Partiendo de que el objetivo del trabajo es el de reconocer las nuevas formas de estrategias de sobrevivencia social de unidades de producción campesina en contextos conurbados, para ejemplificar lo señalado se analiza el modo de producción por la vía campesina, el de los campesinos de Santa Clara del Cobre en el estado de Michoacán como un trabajo previamente realizado y el trabajo académico desarrollado por los autores a través de prácticas de campo de la asignatura de sociología rural y las prácticas integrales desarrolladas en el marco de la Semana de Superación Agronómica del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara, realizadas en el municipio de Poncitlán, Jalisco en los últimos tres años.
Para el caso de Santa Clara del Cobre se buscó reconstruir los objetivos que como unidad familiar se tenían antes del cambio de modelo económico en México (“antes”) y los actuales (“después) bajo una política agrícola restrictiva. El trabajo de campo se realizó por medio de 48 encuestas a informantes clave.
Se abordó el "antes" y el "después", es decir, si los objetivos de las UPC siguen siendo los mismos o cambiaron, haciendo énfasis en el "por qué", y "para qué", con la finalidad de entender la racionalidad de esos cambios. Adicionalmente, se detectó si el cambio de objetivos fue a la "alta", entendida esta como un cambio dirigido hacia la adaptación a las nuevas circunstancias que ofrece el escenario agrícola y a la expansión y crecimiento de objetivos agrícolas de las UPC; los cambios a la "baja" se entiende como la contracción de sus objetivos agrícolas y reducción de la dependencia del exterior en el desarrollo de sus actividades.
El eje analítico para entender el reordenamiento del trabajo en esta comunidad campesino-indígena, fue la calidad y cantidad de los recursos naturales para la instrumentación del sistema de producción (superficie cultivable).
En función de esa metodología, el estudio partió por conocer los objetivos de las Unidades de Producción Campesina (UPC), cambios motivados por la calidad y cantidad de recursos naturales y el retiro de los apoyos del Estado mexicano al sistema de producción.
Se encontró que la superficie cultivable va desde menos de una hasta 15 ha, con una media de 5 ha, pero no de manera compacta, sino que las parcelas se encuentran diseminadas en dos, tres o más lugares diferentes. Adicionalmente se indicó que por el tipo de suelo (andosol) no es posible cultivarlo año con año. Lo anterior le permite al productor ir programando las parcelas que se van a sembrar en un año y las que dejarán en descanso por periodos que van de uno hasta cinco años. La finalidad de dejar en descanso las parcelas es para contar con áreas de pastoreo y que el suelo recobre su fertilidad nativa, lo que da oportunidad, a las personas mayores y/o mujeres (que están al frente de las unidades familiares) diversificar la fuerza de trabajo en los aspectos agropecuarios y forestales con la elaboración de artesanía y con empleos esporádicos en el medio local.
Los resultados obtenidos indican que en la comunidad de Santa Clara del Cobre, el 64.58% cambiaron sus objetivos, de ese porcentaje, el 83.3% fue a la baja. Cabe mencionar que fue difícil separar los objetivos generales de la UPC y sus objetivos agrícolas, ya que unos se encuentran enlazados con los otros e íntimamente relacionados.
Los principales objetivos que tenían las UPC se pueden agrupar de la siguiente manera: los relacionados con el bienestar familiar, en cuanto a salud, alimentación y formación de los hijos; y los dirigidos hacia el mejoramiento de la calidad de vida, referidos a la vivienda, educación y empleo. Los principales objetivos actuales se enfocan a tratar de llegar a una estabilidad que les permita que lo crítico de la situación económica no llegue a perjudicar a la unidad. Un comentario frecuente, cuando se les preguntó sobre lo que ellos desean es “Irla pasando lo mejor posible” en un medio que ellos sienten que les es desfavorable económica y productivamente, por la falta de empleos alternativos en la comunidad y la reducción del valor de los productos agropecuarios. Tratar de que los hijos y/o los nietos adquieran una educación formal lo más alta posible, como un medio de acceder a un mejor nivel social y económico. Una estrategia alternativa que se observó para minimizar los efectos adversos de este escenario fue la generación de empresas familiares de carácter agropecuario y artesanal, aprovechando las organizaciones locales y los apoyos de diferentes instancias públicas y privadas como el medio para la apropiación social del territorio, sin descuidar los entornos urbanos como el medio para vender fuerza de trabajo y consolidar procesos mercantiles.
