Revista: CE Contribuciones a la Economía
ISSN: 1696-8360


RESEÑA DE LIBRO (BOOK REWEIEW) WALTER A. FRIEDMAN , TELLERS: THE STORY OF AMERICA´S FIRST ECONOMIC FORECASTER, PRINCETON’S UNIVERSITY PRESS, 2014, 273 PP.

Autores e infomación del artículo

Carlos Alberto Cano Plata *

Universidad de Bogotá Jorge Tadeo lozano

carlos.cano@utadeo.edu.co

El trabajo de investigación realizado por Warter A. Friedman en Fortune Tellers: The Story of America´s  First Economic Forecasters. Editado por  Pincetons University Press y con un contenido que consta de un prefacio, una introducción y seis capítulos distribuido en  273 páginas, muestra la historia de aquellos que se atrevieron a adelantarse al futuro a partir de sus predicciones. Recogiendo la biografía de estos “titanes”, el autor hace un análisis comparado y  nos lleva a través del tiempo a conocer  como lograron su cometido.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Carlos Alberto Cano Plata (2018): “Walter A. Friedman, Tellers: The Story of America´s First Economic Forecaster, Princeton’s University Press, 2014, 273 PP”, Revista Contribuciones a la Economía (octubre-noviembre 2018). En línea:
//eumed.net/2/rev/ce/2018/4/resena-libro-friedman.html
//hdl.handle.net/20.500.11763/ce184resena-libro-friedman


La economía en muchos casos ha sido considerada como la “ciencia de la predicción” o “ciencia oscura”, dotada de instrumentos matemáticos y estadísticos que facilitan la estimación a futuro de acuerdo con el comportamiento de unas variables, durante unos periodos determinados, o sobre sucesos ocurridos en el pasado que marcan una tendencia futura. Este ejercicio no es nuevo y data de siglos atrás, especialmente se hizo visible durante el siglo XIX en las grandes crisis económicas que se presentaron, entre estas están las de 1837, 1857, 1873, 1893 e iniciando el siglo XX las de 1907, 1920 y 1929, esta última conocida como la Gran Depresión, que se extendió hasta mediados de los treinta del siglo pasado. Estas crisis se derivaron  de las transformaciones a gran  velocidad de las economías europeas y estadounidenses, con periodos de rápido crecimiento y prosperidad, que trajeron como consecuencia esas dificultades económicas, destruyendo fortunas, familias, empresas y vidas. Ellas - las crisis-  son atribuidas  a esos titanes que se involucraron en la especulación, no solo bajo un esquema económico, sino político.

