EL IMPACTO DE LA RECESIÓN MUNDIAL EN LA ECONOMÍA DEL GIGANTE ASIÁTICO
Fernando Hernández Contreras
fernando@uat.edu.mx
Jesús Fernando Isaac
García
fisaac@uat.edu.mx
Juan Antonio Herrera Izaguirre
jan256@Dal.Ca
Oscar Flores Rosales
osflores@uat.edu.mx
Miembros del Sistema Nacional de Investigadores de México
Universidad Autónoma de Tamaulipas
Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales
Nuevo Laredo, Tam. México.
Resumen: La economía mundial se encuentra en una situación difícil. El avance de
la crisis en Estados Unidos ha propiciado que se caiga en una grave
desaceleración mundial. Pero sus impactos a raíz de la creciente integración de
la economía mundial a través del comercio, la inversión y las comunicaciones
están conmocionando rápida y sorpresivamente a numerosos países. China sería el
país de Asia que más consecuencias negativas sufriría, ya que su economía se
basa en gran medida en las exportaciones hacia Estados Unidos y este país está
reduciendo el consumo de todo tipo de productos, incluidos los productos chinos.
Lo que influiría más en su crecimiento si se produce una recesión en ese país.
Esta investigación trata de contribuir proporcionando el conocimiento del
proceso recesivo y del impacto negativo que pudiese tener en la economía de
China.
Palabras Clave: Desempleo, Demanda interna, Recesión Económica, desaceleración
mundial.
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el siguiente formato:
Hernández Contreras, Isaac García, Herrera Izaguirre y Flores Rosales:
"El Impacto de la Recesión Mundial en la Economía del Gigante Asiático"
en Observatorio de la
Economía y la Sociedad de
China Nº 10, marzo
2009. Accesible a texto
completo en http://www.eumed.net/rev/china/
Introducción.
En la actualidad han ocurrido importantes acontecimientos que han alterado los
patrones de crecimiento en el mundo. El avance de la crisis en Estados Unidos ha
propiciado que se caiga en una grave desaceleración mundial. A diario se
manifiestan señales negativas de las condiciones en la economía global, se prevé
que la actual crisis económica se convierta, a partir de 2009, en una "recesión
mundial" . Su núcleo es la economía norteamericana. Pero sus impactos a raíz de
la creciente integración de la economía mundial a través del comercio, la
inversión y las comunicaciones están conmocionando rápida y sorpresivamente a
numerosos países, mercados e instituciones. Las vibraciones posteriores
impactaron los balances y los resultados de numerosas instituciones financieras
de los países centrales que habían aprovechado la abundante liquidez de los
últimos años para realizar préstamos o inversiones riesgosas.
Desafortunadamente, dejaron en el camino un sinnúmero de pérdidas y una mayor
desconfianza.
A pesar de numerosas ayudas, estas sacudidas impactaron de forma imprevista a
regiones que nunca pudiésemos imaginar como Japón, Corea, Singapur y demás
economías del Sudeste Asiático, amenazando además a instituciones financieras de
primera línea en países tan diversos como Arabia Saudita, Abu Dhabi, Brasil, la
India, Islandia, Rusia, China y México. La reducción del comercio internacional
afecta las economías de los países emergentes exportadores de manufacturas,
entre ellos China y los países del Sudeste Asiático. La economía china se
enfrentará a una enorme presión en sus exportaciones durante largo tiempo, ya
que la Eurozona, Estados Unidos y Japón están atravesando por una recesión.
El derrumbe de los precios del petróleo, del cobre y de varios productos
agropecuarios durante las últimas semanas anticipa que el proceso recesivo se
extiende inexorablemente a los países exportadores de energía y materias primas
como China, producto de estos nuevos episodios de la desaceleración mundial.
Ante este panorama, la tarea primordial consiste en poner en marcha reformas
estructurales que permitan mayor movilidad del potencial existente y explotar
nuevos recursos de crecimiento a largo plazo. La economía de China enfrenta hoy
un escenario diferente, más difícil y complejo a medida que la crisis global se
profundiza, ya que la demanda de trabajo en este país disminuirá aún más en el
2009, por lo que se teme que la gran población de personas desempleadas en las
ciudades, causen un desequilibrio social.
I. Factores Determinantes en la Recesión de Estados Unidos.
Estamos despertando del eufórico sueño que llevó a muchos a creer que los
periodos de expansión serían mucho más prolongados que antaño, sin ver las
señales del agotamiento. Muchos de los elementos que propiciaron los altos
niveles de crecimiento mundial se han empezado a agotar . El crecimiento en la
productividad se ha desacelerado, el empleo no calificado sigue abundando, pero
el calificado escasea. La inflación ha empezado a hacer su aparición en todo el
mundo. Europa, Chile, Singapur, e incluso China ha mostrado aumentos en precios
de alrededor del 6% y con tendencia a aumentar. Los precios del petróleo y de
las materias primas fueron una primera señal de alarma, pero la segunda provino
del total desacato al riesgo en el mundo financiero.
