4.3.6. Conclusión
En este sección se estudió el proceso de apertura comercial y globalización que
tiene lugar en México, demostrando que existen puertos potencialmente ganadores
(principales) y puertos potencialmente perdedores (secundarios). Los puertos
ganadores (líderes) son Veracruz, Manzanillo y Altamira, que junto con Tampico,
y Lázaro Cárdenas, concentran el 92% de la carga contenerizada (excluyendo el
petróleo) y el 69.5% de total de los ingresos.
Por otro lado, en el caso de los puertos de la región del Istmo de Tehuantepec,
se registra que los puertos de Salina Cruz en Oaxaca y el puerto de
Coatzacoalcos en Veracruz son aparentemente puertos perdedores, ya que el
comercio internacional que se realiza con el Norte (Estados Unidos) y con el
Lejano Oriente y Japón , esta privilegiando los cinco primeros puertos, que
coinciden con zonas industriales, metrópolis y mercados ampliados y con
facilidades de infraestructura que hacen más práctico el transporte portuario.
El Istmo de Tehuantepec sigue siendo una región deprimida, pese a contar con
recursos petroleros y contar con empresas portuarias, que desde el lado
macroeconómico son eficientes. En efecto, los puertos de Salina Cruz y de
Coatzacoalcos (hay que agregar en el Istmo la terminal de Pájaritos,
administrada por PEMEX)sólo están separados por 310 Kilometros, por lo que es
factible, pese a las tendencias anteriores, reactivar el corredor
transfronterizo, que antes de la entrada del Canal de Panamá (1914) fue la
puerta del comercio entre el Atlántico (Golfo) y el Pacífico. Una estrategia de
desarrollo que sea complementada con el transporte y con los convenios
comerciales con el gobierno de Panamá, puede ser un punto inicial que ayude a
reactivar el Istmo, que hasta la fecha se sigue considerando dentro de las
veinticinco regiones más pobres de México.
En general, el intento de reactivar al Sur y Sureste de México y al Istmo de
Tehuantepec, exige la presencia de actores económicos regionales, nacionales e
internacionales y la confrontación de dos visiones contrapuestas, la primera que
considera que desarrollar distritos industriales en estas zonas para lo cual se
debe contar con empresas transnacionales que inviertan en negocios en las
distintas localidades del Istmo, la segunda visión plantea que a partir de la
pequeña empresas y desarrollando los medios innovadores, se puede generar un
sector servicios que se articule con la actividad marítima y portuaria de la
zona. Además, la presencia de PEMEX también exige desarrollar la pequeña empresa
innovadora que se articule con las necesidades que demandan esta empresa gigante
y de carácter global.
En todo caso, si se recoge la experiencia europea es necesario previamente
contar con fondos regionales que contribuyan a elevar las carencias en
educación, en ingresos y empleo que tiene la gente que habita en estos lugares y
que aparece en exclusión económica y social, pese al proceso de globalización
presentado desde los ochenta del Siglo XX.
De esta manera, una primera conclusión de esta sección apunta a demostrar que el
proceso de privatización portuaria aplicado en México pese a demostrar aspectos
positivos como el aumento de carga (con una dinámica de las exportaciones),
desde el punto de vista de los ingresos, está llevando a una concentración de
carga comercial y de ingresos, que contribuye a la exclusión de zonas, regiones
y, desde luego, puertos y lugares de influencia de los mismos, si se evalúa los
beneficios que debe dejar una empresa en los habitantes de las ciudades
portuarias que aspiraban a mejorar su nivel de vida con la privatización y
reestructuración portuaria iniciada desde 1994.La equidad y el bienestar social
que debía incluir estos procesos no parecen privilegiar a zonas empobrecidas,
como es el caso del sureste mexicano, que presenta enclaves tradicionalmente
asociados al movimiento petrolero. Lo anterior hace complicada cualquier
política de desarrollo regional que se diseñe para apoyar a los habitantes del
Sureste que han estado olvidados del Centro.