ENCUENTROS ACAD�MICOS INTERNACIONALES
organizados y realizados �ntegramente a trav�s de Internet



POBREZA

Ponente: Alan Carrasco D�vila.

RESUMEN.
En esta oportunidad, se desarrollan algunos aspectos b�sicos para poder entender el problema m�s denigrante de la sociedad, es decir, la pobreza, �ste mal que aqueja a millones de seres humanos en el planeta y que azota a nuestra querida regi�n latinoamericana, donde los gobernantes, pese a todos sus intentos, en lugar de reducir los niveles de pobreza en la sociedad, por desgracia se ha incrementado, la pobreza trae consigo a la desigualdad social, la desnutrici�n, el analfabetismo, la migraci�n, es caldo de cultivo para el narcotr�fico y una precaria salud, por ello, decid� tocar el interesante y revelador tema de la pobreza, porque para aspirar a salir de ella, primeramente debemos recordar lo que viven millones de personas, y una vez comprendidas las causas y factores que llevaron a esta ausencia de recursos y oportunidades, podamos ofrecer algunas soluciones reales para cuando menos minimizar sus efectos en la sociedad.


PALABRAS CLAVE.
Pobreza. Gobernantes. Familia. Economistas. Pobres. Miseria. Migraci�n. Guerras. Analfabetismo. Problemas clim�ticos.

Este texto fue presentado como ponencia al
SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE
Pobreza, desigualdad y convergencia
del 6 al 24 de marzo de 2006

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INTRODUCCI�N.
Lograr comprender a la pobreza, adentrarnos en su significado y tratar de efectuar algo al respecto, es la �nica senda que nos queda a quienes poseemos alg�n recuerdo de sensibilidad social y a quienes nos da�a hondamente el sufrimiento que causa a los m�s peque�os e inocentes del hogar, a los j�venes, mujeres y personas de la tercera edad, as� como aquellos que tienen capacidades diferentes y de manera global a la sociedad en su conjunto. Se pueden utilizar infinidad de sin�nimos como carest�a, insuficiencia y limitaci�n que, como condicionamientos, afectan por igual vidas, familias, comunidades y sobre todo el porvenir que tendr�n nuestros descendientes, sin otra opci�n, que sobrevivir al que lo estamos haciendo en la actualidad, esta triste situaci�n la vivieron nuestros ancestros. Es lamentable tener que aceptar el traslado de �ste pat�tico patrimonio de padres a hijos. La ignorancia, el atraso y por ende el oscurantismo y la serie de efectos que estas limitaciones ocasionan a la poblaci�n en extrema pobreza, les provoca, humillaci�n y ausencia de dignidad.
La desnutrici�n, las enfermedades y la insalubridad en general con las que tienen que lidiar las familias paup�rrimas, han llevado a la tumba a millones de reci�n nacidos, ni�os y adolescentes, as� como a sus madres y adultos en general.
Pero como normalmente no se dispone de un trabajo o de una ocupaci�n que redit�e un buen o regular ingreso, y sin dinero disponible, obtenido y ganado en buena lid o a�n obsequiado, la condici�n de pobres se mantiene hasta tanto no haya algo o alguien que le ponga en sus manos billete sobre billete al infortunado y al que est� limitado en ingresos.

