Yunyslka Gonz�lez Vagu�z
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Jap�n qued� devastado al concluir la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, una de las v�as que encontr� para salir de la crisis en que hab�a quedado inmerso, fue dedicarse por completo a la recuperaci�n econ�mica. Para ello, en 1951, firma el Tratado de Seguridad con los EE.UU., a partir de la Doctrina Yoshida, que consist�a, en la concentraci�n de Tokio en la recuperaci�n econ�mica, mientras se transfer�an las necesidades de seguridad del pa�s, al gobierno norteamericano.
Hasta 1960, existi� el debate entre los distintos c�rculos japoneses sobre si se deb�a continuar o no, bajo esa Doctrina y si se manten�a el Tratado de Seguridad con EE.UU. (el cual fue revisado en este a�o), pues contradec�a los principios pacifistas instaurados por la Constituci�n en 1947.
Despu�s de la revisi�n del Tratado de Seguridad en 1960, Jap�n entra en una fase de cooperaci�n militar con EE.UU. Ello se evidencia en la introducci�n del art�culo 6 del Tratado, seg�n el cual �para edificar su propia seguridad y la de los EE.UU., Jap�n permitir�a establecer bases militares norteamericanas, especialmente en Okinawa� . La necesidad de incluir esta cl�usula fue explicada por, la guerra en Corea y lo que ellos denominaron �la creciente amenaza comunista en el Este asi�tico�, razones por las cuales �Jap�n necesitaba protegerse�.
En 1969, despu�s de la guerra en Vietnam, el gobierno estadounidense formul� la Doctrina Guam, en la cual se exhortaba a los aliados asi�ticos de este gobierno, a que tomara mayores responsabilidades en su seguridad regional. Sin embargo, no es hasta 1976 que Jap�n formula el Programa Nacional de Defensa (PND), donde se afirma que el pa�s mantendr� unas Fuerzas de Autodefensa (FAD), para poder responder a cualquier agresi�n directa limitada, es decir, sin armamento nuclear.
De esta manera, Jap�n asentaba las bases para empezar a desarrollar una t�mida doctrina militar de defensa contra ataques exteriores con la coordinaci�n de los EE.UU. Desde ese momento, ambos gobiernos estipulan una divisi�n de sus funciones: Tokio aumenta su potencial militar para asistir a Washington en el cumplimiento de su deber para defenderle, mientras que este se compromete a proporcionar en �ltima instancia la defensa del pa�s asi�tico.
Al terminar la Guerra del Golfo, el gobierno estadounidense y el japon�s, llegaron a la conclusi�n de que, la participaci�n de Jap�n en este conflicto hab�a sido m�nima, sobre todo por las limitaciones constitucionales del pa�s asi�tico, de lo que se dedujo que, el esquema de seguridad nip�n era inapropiado para responder a los desaf�os regionales y globales. Esto fue suficiente para que Tokio decidiera reordenarse jur�dicamente y llevar a cabo un c�mulo de acciones que le permitiera incorporarse como miembro de primera l�nea en el sistema internacional.
En este sentido, podr�an destacarse dos grandes etapas en el proceso de cambios en la pol�tica de seguridad japonesa. El comienzo de la primera etapa podr�a enmarcarse a mediados de los a�os 90 y la segunda, a partir de los acontecimientos del 11 de septiembre hasta la actualidad.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, podr�a resumirse la decisi�n de Tokio de insertarse en este proceso de cambios en su pol�tica de seguridad, en dos razones fundamentales. Primeramente, porque los Estados Unidos, su principal aliado, lo ha impulsado a que apoye su pol�tica geoestrat�gica. En segundo lugar, Jap�n aspira a incrementar su protagonismo en el escenario pol�tico regional e internacional, para lo cual ha decidido acrecentar su poder�o militar. De este modo, se ha visto inmerso en profundos y controvertidos cambios en su sistema de defensa, Constituci�n y su concepci�n de seguridad.
Primera etapa: Mediados de los a�os 90.
El fracaso que supuso para los japoneses la Guerra del Golfo, unido a la desconfianza en sus FAD, originada en su falta de operabilidad, alent� al gobierno nip�n a formular, en 1992, la Ley de Cooperaci�n para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz Internacional, en virtud de la cual, Tokio puede enviar sus FAD con este fin, bajo la bandera de la ONU.
La Ley establece cinco principios que �deben cumplirse� en todo momento y que fueron elaborados con el objetivo de impedir a las FAD utilizar la fuerza militar. De incumplirse dichos preceptos, las tropas japonesas son retiradas inmediatamente del lugar donde se encuentren situadas.
