José T. Gonzáles Phillips
7º Dan de Jûdô. Presidente y Director Técnico
del Sumô en Cuba
Boris A. Toscano
1er Dan de Jûdô. Practicante de Iaijutsu.
Investigador de las Artes Marciales
Resumen:
En Cuba, la organización y desarrollo de las artes marciales ha ido siempre de la mano de personas que por sus méritos y ejemplo han merecido el respeto de sus contemporáneos, que les han otorgado la responsabilidad de fungir como entrenadores y directivos. Muestra de ello son los ya fallecidos Maestros Juan Ferrer Lahera, de Jûdô, Ramiro Chirino Suárez, de Karate-dô y Ricardo Barceló, de Sumô. En este artículo se ofrece una breve síntesis de su vida y obras, como homenaje al respeto y admiración que supieron ganarse de sus compañeros y discípulos y como llamado al camino que todo artista marcial debe esforzarse por seguir.
Palabras clave: Jûdô, Karate-dô, Sumô, Ramiro Chirino, entrenadores, artes marciales, deporte.
Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato:
José T. Gonzáles Phillips y Boris A. Toscano (2016): “Jûdô, karate y sumô: maestros ejemplares”, Revista Observatorio Iberoamericano de la Economía y la Sociedad del Japón (enero 2016). En línea: http://eumed.net/rev/japon/25/maestros.html
Desde el surgimiento de las diferentes artes marciales en Cuba, se fue formando una hornada de practicantes, incipientes maestros e incluso, directivos para su organización y desarrollo. Muchas de estas personas han marcado hitos en la historia de una, o varias, artes marciales y el deporte cubanos. Ejemplos de ello lo son los insignes Maestros Juan Francisco Ferrer Lahera, de Jûdô; Ramiro Juan Chirino Suárez, de Karate-dô y Ricardo Domingo Barceló González, de Sumô. Los tres fallecieron en diferentes momentos, pero sus enseñanzas y paradigmas constituyen un legado digno de seguir para todos los artistas marciales, que aspiramos a ser considerados por nuestros buenos atributos.
Juan Francisco Ferrer Lahera, 7mo Dan Jûdô
Nació el 24 de agosto de 1955 en la provincia de Santiago de Cuba, de procedencia obrera. Varios de sus hermanos estaban vinculados con deportes de Alto Rendimiento. Desde pequeño comenzó a practicar Jûdô en su provincia natal, destacándose por su rápido desarrollo, propiciado por su empeño en su preparación. Con apenas 16 años (1971) ingresó en la Selección Nacional, donde se mantuvo durante 13 años obteniendo resultados relevantes internacionalmente, con un aproximado de 43 preseas de diferentes colores en eventos internacionales de primer nivel como los Juegos Olímpicos de Moscú (1980), donde alcanzó el subcampeonato en la división de 78 Kg. También participó en los Juegos y Campeonatos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Copas Internacionales Liberación de Praga, Bulgaria, Hungría, Mongolia; Copas de Madrid (España), Tbilisi (Georgia), Adriático; Cinturones Negros de Canadá; Espartaquiadas de los Ejércitos del desaparecido Campo Socialista, entre otros.Nacionalmente, fue campeón en las categorías Escolar, Juvenil y 7 veces en Mayores.
A partir de 1984 pasó a fungir como entrenador de la Selección Nacional juvenil masculina y después, con la femenina. Posteriormente, integra el Colectivo Técnico Nacional del Jûdô femenino. Como técnico, participó en diversos eventos, como el Mundial Juvenil en República Dominicana (2006) –en el que Cuba logró el subcampeonato–, en 3 eventos panamericanos juveniles y otros no menos importantes. Fue gratificado por sus discípulos con preseas en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales, Panamericanos y otros eventos competitivos de importancia.
Nunca dejó de superarse, graduándose como Licenciado en Cultura Física, en la especialidad de Jûdô, en 1987 y como Especialista de Jûdô de Alto Rendimiento en el 2006. En su vida deportiva como atleta y técnico recibió diferentes reconocimientos por los resultados deportivos y laborales. Cumplió misión deportiva en México en dos ocasiones: la primera de 1992 a 1994 y posteriormente, desde noviembre de 2011 a marzo de 2015. En ambas tuvo resultados satisfactorios con sus alumnos tanto a nivel nacional como internacional.