Pero no debemos confundirnos, no solucionamos nada con s�lo colocar dinero en las manos de los menos favorecidos.
Al igual que debemos comprender, que inmediatamente que una familia pobre tiene dinero constante y sonante salen inmediatamente de esa condici�n de limitaciones y carencias en las que malamente han sobrellevado sus penas. Pero �ste falso bienestar y prosperidad durar� hasta el momento en que se gasten el �ltimo billete proporcionado.
Despu�s de agotados los recursos monetarios, y el �ltimo pedazo de pan que les queda de su oportuna pero temporal buena suerte, esa familia volver� irremediablemente a ser pobre y a padecer de las consecuencias de ese ignominioso estado de calamidad humana.
Por lo que concluimos, que l�gicamente el dinero suficiente en manos de los pobres los saca de esa condici�n, no resolvemos el problema de fondo, sino que �nicamente hacemos un comp�s de espera y disfrazamos temporalmente la situaci�n socioecon�mica de los afectados-beneficiados.
Lo anteriormente descrito lo podemos comparar, con lo que sucede en aquella familia a la que la suerte toca a su puerta y se ganan el premio mayor de la loter�a, si no hacen inversiones adecuadas, y por el contrario despilfarran a manos llenas su nueva fortuna, en el mismo instante en que se gasten la �ltima moneda, entran otra vez a la condici�n en que viv�an un d�a antes de sacarse el primer premio de la loter�a.

Pa�ses que hace 20 a�os eran much�simos m�s pobres, limitados y miserables que los latinoamericanos, mismos que potencialmente son ricos, hoy no s�lo salieron de esas inhumanas condiciones, sino que nos han rebasado ostensiblemente, hacen gala y presumen de ello, de su nueva condici�n de pa�ses capaces de brindarles a sus habitantes riqueza, oportunidades, superaci�n y un futuro promisorio para toda su descendencia.

�No ser� correcto que nuestros l�deres y dirigentes nacionales se den una vuelta por esos pa�ses, o por lo menos participen en un encuentro de econom�a dirigido por el Dr. Mart�nez Coll, y averig�en la f�rmula m�gica que utilizaron para paliar sus crisis, hambruna, insalubridad, falta de educaci�n, todas y cada una de las mismas limitaciones que Am�rica Latina contin�a teniendo?
Lo anterior lo debieron haber efectuado desde hace mucho, pero no lo hacen, ser� acaso que quieran pasajes a�reos de primera clase � que le paguemos su ingreso a los encuentros del Grupo EUMED.NET

No podemos perder m�s tiempo, y volver o continuar con los mismos remedios, soluciones y hasta sacrificios que en nada han ayudado a nuestros pueblos a salir del atraso y de las miserias.
Si uno solo de esos remedios hubiese funcionado en cualquiera de nuestras naciones latinoamericanas, aplicados una y otra vez por nuestros tan eficientes e incorruptibles presidentes, no estuvi�semos tan hundidos en el lodazal de la pobreza, la pobreza extrema y la pauperizaci�n tan acelerada de nuestras clases medias. Realmente lo �nico que hicieron estos nefastos presidentes y sus gobiernos, as� como funcionarios, fue enga�ar, empobrecer y volver inculto a nuestros pueblos. Lo anteriormente descrito no podemos tolerarlo m�s, es la hora de ponerles un alto a estos desmanes que han sucedido en nuestras naciones.

Debemos comprender �ste drama mundial, es posible salir de la pobreza, y de la serie de limitaciones que nos acompa�an desde siempre, �nicamente si nos preocupamos de poner a disposici�n de los millones de seres humanos que las padecen, el dinero, rentas, beneficios e ingresos suficientes, pero con la condici�n irrenunciable que �stos sean constantes, sostenibles y con posibilidades de aumentarlos en la medida de sus capacidades productivas, pero por medio de intercambiar sus conocimientos, habilidades, mano de obra y creatividad.
De que le sirve a un pa�s invertir en salud, educaci�n, vivienda e infraestructura si no hay trabajos, oportunidades y esperanzas, as� como libertad, respeto y un estado de derecho que permita la seguridad en todo el amplio sentido de su significado, tanto en el aspecto de tranquilidad, paz y protecci�n, vigilancia y prevenci�n al crimen, como la seguridad jur�dica, comercial y emocional de todos los part�cipes en la vida nacional.

Para poder salir de la opresi�n, limitaciones y de la pobreza, s�lo se lograr�, s� de manera individual, familiar y el Estado por medio de las instituciones y organismos que lo conforman, somos capaces de integrarnos todos juntos y armar un tejido pol�tico y social que permita sentar las bases del desarrollo humano.

