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Trueque y Econom�a Solidaria
Susana Hintze (Editora)

Relaci�n con el Estado

En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, a nivel pol�tico, se tard� bastante en darse cuenta de la debacle socioecon�mica que sobrevendr�a. Y esa falta de visi�n se podr�a trasladar a los municipios donde existen nodos de la regi�n Mar y Sierras. Muchas de esas municipalidades hab�an emprendido grandes obras �de las �tiles y de las otras� sin llegar a considerar siquiera la posibilidad de un descenso en las recaudaciones, cosa de lo m�s l�gica si se tiene en cuenta que lo primero que uno deja de pagar son los impuestos municipales. En muchos casos el nivel de despilfarro del dinero de los contribuyentes era insultante.

Paralelamente, el desempleo crec�a d�a a d�a y se agravaba con la migraci�n interna. Las principales industrias de la ciudad �pesquera y textil� pr�cticamente desaparec�an, como ya lo hab�a hecho la industria de la construcci�n y el turismo se restring�a a niveles de precariedad.

En ese contexto, el trueque aparec�a ante los pol�ticos vern�culos como algo vistoso, hasta ex�tico para quienes no ten�an por costumbre recorrer los barrios de sus ciudades. Mas no era digno de consideraci�n pues, �no era masivo�, con lo que ello implicaba.

En esa dial�ctica trunca, la regi�n Mar y Sierras apost� nuevamente al futuro, y a sentar las bases para, en determinado momento, entablar un di�logo con el poder pol�tico, pero desde otro nivel. De ah� que se buscara �y lograran� obtener en todos los municipios de la regi�n, sendas declaraciones de inter�s municipal, previendo que en alg�n momento se necesitar�an. Y esto constitu�a otra innovaci�n m�s a nivel redes de trueque.

Lo que s� diferenciaba a nuestra red regional, de otras que luego lo hicieron, es que se presentaban los proyectos de ordenanza por mesa de entrada y se obten�an por unanimidad de los bloques integrantes de los concejos deliberantes. Esto implicaba recuperar el poder de los ciudadanos autoconvocados, gestionando ante sus representantes constituidos, a la vez de un divorcio absoluto de nuestra red con respecto a la pol�tica partidaria. Evidentemente se hac�a lobby, mas �ste no se restring�a a un solo bloque pol�tico, sino a todos ellos.

Con los a�os y la situaci�n econ�mica, la regi�n Mar y Sierras se convertir�a en la ONG con mayor cantidad de asociados del interior de la provincia de Buenos Aires y la atracci�n que gener� en el poder pol�tico pas� de lo ex�tico a lo necesario. Esa independencia para con la pol�tica partidaria era reconocida luego por ese poder pol�tico, constituy�ndose en positivo en algunos casos y negativo en unos pocos (�la Mar y Sierras no transa� dec�an algunos que aspiraban al reconocimiento de semejante caudal de votos).

As�, con las declaraciones de inter�s municipal, oportunamente obtenidas, y un caudal de miles de socios como potencial factor de presi�n, el di�logo con los intendentes y secretarios de las diferentes �reas municipales se realiz� dentro de la m�xima cordialidad.

No obstante ello, hubo intenciones de otras redes o pseudoredes de lograr, ante su escasa presencia y/u or�genes espurios, insertarse a nivel local mediante la creaci�n de listados municipales de Redes de Trueque. Tambi�n se intent� regular el funcionamiento del trueque haci�ndose eco de una ordenanza modelo enviada por la Subsecretar�a de Municipios del Ministerio del Interior nacional. Para ello se recurri� en varias oportunidades a la acci�n de algunos concejales �amigos�, mas sus esfuerzos fueron ef�meros ante la presi�n ejercida por la regi�n Mar y Sierras. Esto de mantener una postura inamovible, impidiendo todo tipo de control estatal, se ha hecho en base al principio constitucional de que el trueque es un conjunto de �acciones privadas� de los ciudadanos, las cuales ocurren puertas adentro del nodo, en un �mbito privado y no de libre acceso para todo p�blico como ser�a un comercio o feria p�blica.

Por lo tanto, estamos seguros �y lo hemos demostrado� que la propia red y el conjunto de sus miembros son quienes asumimos la responsabilidad de nuestros propios controles hacia el interior de los nodos. Se aceptan sugerencias y recomendaciones bromatol�gicas, pero no se acepta el poder de polic�a del Estado dentro del nodo. La Constituci�n Nacional dice claramente que �Las acciones privadas de los hombres que de ning�n modo ofendan al orden y la moral p�blica, ni perjudiquen a un tercero, est�n s�lo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados�.

