Cuando usted está cansado, su capacidad de ver y juzgar se nubla y se empaña. Cree ver, pero lo hace a medias y cree juzgar con tino, pero lo hace de una manera engañosa, hasta para usted mismo. Y de eso se dará cuenta perfectamente, cuando tiempo después, tenga la oportunidad de revisar sus actos precedentes: entonces, es posible que vea cuánto error tenía al juzgar y actuar como lo hizo.
Si usted está cansado, lo primero que debe de hacer, es descansar. Lo más importante, lo único en lo que se debe de preocupar, es en quitarse lo cansado. No importa qué tan grave sea la ocupación que le reclama, no vale cuántos negocios estén de por medio: lo primero es descansar. Salvo un asunto de vida o muerte, lo primero que debe hacer, es darse un minuto de recreo.
¿Por qué?
Porque si usted está cansado, va a tomar decisiones tontas, de las que mañana se va a arrepentir; por importante que sea el asunto que deba atender, más vale que no lo haga, pues de lo contrario, queriendo avanzar en sus trabajos, se va a atrasar más y más.
Pero, ojo, mucho ojo…
Una persona cansada, por lo mismo que está agotada y su capacidad de juicio se disminuye, no se da cuenta de que necesita un respiro. Y por ello mismo, si le dicen que repose, no hace caso porque piensa que no lo necesita o que tal vez sí, pero que son más importantes sus asuntos pendientes. Él supone, que si las cosas le están saliendo mal, es porque los demás hacen sus tareas sin fijarse, sin ponerle ganas, etc.: y como consecuencia, resulta que a una persona así, es muy difícil ayudarle; pues incluso puede molestarle el que alguien le dé la sugerencia de que descanse.
Por todo ello…
Es muy bueno que usted se revise a sí mismo, si está cansado y necesita darse un respiro. Para ello, le sugerimos revise los siguientes puntos:
Por lo que…
Si usted está en cualquiera de las cuatro situaciones mencionadas, sólo hay una cosa en la que se debe concentrar: descansar.
Pero ojo, mucho, pero mucho ojo…
Usted no necesita irse a Cancún para recuperarse, aunque no estaría mal la idea, de que si puede lo haga. No, usted lo que necesita es darse un respiro y cambiar la actividad que ha estado realizando hasta este momento. Deténgase y observe alrededor de usted mismo y verá que hay un montón de cosas que no ha hecho, aunque quisiera hacerlas; y esto ha sido así, porque no ha tenido tiempo de dedicarse a ellas.
Párese en seco. Deje a un lado, todo lo que no sea un asunto de vida o muerte y paséese una tarde por un lugar diferente a donde anda siempre; no se haga un plan: simplemente camine o deambule sin rumbo fijo. Deje que el sol lo acaricie, aprecie que existe el viento suave, el azul del cielo y que; aunque usted no lo crea, todo el año hay en el campo algún tipo de florecita. Si usted se fija, le apuesto a que la encuentra: corte una, y sólo una, y llévesela a alguien que usted ame, y dígale que se la lleva por lo que siente por ella.
Atrévase a decir esa palabra mágica, y dese cuenta, de que puede vivir otra vez, la ya lejana juventud. ¡Pero aguas! Si en ese momento en que usted leyó la palabra “amor”, se sintió incómodo y tuvo el impulso de dejar la lectura, para buscar otra “diferente”; es posible que necesite descansar, más de lo que usted cree: descansar, reír, y salir de “lo normal”.
¡Fíjese bien!: el no tener dinero, no es pretexto para no descansar; como tampoco lo es, el que no pueda salir de su ciudad. Usted solamente necesita ver, lo que ve diario, con ojos extraños, con ojos de persona que viene por primera vez y observa todo lo que usted ya no nota. Ándese una tarde por su población, y note las características de la arquitectura, de los edificios y casas en general; los tipos de comercios y las mercancías que se expenden. Registre en su mente: cómo es la gente con la que convive, forma en que viste, cuáles son sus gustos, etc.
Si usted hace eso, si descansa, si se recrea de esa manera; posiblemente deje de hacer algo “importante”, pero, ¿sabe usted, qué fue lo que realmente hizo?: Vivió. Fue persona. Dejó de ser la máquina irreflexiva que era antes y fue ente pensante por una tarde. Y si esto lo pudo hacer una vez, ¡felicidades! Porque descubrió la llave del bienestar humano, y con ella puede entrar a ese mágico mundo, cada que lo desee.
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