Esta “ciencia” de la predicción en el siglo XXI, toma relevancia, no solo por las grandes trasformaciones organizacionales y económicas, sino por los cambios sociales, económicos y políticos que afronta el mundo. La salida del Reino Unido1 de la Unión Europea; la caída de los gobernantes socialistas en parte de los países de América Latina; la subida al poder de nuevos dictadores como Nicolás Maduro o Kim Jong-un; la muerte de Fidel Castro y los cambios que se avecinan en Cuba; la llegada  al poder del empresario Donald Trump a los Estados Unidos de América, la economía más influyente del mundo y su negativa frente a los acuerdos de protección al medio ambiente, la consolidación  de Ángela Merkel como la líder más importante de la Unión Europea; el poder que viene afirmando Vladimir Putin, por mencionar algunos ejemplos. Se convierten en el insumo de aquellos que viven en función  de predecir la economía futura. Estos cambios son trascendentales y generan grandes expectativas, no solo en sus países, sino en la región y por su puesto en el mundo.
La investigación tiene como  colofón precisamente la predicción, no como “seudociencia”, sino como ese instrumento que aporta la economía para anticiparse al futuro. Es una obra que condensa la historia de los primeros “profetas” económicos de Estados Unidos (y probablemente del mundo). El libro es una serie de fascinantes relatos biográficos de los principales vaticinadores de las primeras tres décadas del siglo XX,  donde Friedman observó una tendencia de los investigadores económicos que buscaban identificar las posibles propensiones para minimizar la incertidumbre en el futuro. Los personajes que investiga el autor, dedicaron sus vidas a las predicciones económicas y las dieron a conocer con una  carga de espectro visionario. Llama la atención el espacio que le dedica a la astróloga Evangeline Adams en la instrucción, quien al parecer convirtió sus “predicciones” engañosas, en un mecanismo para enriquecerse, haciendo pronósticos de todo tipo (alejándose de la especulación económica para el bien común, y valiéndose más de la inocencia de los incautos para enriquecerse).
No se trata de una obra sobre la predicción del futuro, ya que como algunos autores afirman esto hace parte de la condición humana, no la predicción  como tal, sino el querer saber qué depara el futuro económico. Los economistas piensan permanentemente en términos de gestión del riesgo, análisis de incertidumbre y desarrollo del espíritu emprendedor, que es una parte importante  del espíritu que mueve a un empresario. Los cambios que está viviendo el mundo en todos los aspectos: políticos, económicos, sociales, culturales e incluso ambientales, hacen que esta obra tome importancia para el contexto actual.  Como señala Friedman, el capitalismo es por su naturaleza un sistema económico orientado al futuro; el valor de un activo, una inversión o una empresa en la actualidad, se determina mediante la capitalización de su flujo de ingresos futuro a una tasa de descuento apropiada2 .
Friedman  hace un  recuento de los pronósticos a principio del siglo XX, de manera evolutiva, partiendo de los métodos más primitivos hasta llegar a las técnicas de acumulación, consolidación e interpretación de datos. Para mostrar las diferentes transiciones,  el autor se vale de pequeñas biografías de cinco analista, no de manera cronológica, sino con un análisis biográfico comparativo,  de tal manera que se pueda ver a través de este ejercicio, como cada uno de los personajes se involucra en la historia del pensamiento económico,  así como en la historia de la cultura:  el economista Roger Babson (1975-1967),  el empresario de Wall Street John Moody (1975-1967), también los académicos Irving Fisher (1867-1947) de la Universidad de Yale, Charles Bullock (1869-1941)  y Warren Persons (1878-1937) de la Universidad de Harvard quienes fueran los fundadores de Harvard Economic Service; la intención de estos economistas y académicos iba orientada a la construcción de “observatorios económicos” al rededor del mundo y Wesley Mitchell (1874-1948) quien fuera decano de la Escuela de Negocios de Harvard y de la National Bureau of Economic Research (NBER)3 y Herbert Hoover (1874-1964), funcionarios del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, estos dos últimos tenían el propósito de proporcionar al público datos precisos sobre la Economía Nacional.
No se puede dar por hecho una fecha en particular en la que haya aparecido el primer pronóstico económico, sin embargo Friedman señala que los primeros intentos por predecir el futuro en la economía, iban en la dirección de los precios de las materias primas, esto se dio en 1878. Empero sugiere que el periodo comprendido entre la Primera Guerra Mundial (1914-1919) y la Gran Depresión (1929-1932) se convirtió en la era dorada de los “profetas” económicos, esta fue una época en donde se desarrollaron varias industrias,  como la de vapor, las fábricas eléctricas, las fibras sintéticas, los automóviles, la aviación, el cine y muchas otras industrias de consumo. Mostrando  un panorama favorable para que los conocedores de las empresas, los inversionistas y los académicos,  propendieran por hacer estimaciones y pronósticos frente a estos nuevos indicadores económicos, también porque de alguna manera esto les generaba ingresos que no eran despreciables por cierto.
Los capítulos de manera individual muestran abundantes detalles de tipo metodológico que empleaban cada uno de estos expertos, mostrando el éxito, así como los fracasos de sus predicciones que se dieron antes,  durante y después de la gran depresión.
Friedman organiza su trabajo de forma biográfica comparativa y no de forma cronológica, como se mencionó,  de tal manera que mediante un estudio detallado de cada uno de los pronosticadores económicos se pueda fusionar el pensamiento económico con la historia cultural. Arranca con el capítulo titulado “Roger W. Babson: Thwer Rule of Pas Pattersns; “The fundamental law of´action reaction,” (p. 12, ss.)  a  Babson lo muestra como  un empresario al parecer con una personalidad extravagante,  que lo convierte en un visionario sorprendente en las anticipaciones económicos. Friedman, sin embargo, lo describe con una serie de  peculiaridades y atributos que lo adaptaban a los tiempos y  las actividades que realizaban en la época. De hecho, los informes de Babson 4 en Newsletter así como sus cartas, se harían famosas por lo acertado de sus pronósticos.

Por otra parte en el segundo capítulo que  tituló “Irving Fiesher: The Economy as a Mathematical Model “The velocity of money” (pp 51 ss).  Describe a Fisher como un economista y matemático pionero en  década de 1890 de los pronósticos económicos, quien realizó contribuciones teóricas en diferentes  campos, convirtiéndose en el economista más citado en las publicaciones de las revistas de económicas en  inglés entre 1886 y 1924 (Stigler y Friedland, 1979, Tabla 4.1). Es menos conocido el hecho de que para  vísperas de la Primera Guerra Mundial, estaba produciendo pronósticos económicos nacionales para la American Economic Review. Con respecto a las predicciones más conocidas,  Friedman tiene una nueva visión de  Fisher5 , a diferencia de Babson, era un auténtico modelador  económico. En la década de 1920, fue un destacado exponente sobre el potencial de los índices en la predicción económica y desarrolló, al igual que otros economistas y académicos unos intereses particulares en las predicciones, llevándolo a consolidar su propia empresa  comercial.

