Tesis doctorales de Econom�a


PERSPECTIVA DE LA MIGRACI�N M�XICO-ESTADOS UNIDOS. UNA INTERPRETACI�N DESDE EL SUBDESARROLLO

Jos� Luis Hern�ndez Su�rez



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3.3. Los problemas de generaci�n de empleo en las ciudades.

El cambio de orientaci�n hacia el crecimiento absoluto en M�xico fue debilitando paulatinamente la capacidad de generaci�n de empleos estables y bien remunerados en las zonas urbanas del pa�s mientras que la entrada de las maquiladoras redefini� el car�cter de los nuevos empleos creados.

Ubicadas principalmente en las zonas fronterizas del norte, estas empresas ocuparon en su mayor�a a trabajadores con bajas remuneraciones, precarias prestaciones sociales y duras condiciones de trabajo, lo que hace pensar que gran parte de los trabajadores se ocupaban temporalmente, toda vez que ten�an muy cerca un gran mercado de trabajo en Estados Unidos en el cual, si bien las condiciones de trabajo tambi�n son muy dif�ciles, las remuneraciones son mayores debido a las transferencias de valor hacia all� por la compra de productos del trabajo general de parte de pa�ses subdesarrollados que aumentan all� los niveles de empleo haciendo que el ej�rcito de reserva sea m�s reducido.

Por su parte, grandes ciudades internas que hab�an venido jugando un papel central en la generaci�n de empleo se vieron seriamente afectadas por el cambio en la forma de crecimiento y con la crisis de 1995 los despidos masivos de personal y el cierre de empresas fortalecieron a�n m�s las tendencias a la disminuci�n de la capacidad de crear nuevos puestos de trabajo.

Muchas ciudades costeras y otras cercanas a centros de atracci�n tur�stica afortunadamente mantuvieron buenos niveles de empleo, pero su capacidad en este sentido no podr�a ser mayor que las necesidades de acceder a una fuente de ingresos m�nima para miles de trabajadores ni satisfactoria para muchos otros m�s.

Ante estas dificultades de la econom�a mexicana para generar empleos es l�gico que los problemas sociales internos aumentaran y con ellos las presiones para migrar. Es bien conocido que a ra�z de la crisis de 1995 en todos los sectores de la econom�a se desplom� la producci�n y el empleo.

Una de las trabas que dificult� la generaci�n de empleos en el pa�s fue la cartera vencida, situaci�n en la cual estaba casi la mitad de los usuarios de cr�dito bancario a mediados de 1996 y, seg�n la CONCANACO, del total de la cartera vencida con los bancos, el sector servicios ten�a el 47%, el comercio el 26%, la industria el 25%, el sector agropecuario el 11%, los cr�ditos a la vivienda el 8% y los cr�ditos al consumo tambi�n el 8%.

Eso manten�a asfixiadas las posibilidades de generar empleo. Por ejemplo la escasez de obra, aplazamiento de nuevas inversiones, restricciones crediticias, alto costo del dinero y el ajuste del presupuesto p�blico provocaron una ca�da real de 47 por ciento en la industria de la construcci�n y una p�rdida de 41.13 por ciento en la ocupaci�n de mano de obra durante 1995, seg�n el informe anual de la C�mara Nacional de la Industria de la Construcci�n (CNIC). En ese a�o se perdieron 191 mil 980 plazas de trabajo, las que se suman a una p�rdida acumulada superior a los 2.5 millones de empleos, provocada por el cierre de unas 7 mil empresas durante los �ltimos tres a�os, resultando m�s afectados el Distrito Federal, Veracruz y Jalisco, que juntos sumaron 99 mil 206 plazas.

Aunque ya en el primer bimestre de 1996 el entonces Departamento del Distrito Federal anunciaba que se hab�an creado 28,600 nuevos empleos, seg�n el registro del n�mero de altas en el Seguro Social, en noviembre del mismo a�o el presidente de la Asociaci�n de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) comentaba que los errores de diciembre hab�an provocado que a finales de 1996 la ADI s�lo tuviera inversiones equivalentes al 20 por ciento de los niveles alcanzados en 1994 y de los 250 mil empleados que concentraba esta asociaci�n en aquel a�o, a fines de 1996 s�lo hab�a 80 mil, mientras que en Provivac, otra asociaci�n de grupos medianos, de los 180 mil empleos generados en 1994 solo exist�an 50 mil en 1996.

