Tesis doctorales

EL IMPULSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPA�OL, FELIPE GONZ�LEZ, A LOS PROCESOS DEMOCR�TICOS Y DE PAZ EN NICARAGUA Y EL SALVADOR, 1982-1996

Bel�n Bl�zquez Vilaplana

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3.2.2. LOS GOBIERNOS DE FELIPE GONZ�LEZ: 1982-1996.

A. LA II LEGISLATURA: noviembre 1982�1986.

El 30 de noviembre de 1982, Felipe Gonz�lez se dirige por ver primera a los miembros de la C�mara como vencedor indiscutible de las �ltimas elecciones generales y, por tanto, como candidato a la Presidencia del Gobierno. Siendo la primera vez que un representate de un partido socialista alcanzaba tal distinci�n en la historia pol�tica espa�ola. En palabras del propio candidato, estaban viviendo una jornada hist�rica y decisiva para el futuro de Espa�a875 . Mientras, solicitaba la confianza de las C�maras para gobernar, es decir, para guiarse al mismo tiempo por el perfil del horizonte, tener bien claro un rumbo a largo plazo, una perspectiva que otorgue pleno sentido a los afanes cotidianos. As� como para profundizar constantemente en las libertades de las personas y de los pueblos de Espa�a876. Proponiendo alcanzar estos ideales bajo tres principios:

A. La paz social.br> B. La unidad nacional.br> C. El progreso.

La primera referencia a la pol�tica exterior aparecer� cuando afirme su deseo de reforzar la presencia de Espa�a en el mundo, al nivel de nuestra aut�ntica dignidad, de acuerdo con lo realizado en el pasado y con las posibilidades de actuaci�n que se le brindaban a Espa�a como potencia a escala mundial. Posteriormente volver� a hacerlo cuando la incluya en una de las cuatro �reas que va a analizar en este discurso, a saber:

A. La lucha contra la crisis econ�mica y el paro.
B. La b�squeda de una sociedad m�s igualitaria y libre.
C. La reforma de la Administraci�n del Estado.
D. La proyecci�n hacia el exterior, digna y eficazmente, de la realidad de Espa�a877.

Al hablar de la pol�tica exterior espa�ola, expone que �sta debe llevarse a cabo estrechamente ligada a las actuaciones en el �mbito interior. Al mismo tiempo deben realizarse sin improvisaciones, contradicciones o inconsecuencias, as� como tampoco siguiendo directrices partidistas, sino realizando pol�tica de Estado, de acuerdo a los intereses de la naci�n. Para ello, se podr� en pr�ctica una pol�tica exterior que refuerce el papel de Espa�a en el concierto internacional, afirme nuestra presencia en pie de igualdad all� donde los intereses nacionales est�n en juego y permita a nuestro pa�s contribuir activamente a las grandes causas de la paz y de la distensi�n en el mundo878 . Para ello tenemos que partir de una idea exacta de nuestra real capacidad de acci�n en el mundo internacional: sin jactancias y sin complejos. Somos conscientes de nuestro nivel real de poder e influencia en el concierto de las naciones, conocemos tambi�n nuestros recursos y nuestras potencialidades879 . Sobre los �mbitos de actuaci�n en los cuales se iba a centrar la acci�n del gobierno en el exterior, se mencionan las relaciones con el Mediterr�neo y especialmente con el Mogreb880; con los pa�ses vecinos; con Europa y con los Estados Unidos. Acerca de las relaciones con Iberoam�rica, �stas se deben realizar en su opini�n, tanto por razones hist�ricas como por la realidad de ese momento. Existiendo un compromiso de presencia y de actuaci�n decidida en el continente iberoamericano. Con este conjunto de naciones hermanas reforzaremos nuestros lazos de cooperaci�n en todos los campos con la convicci�n de que una parte muy importante de nuestro futuro pasa por esta cooperaci�n hist�rica de aproximaci�n881.

Ideas que no dejan de ser ret�ricas, por cuanto, no expone los medios para realizar estas promesas.

As� mismo, era deber de Espa�a participar en las grandes cuestiones de inter�s para todos los pueblos, como era la paz y el desarme, los derechos del hombre y la libertad de los pueblos o la construcci�n de un nuevo orden econ�mico m�s justo para los pa�ses en desarrollo. Tampoco hace, en este caso, ninguna referencia en su discurso a la preocupaci�n de su gobierno por la problem�tica centroamericana, o por la participaci�n en los procesos de b�squeda de una soluci�n a lo que estaba ocurriendo en Nicaragua o en El Salvador.

Una vez concluida la presentaci�n del Programa pol�tico del partido socialista para los cuatro a�os de gobierno, realizaron su intervenci�n los representantes de las distintas fuerzas pol�ticas que obtuvieron el respaldo necesario en las urnas. Como ocurri� en a�os anteriores, nos volvemos a encontrar con partidos pol�ticos que no har�n menci�n de este tema en sus discursos y otros882, que simplemente lo har�n de pasada, como el representante de Esquerra Republicana de Catalu�a, Sr. Vicens i Giralt con tema de la OTAN, el Sr. Su�rez por el Centro Democr�tico y Social, afirmando que deb�a ser un objetivo nacional en su opini�n, el planteamiento de un esfuerzo com�n para lograr la presencia firme y prestigiosa de Espa�a en el exterior, o m�nimamente como el Sr. Lavilla Alsina por el Grupo Parlamentario Centrista. Con algo m�s de profundidad intervendr�n el Sr. Carrillo Solares por el Partido Comunista de Espa�a, refiri�ndose a la oposici�n del partido comunista a la entrada de Espa�a en la OTAN y a la necesidad de mantener las promesas con el pueblo saharaui. A lo cual, Gonz�lez respondi� que en pol�tica exterior no quer�a cometer la misma precipitaci�n que he denunciado en esta C�mara en el debate anterior. La ret�rica era la protagonista de las respuestas del candidato, por tanto, no exist�an grandes compromisos. Por su parte, el Sr. Fraga Iribarne por el Grupo Parlamentario Popular intervino haciendo algunas referencias a las diferencias en pol�tica exterior entre la pol�tica del partido socialista y la de su grupo parlamentario. Pero sin incluir en su intervenci�n ninguna menci�n a Iberoam�rica.

Llama la atenci�n la intervenci�n del Sr Vizcaya Retana por el PNV, el cual se refiere a la pol�tica exterior en los siguientes t�rminos: este cap�tulo ha jugado un papel muy modesto en la campa�a electoral y apenas ha incidido en los electores, no nos cabe duda de que puede ser uno de los pilares b�sicos por los cuales se juzgue la acci�n del nuevo Gobierno883. Entre los temas que mencionan como los m�s caracter�sticos dentro del Programa del gobierno socialista est�n entre otros la contribuci�n a la paz internacional y un papel m�s activo en Am�rica Latina (...) afirmando que en pol�tica internacional, las declaraciones de intenciones son muchas veces similares y lo que realmente separa y distingue son las materializaciones pr�cticas884. Gonz�lez le responde a los temas de las relaciones con EE.UU, del Tratado de No Proliferaci�n Nuclear y sobre el ingreso de Espa�a en el Mercado Com�n.

En esta ocasi�n y debido al resultado abrumador que el PSOE consigui� en las elecciones, antes de realizarse las votaciones estaba claro que el candidato iba a conseguir la mayor�a necesaria. Como as� fue885.


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