Ejemplo de ello fue el embate de las direcciones de Bromatolog�a de la Provincia de Buenos Aires, referido a la manipulaci�n higi�nica de alimentos, o las disposiciones de la Direcci�n General de Escuelas del mismo gobierno, impidiendo el funcionamiento de nodos de otras redes en sus establecimientos.

Ante ello, contestes de que no hay mejor defensa que un buen ataque, la regi�n Mar y Sierras obten�a cursos de manipulaci�n de alimentos de ciertos municipios, as� como el aval a nuestros propios cursos �m�s completos que los del Ministerio de Salud� por parte del gobierno provincial, y el acceso ilimitado a casi sesenta establecimientos educacionales municipales s�lo en Mar del Plata.

En otro orden, los municipios de la zona declaraban que no exist�an antecedentes de alimentos en mal estado en nuestros nodos, los cuales eran fiscalizados peri�dicamente por personal de Bromatolog�a �al que le exig�amos que asistieran a todos nuestros nodos�, y adjudicaban ese fen�meno a los reglamentos y controles estrictos de esta red regional.

Otro convenio que se ha logrado con la Municipalidad de Mar del Plata es la posibilidad de la utilizaci�n de los terrenos bald�os existentes en la ciudad para la creaci�n de huertas org�nicas comunitarias o bien familiares. El municipio realiza una quita impositiva a aquellos propietarios que cedan sus terrenos desocupados a vecinos socios de la red que deseen encarar esta actividad. Dem�s est� decir que igual origen se les dar� a los terrenos fiscales.

Por otro lado, algunas municipalidades han cedido gentilmente varias de sus instalaciones para el funcionamiento de nodos, as� como, en el caso de Mar del Plata, se estar�a por concretar la sesi�n de dos galpones de 1.000 m2 cada uno para la instalaci�n de talleres de diferentes artes y oficios. A cambio la regi�n Mar y Sierras se compromete al reciclado de dichas instalaciones. P�rrafo especial merece el tema del pago de impuestos con cr�ditos.

Desde sus inicios, y pese a otros antecedentes que se daban en otras partes del pa�s, e incluso, pese al inter�s despertado en algunos intendentes de ciudades vecinas a Mar del Plata, la regi�n Mar y Sierras se opuso a esa posibilidad. Los motivos radicaban en que los cr�ditos, adem�s de no ser dinero, sino simples instrumentos de intercambio, eran adem�s de muy f�cil falsificaci�n. Y aunque �sta fuera complicada, el simple hecho de pagar con cr�ditos �moneda social de circulaci�n exclusivamente interna a las redes de trueque� deudas asumidas con pesos para con el municipio, es decir con la sociedad toda, prosumidores o no, no es �tico.

Replicar el modelo del Ithaca Hours s�lo ser�a factible si existiera un acuerdo entre toda la poblaci�n, y toda ella participara de alguna forma del control de gesti�n. Cosa que a�n no ocurre. Por otro lado, dada la venta indiscriminada de cientos de miles de cr�ditos en algunas otras redes, har�a que el endeudarse fuera un buen negocio, pues luego se lo pagaba con �papelitos�, los cuales eran f�ciles de obtener: cincuenta cr�ditos por $3,00.

Si a ello le sumamos que los municipios tienen su principal conflicto con sus obreros y empleados, si se aceptara el pago de deudas atrasadas con cr�ditos, dichos papelitos ser�an abonados como premio consuelo a esos trabajadores, los cuales se volcar�an por miles mensualmente sobre los nodos, a convertirlos en productos �sin haber producido ellos� productos que hoy s�lo alcanzan para nuestros asociados. El efecto ser�a similar si esos fondos se destinaran a planes sociales, con el agravante de la discrecionalidad t�pica del clientelismo pol�tico.

Como alternativa, la regi�n Mar ySierras ha presentado ante el Concejo Deliberante de Mar del Plata, que en la zona act�a como �test de validez y confiabilidad�, un proyecto de ordenanza para el �Pago de deudas impositivas municipales con prestaci�n de servicios�. Aquel socio de la red que adeude impuestos municipales �convertidos en cr�ditos virtuales� integrar�a un listado y cuando alguna dependencia municipal necesita contratar dichos servicios, otorga prioridad al deudor, el cual con su tiempo de trabajo �convertido tambi�n en cr�ditos virtuales� reduce o liquida su deuda. Esto le permitir�a al municipio una mayor racionalizaci�n del gasto, as� como cobrar deudas que, de otra forma, ser�an incobrables.  

 


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