Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 17-18 (Edición digital)

 

Estimación del acervo de capital social en México


Román Culebro Martínez 1
romancm@aix.ver.ucc.mx


Resumen
Uno de los conceptos aparecidos de manera formal y reciente en la economía es el capital social. Proveniente de otras tradiciones teóricas, el término alude a la dimensión cultural de un grupo social, representado, principalmente, por sus niveles de confianza. Este trabajo pretende estimar el acervo de capital social en México bajo el enfoque de las asociaciones horizontales de Putnam. En específico, se trata de construir indicadores de capital social, ordenar a los estados de México y observar si para el caso de México se sigue la hipótesis de Putnam de dos regiones delimitadas en sus niveles de capital social; asimismo, se pretende aportar, de manera exploratoria, evidencias sobre el crecimiento de los niveles de capital social, sus determinantes y sobre su relación con el desempeño económico de los estados y regiones de México.


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Culebro Martínez, R.: Estimación del acervo de capital social en México en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 17-18, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/17-18/


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1. INTRODUCCIÓN

Uno de los conceptos que ha aparecido, de manera formal y reciente en la economía es el de capital social. Proveniente de otras tradiciones teóricas, el término alude a las dimensiones cultural e institucional (costumbres, normas, leyes) y a la estructura organizacional (red de asociaciones voluntarias, interrelaciones generadores de confianza, etc.

En la literatura se han manejado tres formas o niveles de conceptualizarlo: la primera lo define como un conjunto de asociaciones horizontales y, a menudo, informales; la segunda, incluye organizaciones verticales y horizontales, y la última conlleva, además, las relaciones y e s t r u c t u r a s m á s f o r m a l i z a d a s e institucionalizadas. De todas las acepciones, generalmente se admite que es más fácil construir indicadores de capital social en su definición más estrecha, por lo que se sugiere inventariar a las asociaciones cívicas y sus atributos para ofrecer un mapa de la creación de asociaciones.

La importancia del capital social, en muchas esferas del desarrollo social, es ya generalmente reconocido y existen diversos estudios que ofrecen evidencias sobre ello. En el ámbito económico, se reconoce que el capital social (entendido como el conjunto de redes de confianza) tiene influencia en el desarrollo económico, a través de su impacto en la eficiencia de los mercados, por medio de la reducción de costos de transacción, solución a los problemas de acción colectiva y la mayor eficiencia en la toma de decisiones.

De todo esto se desprende la justificación de emprender un estudio sobre alguno de los niveles de capital social para el caso de México. Tener un panorama más preciso de la dinámica de las asociaciones voluntarias (uno de los niveles de capital social) podría apuntalar el mejor diseño de proyectos en determinadas regiones o zonas del país, involucrar a las organizaciones y asociaciones locales para fortalecer el impacto de los proyectos y ayudaría también a incluir la participación de la sociedad civil en la promoción y monitoreo de las acciones gubernamentales. Con ello, los objetivos de la investigación quedan resumidos en los siguientes puntos:

De esta manera, el documento consta de cinco secciones: En la primera sección se realiza la introducción del trabajo; en la segunda se presentan los aspectos teóricos más importantes sobre capital social; en la sección tres se describen las hipótesis que rigen el desarrollo del trabajo y, en la sección cuatro se explica la metodología seguida. La sección cinco aborda los resultados empíricos más importantes obtenidos. Por último en la sección seis se enlistan las principales conclusiones.