Otra de las medidas tomadas fue la revisi�n, en 1995, del PND elaborado en 1978, la cual tuvo el prop�sito de estrechar la cooperaci�n en temas de seguridad con los EE.UU. e insertar una nueva cl�usula, que se refer�a a que �cuando exista una situaci�n que afecte a la seguridad alrededor del territorio japon�s, Jap�n deber� coordinarse para actuar conjuntamente con EE.UU.�
A diferencia del documento de 1978, que ten�a un enfoque m�s geogr�fico y restringido, el de 1995 ten�a un sentido m�s bien �situacional�, pues con esta cl�usula la alianza se activa no solo por amenazas provenientes de un pa�s vecino, sino que se extiende m�s all� del �mbito nacional a otras zonas de la regi�n como Taiw�n o China.
Otro aspecto relevante en este proceso, lo constituye la intenci�n de Jap�n de desarrollar su servicio de inteligencia, para lo cual, en 1997, la entonces Agencia de Defensa, estableci� el Cuartel General de Defensa en Inteligencia de Jap�n, con el objetivo de unificar a todos los departamentos que recogen informaci�n esencial para la defensa del pa�s.
En 1998, la RPDC lanz� un misil de largo alcance que sobrevol� el territorio japon�s y se estrell� en el Oc�ano Pac�fico. Tokio tom� el hecho como excusa para crear un proyecto que permitiese �blindar el cielo de Jap�n� e invertir grandes cantidades de dinero en armamentos.
Segunda etapa: 2001 hasta la actualidad.
Durante el mandato del Primer Ministro Junichiro Koizumi (2001-2006), Jap�n continu� haciendo contribuciones pr�cticas encaminadas a lo que ellos llaman la �estabilizaci�n del ambiente de seguridad internacional�, usando como excusa la necesidad de �proteger sus propios intereses nacionales e internacionales�, enmascarando, de este modo, el objetivo real, que se localiza en la intenci�n estadounidense de convertir a Jap�n en lo que los neo-conservadores de Washington denominan "la Gran Breta�a del Lejano Oriente" , asign�ndole el papel de apoderado, donde su funci�n principal es contener a China.
Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, marcaron una reestructuraci�n en la pol�tica de seguridad de Jap�n. La estrategia de Tokio deb�a estar acorde con los cambios en la seguridad estadounidense, basados en alianzas ad hoc para combatir lo que ellos denominaron el �arco de inestabilidad�, que abarca desde el Medio Oriente hasta el Sudeste Asi�tico.
En este sentido, uno de los primeros pasos llevados a cabo por Tokio, fue la aprobaci�n, en el 2001, de la Ley de Medidas Especiales Antiterroristas y, en el 2003, la Ley de Reconstrucci�n de Irak, la cual le ha permitido el env�o de tropas a Irak, para operaciones de ayuda y suministro, pero sin bandera de la ONU. Este hecho fue uno de los asuntos m�s sensibles durante el mandato de Koizumi, debido a que, por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Jap�n desplazaba tropas a un pa�s en guerra.
Durante todos estos a�os, Jap�n ha incrementado su participaci�n en misiones internacionales de mantenimiento de la paz y ha proporcionado asistencia humanitaria de emergencia dentro y fuera de la regi�n de Asia-Pac�fico, como una v�a para obtener un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual es de vital importancia en la estrategia hegem�nica estadounidense.
En el 2003, Tokio decidi� oficialmente trabajar de forma conjunta con Estados Unidos en el desarrollo de un escudo antimisiles. Sin embargo, los primeros pasos en este objetivo se produjeron a partir del a�o 2005.
El 19 de febrero de 2004, por primera vez, Jap�n se uni� a EE.UU. en la identificaci�n del Estrecho de Taiw�n como un �objetivo estrat�gico com�n�, en un intento de de conformar una alianza regional de seguridad con Washington y Taipei. De tal manera, Tokio dej� de lado sus ambig�edades con respecto a Taiw�n y en una reformulaci�n de la declaraci�n conjunta de 1996 sobre seguridad bilateral asegur� que trabajar�a junto a Washington por �la resoluci�n pac�fica de los problemas relacionados con el estrecho de Taiw�n� .
Del mismo modo, en ese a�o, Jap�n public� un informe en el que identific� a China, por primera vez, como posible amenaza militar. La causa m�s profunda del conflicto en las relaciones bilaterales entre Tokio y Beijing se encuentra en el dise�o de la geopol�tica estadounidense a escala mundial y en su estrategia particular para la regi�n de Asia-Pac�fico.
