Tesis doctorales de Econom�a


VALORACI�N DE PEQUE�AS EMPRESAS: UNA APLICACI�N A LA MARCA �DENOMINACI�N DE ORIGEN DEHESA DE EXTREMADURA�

Celestino Casta�o Guill�n



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4.5.1.3 El riesgo (β�PRM)

El riesgo no es m�s que la posibilidad de que obtengamos un resultado distinto al que pretend�amos conseguir con nuestra inversi�n. Esto no quiere decir que el riesgo sea algo negativo, sino que s�lo indica que el resultado puede ser distinto del esperado, mejor o peor.

El riesgo al que se somete el inversor al colocar sus ahorros en renta variable, en vez de en renta fija, supone la exigencia de una rentabilidad adicional que le compense suficientemente por asumir un resultado adverso. El inversor siempre esperar� mayor rendimiento a mayor riesgo, y viceversa. Esto no quiere decir que el inversor vaya a obtener una rentabilidad final mayor de las inversiones m�s arriesgadas.

El reto de la teor�a de la inversi�n est� en encontrar el incremento de rentabilidad que el inversor ha de exigir a la empresa, sobre los activos sin riesgo, por adquirir una parte o la totalidad.

El inversor est� sometido permanentemente a la obtenci�n de resultados inciertos, inesperados o incluso negativos que le acarrean un riesgo. Pero que el futuro sea incierto no quiere decir que sea inimaginable, ni que la investigaci�n y la acumulaci�n de conocimientos no lo pueda modelar para obtener resultados favorables. De hecho, la ley de los grandes n�meros ha demostrado que el futuro es predecible en t�rminos de probabilidad, aunque no lo sea en t�rminos de incertidumbre (por ejemplo: no sabemos cu�ndo va a aparecer una nueva tecnolog�a que supere la que estamos utilizando; cu�ndo vamos a tener un inesperado aumento de la inflaci�n que suba el tipo de inter�s y disminuya el valor de las inversiones; cu�ndo nos va a obligar a bajar los precios el aumento de la competencia y, consecuentemente, nos van a disminuir los ingresos, etc.).

La utilizaci�n conjunta de la ley de grandes n�meros, el sentido com�n y la acumulaci�n de conocimiento han ayudado a la empresa a mantenerse en desarrollo permanente, a aprovechar las oportunidades y evitar los peligros a los que se enfrenta, a reducir, en definitiva, el riesgo.

Por otra parte, la forma de evitar la exposici�n al riesgo no tiene el mismo tratamiento cuando es individual, que cuando es colectivo. De forma colectiva podemos evitarlo utilizando la ley de grandes n�meros. Sin embargo, de forma individual trataremos de asegurar un resultado positivo, aunque sea menor que el �ptimo, siempre que dentro de nuestra escala de valores sea positivo. Es lo que se denomina aversi�n individual al riesgo. Este hecho no es acorde a la teor�a del CAPM, basado en el comportamiento homog�neo de los inversores frente al riesgo, por lo que considera la media del mercado una medida adecuada del riesgo.

Adem�s, el conjunto de probabilidades y posibles resultados puede ser conocidos, pueden ser desconocidos ambos, o conocido uno solo de �stos dos conjuntos . En este sentido, hay autores que denominan riesgo al hecho de enfrentarse a un conjunto de eventos conocidos con probabilidad conocida, y dejan el t�rmino incertidumbre para el caso en el que dicho conjunto de eventos es desconocido.

Los riesgos a los que est�n sometidos las inversiones cambian, aunque parten de las mismas circunstancias nunca har�n el mismo recorrido porque el tiempo las va modificando, de tal manera que los resultados que se obtienen cambian constantemente. Los datos hist�ricos, al menos, nos ense�an que la combinaci�n de factores de producci�n (materias primas, capital y trabajo) empleados por la empresa para obtener su producci�n ha cambiado a lo largo de la historia, y los resultados obtenidos tambi�n han ido cambiando.

El CAPM trata de calcular el valor porcentual del rendimiento que subyace de la combinaci�n heterog�nea de conocimientos, sentido com�n, posibles resultados y probabilidades, que se dan en la empresa, de tal manera que sirva al inversor de gu�a para tomar una decisi�n que se ajuste a su aversi�n al riesgo.

Con un punto de partida tan cambiante y amplio, las soluciones est�n sometidas a un constante debate por parte de los investigadores, pero eso s�, con un objetivo com�n: obtener la prima de riesgo adecuada. Para obtenerla hay dos extremos conceptuales diferentes y uno m�s de consenso:

1. La primera consiste en realizar una proyecci�n estad�stica del pasado hacia el futuro considerando que este se repetir� tal cual.

2. La segunda considera que las circunstancias de partida de los negocios cambian constantemente con el tiempo y por tanto los resultados tambi�n cambian, por lo que no es v�lida la proyecci�n del apartado anterior. Por ejemplo: en el caso de las privatizaciones existe un cambio legislativo para liberalizar al sector y un cambio en los objetivos, con lo que la empresa entra en un mercado competitivo al que no hab�a estado sometida anteriormente.

3. Finalmente, existe la consideraci�n de que el pasado es una gu�a imperfecta del futuro porque las circunstancias cambian y los resultados necesariamente tambi�n. Para Masso (2003), aunque el �nfasis est� en el futuro, el valorador siempre presta mucha atenci�n al pasado, pues en general es una gu�a del futuro, ya que muestra una trayectoria, a la vez que los ciclos del negocio, aunque estos �ltimos sean irregulares.

Aunque de los datos hist�ricos no podamos obtener un resultado num�rico sobre el riesgo que se proyecte al futuro, s� podemos obtener algunas conclusiones cualitativas que nos marquen el camino a seguir. Buena prueba de ellos es la conclusi�n que podemos extraer de la siguiente tabla, en la que se muestra un estudio realizado por Ibbotson Associates. Inc. (1998) sobre la medici�n del riesgo a trav�s de las dos medidas estad�sticas de dispersi�n m�s habituales: la varianza y la desviaci�n t�pica.

Riesgo hist�rico de renta fija y variable en EE.UU.

Cartera Desviaci�n t�pica (σ) Varianza (σ2)

Letras del tesoro 3,2 10,2

Bonos del Estado a largo plazo 9,2 84,6

Obligaciones a largo plazo 8,7 75,7

�ndice Standard & Poor 500 20,3 412,1

Acciones de peque�as y medianas empresas 33,9 1.149,2

Fuente: Yearbook, Ibbotson Associates, Inc. 1998

Tabla 6

Observamos como las Letras del Tesoro ofrecen la menor variabilidad, mientras que las acciones de peque�as empresas tienen la mayor variabilidad. Esta conclusi�n sobre el anterior resultado, en su forma cualitativa, es el fundamento del CAPM.

De acuerdo con lo anterior, el CAPM divide la tasa de descuento para un activo cualquiera en dos t�rminos, la rentabilidad de un activo que carece de riesgo (letras, bonos, obligaciones � del Estado) m�s la prima de riesgo (PRM).


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