La gente se endeudó más que nunca y la creación de instrumentos complicados para
invertir se dio con una arrogancia alarmante. Estados Unidos se encuentra en
medio de una crisis hipotecaria que ha impulsado los niveles de embargos de
vivienda a niveles históricos. De hecho, entre julio y septiembre de 2007, casi
500.000 hogares en todo el país estuvieron envueltos en este tipo de
transacción, el doble del mismo período del año anterior y un 34 por ciento más
que en el segundo cuarto de 2008. La actual crisis económica que experimenta
Estados Unidos se inició luego del largo período de bonanza que vivió el país,
lo que generó un exceso de confianza y un relajamiento en el otorgamiento de los
créditos. Uno de los factores que hará tan doloroso el proceso que viene, es el
extraordinariamente alto nivel de endeudamiento a nivel familiar que prevalece
en la economía estadounidense. Entre 1952 y 1982, los niveles de endeudamiento
total –deuda de las familias más deuda pública más deuda financiera- se mantuvo
en un nivel casi constante de 1.2 veces el producto interno bruto. Desde 1982
hasta la fecha ha ido creciendo a un ritmo constante hasta llegar a 3.1 veces en
este momento. El deterioro en la cartera de los bancos comenzó, debido a
prácticas crediticias irresponsables; en el extremo, los llamados créditos
hipotecarios “ninja” (en inglés: “no income, no job, no assets”) que se dieron a
quienes no eran sujetos de crédito bajo cualquier criterio. Hasta ahora, el
sistema bancario ha resentido el brutal deterioro que ha provenido del
desmoronamiento de la parte más riesgosa y de menor calidad del crédito
hipotecario, el llamado “subprime”; pero los siguientes golpes están por venir.
El origen de todo esto fue la crisis inmobiliaria que desató una inestabilidad
de crédito, aunado a una burbuja de precios de los energéticos y de los
alimentos. Desde principios de los años ochenta no ha habido en Estados Unidos
una verdadera recesión, esto es una caída en el Producto Interno Bruto del país
de cuando menos dos trimestres consecutivos. En algunos casos se han registrado
desaceleraciones o trimestres aislados en que la actividad económica se ha
contraído, pero desde 1982 el crecimiento económico se ha sostenido. Incluso
después de los atentados terroristas de septiembre del 2001 se produjo una
desaceleración, con caídas de algunos trimestres aislados pero no de una
verdadera recesión. Desde 1929 han ocurrido cinco grandes crisis bursátiles,
todas diferentes y no podemos igualar una con otra porque las situaciones
financieras, económicas, políticas y sociales no son las mismas.
GRANDES CRISIS BURSATILES EN ESTADOS UNIDOS
I. El 29 de Octubre de 1929 El martes Negro. El promedio del índice industrial
Dow Jones (DJI por sus siglas en inglés) cayó poco más de 11% con un volumen
record de acciones negociadas. La caída se prolongó hasta 1932, perdiendo
aproximadamente el 80%, El desplome del mercado de valores anunciaba el comienzo
de la gran depresión económica de la década de los 30 que culminó con la segunda
guerra mundial.
II. El 14 de Octubre de 1987 El lunes Negro. Se dio la noticia de un enorme
déficit comercial mensual en la economía de Estados Unidos, que originó una
fuerte caída de la bosa de valores. Esta crisis provocó que en México muchos
capitales perdieran aproximadamente 80% de su inversión. En E. U. el 16 de
Octubre el DJI se hundió 100 puntos por primera vez en la historia y después el
19 de octubre de ese mismo año. Llamado lunes negro, la bolsa perdió más de 500
puntos que representaron un desplome de más de 22%.
III. El 27 de Octubre de 1997. La volatilidad financiera que inició en Asia en
julio de 1997 propició que se diera la mayor pérdida diaria en puntos del DJI,
Ese mismo día los mercados de Argentina, de México y de Brasil caerían entre 13
y 15%. Al día siguiente el contagio llegaba a Europa y el mercado de Japón
perdía más del 4%.
IV. 11 de Septiembre de 2001 Las bolsas del mundo entero se desplomaron ante los
ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
V. 27 de Febrero de 2007 El Mercado bursátil de Nueva York, reflejado en su DJI,
cayó 3.3 % provocado por el derrumbe de las bolsas de valores chinas que cayeron
casi 9% y las débiles cifras de manufacturas en Estados Unidos. La bolsa de
Japón bajo más de 3% y la de México más del 4%.
VI. 21 de Enero de 2008 Los mercados de Estados Unidos permanecieron cerrados
por el día feriado que conmemora el nacimiento de Martin Luther King, el
Secretario del Tesoro Henry Paulson detenía la caída de los mercados al anunciar
que la Reserva Federal (FED) recortaba los tipos de interés, esta decisión
situaba el precio del dólar en su nivel más bajo desde 2005 y sorprendió al
mundo entero, pues se esperaba que la decisión se tomara una semana después. En
ese momento se salvaba una fuerte caída de los mercados internacionales por la
tranquilidad que las autoridades monetarias brindaban. Pero al mismo tiempo se
percataban que la economía estadounidense estaba pasando por un momento difícil
y que los gobiernos tenían que intervenir para salvarla.
La situación actual en Estados Unidos es grave, En todo el 2008, el país perdió
2.6 millones de plazas, la cifra más negativa desde 1945. En diciembre, los
empleadores recortaron las nominas en 524,000 empleos, por debajo de la
previsión de analistas de la eliminación de 550,000 puestos de trabajo, el año
se cierra así con 2.6 millones de puestos de trabajo perdidos, el peor desde el
fin de la segunda guerra mundial. La tasa de desempleo en Estados Unidos subió a
7.2% en diciembre, el mayor nivel desde enero de 1993 con un 6.8% la más alta en
16 años lo que se traduce en 3,6 millones más de desempleados que en diciembre
de 2007. La contracción de empleo dura ya 12 meses y se aceleró a fin de año,
con la intensificación de la crisis financiera, el dato de diciembre está dentro
de lo que esperaba Wall Street. Pero fueron revisados y la resultante fue peor
los dos meses aparecen con 154, mil empleos destruidos más de los anunciados. La
pérdida de empleo en noviembre se eleva a 584, mil, la más alta en 24 años y la
de octubre a 533 mil.
