto casados como solteros, adem�s para ambos, la educaci�n y la raza juegan un papel importante en la duraci�n de la pobreza.
Para Stevens (1994) y Bane Y Ellwood (1986), el hecho de que el jefe del hogar sea mujer presenta una menor probabilidad de escapar de la pobreza. Mientras que para Grootaert et. Al. (1997) y Freije (2001) no existe una diferencia significativa entre el g�nero del jefe del hogar, la probabilidad de ser pobres se debe a la cantidad de adultos hombres que viven en ese hogar pues habr� un mayor gasto que fomentar� una ca�da en el bienestar familiar. Para Bane y Ellwood (1986) la soluci�n que tienen los pobres de escapar de la pobreza se da a trav�s de las transferencias. Sin embargo, para Gottschalk (1981) las transferencias no impiden que los pobres tengan ingresos totales permanentemente bajos.
Ciertamente los hogares que est�n m�s cerca de la l�nea de pobreza son los que tienen mayores probabilidades de caer en pobreza que aquellos que est�n en los quintiles con ingresos m�s elevados. Para los autores, los individuos que logran salir de la pobreza tienen m�s probabilidad de volver a caer en ella en comparaci�n con los que nunca han ca�do.
Finalmente, podemos citar un listado de investigaciones referentes al tema tratado en el presente trabajo de investigaci�n, informaci�n citada en Chacaltana (2006); as� tenemos:
Los datos utilizados en el Per�, provienen de bases de datos de tipo panel correspondientes a las Encuestas Nacionales de Hogares (ENAHO) y de las Encuestas Nacionales de Niveles de Vida (ENNIV), y sus resultados son consistentes en general con la evidencia internacional. Como se puede ver en el listado siguiente, en el pa�s se han realizado ya varios estudios en esta direcci�n utilizando comparaciones de dos a�os o hasta tres a�os. En cualquiera de los casos, la categor�a �siempre pobre� es la mas com�n.
Si la pobreza es din�mica, como parecen mostrar estos estudios, seria interesante saber cual es el patr�n de movilidad. Afortunadamente, el enfoque din�mico permite descomponer la tasa de pobreza a fin de identificar los flujos de entrada y los flujos de salida de la pobreza.
El hecho de citar estos estudios, nos permite situar la presente investigaci�n en el contexto del an�lisis de la din�mica de la pobreza en el Per�; y no est� ligado a mediciones o determinantes de la misma.