2. MARCO TEÓRICO Y REFERENCIAL

2.1 Marco teórico

Según un análisis del Banco Mundial (2000), hay cuatro formas básicas de capital: el natural, constituido por la dotación de recursos naturales; el construido, que incluye la infraestructura física y el capital financiero; el capital humano, determinado por los grados de nutrición, salud y La literatura existente señala tres amplias perspectivas sobre el capital social: una, la definición de Putnam (1993), que lo identifica como un conjunto de "asociaciones horizontales" donde las redes de compromiso cívico, las normas y la confianza facilitan la cooperación y coordinación que conducen a obtener beneficios comunes. Afirma que el capital social combinado con el capital humano y físico estimula el crecimiento económico, pero el capital social es el único que acentúa los beneficios de invertir en capital humano y físico. Por otra parte, Coleman (1998), es el exponente de una definición más amplia de capital social, el cual define por su función e indica que: “No es una simple entidad, sino una variedad de diferentes entidades con dos elementos comunes consistentes en algún aspecto de la estructura social y en facilitar las acciones de los actores —individuos o grupos— dentro de la estructura. Como otras formas de capital, el capital social es productivo, haciendo posible el logro de ciertos fines que en su ausencia no sería posible obtenerlos”. Para Coleman la utilidad del capital social es contingente: “Una forma de capital social que es valiosa y facilita ciertas acciones puede ser menos útil en otras”. Esta definición también considera que el concepto de capital social puede incluir no sólo las asociaciones horizontales, sino también las verticales, así como el comportamiento dentro de las firmas y entre ellas mismas.

La tercera definición que se encuentra en la literatura (World Bank, 2000), abarca las dos anteriores e incluye —además de las asociaciones horizontales y verticales— el entorno social y político y estructuras formalizadas de las naciones, como el gobierno y el marco legal.

Si bien los tres enfoques reconocen el enorme potencial que las relaciones sociales tienen sobre el desempeño económico, no descartan la posibilidad que esas mismas relaciones puedan causar efectos negativos. El resultado final dependerá de la naturaleza de las relaciones, de las normas y valores culturales preexistentes, del bagaje histórico y del contexto político y legal.

2.2 Marco referencial
El marco referencial que sustenta el estudio se centra en la literatura de capital social bajo el enfoque de Putnam (1993). Es a partir del estudio de este autor sobre Italia que aparece en la literatura la influencia del capital social sobre el desempeño económico. Putnam realiza una investigación del proceso de desarrollo institucional a través del análisis de los gobiernos regionales en Italia, su trabajo abarca un periodo de casi dos décadas, de 1970 a 1989, y es para 6 regiones-estados.

Dentro del trabajo se menciona que en 1970 comienza en la península, una etapa de reforma que termina con todo un siglo de paternalismo y gobierno centralizado, debido a que gran parte del poder político y de los recursos económicos se reparten entre los gobiernos regionales. En principio, Putnam examina estos gobiernos representativos, a continuación hace comparaciones en el espacio, lo cual le permite ir marcando diferencias o similitudes entre las regiones. Encontró que en algunos lugares, el desempeño de los gobiernos fue mejor que en otros, a pesar de que contaban con estructuras idénticas y con niveles similares de recursos financieros y legales.

Por lo tanto, en esta primera parte de la investigación, el autor concluye que el hecho de haber implementado estas nuevas instituciones regionales en contextos políticos, económicos, sociales y culturales muy distintos, provocó serios contrastes entre la zona norte y sur del país, debido a que ambas presentaban diferentes grados de desarrollo. Posteriormente, explica la causa o las causas de dichos contrastes y es aquí donde se encuentra la relevancia de su trabajo. Sostiene que hay dos elementos claves para entender esas diferencias regionales: uno es la modernidad socioeconómica que resulta de la revolución industrial; el otro es la comunidad cívica, que tiene que ver con la actitud cívica de los ciudadanos y con la solidaridad social. Con respecto a este segundo elemento, Putnam encuentra pruebas empíricas que sugieren que el bienestar económico y social de una nación depende directamente del grado en el cual el comportamiento de sus habitantes se aproxime al ideal de una comunidad cívica, la cual debe contar con las siguientes características:

a) Compromiso cívico. Tiene que ver con la participación activa de los ciudadanos en los asuntos públicos.

b) Igualdad política. Significa que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones, lo cual permite que entre los miembros de la comunidad se establezcan relaciones horizontales de reciprocidad y cooperación. Los ciudadanos interactúan como iguales, no como patrones y clientes, no como gobierno y gobernados.

c) Solidaridad, confianza y tolerancia. Los ciudadanos, además de confiar en los demás, deben ser respetuosos y amables con ellos.