En la recesión de 2001, el máximo de empleo mensual destruido ascendió a 325 mil
y 306 mil en la de 1990. Y solo en el cuarto trimestre se rescindieron 1,9
millones de contratos. Diciembre fue, además, el séptimo mes en las últimas seis
décadas que se destruyó el empleo por encima del medio millón. Y el dato de
noviembre podría superar con la próxima revisión los 602 mil de diciembre de
1974. La desaparición de empleos en el conjunto de 2008 contrasta con los 1,1
millones creados un año antes, y con los ajustes podría superar incluso los 2,75
millones eliminados cuando se desmanteló la economía de guerra tras la contienda
bélica en 1945. Pero entonces la población activa era la mitad ( la fuerza
laboral asciende hoy a 154,millones, 61% de la población), buscando un referente
mas cercano en el tiempo, el dato anual rebasa ampliamente los 2,1 millones de
empleos destruidos en la recesión de 1982 y los 1,78 millones de 2001. Y como
advirtió la Reserva Federal (Fed), esta tendencia continuará hasta bien entrado
2009.
La economía de Estados Unidos prácticamente se estancó en el cuarto trimestre de
2007 con una tasa de crecimiento de apenas el 0.6%, para cerrar su peor año
desde 2002. Las ventas de noviembre de 2008 se desplomaron un record de 7.1%
tras haber caído 4.5% en octubre y los inventarios mayoristas estadounidenses
cayeron en noviembre un 0.6% tras un declive rectificado al 1.2 % en octubre. La
contracción de la economía afectó a todos los sectores. La industria perdió 149
mil empleos en el mes de diciembre, o 791 mil desde el inicio de la recesión. El
de la construcción epicentro de la crisis eliminó 101 mi contratos en diciembre,
899 mil desde el pico en septiembre de 2006 y 273 mil en los servicios. Lindsey
Piegza analista del mercado con FTN Financial en Nueva York observa con
desaliento este tipo de información ya que el ritmo de empleos perdidos
fortalece aun más el temor de que la recesión económica que comenzó en diciembre
del 2007 pueda ser la más larga desde la caída de 1981 que se prolongó por 16
meses . El colapso del sector vivienda en Estados Unidos trajo como resultado
una crisis que ha sembrado el peor ambiente financiero desde la Gran Depresión
de los años 1929 y 1930, por lo que existe una urgente necesidad de un amplio
paquete de estimulo para rescatar la economía de este país.
Todo esto representa un reto político para el presidente Barack Obama que pide
al Congreso que adopte con urgencia su plan de reactivación económica con el que
se espera crear o salvar tres millones de empleos con inversiones masivas e
incentivos fiscales. Para ello movilizará entre 755 mil millones y 1,3 billones
de dólares o bien puede ser que la recesión sea más difícil de contener para
Estados Unidos.
2. El Impacto de la Recesión Global en China.
China vive un periodo de prosperidad. El hecho geopolítico de mayor
significación es el calificativo que define su desarrollo económico tan
impresionante en los 30 años transcurridos desde que Deng Xiaoping inició lo que
después se ha llamado el periodo de reforma. En 1978, año que el país proyectó
su visión hacia la modernización de la economía y la sociedad, o lo que es lo
mismo, situar el centro del trabajo económico en el “desarrollo de las fuerzas
productivas”, y con ello, poner a China en el camino de recuperar el lugar
cimero que perdió en las postrimerías del siglo XVIII, arroja 30 años después un
saldo difícil de superar.
Entre 1979-2007 la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó
cerca del 10% anual; se constituyó en la cuarta economía mundial (PIB de 3
billones 300 mil millones de dólares); en 1980 ocupó el lugar 30 por los montos
del comercio exterior; en el 2007 es la segunda economía en ese rubro. China es
hoy la tercera economía mundial y produce el 25% de los bienes manufacturados en
el orbe. Partiendo prácticamente de cero, concentra las primeras reservas de
divisas mundiales (más de un billón 900 mil de dólares); recibe alrededor del
45% de los flujos inversores externos que van a los países mal llamados en “vías
de desarrollo”; ciertamente, en la actualidad es la fábrica mundial; y con
redoblados bríos emprende un masivo renovar científico-tecnológico que, al
asimilar e introducir novedosas técnicas en las ramas punteras de la economía,
involucra la salida, en solitario, al espacio cósmico .
Pero hoy la historia es distinta. Este año China se enfrenta a varios riesgos
derivados en parte de la crisis económica que azotó el 2008, entre los que
destacan una crisis alimentaria, volatilidad de las materias primas,
depreciación del dólar, disminución de recursos naturales (energía, agua,
tierra) y fisuras en la gobernación global. El descenso del crecimiento en
China, por debajo del 6 por ciento, tendrá efectos en una economía mundial de
por sí debilitada, además de impactar internamente en el país, con graves
consecuencias para su fuerza laboral, su nivel de importaciones e incluso el
medio ambiente. La economía de China se basa, en gran medida, en exportar mucho.
Pero, para vender, necesita alguien dispuesto a comprar. Y en todo el mundo se
está reduciendo el consumo de todo tipo de productos, incluidos los productos
chinos. Por lo tanto tal vez, si no acomete las reformas necesarias, pronto
sufra sus propios problemas, que serían también los nuestros.
