Alejandro A. Tagliavini
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Notas al Ap�ndice de la Parte Primera:
(1) "La doctrina social de la Iglesia no es, pues, una 'tercera v�a' entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una categor�a propia. No es tampoco una ideolog�a sino la cuidadosa formulaci�n ... a la luz de la fe y de la tradici�n eclesial...Por tanto, no pertenece al �mbito de la ideolog�a, sino al de la teolog�a y especialmente de la teolog�a moral". Juan Pablo II, Enc�clica 'Sollicitudo Rei Socialis', Roma 1987, VI, 41.
(2) Me parece que ya hemos estudiado el mercado suficientemente y, tambi�n, hemos discutido la palabra 'privado'. Es importante, por otro lado, tener en cuenta, sin perjuicio de la nota (1) anterior, que los documentos de la Iglesia son escritos bajo determinadas circunstancias de tiempo y espacio a los que se refieren. Es as� que, supuesta hoy, la 'justicia' estatal coercitiva y sus fuerzas de 'seguridad' (que luego estudiaremos) y dem�s leyes coactivas, es decir, supuesto un orden artificial impuesto por el Estado racionalista, es claramente condenable el 'libertinaje', en el sentido de individuos, sectores o grupos que utilizan a su antojo los instrumentos disponibles, para provecho propio. Es decir, supuesto un orden artificial, resulta condenable, que duda cabe, toda utilizaci�n que se haga de este orden a sabiendas de que se perjudica a terceros. Por ejemplo, una empresa que, en funci�n del descontrol reinante (o de la corrupci�n que surge de la arbitrariedad del funcionario coercitivo), volcara sobre un r�o gran cantidad de sustancias venenosas. Por otro lado, es cierto que la Iglesia Cat�lica, en muchos documentos, ha insistido en la necesidad de la regulaci�n estatal. Si tenemos en cuenta que, en el momento en que se dieron, los Estados eran b�sicamente coercitivos, alguien podr�a, apresuradamente, inferir que la Iglesia avala la coerci�n, la violencia. Ya hemos discutido que, efectivamente, la sociedad debe ser regulada, pero esta regulaci�n no s�lo debe surgir del respeto al orden natural sino que, justamente, debe ser su expresi�n. En consecuencia, m�s all� de que alg�n cat�lico pudiera, err�neamente, convalidar alg�n tipo de violencia (el que este libre de pecado que tire la primera piedra), est� clar�simo que la Doctrina Cat�lica (su tradici�n hist�rica m�s pura, ba�ada con sangre de muchos m�rtires) se opone irremediablemente a la violencia. Insisto, la regulaci�n de la sociedad, no s�lo del mercado, debe quedar en manos de la verdadera y efectiva autoridad: la autoridad moral, que supone, de suyo, la imperancia anterior, real y efectiva del orden natural.
(3) Entre otras cosas, las famosas 'multinacionales' sin duda han dado mucho de que hablar. Algunos economistas opinan que, los grandes conglomerados econ�micos son el resultado de los mercados 'capitalistas', es decir, con cierto grado (supuestamente 'bajo') de intervenci�n coercitiva estatal. Por ejemplo, el liberal Peter G. Klein asegura que "...lo t�pico es que las grandes firmas surjan precisamente donde los mercados externos est�n mal desarrollados o sufren la interferencia de la intervenci�n gubernamental; �stas son las circunstancias que proporcionan ventajas a los empresarios respecto de la coordinaci�n interna de las actividades" ('La Empresa y el c�lculo econ�mico', Libertas no. 27, ESEADE, Buenos Aires, Octubre de 1997, pi� de p. 102). 'Am�rica Latina' (debo decir que este nombre me convence poco, porque conozco muchos anglos y sajones m�s al sur del r�o Grande), por caso, tiene una larga historia de fuerte influencia econ�mica por parte de grandes grupos internacionales, muchas veces en corrupta connivencia con dictadores folkl�ricos. Y ya que he mencionado a 'Am�rica Latina', y aunque no es el lugar para un debate sobre historia, pero s� quiero desmentir a los racistas, quienes afirman que la gran diferencia en el desarrollo econ�mico entre norte y sud Am�rica se debe a una cuesti�n de razas (los del norte ser�an m�s inteligentes, m�s trabajadores y dem�s), quiero dejar se�alado lo siguiente: El diferente desarrollo hist�rico es lo �nico (y no una cuesti�n de 'razas') que ha provocado esta disparidad en lo econ�mico. Efectivamente, los Estados Unidos fueron iniciados por inmigrantes independientes que, pr�cticamente, escapaban de su pa�s. Es decir que, originalmente, era una sociedad que se desarroll� en forma, relativamente, natural y espont�nea, que luego fue invadida por las tropas brit�nicas. Y, finalmente, �ste poder militar ingl�s, fue sometido por bandas de 'patriotas' americanos, estableciendo, de este modo, el actual Estado racionalista. En 'Latinoam�rica', en cambio, la 'colonizaci�n' fue, desde el inicio, un proceso de invasi�n militar sin disimulo. De aqu� que, ambas Am�ricas tuvieran un nivel de intervenci�n coercitiva institucional diferente, lo que hizo toda la diferencia en el desarrollo hist�rico econ�mico posterior. Hay muchos modos de corroborar esto, pero baste se�alar uno s�lo: viven cubanos en Cuba, en el resto de Am�rica Latina y en los Estados Unidos; son las mismas familias, el mismo idioma, la misma cultura, la misma religi�n, la misma educaci�n (porque emigraron ya grandes en edad), pr�cticamente son las mismas personas; sin embargo, mientras que los que viven en Cuba son muy pobres y los que viven en el resto de Am�rica Latina son casi tan pobres, los que viven en los Estados Unidos tienen un pasar al mismo nivel que el resto de los ciudadanos estadounidenses, y los hay muy ricos.
(4) Se podr�an mencionar muchos ejemplos, pero basta con recordar las diferencias entre la Alemania 'Occidental' y la Rep�blica Democr�tica Alemana, que eran la misma naci�n, la misma cultura, el mismo idioma, las mismas razas, las mismas religiones y hasta las mismas familias. La �nica diferencia era que la primera ten�a una sociedad relativamente libre, relativamente gobernada por el orden natural, y era muy rica para los est�ndares de aquel momento, y la otra era comunista, muy estatista, y muy pobre. Baste observar hoy a las dos Coreas, en la comunista hasta los militares pasan hambre, en la otra, la relativamente libre, gozan de un standard de vida digno de la envidia de m�s de un pa�s europeo.
(5) Por cierto que, la palabra 'pobre' es un t�rmino relativo. De hecho, la Oficina del Censo de los EE.UU., en 1997 fij� el umbral de pobreza en los 16.000 d�lares. El 41 por ciento de las familias 'pobres' era propietaria de su vivienda (tres habitaciones, ba�o, garage y porche). El 70 por ciento ten�a autom�vil; el 97 por ciento, televisor color; el 99 por ciento, heladera; el 64 por ciento, horno de microondas y as� siguiendo (seg�n asegur� Rafael Termes durante su ponencia en el 111vo. Foro Nacional del IMEF en Monterrey, M�xico, el 24 de mayo de 1999).