Los principales motivos para que se diera el cambio de objetivos fueron:
A partir de esa racionalidad, se reordeno el trabajo de las unidades familiares a través de los siguientes elementos:
Los motivos señalados para las modificaciones fueron por la poca superficie que se puede sembrar anualmente, por contar con redes sociales que facilitan los procesos migratorios (familiares o amigos que pueden colocarlos en un trabajo fuera de la comunidad), por que a muchos jóvenes no les es atractiva la actividad agrícola por la poca remuneración, pero sobre todo, por la necesidad de contar con ingreso adicional que no puede ser satisfecha en el ámbito local; estos dos últimos comentarios fueron de los motivos principales para fomentar la creación de empresas familiares: como una vía de ingreso y de arraigo en la comunidad.
En el caso del municipio de Poncitlán, Jalisco aunque las condiciones socioambientales son diferentes a las de la Santa Clara del Cobre, Michoacán, los estragos de los impactos negativos por el cambio de modelo económico en México, son similares.
Las actividades agropecuarias se han visto reducidas en cuanto a participación de la mano de obra familiar, incrementándose la venta de fuerza de trabajo sobre todo la de los jóvenes en edad productiva en los ámbitos locales, en las zonas metropolitanas de Guadalajara y Poncitlán, fuera del estado y sobre todo fuera del país, esto, como parte de una estrategia de sobrevivencia de la familia campesina; razón por lo cual los procesos migratorios van en crecimiento. Esta situación de acrecentamiento de la migración para la venta de fuerza de trabajo se ha acentuado por otro fenómeno realmente preocupante que se está dando, la venta de los terrenos agrícolas como el medio momentáneo de capitalizarse.
Esta venta de tierras ha presentado resultados negativos en términos de desintegración familiar, descapitalización de la familia campesina en el corto plazo, procesos de trasculturización y problemas de salud pública, entre otros. En un periodo medio que ronda los de tres años, los antiguos poseedores de los recursos naturales han emigrado y en algunos casos han pasado a ser jornaleros en lo que antes fue su tierra de cultivo, situación que desde el punto de vista social no puede ser aceptada.
Como una alternativa viable en la estrategia de supervivencia desde el punto de vista de la familia campesina, ha sido la implementación de empresas familiares para el aprovechamiento del escaso recurso natural (tierras) y la utilización del conocimiento del manejo de especies animales. Bajo esta perspectiva, es evidente que la proliferación de empresas agropecuarias de tipo familiar bajo la vía campesina va en aumento. Algunos de los hechos sociales que se han observado son que se ha priorizando la participación femenina en la conducción de los microecosistemas, integración en la empresa de los miembros de la familia que no son atractivo para el mercado de trabajo (viejos y niños), además se está constituyendo como una línea de generación de empleo familiar y local para los jóvenes que no migran y/o tienen deseos de regresar. Bajo este esquema de empresa familiar se observan módulos de agricultura protegida (invernaderos), empresas de industrialización y transformación de materias primas (leche y sus derivados), producción intensiva en módulos especializados de especies animales (producción de especies en invernaderos), entre otros.
Para terminar esta reflexión retomamos el comentario de un campesino de Poncitlan: “No sabíamos lo que es construir una empresa, como se maneja, ni cuál era el camino de la comercialización, ni a que nos metíamos, lo hicimos porque nuestros hijos tuvieran un empleo, evitarles los peligros que representa el migrar al norte, conservar nuestros valores culturales, pero sobretodo garantizar seguir como una familia unida”.
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