Los recientes Juegos Olímpicos han sido una gran vitrina para el nuevo
capitalismo chino en ascenso. La China actual es el resultado de un largo
proceso de restauración capitalista iniciado hace tres décadas. Las reformas
empezaron en 1978, ampliaron y profundizaron su alcance progresivamente
debilitando los mecanismos de la economía planificada y recibieron un empuje
decisivo a partir de 1992. En los años noventa tuvo lugar un proceso sin freno
de privatización de las empresas estatales y de liberalización de los servicios
públicos. Hoy en día, dos tercios de las y los asalariados chinos trabajan ya
para capitales privados. Justo a comienzos del siglo XXI, la entrada de China en
la Organización Mundial del Comercio en el año 2001 culminaba su proceso de
reintegración en el capitalismo mundial.
La economía china ha mantenido su habitual dinamismo, pero con evidentes
indicios de recalentamiento y creciente preocupación por el aumento de la
inflación. Las exportaciones son responsables de entre 2 y 3 por ciento del
crecimiento de China, y son el motor de la economía junto con las inversiones.
Después del crecimiento de 11,4 por ciento en 2007, las autoridades esperan sólo
9 por ciento para este año, e incluso, el Banco Mundial proyecta apenas 7,5.
China quiere garantizar un "crecimiento relativamente rápido", sin embargo logró
en diciembre de 2008 un avance de sólo 2.4 puntos porcentuales en el índice de
gerentes de compra del sector manufacturero (PMI, por sus siglas en inglés), que
se colocó en 41.2 puntos, por lo que por quinto mes consecutivo queda por abajo
de 50 puntos, lo cual es indicativo de un declive productivo, según cifras de la
Federación de Logística y Adquisición de China. Sobresale que la economía China
creció 9 por ciento en el tercer trimestre de 2008, inferior al 11.9 alcanzado
en el mismo lapso de 2007. En tanto que las últimas cifras disponibles indican
que la producción fabril de China aumentó sólo 5.4 por ciento anual a noviembre
de 2008, la menor tasa en los registros.
Pese a la crisis financiera y económica. Previamente ya se había anunciado un
programa de rescate de unos 585.000 millones de dólares (455.000 millones de
euros) . Sin embargo este mes de diciembre en lo que debió haber sido un período
de máxima producción en China se mantuvo silenciosa. China al igual que todo el
mundo está reduciendo su capacidad de producción. China la de mayor crecimiento
durante mucho tiempo, la de mayor crecimiento entre las economías más
importantes del mundo hoy se está desacelerando. La culpa es de la caída de las
exportaciones a consecuencia de la crisis financiera global y de una nueva ley
laboral, que encareció los costos laborales de la mano de obra desde su entrada
en vigor, en enero de 2008.
La recesión global está impactando de manera importante en el corazón de la que
fuera la rápida transformación industrial del país sus compañías de acero,
cemento y construcción paralizando proyectos de inversión de miles de millones
de dólares. Unos precios de las viviendas a la baja junto con una congelación
virtual de la inversión global han dado como resultado que disminuyeran los
pedidos de acero, que cayeran en picado los precios de este metal y que se
acumularan las existencias y las pérdidas.
China, la tercera mayor economía mundial, ha empezado a sentir el impacto de la
crisis financiera global. El crecimiento económico llegó a su nivel más bajo en
cinco años en el tercer trimestre del año con una tasa de nueve por ciento. Y el
Banco Mundial recientemente pronosticó que el crecimiento caerá a 7,5 por ciento
el próximo año debido a la desaceleración mundial.
Desde la costa al interior, el boom constructor de China ya no es tan agresivo.
China tomará más medidas, incluyendo una reducción de impuestos y un aumento de
la inversión enfocada hacia la demanda interna, para contrarrestar el creciente
impacto de la crisis financiera global. Pekín está mostrando cada vez más
preocupación por el rápido enfriamiento de la economía. El Gobierno presentó un
plan de estímulo fiscal de 585.000 millones de dólares a comienzos de este mes
de Noviembre 2008 y esta dia 28 el banco central redujo las tasas de interés en
la mayor magnitud desde la crisis asiática en 1997. El crecimiento anual de
China se desaceleró a un 9% en el tercer trimestre desde el 11,9% de todo el
2007. El Gobierno también teme el impacto de la crisis sobre la estabilidad
social, ya que aumentarían los despidos al ceder la producción manufacturera por
una menor demanda externa.
Chen Dongqi, subdirector de un grupo de expertos que reporta a la Comisión
Nacional de Desarrollo y Reforma, dijo que la economía continuaría
desacelerándose en el primer semestre del año debido al debilitamiento del
consumo interno como resultado de una reducción en el ingreso familiar
proveniente de los salarios, dividendos e inversiones.
3. Los Desequilibrios en el Ámbito Social Chino.
En el ámbito social, los desequilibrios y desigualdades han seguido aumentando,
contrastando cada vez más esa China en segunda posición en el ranking mundial de
billonarios, sólo por detrás de EEUU. China está atravesada por grandes
desequilibrios sociales y regionales. Las reformas han provocado concentración
de la renta, polarización social y un aumento de las desigualdades. El
coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) ha pasado de un 0’30 en 1980 a un
0’48 y según el Banco Mundial existirían unos 300 millones de pobres en el país.