La C�mara Mexicana de la Industria de la Construcci�n (CAMIC) informaba que en 1997 se hab�an generado en el sector de la construcci�n 250 mil empleos, la mitad de los que se crearon en 1993, y para 1998, se dec�a:

...nos conformamos con preservar esa plantilla y lamentablemente no tendremos oportunidad de generar los empleos que demanda la gente de provincia que viene a trabajar a la ciudad de M�xico en la que se realiza entre 20 y 25 por ciento de la obra nacional.

Seg�n una encuesta que aplic� el Banco de M�xico en 377 empresas del sector manufacturero de todo el pa�s, el 71% manifest� que hab�an disminuido la producci�n y el n�mero de empleados para hacer frente a la crisis y el 75% esperaba que en los primeros seis meses de 1996 se incrementara la demanda interna a la cual, no obstante, el 72% cre�an que podr�an satisfacerla con una cantidad de personal menor o igual a la actual. Sin embargo, cuando de un total de 27 mil empresas exportadoras s�lo 750 concentraban el 80% de las exportaciones, el director del Banco Nacional de Comercio Exterior en 1996 dec�a, en abierta defensa de los banqueros:

...la problem�tica financiera de M�xico no comienza en el sistema bancario, sino en la falta de capacidad del sector empresarial para presentar proyectos viables y por lo tanto financiables en el futuro.�

Por su parte, en el sector de la confecci�n en el ramo textilero, m�s del 80% de las empresas, 9,287, dejaron de tener registro fiscal y no cubr�an las cuotas de seguridad social de sus trabajadores, que se estimaba en 46,435 personas, a decir del presidente de la C�mara Nacional de la Industria del Vestido. Esto hab�a sido ocasionado por la crisis de 1995 ante la contracci�n del mercado interno y el aumento de la competencia de las importaciones. En relaci�n a las posibilidades de generar empleos, el l�der textilero dec�a que �...es com�n encontrar empresas con pedidos, pero sin capital de trabajo para surtirlos debido a la austeridad crediticia.�

Otra de las malas noticias en el mundo del trabajo vendr�a a ser el anuncio en junio de 1996 de que ser�an despedidos 28,300 trabajadores de Ferrocarriles Nacionales, pues se estimaba que para que funcionaran las tres principales v�as en que se dividi� la red para su privatizaci�n se necesitaban s�lo 18,700 trabajadores, cuando en ese tiempo la plantilla laboral era de 47 mil personas. Pero en realidad a todos se les despedir�a para recontratar solamente los que las nuevas empresas privadas del ferrocarril necesitaran y en sus propios t�rminos. Hay que recordar que ya entre 1992 y 1994 �salieron� m�s de 30 mil trabajadores ferrocarrileros. Los efectos de estas medidas pronto se har�an sentir en los pueblos ligados al ferrocarril. Por ejemplo en 1999, en Ca�itas de Felipe Pescador, Zacatecas, de entrada:

...cerca de 300 trabajadores fueron despedidos, quienes semanas m�s tarde, ante el desempleo e incomunicaci�n, migraron a otras ciudades, particularmente a los Estados Unidos. El resto, unos 170 trabajadores, mantuvieron su puesto a cambio de un incremento en su carga de trabajo y de la disminuci�n de su salario de 132 a 113 pesos diarios.

El Consejo Coordinador Empresarial informaba que en 1995 se perdieron 850 mil empleos formales y se cerraron 15 mil 600 empresas en todo el pa�s. Tan s�lo Keenworth Mexicana en Mexicali, Baja California, una de las principales empresas armadoras de tractocamiones en M�xico, �suspendi� temporalmente� a mil trabajadores.

A nivel de estados, en Hidalgo la Secretar�a de Industria y Comercio calculaba que entre enero de 1995 y junio de 1996 se hab�an perdido 11 mil empleos en diversos renglones, m�s acentuado el problema en la industria de la construcci�n, puesto que s�lo ah� se hab�an perdido 5 mil empleos y 42 empresas hab�an cerrado. Los mayores despidos se dieron en Pachuca, Tulancingo, Tula de Allende e Ixmiquilpan.