No obstante, existen otros factores que han venido influyendo en la tensi�n entre ambos pa�ses, como por ejemplo, el espectacular progreso de la econom�a China y sus efectos colaterales, que hacen que Tokio sienta amenazado su predominio en la regi�n. Adem�s, una de las causas de gran trascendencia son los intereses geoestrat�gicos y la concepci�n de seguridad que ambos pa�ses tienen.
El 2004 tambi�n fue escenario de la �ltima revisi�n del documento del PND formulado en 1978. Aunque se mantuvo la mayor parte de las cl�usulas, se anunci� la construcci�n de una FAD �efectiva, flexible y multinacional, para responder a las nuevas amenazas y diversas situaciones y procurar una mayor operabilidad con su aliado norteamericano�.
Adem�s, este documento deja bien claro, la provocaci�n que representa para el pa�s asi�tico, el lanzamiento constante de misiles bal�sticos por parte de la RPDC. En este sentido, en el a�o 2005, Jap�n comenz� a dar los primeros pasos en la construcci�n del Sistema de Defensa de Misiles Bal�sticos.
El primer paso se produjo cuando, en este a�o, el Senado japon�s aprob� la Ley de las FAD para acelerar el proceso de toma de decisiones en caso de ser atacados por la RPDC. Esta reforma legal, que cre� el marco para el despliegue en 2007, de un escudo que blindase los cielos nipones, capacit� al m�ximo responsable militar del actual Ministro de Defensa, para ordenar un contraataque con misiles interceptores, sin tener que consultar al Primer Ministro. El segundo paso, fue la creaci�n de un sistema Patriot Advanced Capability 3 (PAC-3) con la intenci�n de colocar misiles en 11 bases a�reas de las FAD.
Tambi�n en el 2005, Jap�n y Estados Unidos, en el marco de su alianza estrat�gica, pusieron en marcha lo que ellos denominaron, su nueva "alianza global" de seguridad, cuya base fue el acuerdo alcanzado en Washington para la reubicaci�n de las fuerzas armadas norteamericanas estacionadas en el archipi�lago nip�n de Okinawa. Este hecho, fue considerado como �un hito que cambia la actual estrategia de seguridad nipona, que acelera la integraci�n militar y da un papel m�s activo a Jap�n" .
Jap�n aceler� su proyecto de cambios referido al tema de la seguridad a partir del 2006. Los hechos que justificaron esta decisi�n fueron: la prueba de seis misiles de alcance medio y un Taepodong-2, con autonom�a para atravesar el Pac�fico y alcanzar la costa oeste de Estados Unidos realizada por la RPDC el 5 de julio de 2006 y adem�s, el incremento del poder�o militar de China. En este sentido podr�a decirse que el 2007 fue escenario de varios cambios sustanciales en esta esfera.
Podr�a decirse, que la llegada de Shinzo Abe al gobierno japon�s en septiembre de 2006, en condici�n de Primer Ministro, marc� una pauta en el proceso de cambios en la pol�tica de seguridad nipona. Abe se encarg� de materializar las ideas ya planteadas por Koizumi y, por ende, qued� como responsable de todos los hechos que acontecieron durante su mandato.
Durante este gabinete, Jap�n dio dos pasos fundamentales en la promoci�n del fortalecimiento de su papel militar. Primero, la elevaci�n de status de la Agencia de Defensa Japonesa para convertirla en Ministerio de Defensa, lo cual constituy� la punta del iceberg de este proceso, y segundo, el inicio de la revisi�n de la ley fundamental para, entre otros aspectos, ampliar el marco de acci�n de las FAD, o sea, cambiar el art�culo 9.
En febrero de 2007, en sus esfuerzos por desarrollar sus servicios de inteligencia, Tokio lanza el �ltimo de los cuatro sat�lites del plan dise�ado para desarrollar los suyos propios, sin necesidad de depender de la ayuda norteamericana.
Tratando de materializar la idea de Koizumi, de incorporar a la estrategia de seguridad nipona a otras potencias asi�ticas, con la ambici�n enmascarada de contener a China, se acord�, en marzo de 2007, establecer una �semi- alianza� con Australia y se emiti� un �Comunicado Conjunto sobre la Cooperaci�n Jap�n-Australia en materia de Seguridad�.
A principios de junio, los ministros de defensa y de relaciones exteriores de ambos pa�ses sostuvieron la primera reuni�n ordinaria sobre seguridad (la llamada �reuni�n 2+2�), en Tokio, y acordaron promover la cooperaci�n en materia de defensa en varios campos, incluyendo la cooperaci�n internacional.