Siempre fue un maestro de prestigio, querido y respetado por todos; influyendo con su actitud ejemplar ante discípulos y compañeros de su época de competidor y amado y respetado por su hija Adriana Luisa Ferrer Herrera y su esposa Luisa Herrera Herrera, con quien mantuvo un matrimonio de casi 40 años.
Falleció el 20 de octubre de 2015, siendo acompañado hasta su última morada por su familia, antiguos compañeros de su época de competidor, atletas de los equipos nacionales de Jûdô masculino y femenino, glorias del deporte cubano, personalidades de otros sectores y el propio Presidente del Instituto Nacional del Deporte en Cuba, Dr. Antonio Becali. También circuló la noticia en muchos países donde era conocido por sus grandes virtudes.
Ramiro Juan Chirino Suárez, 7mo Dan Karate-dô
Nació el 31 de diciembre de 1949 en La Habana, descendiente de asturiano. Su familia constaba de dos hijos varones, Reynier y Ramiro –este último, exatleta de la Selección cubana de Karate-dô y actual entrenador del equipo de Karate-dô de Chile–, su hija Marilín, trabajadora de la Sede diplomática de Japón en Cuba y su esposa, María de la Caridad Lara Pereda (conocida como Marilín madre). Ambas estuvieron vinculadas con el desarrollo en Cuba del Sumô y otras artes marciales.
El Maestro Chirino practicó inicialmente béisbol y Jûdô. Siendo adolescente comenzó la práctica del Karate, en el estilo Jôshinmon Shôrin Ryû. Aunque no fue un competidor reconocido, sí lo fue como entrenador y directivo nacional e internacional. Sus primeros pasos como entrenador de Karate fueron en 1970. En 1973 fungió como Subdirector de la Escuela Nacional de Karate, estilo Jôshinmon, lugar donde se formó un gran número de artistas marciales, muchos de ellos posteriormente máximos representantes de diferentes artes marciales en Cuba. Desde noviembre de 1977 fue electo Comisionado Nacional de Karate de la Sociedad Dinamo “Capitán San Luis”, a la vez que simultaneaba como entrenador de las preselecciones nacionales. En esos momentos, el Ministerio del Interior era quien patrocinaba el Karate, hasta que, en 1989, el INDER asume esa responsabilidad, nombrando al Maestro Chirino como Comisionado Nacional y Presidente de la Federación Cubana de Karate-dô y Artes Marciales Afines (FCKAMA), dado que fueron surgiendo otros estilos de Karate y Artes Marciales. En 1978 participa, junto con un grupo de competidores, árbitros y entrenadores, en el Campeonato Panamericano en México, constituyendo esta la primera delegación oficial en participar en un evento internacional de Karate fuera del país. Posteriormente, participó en un número significativo de eventos extrafronteras; incluso, fue electo Presidente de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Karate, desde la que logró organizar y efectuar varios eventos internacionales en Cuba, lo cual dio un gran impulso al desarrollo de este Arte Marcial en el país.
El Maestro Chirino, además de participar en eventos competitivos en los continentes americano, africano, europeo y asiático, también aportó, junto al también fallecido Maestro Raúl Rizo, sus contribuciones personales en la introducción y desarrollo del Karate-dô en países como la extinta URSS, Bulgaria y Nicaragua. Asimismo brindó su cooperación técnica en Etiopía, Tanzania y Angola, en este último durante la contienda bélica, en la que participó al mismo tiempo como corresponsal de guerra. Fue introductor de un grupo de artes marciales en Cuba, como el estilo de Karate Gojû Ryû y el Sumô, entre otros, teniendo el mérito de ampliar el espectro de la práctica del Karate y el desarrollo de otras artes marciales en el país. Por todo esto, recibió reconocimientos nacionales e internacionales (en más de 10 países) y de la Federación Internacional de Karate-dô, que le otorgó el 7mo Dan post-mortem por los grandes méritos acumulados en Cuba y en América.