Toda esta panor�mica aumentaba las presiones por demanda de empleo en el pa�s, aunado a que de las 12 millones de plazas que debieron haberse creado entre 1982 y 1994 para satisfacer la demanda de empleo producto del crecimiento de la poblaci�n en edad de trabajar, s�lo fueron generadas dos millones 400 mil empleos remunerados, lo cual desplaz� a miles hacia el llamado sector informal, seg�n John Saxe-Fern�ndez.

Tiene sentido pensar que miles tambi�n se vieron obligados a migrar a Estados Unidos al agotarse las posibilidades de encontrar empleo en el pa�s. Por ejemplo en Monterrey, Nuevo Le�n, una ciudad que hab�a venido jugando un papel muy importante en la absorci�n de empleo no s�lo de la propia entidad sino de otros estados vecinos, en 1995 fueron despedidos 50 mil trabajadores y muchos otros, teniendo niveles de calificaci�n profesional sobreviv�an en trabajos de baja calificaci�n y escasa remuneraci�n. En Tamaulipas, de 78 mil profesionistas y t�cnicos, la mitad sobreviv�an de choferes, alba�iles o en el comercio ambulante, mientras que en Veracruz, donde una tercera parte de la poblaci�n se encontraba en el subempleo, en Coatzacoalcos, Petr�leos de M�xico (PEMEX) hab�a despedido a 50 mil trabajadores y s�lo la empresa Tubos y Aceros de M�xico hab�a reducido su plantilla laboral en dos mil trabajadores, seg�n un estudio de la Universidad Veracruzana. Y como escribi� el reportero Gonz�lez Amador:

Las instant�neas sobre la situaci�n del empleo en los estados del pa�s s�lo confirman la realidad nacional en materia laboral�.

En Chihuahua tan s�lo en el sector de la construcci�n el n�mero de trabajadores decreci� de 10,864 a 9,076 en s�lo 12 meses. Por eso, ante la lenta recuperaci�n que se observaba el presidente del Consejo C�vico de las Instituciones de Nuevo Le�n recomendaba:

No es correcto echar las campanas al vuelo, en materia de empleo la situaci�n comienza a mejorar, pero no en la magnitud que asegura el Instituto Nacional de Estad�stica, Geograf�a e Inform�tica, para quien la tasa de desempleo abierto en mayo fue de 5.4 por ciento de la poblaci�n en edad y condici�n de trabajar.

Y es que las estad�sticas del INEGI en realidad sobreestiman el empleo y subestiman el desempleo porque, por ejemplo, consideran que una persona que trabaja una hora a la semana ya est� empleada. La realidad es que en 1996 hab�a 24 millones 893 mil personas sin un empleo fijo, ya sea por la cancelaci�n de plazas existentes o por la insuficiente generaci�n de las mismas.

El alcalde de Poza Rica, Veracruz, en 1999 informaba que en los �ltimos siete a�os se hab�an perdido 17 mil empleos directos e indirectos en ese municipio y estimaba que hab�a entre 10 mil y 15 mil personas sin trabajo. Estas notas ayudan a entender el por qu� de la aceleraci�n de los incrementos de la migraci�n a Estados Unidos en esa entidad.

Sin embargo, un estudio realizado por el Colegio de la Frontera Norte con base en una encuesta aplicada a personas que buscaban internarse a Estados Unidos sin documentos por ciudades fronterizas, como Mexicali, Tijuana, Nogales, Matamoros, Ciudad Ju�rez, Piedras Negras, Nuevo Laredo y Reynosa, principalmente, conclu�a que:

El m�vil principal de la mayor�a de los mexicanos que viajan con prop�sitos laborales a Estados Unidos no es el desempleo, sino las diferencias salariales entre M�xico y el vecino pa�s, pues 74 por ciento de quienes emigran, tanto obreros como profesionistas, cuentan aqu� con un trabajo, el cual abandonan en busca de mejores condiciones de vida [�] aumenta el n�mero de los que cuentan con escolaridad avanzada [�] solamente 21 por ciento de los migrantes mexicanos no contaban con un empleo seguro antes de partir hacia Estados Unidos, mientras que el restante cinco por ciento se compone de estudiantes o amas de casa que realizaban labores en el hogar. Asimismo, un alto porcentaje de profesionistas llegan a realizar labores menos calificadas, las cuales no son atendidas por la poblaci�n estadounidense.