d) Propensión a formar organizaciones civiles y políticas. Las organizaciones civiles contribuyen a que las acciones de un gobierno democrático sean efectivas y eficientes, debido a que los efectos que éstas causan sobre sus miembros se ven reflejados en el entorno político. Internamente, las asociaciones infunden en sus miembros, hábitos de cooperación, solidaridad y responsabilidad colectiva. Cuando un individuo forma parte de algún grupo con diversos objetivos y distintos tipos de personas, sus actitudes tienden a moderarse como resultado de su interacción con los miembros del grupo. Externamente, se encuentra que las organizaciones son un soporte que permite a los ciudadanos unir energías y esfuerzos para demandar, exigir y vigilar a sus autoridades. Es más fácil escuchar a varias voces unidas que a una sola. Por todo lo que implican las organizaciones civiles por sí solas (su densidad), pueden ser tomadas como proxi de capital social.

Dado lo anterior, el autor utiliza cuatro indicadores que él llama de “calidad cívica”, con los que elabora un índice que le permite medir el grado de desempeño comunitario de las distintas regiones. El primer indicador tiene que ver con el número de asociaciones existentes en cada lugar de estudio y cuyas áreas de acción son el deporte, la cultura, ciencia y tecnología, salud y servicios sociales. El segundo se refiere a la cantidad de lectores de periódicos, este dato señala que tan informada está la población, lo que le permitirá estar mejor equipada para poder participar en aquellos asuntos de interés comunitario. Los indicadores tercer y cuarto corresponden a la participación política de la sociedad. Los resultados del índice sugieren que: 1) las regiones donde la participación en los referéndums es alta son las mismas que tienen un mayor número de organizaciones civiles y de lectores de periódicos; 2) las preferencias electorales no son una buena medida de participación cívica, ya que las personas pueden decidir votar por un determinado partido debido a distintas causas y no sólo porque tenga verdadera conciencia política. En Italia, por ley, todos los ciudadanos deben participar en las elecciones generales, por lo tanto, mucha gente podría acudir a las urnas por obligación y votar por cualquier partido. En muchas partes de la península donde las redes “cliente-patronales”están fuertemente arraigadas, hay incentivos para influir en las decisiones de los electores, por lo tanto, los resultados en las elecciones generales pueden ser tomados como un indicador de ausencia de comunidad cívica.

Putnam encuentra que para el caso de Italia, existe una relación positiva entre los niveles de comunidad cívica y el desempeño económico; afirma que los lugares que están económicamente más avanzados son aquellos que tienen gobiernos cuyo desempeño es exitoso gracias a que la vida social y política de sus ciudadanos se aproxima al “ideal de una comunidad cívica”; los ciudadanos, en una comunidad cívica, esperan y exigen ser mejor gobernados y lo logran gracias a su propio

Lineales de variables que estén altamente correlacionas (la multicolinealidad es un problema recurrente en este tipo de estudios, ya que las variables casi siempre estarán fuertemente correlacionadas); lo importante del análisis por componentes es que la transformación lineal elimina la correlación entre las variables (Jackson, 1991).

4.3 Contrastación de la segunda hipótesis
Para poder señalar de qué factores depende la participación voluntaria, se dividió el análisis cuantitativo en tres etapas:

Primera etapa:
Se corrieron regresiones múltiples de corte transversal (para el año 2000)5 con el método de mínimos cuadrados ordinarios (MCO); para esto se empleó el paquete econométrico Eviews; en estas regresiones se tomó, en primera instancia, a todas las variables independientes, para así saber cuál es el efecto de cada una en el IPV6 A pesar de la presencia de problemas de multicolinealidad, se lograron algunos resultados interesantes. La tabla 1 resume las hipótesis que se elaboraron con respecto al signo de cada variable.