El grueso de la actividad económica se concentra en las regiones costeras
(receptoras del 85% de la inversión extranjera el año pasado) que contrastan con
las empobrecidas regiones del interior. El crecimiento económico e industrial
tan rápido no ha permitido resolver los desequilibrios sociales y regionales
existentes
China aprobó un paquete de medidas para mitigar los desórdenes sociales ligados
a la ralentización de la economía. Las protestas y el aumento del paro inquietan
a las autoridades de Pekín, para quienes no hay mayor preocupación que la de
preservar la sociedad armoniosa, un antiguo concepto confuciano desenterrado por
el Gobierno y repetido hoy como un mantra. Las medidas incluyen compensaciones
más altas para los campesinos expulsados de sus tierras y el mandato a la
policía, tradicionalmente abrupta, de que gestione con tacto las revueltas. El
centro del paquete, sin embargo, va dirigido a los 230 millones de emigrantes
rurales, el eslabón más débil en la sociedad china y al que más ha golpeado el
creciente paro. Los desempleados recibirán ayudas para su recolocación y cursos
de formación, y los parsimoniosos tribunales han recibido instrucciones para que
resuelvan ágilmente las cuestiones de despidos y salarios. La campaña, según un
legislador, ayudará a solventar conflictos sociales, protegerá los intereses
legales de los afectados y la estabilidad social.
La crisis global ha golpeado el modelo de fábrica mundial chino por primera vez.
La caída de la demanda ha cerrado un enorme número de empresas manufactureras y
ha dejado a millones de trabajadores en la calle, en muchos casos con salarios
atrasados. El paro urbano se mantiene en el 4%, pero las cifras oficiales
ignoran a los emigrantes del interior. Un reciente estudio en 84 ciudades
mostraba que la demanda de trabajadores había descendido un 5,5% en el último
trimestre, la primera caída en años. Las previsiones anuncian que el paro
aumentará el año próximo. "La situación del empleo es desalentadora y se espera
que vaya de negativa a grave.
El año próximo, la población desempleada, incluidos trabajadores migrantes y
graduados universitarios, alcanzará los 24 millones. La economía en decadencia
ha llegado a ser el problema más grande de China. Esto se debe principalmente a
que las políticas económicas de desarrollo de Beijing se han centrado en las
exportaciones, ignorado la demanda interna. La población desempleada se
convertirá en un tema que afectará la estabilidad social. Entre los países
pequeños y medianos, nunca ha habido un país que haya confiado tanto en los
mercados internacionales, es decir, las exportaciones. Países como Singapur,
Taiwán y Corea, tienen una demanda interna que justifica más del 50 por ciento
de su PBI. Para Japón, el número supera el 60 por ciento”, las estructuras
económicas e industriales en China dependen en un 70 por ciento de las
exportaciones y en un 30 por ciento de la demanda interna. La severa situación
económica de China, las políticas anormales de desarrollo que acentuaron
excesivamente el comercio exterior y las exportaciones, así como al sistema
político creó una enorme brecha entre ricos y pobres. La completa dependencia de
Beijing sobre los mercados exteriores. Las exportaciones no pueden mejorar el
nivel de vida de la población. Cuando la mayoría de los bienes son enviados al
extranjero y las personas en China continental utilizan los bienes más baratos y
de menor calidad, el problema se traduce en una polarización de ricos y pobres
en la sociedad. Cuando el rico compra bienes importados caros y el pobre ni
siquiera puede comprar los producidos en China, a menos que sean los más
baratos, esto implica que el sistema político es problemático. En cuanto a si
los 4 mil millones de millones de Yuan (570 mil millones de dólares) del plan de
estímulo que Beijing anunció, invertir el capital en proyectos monopolizados de
construcción de infraestructura no puede estimular el consumo. Esto sólo
beneficia a los grupos monopólicos. China debe resolver desafíos sociales
fundamentales, como la brecha de ingresos entre el sector urbano y rural, así
como los desequilibrios de su economía para garantizarse un crecimiento estable.
Según Yu Faming, jefe de la División de Promoción de Empleo del Ministerio de
Recursos Humanos y Seguridad Social, ha dicho que la demanda de trabajo en el
país disminuirá aún más en el 2009. El número de desempleados alcanzará los 24
millones, según Yu. Los medios oficiales han admitido que actualmente los grupos
afectados más grandes son los recientemente graduados y los trabajadores
migrantes, especialmente esos trabajadores migrantes que han perdido sus tierras
a manos del régimen. Existe preocupación en que el aumento del desempleo de
trabajadores migrantes en la costa y la gran población de personas desempleadas
en las ciudades, cause un desequilibrio social. Este es uno de los graves temas
que enfrenta Beijing. “Por la costa de China, especialmente en las provincias de
Guangdong, Jiangsu y Zhejiang, hay decenas de millones de trabajadores
migrantes. Foxconn despidió recientemente 100.000 personas, lo que afectó
directamente a 100.000 familias. Estas personas han visto cómo es vivir en la
ciudad y se han acostumbrado a ello. Disfrutan de la calidad decente de vida
comparada con su pueblo natal en el campo. Quizás no acepten tener que volver al
campo ni se acostumbren a esa clase de estilo de vida. Esto se convertirá en un
elemento de desestabilización social. Si Beijing no puede mantener un
crecimiento económico, le será complicado evitar el aumento del desempleo, y aún
más resolver este problema social”.