En diciembre de 2007, bajo el mandato del actual Primer Ministro, Yasuo Fukuda, Jap�n complet� con �xito su primer intento de interceptar un misil bal�stico. La operaci�n combin� el uso del sistema de detecci�n de misiles Aegis, el �ltimo desarrollo de Estados Unidos en este campo, y del novedoso interceptor de misiles Standard Missile 3 (SM-3), s�lo probado con anterioridad por este pa�s. El sistema SM-3 est� dise�ado para interceptar misiles bal�sticos fuera de la atm�sfera de la tierra y es la m�s externa de las dos capas de protecci�n del escudo antimisiles japon�s.
Para la colocaci�n de escudos de ese tipo en 11 regiones del archipi�lago, se est�n llevando a cabo un conjunto de acciones, sobre todo de inspecci�n. Por ejemplo, en marzo de 2007 fueron ubicadas dos unidades PAC-3 en la periferia de Tokio, con el pretexto de asegurar la capital nipona, y la ya mencionada, instalaci�n de los primeros misiles Patriot en la sure�a isla japonesa de Okinawa.
Recientemente, se han inspeccionado el c�ntrico parque de Shinjuku en las cercan�as de varias oficinas gubernamentales y el acuartelamiento de Ichigaya. Adem�s, se han examinado los edificios que ser�an obst�culos para los PAC-3, que conforman una de las dos partes del escudo antimisil, y se han realizado pruebas t�cnicas de comunicaciones.
El plan del Ministerio de Defensa nip�n es dotar durante los pr�ximos tres a�os, a los tres destructores de las Fuerzas Mar�timas de Auto Defensa con el SM-3, los cuales ya disponen del sistema de detecci�n Aegis. Para el a�o 2010 Jap�n tiene planeado instalar un total de treinta lanzaderas PAC-3 en diez bases militares situadas en el centro y el sur del archipi�lago nip�n.
VALORACIONES FINALES
- A pesar de que detr�s de estos cambios en la esfera de la seguridad japonesa se encuentra la intenci�n estadounidense de que apoyen su pol�tica geoestrat�gica en Asia, Jap�n ha aprovechado el espacio para aflorar sus pretensiones nacionalistas.
- La integraci�n militar de Jap�n y Estados Unidos es desaprobada por un sector importante de la poblaci�n japonesa, pues algunos denuncian que la Constituci�n pacifista proh�be participar en sistemas colectivos de defensa y conflictos internacionales.
- El lanzamiento del misil y el conjunto de maniobras militares que est� llevando a cabo el gobierno japon�s podr�an desatar una serie de reacciones negativas de los pa�ses de la zona, ya que tienden a romper el equilibrio de fuerzas en la regi�n y afectan directamente los intereses geoestrat�gicos de Rusia y China.
- Asimismo, la intercepci�n del misil bal�stico sobre el Oc�ano Pac�fico, en diciembre de 2007, constituye uno de los pasos m�s importantes en los prop�sitos de Jap�n en el �mbito militar y de seguridad. Tal acontecimiento, adem�s de demostrar su capacidad tecnol�gica, es uno de los m�s visibles frutos de la colaboraci�n bilateral entre Tokio y Washington en materia de defensa.
- La historia ha demostrado que Tokio se ha vuelto m�s proclive a subordinarse a los intereses de EE.UU. en cuanto a asumir un papel m�s activo desde el punto de vista militar y de contenci�n hacia China. No obstante, en la actualidad y sin abandonar la tendencia anterior, Jap�n est� dando muestras de querer establecer puentes con Beijing.
- Es importante destacar que Jap�n, con su militarizaci�n y contenci�n de China, puede poner en peligro sus vitales intereses econ�micos, ya que, su proceso de recuperaci�n est� dependiendo en cierta medida de dichos v�nculos, debido a que China es su principal socio comercial en la regi�n.
- Por �ltimo, hay que considerar que, si bien EE.UU. est� impulsando el rearme japon�s, existen preocupaciones en c�rculos de poder estadounidense, en cuanto a que este proceso se escape de su control.
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Para citar este art�culo puede utilizar el siguiente formato:
Gonz�lez Vagu�z, Y.: �Jap�n: Evoluci�n de la pol�tica de seguridad en el marco de la alianza estrat�gica con los EE.UU." en Observatorio de la Econom�a y la Sociedad del Jap�n, enero 2009. Texto completo en http://www.eumed.net/rev/japon/
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