Variables utilizadas
(IPV) Índice de participación voluntaria; (PIBPC) producto interno bruto per cápita real de 1995 y del 2000 a precios de 1993, esta variable se utilizó como proxy del nivel de ingreso; (OCUP) porcentaje de población ocupada en actividades no manuales 2000; (ESCOL) grado promedio de escolaridad por estado para 1995 y para el 2000; (DESEM) tasa de desempleo abierto 2000; (DIVMA) divorcios por cada 100,000 matrimonios 1995 y 1999, esta variable fue utilizada como
Tabla 1
FUENTE: autor
Relación esperada de las variables independientes con IPV
PIBPC POSITIVA PCASAD POSITIVA
OCUP POSITIVA PSOLT NEGATIVA
ESCOL POSITIVA RURAL NEGATIVA
DESEM NEGATIVA DELIN NEGATIVA
DIVMA NEGATIVA VIOLDH NEGATIVA
HOM POSITIVA CATOL NEGATIVA
MUJE NEGATIVA ORELIG POSITIVA
E3039 7 POSITIVA PRENSA POSITIVA
E4049 POSITIVA BIBLIO POSITIVA
E5059 POSITIVA OPOS NEGATIVA
INMIG POSITIVA VOPOS NEGATIVA
TBN NEGATIVA
proxy del porcentaje de población divorciada; (EDAD) variables que tienen que ver con la edad y sexo de la población para los años de 1995 y 2000; (HOM) porcentaje de población masculina; (MUJ) porcentaje de población femenina; (E1019) porcentaje de población de 10-19 años; (Eh1019) porcentaje de población masculina de 10-19 años; (Em1019) porcentaje de población femenina de 10-19 años; (E2029) porcentaje de población de 20-29 años; (Eh2029) porcentaje de población masculina de 20-29 años; (Em2029) porcentaje de población femenina de 20-29 años; (E3039) porcentaje de población de 30-39 años; (Eh3039) porcentaje de población masculina de 30-39 años; (Eh3039) porcentaje de población femenina de 30-39 años; (E4049) porcentaje de población de 40-49 años; (Eh4049) porcentaje de población masculina de 40-49 años; (Em4049) porcentaje de población femenina de 40-49 años; (E5059) porcentaje de población de 50- 59 masculina de 50-59 años; (Eh5059) porcentaje de población masculina de 65.3% del total de la varianza comun que hay
50-59 años; (Em59) porcentaje de poblacion entre las variables.
crecimiento. Las variables independientes utilizadas en esta etapa parte del estudio fueron únicamente aquéllas de las cuales fue posible encontrar información para 1995 u otro año cercano. Es importante señalar que primero se corrieron regresiones tomadas en cuenta a todos los estados; posteriormente, se corrieron regresiones para dos grupos de estados; se dividieron en los 15 con mayor (”más asociv95”) y 16 con menor (“menos asociv95”) densidad de asociaciones civiles en 1995. Esto con el objetivo de apreciar si los estados que inicialmente tenían más “asociv” y menos “asociv” han tendido a igualarse entre ellos. Las hipótesis planteadas con respecto a las relaciones esperadas de la variables de control con ASOCIV9500 se resumen en la tabla 2.
del modelo: el periodo de estudio es corto (1995 al 2000) e ignora factores que han afectado el crecimiento del producto de cada estado, como la crisis económica de 1995, por ejemplo. Por lo que sólo es posible tomar los resultados obtenidos como débiles tendencias. El desarrollo de este modelo es solamente exploratorio, pero la ventaja es que permite capturar las variables más importantes que influyen en la tasa de crecimiento del producto en un periodo, así como observar el signo de las relaciones entre las variables. De igual modo, permite describir el papel que el capital social ha jugado en el desempeño económico de los estados y las regiones en nuestro país. Para verificar las hipótesis acerca de la importancia de las variables del trabajo en el crecimiento económico, se han empleado regresiones lineales múltiples del tipo:
ln(PIBPCOO/PIBPC95 ) =
regiones entre sí han tendido a hacerlo igualmente, conocer, de manera exploratoria, la importancia de cada variable dentro de cada región. También se estimó la convergencia no sólo por regiones, sino también entre regiones, por lo que en ese caso no resultó factible emplear regresiones y únicamente se emplearon indicadores de dispersión de las variables relevantes.

