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Trueque y Econom�a Solidaria
Susana Hintze (Editora)4. Otras monedas
Veamos ahora la relaci�n entre los cr�ditos y otras monedas, sean �stas el peso, el d�lar o los bonos provinciales. En ese sentido, los administradores de los clubes de trueque buscan mantener un monopolio en el uso de ese medio de intercambio dentro de los nodos. Esto no resulta conveniente. Por las razones antes mencionadas en relaci�n a la �acumulaci�n� y a la necesidad de abastecerse fuera de los mismos nodos para poder producir hacia la venta en ellos, y porque el monopolio sobre el medio de intercambio deja a los participantes indefensos ante el posible mal manejo de la moneda en consideraci�n, como as� tambi�n favorece la utilizaci�n del �impuesto inflacionario� v�a la mayor emisi�n de cr�ditos. Como se mencionara, convendr�a a todos los participantes que existiera una libre convertibilidad de los cr�ditos hacia otras monedas, y que la administraci�n de la estructura necesaria para el funcionamiento de los nodos se financiara con �derechos� que abonan los participantes. Esto dar�a claridad y solidez a la operaci�n.
Comenta Schuldt (1997):
�En pocas palabras, �no ser�a posible imaginar circuitos econ�micos autodependientes basados en medios de cambio alternativos o, por lo menos complementarios a la moneda nacional oficial?�.
La respuesta es claramente afirmativa. Pero esto es totalmente contradictorio con promover la imposici�n obligatoria de tales monedas:
�Hoy en d�a, los agentes econ�micos s�lo se �liberan� �y, m�s bien, son forzados� del dinero (�minimizan� su demanda monetaria) cuando hay alta inflaci�n o tasas de inter�s elevadas, que en s� mismos son problemas m�s que soluciones para asegurar su circulaci�n. En consecuencia, en este �mbito, se requerir�a instaurar un sistema coercitivo � por parte del gobierno a nivel nacional� o, preferentemente, voluntario, a escala local o regional, que lleve a la obligaci�n de devolver el dinero al circuito econ�mico, sea en forma de consumo o inversi�n, sea a los bancos como ahorro (cuasi-dinero)� (Schuldt, (1997, negrita en el original).
�Por qu� no dejar que la gente elija libremente la moneda que quiere utilizar? Veremos all� si prefiere una moneda que se �oxida� o una moneda que mantiene su valor.
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