La pregunta en este caso es a qu� se le llama empleo seguro, porque como hemos venido observando la realidad del desempleo y la amenaza de caer en �l estaban presentes en todo el pa�s y las remuneraciones al trabajo eran de niveles tan bajos que es dif�cil pensar que el 74% de los migrantes de los que se habla hayan tenido un empleo seguro, y m�s si se toma en cuenta que ��los precios aumentaron casi 200 por ciento m�s que el salario en los primeros dos a�os del r�gimen zedillista, lo que implica que por cada peso de incremento en las remuneraciones se pagaron tres m�s en la compra de alimentos b�sicos.�

Ahora bien, el liderazgo en la generaci�n de empleo lo estaba tomando la frontera con Estados Unidos, algo que vendr�a a reforzar las tendencias a migrar hacia aquel pa�s al atraer en un primer momento a grandes contingentes a esta zona que la utilizar�an como soporte para recuperar fuerzas y luego continuar el viaje al �otro lado�. Tan s�lo entre enero y marzo de 1996 se instalaron en el pa�s 134 maquiladoras generando 10,336 nuevos empleos para sumar un total de 3,047 empresas de este tipo, de las cuales el 71% se ubicaba en la frontera norte y el resto en el interior del pa�s, seg�n un informe de la SECOFI.

La misma dependencia apuntaba que en 1997 el porcentaje de las maquiladoras que se ubicaban en la frontera era de 67.3%, lo cual indica una variaci�n poco significativa en la distribuci�n , y en diciembre de 1999 la propia SECOFI y el Banco de M�xico reportaban que hasta junio de ese a�o hab�a m�s de 3,300 plantas instaladas en el pa�s que generaban arriba de 1 mill�n 150 mil empleos concentradas principalmente en Baja California, donde hab�a 1,124 maquiladoras. Las otras entidades con m�s maquiladoras eran Coahuila, con 270 plantas; Chihuahua, con 387; Sonora, con 260, y Tamaulipas, con 370.

Pero este tipo de empresas se caracterizan, entre otras cosas, por cerrar de un d�a para otro sin ninguna consideraci�n por los trabajadores que se quedan sin empleo. Noticias en este sentido abundan, y para muestra, un bot�n: en 1998 la maquiladora Zenco, del ramo de la electr�nica, anunciaba que cerrar�a su planta en Ciudad Ju�rez ante la inseguridad y falta de infraestructura para operar, por lo que liquidar�a a sus 3 mil empleados. Sin embargo en realidad la causa era el emplazamiento a huelga en demanda de incremento salarial de 30 por ciento, m�s prestaciones porque es tambi�n muy conocido que en las maquiladoras los salarios son muy bajos. Por ejemplo, la Asociaci�n de Maquiladoras, A. C. denunciaba en 1998 que en Ciudad Ju�rez las 400 plantas registradas generaban aproximadamente 200 mil empleos directos, la mayor�a con pago de salario m�nimo, mientras que el personal t�cnico y los directivos son en su mayor�a estadounidenses, en un ambiente donde: �Es imposible formar organizaciones laborales y sindicatos independientes o afiliados a las organizaciones oficiales para defender al obrero, por los nexos que tienen las autoridades estatales y municipales con directivos de las maquilas y las juntas de Conciliaci�n y Arbitraje�, dec�a el l�der de la Asociaci�n Civil de Empleados de Maquila, por eso no se les dificulta imponer salarios de 26 pesos diarios en jornadas de hasta 10 horas con rotaci�n del 25% de los trabajadores en todas las plantas contratando a �...hombres y mujeres de 16 a 50 a�os, con el �nico requisito de presentar acta de nacimiento y las mujeres un examen de que no est�n embarazadas, practicado por un m�dico de la propia empresa.�

Ya podemos concluir que con lo desarrollado en este cap�tulo queda demostrada la hip�tesis planteada para esta parte. Hemos visto c�mo, en t�rminos generales, la reconfiguraci�n de la estructura productiva nacional para someterla a una din�mica favorable al sector exportador y en general a los capitales que se pod�an beneficiar de la apertura indiscriminada de las fronteras a la producci�n extranjera, no hizo sino incrementar los procesos de expulsi�n de poblaci�n, que se vieron reforzados adem�s por la violencia y los fen�menos naturales.

En el siguiente y �ltimo cap�tulo tratamos sobre el car�cter de la migraci�n a Estados Unidos que tiene su base en los procesos de expulsi�n analizados pero tambi�n destacamos el rol que en ello juega el pa�s de destino.


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