De esta manera, la tercera hipótesis sobre el signo de la derivada parcial de los indicadores de capital social del trabajo (junto con otras hipótesis secundarias desprendidas del modelo) queda descrita en la tabla 3 .
Tabla 3

Variables utilizadas
Se describen aquellas nuevas variables que se han utilizado, ya que las restantes fueron definidas con anterioridad. La letra “L” antecediendo a la variable indica el logaritmo natural de la misma. Las variables empleadas se han convertido a logaritmos con el fin de estimar elasticidades con relación al crecimiento, lo cual tiene más sentido que correrlas en sus valores absolutos: (LPIBPC9500) crecimiento del PIBPC del período; ( L A L F A B 9 5 ) p o r c e n t a j e d e p o b l a c i ó n alfabetizada; (LPRIMA95) porcentaje de población de 15 años o más con educación primaria; (LASEG95) porcentaje de la población en la seguridad social; (LSPRIM95) porcentaje de la población en el sector primario; (LINVF95) porcentaje de la inversión federal a los estados como proporción del PIB estatal; (LINVSAL95) porcentaje de la inversión pública en salud a los estados como proporción del PIB estatal; (LINVED95) porcentaje de la inversión pública en educación a los estados como proporción del PIB estatal; (LCAP95) porcentaje de la captación bancaria en principales instrumentos como proporción del PIB estatal; (LSERF95) porcentaje de división 8 del PIB como proporción del PIB estatal; (LETN95) distribución porcentual de etnias por estado.


5. RESULTADOS 9

5.1. División regional
A través del IPV se pudo ordenar de forma descendente a los estados; esto permitió clasificarlos en dos grupos: en el primero se tomó aquellos estados cuyo valor del IPV fue positivo y, en el segundo grupo, quedaron los que tuvieron un valor negativo (ver tabla 4) .

Después de esto, se ubicó regionalmente a los estados; para ello se tomó la división geográfica que el INEGI hace del país: zona norte (Baja California, Baja California Norte, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo. León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas, Nayarit, Durango y Sinaloa); centro (Jalisco, Colima, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Tláxcala, Puebla, Morelos y Veracruz); y sur (Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán).
Esta localización, aunque no muestra una clara división regional, como en el caso de Italia, al menos permite afirmar que a excepción de Yucatán y Campeche, los estados que tienen altos niveles de PV se ubican en el norte y centro del país. En cuanto a los estados con bajos niveles de PV, se observa que su distribución geográfica no sigue un patrón determinado, ya que se encuentran tanto en el sur como en el norte y centro.
Con el IPC también se realizó un ordenamiento descendente y una clasificación de los estados (ver tabla 4). Aunque dicha clasificación fue muy similar a la obtenida con el indicador anterior, se pudo observar algunas otras cosas. La primera de ellas es con respecto a la presencia de la oposición, que a diferencia de lo esperado, resultó tener una relación positiva con las asociaciones, con los miembros voluntarios y, por lo tanto, con el IPC. Esto tal vez se debe a que, en general, los partidos de oposición en México han luchado por el respeto al voto libre, sobre todo en los últimos tiempos; además, en nuestro país, el asistir a las urnas no es una obligación legal como en Italia, por lo que podríamos decir que el espacio que ha ganado la oposición en el ámbito político es reflejo de mayores niveles de democracia alcanzados, lo cual es de suma importancia para el capital social. La segunda es que los estados que tienen mayor grado de PV son también los más cívicos, ya que registran niveles importantes de presencia de la oposición y de lectores (prensa y bibliotecas). Esto indica que en esos estados la vida política y social de sus habitantes se aproxima un poco al “ideal de comunidad cívica” de Putnam o, al menos, están en camino. Geográficamente, estos estados se encuentran ubicados algunos en el norte y otros en el centro de la República, la única excepción es Campeche.