La culpa de esta calamidad, si es que hay que ech�rsela a alguien, la tenemos, para empezar, nosotros, los habitantes, pues no hemos sido capaces de hacer que aquellos a quienes han hecho representantes de la sociedad cumplan con el prop�sito constitucional del bienestar para todos. Y mucho menos hacer que se les deduzcan las responsabilidades por esos delitos de lesa humanidad cometidos contra la mayor�a de nuestros pueblos a los que han dejado en la m�s �ngrima de las pobrezas y sin un futuro por delante. Pero eso de quitarnos las aspiraciones y los sue�os a un pueblo, o una esperanza para salir de esa problem�tica, s� que es de lo m�s terrible.
Por lo anteriormente expuesto, la culpa en gran medida la tienen todos nuestros pasados, recientes y actuales gobernantes de todos los niveles.
Que en un momento de locura y abatidos por las condiciones, hemos permitido que nos hipnoticen con sus ensalivados discursos y con su melosa labia demag�gica, farsante y enga�osa. All�, frente a ellos, s� hemos podido so�ar con otro futuro para nuestra descendencia. Pero ya en la realidad, ellos, a los que les dimos votos, esperanza y nuestras vidas, nada hicieron por ayudarnos a salir de este atolladero que tiene la pobreza. Si algo positivo hubiesen efectuado no estar�amos como desgraciadamente estamos.
Las cifras que se han invertido, en miles de millones de d�lares, por nuestros irresponsables y derrochadores presidentes (dinero proveniente del erario p�blico), en aspectos sociales son abrumadoras. Cientos de miles de millones de d�lares han corrido en Latinoam�rica en los �ltimos 30 a�os.
En esa misma proporci�n, continuamos desviados y, lo peor de ello, alej�ndonos de cualquier soluci�n integral a la pobreza y miseria que nos carcome d�a con d�a. Por supuesto que s�lo con la poblaci�n com�n y corriente sucede todo esto, pues con nuestros millonarios gobernantes y parentela la situaci�n es de lo mejor.
Lo que nuestra generaci�n, no debe, ni puede seguir permitiendo, es que siga la fiesta y los desplantes politiqueros de nuestros tan folkl�ricos, c�nicos y maleantes funcionarios, dirigentes y supuestos l�deres que han sido electos o nombrados.

Y la pobreza, en la que lamentablemente todav�a vivimos, s� ha eso se le llama vivir, millones de familias, se�alan con ingratitud a sus gobernantes, l�deres, dirigentes y pol�ticos incapaces que, a costa de vidas, sufrimientos, limitaciones, carencias, miserias y adversidades nos han negado las oportunidades y hasta aquellas expectativas fundamentales de superaci�n a cientos de millones de seres humanos en Latinoam�rica.

Concluyendo con la introducci�n, quiero dejarlos con un pensamiento, para que se convierta en un sentimiento que toque sus corazones y no se nos olviden nunca m�s nuestras obligaciones, misi�n c�vica y pol�tica con nuestros pueblos, y que va con la Declaraci�n de los Derechos del Ni�o.
En 1989 la Asamblea de las Naciones Unidas aprob� la Convenci�n sobre los Derechos de los Ni�os. Y entre los derechos de los ni�os, es decir de nuestra descendencia, figura uno important�simo, como para no olvidarlo nunca:
...�los ni�os tienen el derecho a ser protegidos de la pobreza�...
�Qu� estamos haciendo para mantener protegidos y alejados a sus ni�os de la pobreza?