Al fallecer el 5 de diciembre de 2002, las Artes Marciales cubanas y del continente americano perdieron a un baluarte de su unidad, pero dejó su legado, que es continuado por otros que siguen su ejemplo inigualable. A su sepelio asistieron personalidades políticas y de diferentes sectores de la sociedad cubana, representantes de Sedes diplomáticas acreditadas en Cuba, deportistas y especialistas de las Artes Marciales y el deporte cubanos y una nutrida representación del pueblo cubano, que siempre le profesó un inmenso cariño, respeto y admiración. Actualmente, varias instalaciones de Artes Marciales llevan el nombre del Maestro Ramiro Chirino Suárez.
Ricardo Domingo Barceló González, 2do Dan Sumô
El Maestro Barceló nació el 20 de diciembre de 1931 en el municipio de Cárdenas, en la provincia de Matanzas. De familia obrera, casado con la Sra. Justa Guillermina Rodríguez González, con la que formó una familia de cuatro hijos (tres hembras y un varón, que falleció en plena juventud). De estos descienden cinco nietos, entre los cuales se encuentra el Lic. Octavio Mantrana Barceló, séptimo lugar en el V Campeonato Mundial Juvenil de Sumô en Ôsaka, Japón, en el 2004 y actual Comisionado Provincial de Jûdô de Matanzas, y dos bisnietos. Todos profesaban profundo amor y respeto al Maestro Barceló.
Desde pequeño estuvo vinculado con diversas actividades físicas. Sus inicios como entrenador fueron en su natal Cárdenas como preparador físico y de Levantamiento de Pesas en 1956. En 1961, al constituirse el Instituto Nacional de Deportes y Recreación (INDER), fue uno de sus fundadores en Cárdenas y en la provincia de matanzas, preparando atletas y futuros entrenadores. Muchos de estos, al pasar los años, se convirtieron en atletas de élite y entrenadores de Alto Rendimiento con resultados relevantes que, incluso, llevaron sus conocimientos a otros países como cooperantes técnicos.
No se limitó solo a instruir, también construyó gimnasios para la preparación de la comunidad. En 1963 formó parte del primer grupo de entrenadores empíricos de Levantamiento de Pesas de Cuba que estudiaron la especialidad en la desaparecida Unión Soviética. A su regreso continuó su labor instructiva y educativa de las nuevas generaciones de deportistas en su provincia, incursionando en la preparación física de jûdôkas y karatecas con resultados palpables. Más tarde ocupó diversas responsabilidades en el deporte matancero. En el 2005 fue nombrado Metodólogo Provincial de Sumô, cargo desde el que seleccionó y organizó la preparación de los primeros sumôtoris de Matanzas, logrando situarlos en los primeros lugares de las diferentes divisiones de peso de este arte marcial, siendo su mayor logro el resultado de su nieto, con tan solo 9 meses de iniciado en este enigmático deporte. Por su sacrificio y resultados fue seleccionado Vanguardia Nacional del Movimiento de Activistas del Deporte. A la par, se le estimuló como Entrenador Más Destacado del Sumô nacional en el 2005. Formó parte de la Directiva nacional, aportando con su amplia experiencia en la formación de los practicantes del Sumô de su provincia y de los miembros de la preselección nacional que representaron a Cuba en el V Campeonato Mundial Juvenil en Japón y en los VII Juegos Mundiales, celebrados en Alemania en el 2005.
El Maestro Barceló acumuló reconocimientos de carácter provincial, nacional e internacional, siendo considerado Gloria del Deporte Cubano por su gran aporte al mismo. Falleció el 19 de octubre de 2015, rodeado de familiares, amigos, artistas marciales y vecinos.
Es un tanto difícil plasmar en una cuartilla la trayectoria y aportes al deporte cubano, y a las artes marciales en especial, de estos tres Maestros. Modelos de modestia, sencillez y honradez, siempre predicaron con el ejemplo. Enemigos manifiestos del abuso y la indolencia, dieron lo mejor de cada uno en cualquier circunstancia. Muchos deberían imitar sus actitudes, tendríamos un mundo mejor.
La sencillez es la clave de todo arte elevado, en la vida y en el Jûdô.
— Kanô Jigorô (1860-1938) —
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