5. 2. Respecto a los determinantes de la participación voluntaria
Los ejercicios econométricos que se realizaron (se corrieron aproximadamente 80 regresiones), con el fin de saber la influencia de las 18 variables sobre el IPV, arrojaron los siguientes resultados:
Respecto a la influencia de todas las variables independientes sobre la participación voluntaria, se encontró evidencia en las variables PIBPC (la cual fue siempre positiva y significativa); DESEM (la cual se encontró negativa y significativa); HOM (la cual se mostró positiva y significativa); MUJE (la cual evidenció ser negativa y significativa); E4949 (la cual se mostró positiva y significativa); PCASAD (la cual tuvo un coeficiente positivo y significativo); RURAL (la cual se mostró negativa y significativa); PRENSA (la cual fue significativa y mostró el signo positivo esperado); BIBLIO (la cual fue significativa y positiva); OPOS (la cual fue significativa y positiva) y VOPOS (la cual fue negativa y significativa). Todas estas variables, a excepción de OPOS, tuvieron el signo correcto esperado y se mostraron consistentes. El hecho de que OPOS resulte positiva y no negativa como sugiere Putnam, se estima que se debe a que en México los partidos de oposición han luchado por lograr mejores niveles de democracia (y es una variable que captura el grado de participación crítica en una sociedad como la mexicana con una larga experiencia autoritaria). Por otro lado, con
r e s p e c t o a l o s í n d i c e s d e v a r i a b l e s
socioeconómicas, demográficas, de orden y seguridad, culturales y políticas, se encontró evidencia que los dos primeros índices (INVSOE e INVDEM) son los que tienen la mayor influencia en la participación voluntaria. De hecho, INVSOE tuvo una gran capacidad explicativa, pues su coeficiente se mantuvo entre 0.6 y 0.8 y siempre se mostró significativo; mientras que INVDEM resultaron ser las segundas más importantes. Su coeficiente fue de alrededor de 0.25 y significativo.

Con respecto a la evolución de la dispersión absoluta en la densidad de asociaciones civiles desde 1995, se encontró que se confirma la e x i s t e n c i a d e c o n v e r g e n c i a a b s o l u t a incondicional entre los estados de la República; la regresión lineal entre la tasa de crecimiento de la densidad de las asociaciones y el nivel original de la misma muestran una clara evidencia a favor de un proceso de convergencia incondicional de 1995 a 2000. El coeficiente fue negativo y significativo (-0.33). Por otro lado, respecto a la convergencia por regiones, se encontró que no existe evidencia de convergencia incondicional en ninguna de ellas; sin embargo, al explorar el caso de la convergencia condicional, se halló evidencia a favor de la convergencia dentro de la región, con más asociaciones voluntarias, al incluir las siguientes variables: LESCOL95 (variable de escolaridad que resultó positiva y significativa); LPIBPC9200 (variable del PIB que fue positiva y significativa); Le40499500 (variable de edad que resultó positiva y significativa); LRURAL9500 (variable de población rural que fue negativa y significativa); LVIOLDH9499 (variable de derechos humanos que fue positiva y significativa); LDELIN9598 (variable de delincuencia que tuvo signo positivo y significativo); LBIBLIO9597 (variable de lectores que fue positiva y significativa); LVOPO9400 (variable de oposición política que fue positiva y significativa); LPCASAD9500 (variable de población casada que fue positiva y significativa); LCATOL9500 (porcentaje de religión que se mostró negativa y significativa); LORELIG9500 (se mostró negativa y significativa). Dentro de la región con menor grado de asociatividad, las variables se mostraron con el signo esperado en LPIBPC95, LE40499500, LCATOL9000, LORELIG9000, VIOLDH9499, LBIBLIO9597 y LVOPO9400; sin embargo, fueron débilmente significativas. De igual manera, para el caso de la convergencia entre las regiones, se encontró que hay una débil tendencia a igualarse, la varianza entre ambas disminuyó ligeramente.