4. La Crisis Actual en las Empresas de la Gran Fábrica Global.
La caída en las exportaciones ´Made in China´ frena una economía que pasará este
año de crecer un 13% a hacerlo menos de un 7,5%.Un informe internacional alerta
de que un avance chino inferior al 6% tendrá graves consecuencias en todo el
mundo. El proceso de reforma y apertura lanzado por Deng Xiaoping hace 30 años
ha convertido China en la fábrica del mundo. Pero el desplome de la demanda
extranjera le ha asestado un duro golpe. Las exportaciones cayeron un 2,8% en
diciembre, la mayor caída en 10 años. Ya retrocedieron un 2,2% en noviembre, la
primera vez que experimentaban un descenso en más de siete años. Miles de
empresas han echado el cierre. La crisis se ha sumado al efecto que ya tenían
las mayores exigencias de calidad, leyes laborales y medioambientales más
estrictas, y la apreciación del yuan. El presidente chino, Hu Jintao, ha
asegurado que el país se enfrenta este año a una situación "muy sombría" en el
empleo, y que afrontar la crisis va a ser una "una prueba de la capacidad del
Partido Comunista para gobernar". El Banco Mundial prevé que la economía china
solamente crezca un 7,5% en 2009, el valor más bajo de los últimos 19 años. El
Gobierno prevé un 8%. El Fondo Monetario Internacional y el Royal Bank of
Scotland pronostican un 5%, la peor cifra desde la revuelta de Tiananmen, en
1989.
El Informe sobre la situación del comercio exterior de China (otoño de 2008),
publicado hace poco por el Ministerio de Comercio, estima que el monto del
comercio de importaciones y exportaciones de China alcanzará en 2008 a 2,6
billones de dólares, con un aumento aproximado de 20%, esto, debido a que la
economía mundial se volverá más difícil y complicada en 2009. Resulta más
difícil para China mantener el rápido aumento de sus exportaciones a los
mercados emergentes debido a que el crecimiento de los países en vías de
desarrollo y las entidades económicas emergentes también empiezan a
desacelerarse. De acuerdo con las estimaciones de los organismos importantes
dentro y fuera del país, las tres grandes entidades económicas, Estados Unidos,
Europa y Japón, se hallan al borde de la recesión. Es posible que el PIB
norteamericano en el 2009, continúe registrando un crecimiento negativo y ocurra
lo mismo con el PIB de Europa y Japón. Actualmente, la exportación directa e
indirecta de China a estas tres entidades económicas representa cerca del 60%
del total de sus exportaciones.
En la provincia de Guangdong, más de 7.000 empresas han cerrado o quebrado este
año. He Xiao Yan, una inmigrante de 25 años, está sentada sobre su maleta de
imitación frente a la estación de ferrocarril. Quedan dos horas para que salga
el tren a su ciudad, en la provincia Hebei, y He se entretiene enviando mensajes
con el móvil. La estación está llena de jóvenes inmigrantes que, como He, se van
de las fábricas al bajar la producción. He, empleada en una fábrica de
plásticos, cobraba alrededor de 650 yuanes mensuales, 70 euros. A lo que hay que
descontar 120 yuanes para las comidas y el alojamiento en la fábrica. "De
momento, voy a disfrutar de las vacaciones de Año Nuevo", dice He. En Hebei
están sus padres y su hijo de tres años, que viven con el dinero que les enviaba
cada mes. La crisis ha llegado pocos meses antes del inicio de las vacaciones
del Año Nuevo Chino, el 24 de enero, la única ocasión de volver a casa para los
más de 150 millones de emigrantes chinos que trabajan en fábricas o en proyectos
de construcción en las grandes ciudades. Muchos se ven ahora "forzados" a
empezar las vacaciones antes de tiempo, sin saber lo que harán después. Chen
Jiao, de 23 años, llegó a la estación hace 13 horas. "La fábrica de maletas en
la que trabajaba tenía hace unos meses entre 5.000 y 6.000 empleados. Eran 10
horas al día, siete días a la semana. Ahora no da para más de cinco horas, tres
o cuatro días, y el salario ha bajado de unos 2.000 yuanes (220 euros) a 1.300
(145 euros). No nos han despedido, simplemente han reducido el número de horas,
y ya no compensa", asegura este nativo de la provincia de Sichuan.
En Sichuan y otras provincias del interior, los ayuntamientos están buscando
desesperadamente la forma de proporcionar trabajo a miles de parados cuyas
familias ya no les necesitan más para las labores del campo. Eso es sólo parte
del efecto de millones de occidentales que han perdido la confianza en la
economía; se sienten más pobres y como resultado restringen sus compras. Los
detallistas americanos, después de sufrir una disminución de sus ventas en esta
campaña, estás retrasando pagos a China a 90 o 120 días fecha de embarque, en
contra de lo habitual que son 30 o 45 días, forzando a sus proveedores a
financiarse en mayor capital para cubrir la diferencia. Los proveedores chinos
que no pueden aflorar más dinero, la mayoría operan con márgenes muy estrechos,
acabarán por ser expulsados del mercado. Y al mismo tiempo, los compradores
americanos solicitan los balances y cuentas de resultados a sus proveedores
chinos para asegurarse de que éstos no presentarán suspensión de pagos antes de
completar sus pedidos. Los intermediarios chinos se desesperan porque tienen
pedidos que no pueden servir de inmediato.
Las principales empresas de transporte de contenedores, operadoras de transporte
a granel y autoridades portuarias de China están sufriendo también los efectos
de la debilitación de la demanda, visto que la desaceleración del sector de la
exportación es sintomática de la caída de la demanda a nivel mundial. En
reacción al fenómeno, el puerto de Shanghai, uno de los más activos del mundo,
ha recortado ya sus objetivos de tráfico de contenedores al 5 por ciento, para
este año. En 2007, Shanghai superó por primera vez a Hong Kong en términos de
tráfico de contenedores, gracias a un crecimiento de más del 20 por ciento, para
convertirse en el segundo mayor puerto de contenedores del mundo, por detrás de
Singapur. No obstante, según los pronósticos, el tráfico de contenedores de este
2008 sumará solamente 28,5 millones de TEUs (unidad de medida de capacidad de
transporte marítimo en contenedores de 22 metros cúbicos), frente al previo
objetivo de 30 millones. Además, la cuota del transporte marítimo se ha
desplomado de forma espectacular; el precio de transporte de Shanghai a Europa,
por ejemplo, ha bajado de 1.000 a 200 dólares por contenedor desde principios de
año.
