CAPÍTULO QUINTO:
EL MODELO GRAVITATORIO: CONCEPCIÓN GENERAL
1. INTRODUCCIÓN
La jerarquización de los municipios obtenida merced a la aplicación del modelo
anterior nos permitirá, "a posteriori", escoger los "municipios de primera" o
"cabeceras de comarca" atendiendo a su número y localización espacial, y aplicar
sobre ellos el modelo gravitatorio que nos pueda conducir racionalmente a la
comarcalización que se pretende, a través de la determinación de los "puntos
frontera" entre comarcas colindantes.
Este modelo presenta un conjunto de restricciones operativas que se sustentan,
básicamente, en el número medio aproximado de comarcas que se desea obtener o,
en todo caso, en su número máximo o mínimo, si ya han sido decididos previamente
con alguna exactitud. Y así, por ejemplo, y a la vista de las comarcalizaciones
que se hayan podido ir realizando hasta la fecha en el ámbito territorial que es
objeto de nuestro estudio, y de los objetivos comparativamente perseguidos,
juzgamos en principio, razonable y posible, una división territorial de dicho
ámbito que ofrezca un número de comarcas no superior al máximo número de las
obtenidas en las comarcalizaciones ya efectuadas. En este orden de ideas, la
superficie de la comarca teórica nos permitirá el establecimiento de una malla o
red sobre el plano en planta que nos facilitará la selección, como "cabeceras de
comarca", de un número de municipios no superior a una cantidad fija. Esta
última disyuntiva, tendrá lugar en el caso de haber agotado, previamente, la
totalidad de los municipios de un mismo nivel de exigencia de homogeneidad, y
estar obligados a agotar el nivel posterior sin haber cubierto con la influencia
de las cabeceras determinadas toda la superficie estudiada (FRANQUET, 1990).
Es fácil darse cuenta, por otra parte, que la comarcalización que obtendremos
por aplicación del algoritmo descrito será distinta en función de cuáles y
cuántos sean los municipios sobre los que se aplique el modelo gravitatorio. Por
esta razón, resulta conveniente partir de ciertas hipótesis, al respecto, que
sean claras y determinantes, y que podríamos denominar "restricciones espaciales
del modelo general". Un claro ejemplo de ellas pudiera ser el siguiente: no
procede seleccionar dos municipios cualesquiera siempre y cuando la distancia
que los separa, medida en línea recta sobre el plano, no esté comprendida entre
dos magnitudes consideradas mínima y máxima.