Friedman, elaboró el tercer capítulo y lo título “John Moody: There Bright Light of Transparency” “An aggregation of over 440 large industrial, franchise and transportation Trusts” Gallery of Business and Forecasting Charts. (pp 85 ss.). Allí recogió la biografía de John Moody, como un proveedor clave en el mercado de servicios empresariales, esto se constituye en el elemento a resaltar de este capítulo. Moody creó un negocio más amplio, que abordaba varios frentes, hoy en día se le conoce más  en la industria de calificaciones crediticias, su empresas, Moody's Investor Services junto con Standard & Poor tienen un 80% de participación en el mercado global. Dado este trasfondo, la metodología de pronóstico de Moody's era necesariamente más microeconómica que macroeconómica.
Un poco escépticos de los teóricos del mercado, y menos aún de los académicos, las previsiones de Moody's6 se basaban en un profundo conocimiento de las empresas y los empresarios. Además, a diferencia de Babson y Fisher, no veía las economías capitalistas como puntos de equilibrio natural: su visión de los mercados enfatizaba el caos inherente de los negocios, la clave era estar lo suficientemente informado "para tratar de estar un paso por delante del resto" (p.89). Este capítulo sobre  Moody está cargado de gráficos y  de pronósticos que proporcionan ejemplos gráficos de la economía, como el ambiente que se vivía en la época, abordando aspectos de tipo geográfico, así como  del ciclo económico.
Para el cuarto capítulo llamado “C.J Bullock and Warren Person: The Harvard ABC Cjart ““The statistician…attempts to find a specific analogy existing in an orderly universe” (pp. 128 ss.). Consideró las cuestiones operacionales que eran del dominio de Bullock7, mientras que la parte estadística  la abordaba Persons8, él  fue quien  diseñó el modelo de pronóstico de indicadores más importante, ya  que trazó las interacciones clave de la economía y fue resumido en las famosas cartas ABC (especulación A D, negocio B D y dinero C D). Como señala Friedman, este fue el padre de los indicadores que  posteriormente abordara Wealey Mitchell en el NBER y en muchas otras agencias similares (p.129).
Las experiencias de Wessley y Hoover las abordó en el quinto capítulo, llamado  “Wesley Mitchell and Herbert Hoover: Forecasting as Policy.    “If we could foresee the business cycle, the would be none” (pp 165 ss),  allí se refirió a los esfuerzos de Wesley Mitchell, director de investigación y fundador de la Oficina Nacional de Investigación Económica y asesor del Secretario de Comercio Hoover, para utilizar los principales indicadores y la predicción de los movimientos cíclicos que pretendían orientar la política de estabilización en los Estados Unidos. Esto fue un intento tan serio de utilizar el análisis estadístico y  las series de tiempo  económicas, para el bien público, que contrastaba con la producción de previsiones bursátiles de Babson o Moody's, pero era  tristemente irónico ver a Herbert Hoover tan identificado y con fiado en la capacidad de Wesley para predecir las depresiones del gobierno.