Se estima que entre 10.000 y 60.000 fábricas en China, propiedad de empresas de
Hong Kong, han cerrado o cerrarán en los próximos meses. Y puede ser aún peor en
otros segmentos de producción, en el interior de China, donde las empresas son
más pequeñas y están menos capitalizadas que las de propiedad de Hong Kong. Las
ventas de vehículos en China cayeron un 11,6 por ciento en noviembre, en
contraste con el incremento del 18,5 por ciento registrado el mismo mes del año
pasado. Las empresas chinas están sufriendo los efectos de la crisis desde
comienzos de este año, en particular en los casos de pequeñas y medianas
empresas dedicadas a la exportación, sobre todo de las áreas costeras.
Baidu el mayor buscador de Internet en China, ha anunciado una reducción en sus
previsiones para el cuarto trimestre respecto a las expectativas de Wall Street,
asegurando que la crisis económica está afectando más de lo esperado a la
publicidad online. Según el buscador, los ingresos se situarán entre los 131 y
133 millones de dólares y no entre los 151 y 155 millones de dólares previstos
anteriormente. Aunque Google es el buscador líder a nivel mundial, Baidu es el
primer buscador de China, donde acapara dos tercios de la audiencia en el
segmento de las búsquedas y publicidad online. A nivel global, Baidu está en
tercer puesto detrás de Yahoo!, pues aunque su mercado está limitado a China,
éste es ya el mayor mercado de internet en el mundo, por delante de EEUU.
5. La Contracción de las Exportaciones y la visión a futuro del Gran Dragón
El crecimiento de las ventas al exterior de China, segundo mayor exportador del
mundo, se contrajo en noviembre por primera vez desde 2001 al registrar un
crecimiento negativo del 2,2% con respecto al mismo mes del 2007. La crisis
financiera está suponiendo un enorme varapalo para China, tercer economía
mundial, ya que por primera vez en tres décadas los tres principales compradores
de sus productos -Estados Unidos, Europa y Japón- sufren una depresión
económica. La pérdida de poder adquisitivo en estas tres regiones se tradujo en
noviembre en una baja de las exportaciones chinas hasta los 114.990 millones de
dólares (88.729 millones de euros).Esta contracción en noviembre contrasta con
el crecimiento de las exportaciones de octubre, que fue de un 19,2%. Se trata de
la primera caída desde junio de 2001, cuando las exportaciones chinas cayeron un
0,6% debido a la crisis de las empresas tecnológicas estadounidenses, también
conocida como la crisis de la 'burbuja.com'.
El declive de las importaciones aún más pronunciado que el de las exportaciones,
con un colapso del 17,9% (frente a un crecimiento del 15,6% en octubre) que
sitúa el superávit comercial chino en un nuevo récord de 40.100 millones de
dólares (31.000 millones de euros). Esta cifra ensombrece el récord de superávit
anterior, registrado en octubre con 35.200 millones de dólares. Antes de que
estallara la crisis financiera, las previsiones indicaban que China superaría al
cierre de este año a Alemania como principal potencia exportadora del planeta,
después de que sus ventas al exterior en 2007 alcanzaran los 1,21 billones de
dólares (969.000 millones de euros), un 8,8% del total mundial. La caída de las
exportaciones está afectando a toda Asia, pero en China afecta a los 130
millones de inmigrantes rurales desplazados a las plantas de manufactura del
este del país, que ya han empezado a cerrar sus puertas.
El PIB de China alcanzó 20,16 billones de yuanes (2,96 billones de dólares) en
los primeros nueve meses del año, cifra que supone un aumento del 9,9 por cieno
respecto al mismo período del año pasado. La tasa de crecimiento, no obstante,
fue inferior en 2,3 puntos porcentuales a la del mismo lapso de 2007. El Índice
de Precios al Consumidor (IPC), principal indicador de la inflación, subirá un
tres por ciento interanual en 2009. El índice alcanzó un récord del 8,7 por
ciento en febrero pasado, y se situó en el siete por ciento en los primeros
nueve meses del año en curso, un nivel muy superior a la meta del 4,8 por ciento
establecida por el gobierno.
Las estadísticas oficiales indican que las exportaciones chinas han descendido
el 2,2% en noviembre calculado en dólares, después de siete años de rápido
crecimiento. Pero las cifras en dólares no dan el adecuado cálculo del descenso
real. Los cálculos en moneda china miden mucho mejor los efectos en su economía
y señalan que las exportaciones han descendido al 9,4%. Si además se incluye el
factor inflación, el descenso es del 11,4%. Y desde luego, los datos de enero de
2009 serán peores. Hace un par de semanas, las autoridades Chinas anunciaron una
serie de medidas para los exportadores. Los bancos estatales están siendo
orientados para que ayuden especialmente a los medianos y pequeños exportadores.