ASPECTOS B�SICOS DE LA POBREZA
La pobreza es definida como aquella condici�n caracterizada por la carencia de recursos, medios u oportunidades para la satisfacci�n de las necesidades humanas m�nimas, tanto de tipo material como cultural. Cuando se habla de pobreza se hace referencia a un asunto delicado que se vincula de manera estrecha con las posibilidades del bienestar y los horizontes de la democracia. De ah� que la situaci�n en que viven millones de pobres en todo el planeta sea, quiz� el tema que m�s preocupa a diversos gobiernos que reconocen en el mismo una fuente potencial de desestabilizaci�n, violencia y alteraci�n de la paz.
Atendiendo a la definici�n, el pobre no puede alimentarse, tampoco vestirse ni educarse. Adem�s no recibe atenci�n m�dica adecuada ni tiene acceso a fuentes de trabajo, al tiempo que su vida afectiva y espiritual tiende a ser reducida.
Aunque hay tantas definiciones como enfoques se hagan de la pobreza, por razones metodol�gicas resulta conveniente circunscribirla a la carencia de recursos econ�micos. Aquel que teniendo dinero no se vista ni tenga un albergue adecuado para su familia y que no gaste en educaci�n ni en alimentarse o hacerse ver por el m�dico, no es un pobre, sino un pobre diablo, un rico avaro.
Aunque uno crea en la formaci�n integral del individuo, en el desarrollo de la vida espiritual y en el disfrute de los bienes de la cultura, pobre es simplemente quien por carecer de dinero o medios, su lucha diaria es la satisfacci�n de necesidades biol�gicas y sociales m�nimas.
La pobreza es, entonces la incapacidad de generar recursos pecuniarios, es una falla para progresar de una manera socialmente aceptable, con el dinero como una especie de v�a final com�n.
Los pobres son muy eficientes en reproducir m�s pobres y por tanto la ayuda estatal y comunal se diluye en un mar de necesidades insatisfechas. A menudo se dice que "la plata jala plata" lo cual tiene mucho de cierto, pues invierte quien tiene medios; y a la inversa, la pobreza crea m�s pobreza. As�, entre m�s tiempo pase, el problema se har� m�s severo, como ya se observa el caso de la miseria extrema y riqueza opulenta.
Si todos los pobres del mundo, que son mayor�a, desearan vivir como una "ideal clase media", nos encontrar�amos con la ingrata sorpresa de que har�a falta otro planeta gemelo de la tierra para satisfacer las necesidades materiales de los moradores de este mundo.
Cada etapa del desarrollo hist�rico de la humanidad ha tenido un elemento clave de la producci�n de riqueza: la poblaci�n para tener mano de obra, el territorio para la extracci�n de productos primarios o la tecnolog�a para la elaboraci�n de bienes y servicios con alto valor agregado.
Una situaci�n tan grave no puede continuar. La marginaci�n de muchos debe ser atendida de inmediato a trav�s de pol�ticas p�blicas que verdaderamente atiendan las causas estructurales que concentran la riqueza en unas cuantas manos y generan la pobreza de la mayor�a. Ante un escenario de esta naturaleza, en el que la dignidad del hombre tiende a diluirse, es urgente e impostergable que la comunidad internacional reactive sus esfuerzos en favor de una nueva agenda del desarrollo. Es urgente, sobre todo, que lo haga a la luz del reconocimiento del fracaso de las pol�ticas de combate a la pobreza que se concibieron a partir de la �ptica distributiva neoliberal. Si realmente se quiere atender este fen�meno entonces debe trabajarse con toda seriedad. Experiencias recientes, indican que deben evitarse acciones que atienden la pobreza de manera focal y transitoria o con criterios de emergencia. La respuesta la tienen los gobiernos. Ellos tienen la delicada responsabilidad de dise�ar nuevas pol�ticas de combate a la pobreza, pol�ticas que ya no pueden seguirse concibiendo como parte de todo un razonamiento vinculado a la econom�a de mercado. En cualquier caso, estas pol�ticas deben partir del supuesto de que la pobreza refleja insuficiencias estructurales que deben ser corregidas desde su base para evitar que en el mediano y largo plazo el hambre, la desnutrici�n y la falta de oportunidades de muchos, se conviertan en factor de desestabilizaci�n social.
La pobreza que padece gran parte de la poblaci�n es preocupante por su magnitud y persistencia. Los frutos del progreso se distribuyen sin equidad. El costo de las crisis y los ajustes es absorbido principalmente por los sectores empobrecidos de la sociedad.
Las se�ales m�s visibles y dram�ticas se observan en el desamparo de la poblaci�n infantil, en los contingentes de j�venes sin perspectivas, en las familias desintegradas, en la violencia delictiva y en la falta de atenci�n a los grupos m�s vulnerables.
La pobreza como encuadre de la vivencia excluida de millones de personas, determina la libertad de los que en ella viven al limitarles la satisfacci�n de las apremiantes e impostergables necesidades que demanda la vida. Esta situaci�n cr�nica de no libertad propicia una condici�n que podr�amos denominar como esencialmente vulnerable, al verse las personas en la necesidad de realizar diversos intentos de enga�arla y superarla.