En  último capítulo del libro “Visions of the Future” (pp. 193 ss.) Friedman relata como Garfield Cox, profesor de economía de la Universidad de Chicago, investigó el éxito predictivo de seis empresas de servicios de pronóstico (incluyendo Babson, Moody y el Servicio Económico de Harvard) entre  1919 y 1928. Aunque muchas se adelantaron a predecir  lo que  sucedería con  los negocios en términos generales, Cox concluyó que los seis pronosticadores obtuvieron mejores resultados que 0 en una escala de -1 (perjudicial) a +1 (útil), con Babson puntuando 0.45, Harvard 0.31 y Moody 0.21. Según Friedman, cuando salió  a la luz pública la evaluación de las empresas hecha por  Cox sobre las previsiones empresariales americanas de 1929, estas no recibieron ninguna atención, ya que las publicó  en el invierno inmediatamente posterior al crack del 1929, esto hizo que Cox rehiciera su informe y publicara una nueva versión revisada posteriormente. (p. 198).
Alfred Cowles en 1933, dio respuesta de manera enfática a la pregunta que se venían generando sobre, si quienes hacían los pronósticos a  la economía podían también hacerlos en  el mercado bursátil.  En este informe que fue financiado y publicado  por el mismo Cowles (p 201). Argumentó que los inversionistas que seguían  los consejos de quienes pronosticaban, no mejoraron el recaudo de la cartera,  frente al promedio que habían invertido.
Así como las crisis económicas dieron origen a los primeros pronosticadores, la madre de todas las crisis provocó la desaparición de muchos de ellos, porque pocos de ellos la vieron venir y nadie previó sus consecuencias. Complicado, nueve días antes del inicio de la crisis  de 1929, Irving Fisher sugirió que las existencias financiaras  habían alcanzado un "tope persistentemente alto" (página 80). Algo diferente al enfoque pseudocientífico de Babson que lo llevó a predecir la crisis varias semanas antes de que sucediera. La  Gran Depresión dio lugar a que las agencias guberidntales desempeñaran un papel cada vez más importante en la predicción, con el objetivo de suministrar datos e información a empresas e individuos para ayudarles en sus actividades de predicción. Sin embargo, a pesar del crecimiento posterior de las estadísticas económicas oficiales y de décadas de progreso en la ciencia económica, al igual que en 1929, la mayoría de los pronosticadores económicos no se anticiparon a la crisis financiera mundial de 2008.
El libro es ilustrativo para los pronósticos que hoy por hoy se vienen  haciendo, a partir de los cambios, no solo económicos, sino políticos y sociales en el continente americano, y en el mundo. Los pronósticos son eso, pronósticos y como pueden ser acertados pueden equivocarse, así estén acompañados de estadísticas, series de tiempos y matemáticas, ya que se encuentran cargados de incertidumbre, esto se debe a que hay variables que no pueden ser controladas por los expertos.
Los estudios de caso de Friedman muestran un análisis competitivo,  pero en última instancia convergentes a la predicción moderna, destacando una historia que comprendía lo que él identifica como cinco visiones del mundo del futuro que se pueden discutir: el primero corresponde al análisis y estudio de los patrones del pasado; Segundo, la utilización de modelos matemáticos formales; Tercero, a través de un conocimiento detallado de los recursos y motivaciones de los principales actores económicos; Cuarto, a través del estudio de episodios análogos del pasado con características comparables; y por último, al beneficiarse de un enfoque multidisciplinario. A pesar de que hay ocasiones de desacierto, no afectan  el logro de Friedman en capturar  la complejidad y la contingencia del conocimiento que posee sobre los comportamientos del mercado.
Los estudiantes, políticos, los historiadores económicos y empresariales, los economistas y cualquier persona que tenga interés en la historia del pensamiento económico y de las predicciones económicas se verán beneficiados con la lectura de este libro.

Bibliografía:
Babson R.W. (1915). The Future of World Peace. A Book of Charts and Economic Facts for Americans; The Journal of Race Development, Vol. 5, No. 4, pp. 481-482.
Bullock Charles J. (1906) Selected Readings in Public Finance; Journal of Political Economy, Vol. 14, No. 8, p. 520.
Friedman, Walter A (2009). The Harvard Economic Service and the Problems of Forecasting. History Of Political Economy. (1), 57
Irving F (1914) The Purchasing Power of Money; Journal of Political Economy, Vol. 22, No. 3, p. 292.
Moody J (1904) The Truth about the Trusts. A Description and Analysis of the American Trust Movement; Harvard Law Review, Vol. 17, No. 7, p. 509.
Persons M. W. (1914) Statistical Averages, The American Economic Review, Vol. 4, No. 2 (Jun., 1914), pp. 436-438.

*Universidad de Bogotá Jorge Tadeo lozano. PROFESOR Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas 2427030 ext 1557 Módulo 1 Ofi. 505
1 Conocido como brexit
2 Walter A. Friedman (2009). The Harvard Economic Service and the Problems of Forecasting. History Of Political Economy. (1), 57
3 The National Bureau of Economic Research (NBER)
4 Babson R.W. (1915). The Future of World Peace. A Book of Charts and Economic Facts for Americans; The Journal of Race Development, Vol. 5, No. 4, pp. 481-482.
5 Irving F (1914) The Purchasing Power of Money; Journal of Political Economy, Vol. 22, No. 3, p. 292.
6 Moody J (1904) The Truth about the Trusts. A Description and Analysis of the American Trust Movement; Harvard Law Review, Vol. 17, No. 7, p. 509.
7 Bullock Charles J. (1906) Selected Readings in Public Finance; Journal of Political Economy, Vol. 14, No. 8, p. 520.
8 Persons M. W. (1914) Statistical Averages, The American Economic Review, Vol. 4, No. 2 (Jun., 1914), pp. 436-438.

Recibido: 08/11/2018 Aceptado: 14/11/2018 Publicado: Noviembre de 2018

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