El gobierno ha habilitado una serie de fondos y el presidente del gobierno de
Hong Kong, Donald Tsang, está propiciando una ley que habrá de ser aprobada a
finales de enero, para garantizar a los bancos créditos a la exportación por
valor de 13.000 millones de dólares. El gobierno chino está ayudando
particularmente a sectores económicos donde se emplea mucha mano de obra, como
la industria textil de la confección, un segmento de mercado que el gobierno
pretendió deslocalizar para potenciar una industria de mayor valor añadido. Sin
embargo, en estos momentos, el gobierno es reacio a ceder la confección a países
con escalas salariales más bajas, como Vietnam, Indonesia o Bangladesh. China ha
comenzado a reponer las desgravaciones fiscales a la exportación del textil que
estuvo retirando progresivamente en los últimos años. Los ayuntamientos también
han dejado de elevar el salario mínimo que se duplicó durante los pasados dos
años en algunas ciudades y que alcanzó su máximo en Shenzhen, con 146 dólares
mensuales.
El comercio bilateral entre China y Estados Unidos, dos de las tres mayores
potencias económicas del planeta, se desaceleró en los once primeros meses de
2008 debido a la crisis. Entre enero y noviembre del año pasado, el comercio
bilateral totalizó 307.820 millones de dólares (231.627 millones de euros), con
un crecimiento del 11,6 por ciento con respecto al mismo periodo de 2007. Sin
embargo, el ritmo de crecimiento supone 3,9 puntos porcentuales por debajo del
nivel del año anterior. En cuanto a las exportaciones chinas, como viene siendo
habitual, superaron con creces el valor de las importaciones estadounidenses,
con 233.090 millones de dólares en valor de exportación, frente a 74.730
millones de dólares en importaciones, aunque estas últimas crecieron más. El
porcentaje de exportación supuso un incremento del 9,6 por ciento con un ritmo
de crecimiento 5,6 puntos porcentuales por debajo del mismo periodo del año
anterior, mientras que el de importación creció un 18,5 por ciento, 1,6 puntos
porcentuales más. En consecuencia, el superávit comercial chino con Estados
Unidos aumentó un 5,8 por ciento, hasta los 158.360 millones de dólares, un
porcentaje que supone 8,6 puntos porcentuales menos que en el mismo periodo
anterior. Aún así, el superávit comercial de China con EEUU representó todavía
un 61,9 por ciento del total del país asiático entre enero y noviembre de 2008.
Para hacer frente a la masiva contracción exportadora, el gobierno intenta ahora
reactivar la demanda local y ya lanzó un programa de reactivación por cuatro
billones de yuanes (460.000 millones de dólares). La ingente suma, no obstante,
puede inducir a error: el monto no sólo incluye planes previstos desde hace
tiempo, sino que además cuenta las inversiones de comunas y bancos que provocará
la inyección monetaria de Pekín. La cifra real aportada por el gobierno se
reduce así a 1,18 billones de yuanes (unos 140.000 millones de euros). Es
difícil prever si ese esfuerzo representará un estímulo suficiente al consumo,
pero lo es aún más saber si, en caso afirmativo, la medida se traducirá en el
esperado estímulo al crecimiento. Y es que el consumo representa en China sólo
un 35% del producto interno bruto (PIB), la mitad de la cuota del 70% que ocupa
en Estados Unidos. Lo que está claro es que los chinos no podrán compensar de la
noche a la mañana todos los Made in China que estadounidenses y europeos dejen
de consumir.
La economía china crecerá previsiblemente un 10 por ciento en 2009, pese al
impacto de la crisis financiera y la desaceleración de la economía mundial. La
creciente demanda de viviendas y automóviles dará lugar a un fuerte y duradero
poder de consumo. Sin embargo, las empresas nacionales deben acelerar el ritmo
de actualización de su estructura comercial, con el propósito de hacer frente
desde una mejor posición a la situación de la economía mundial. De manera que si
hemos de hacer caso a Keith Bradsher, jefe de la oficina del New York Times en
Hong Kong desde hace más de 6 años y se le supone conocedor de los asuntos
económicos de Asia, no parece muy probable que en estos tiempos de crisis, haya
de espantar que China despierte, pues tal parece que los chinos duermen aún
arrunchaditos y bastante tienen con superar la crisis financiera y económica que
les ha alcanzado de lleno también.
Conclusiones.
Es probable que el pesimismo actual respecto a la efectividad de las medidas
lanzadas por los gobiernos se reduzca a medida que los efectos positivos se
comiencen a sentir a través del gradual restablecimiento de los flujos de
crédito y de la implementación de las políticas fiscales expansivas. Pero,
evitar la profundización del colapso del crédito y mitigar la caída de los
niveles de demanda en la economía no serán suficientes para revertir una
recesión mundial.
La todavía en caída crisis financiera mundial en la Economía de China es
subestimada por este país pues China tendrá que ser capaz de generar 100
millones de empleos hasta 2016 para poder afrontar las reformas estructurales
que viene promoviendo en su adaptación a las exigencias de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) y superar los embudos como la falta de mano de obra
especializada para actuar en el mercado. Aunado a esto China convive con
problemas sociales y con tensiones políticas que más parecen recordar a sus
líderes una de las premisas del propio Deng. “La negligencia de los intereses
materiales es tolerable sólo para un pequeño grupo de personas, no para las
masas. Puede que las toleren durante un corto período de tiempo, pero no lo
harán a largo plazo”. Actualmente las políticas económicas de desarrollo de
Beijing se han centrado en las exportaciones, ignorado la demanda interna por lo
que la población desempleada en este año será crucial para China ya que se
convertirá en un tema que puede afectar la estabilidad social. Por ello,
mientras que en Estados Unidos se espera que se empiecen a ver los primeros
síntomas de recuperación, China se encuentra de cara ante una crisis social por
el desempleo ya que habrá que esperar a bien avanzado el 2010 para empezar a
salir del túnel.
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