5.3 Capital social y crecimiento económico

Para el caso de la convergencia de los estados se corrieron 78 regresiones combinando todas las variables. Aunque se contrastó de manera exploratoria y débil la hipótesis de convergencia, el interés real fue observar el signo de los coeficientes de los indicadores de capital social (y también de paso, los signos de otras variables, como capital humano, ahorro, etc.). Para el periodo 1995-2000, se observó una débil tendencia hacia un proceso que revierte la convergencia absoluta (medida por la dispersión del PIB per cápita) y una débil tendencia a la convergencia condicionada a variables de capital humano, ahorro y capital social. Aunque el análisis de regresión es limitado, se observa la gran importancia que tienen las aportaciones federales en el crecimiento económico de los estados. El análisis exploratorio realizado de 1995 al 2000 solamente sugiere un papel muy limitado a nuestras proxies de capital social, como determinante importante del crecimiento económico de los estados. Para el caso de la convergencia por regiones, se pudo observar para la región “rica” en el periodo 1995-2000, una muy débil tendencia hacia un proceso de convergencia absoluta (medida ésta por la dispersión del PIB per cápita). Esta tendencia se muestra también en el caso de la convergencia condicionada a las variables de capital humano, ahorro y capital social; igualmente, se observa la importancia que tienen las aportaciones federales en el crecimiento económico de los estados que conforman la región “rica”. También se arroja evidencia que el grupo de estados en la región “rica”, en el periodo estudiado, a uniformarse en términos de capital humano (medido por la reducción de la dispersión en el grado promedio de escolaridad). Por otro lado, el análisis de convergencia para la región “pobre” muestra que durante el periodo 1995-2000, se observó una tendencia débil hacia un proceso de divergencia absoluta (medida ésta por la dispersión del PIB per cápita); mientras que el análisis de regresión sugiere una tendencia hacia la convergencia, pero condicionada fuertemente al desempeño de algunas de las variables que incluimos como determinantes del crecimiento económico. Por lo que, a diferencia del caso de la región “rica”, los datos parecen sugerir que la débil tendencia de convergencia en la región “pobre” es menos clara. Se observa, de igual forma, la importancia que tienen las aportaciones federales en el crecimiento económico de los estados agrupados en la región “pobre”. Es interesante notar que, aunque al igual que en la región “rica” , la mayoría de los estados han tendido a igualarse en términos de variables como fecundidad e inversión federal; en la región “pobre” se manifiesta, durante el periodo 1995-2000, una divergencia en variables importantes como grado promedio de escolaridad, captación bancaria y densidad de asociaciones voluntarias. El ejercicio practicado en la región “pobre” sugiere un rol positivo y de más importancia a las proxies de capital social, en comparación con la región “rica” (tal vez por el mayor valor marginal que en la región “pobre” tiene la dotación de la densidad de asociaciones voluntarias).

Para el caso del análisis de convergencia entre las dos regiones, no resultó factible emplear regresiones y únicamente se emplearon indicadores de dispersión de las variables relevantes. Se observó una muy débil tendencia a la divergencia entre las dos regiones. También se encontró evidencia de otras variables —igualmente importantes en el crecimiento— que, en el periodo estudiado, tendieron a alejar ambas regiones. Particularmente, la dispersión de la captación bancaria (proxy de ahorro) y la densidad de asociaciones voluntarias (proxy de
 


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THOMPSON, Andrés, (s.f.): “Dimensión, alcance y valor agregado de las organizaciones sin fines de lucro”, http://www.leatid,com/ongs.htm.


1 Investigador de la licenciatura en Economía. Universidad Cristóbal Colón. Correo electrónico: romancm@aix.ver.ucc.mx

4 Para algunas de las variables no fue posible conseguir el dato para el 2000; sin embargo, se ha utilizado el dato más reciente. Además, se ha asumido que la mayoría de las variables no cambian demasiado en dos o tres años.

5 Se trabajó para este año debido a que el dato de miembros voluntarios únicamente se tenía para el mismo; además, no hay series de tiempo amplias del número de asociaciones. El dato más antiguo es el de 1995 y ha sido obtenido del Directorio de Instituciones Filantrópicas del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI).

6 Se tomó como variable dependiente únicamente al IPV, debido a que para esto se encontró mayor sustento teórico. Para el caso del IPC, no hay documentos previos que sustenten robustamente qué variables influyen en él.

7 En las regresiones se utilizaron todas las variables de edad; sin embargo, estas hipótesis se basaron en la información empírica existente que afirma que este intervalo de edad y el siguiente son los únicos que impactan de forma positiva al IPV.

9 Este artículo es un condensado del documento final de investigación. Para obtener una copia completa del trabajo con explicaciones más detalladas de los resultados obtenidos en cada variable de la metodología y pruebas empleadas, favor de contactar al autor en el correo electrónico anotado al principio del artículo.
 


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