CONCEPTOS: �QU�S ES LA POBREZA Y POR QU� ES IMPORTANTE?
La Pobreza es una situaci�n en que no es posible satisfacer necesidades b�sicas, por eso la pobreza esta ligada estrechamente al empleo, a los ingresos de trabajo o a la distribuci�n de los recursos o el patrimonio, el analfabetismo y la falta de educaci�n es una de las principales consecuencias de la pobreza.
La pobreza, es uno de los principales problemas socioecon�micos que enfrenta Am�rica Latina, en especial, en las �reas rurales.
Son muchos los factores y situaciones que generan pobreza, y por ende, medirlos para poder luego formular o dise�ar programas que permitan su control, soluci�n o alivio, se ha convertido en la principal preocupaci�n de los dise�adores de pol�ticas sociales y econ�micas.
A menudo, en los an�lisis de la pobreza, han predominado las preguntas sobre el n�mero de personas que vive por debajo o por encima de una l�nea de pobreza definida en t�rminos de ingresos o gastos. Pero esto es s�lo una parte de lo que la pobreza significa en una sociedad. Estudios emp�ricos sobre lo que la gente piensa y consideraciones conceptuales apoyan la noci�n de que la pobreza abarca m�ltiples dimensiones y tiene que ver tanto con las condiciones futuras en t�rminos de riesgos y posibilidades como con las actuales.
Una raz�n para adoptar una perspectiva m�s amplia del bienestar y de la pobreza es que �sta refleja lo que la gente cree, en especial la que vive en comunidades pobres. Ello se manifiesta, por ejemplo, en la tradici�n de la investigaci�n participativa de la pobreza, mediante la cual se trata de entender sistem�ticamente la naturaleza de la pobreza a partir de escuchar en forma estructurada a los grupos e individuos que viven en �reas pobres y establecer interacciones con ellos. En efecto, el malestar (o pobreza) significaba carencia de medios materiales, pero tambi�n significaba muchas otras cosas, en especial mala salud, exclusi�n social y aislamiento, inseguridad y sentimientos de impotencia, desamparo y frustraci�n. A la inversa, una buena vida significa tener lo suficiente para cubrir las necesidades materiales b�sicas, estar bien y parecerlo, bienestar social e inclusi�n, seguridad y libertad de elecci�n y de acci�n.
Adoptar una perspectiva m�s amplia del bienestar y la pobreza tiene tambi�n fuertes ra�ces conceptuales. Una influencia muy importante en el pensamiento sobre el desarrollo ha sido el trabajo de Amartya Sen. En �l tres ideas tienen una especial relevancia. La primera tiene que ver con, qu� constituye el bienestar, y qu� la pobreza.
Sen sostiene que los logros de la gente en t�rminos de hacer o ser, o sus �funcionamientos�, es lo que deber�a evaluarse como �xitos en bienestar. Tales logros pueden ir desde funcionamientos demasiado b�sicos, entre ellos, �estar bien alimentado, prevenir enfermedades que se pueden evitar y la mortalidad prematura, etc., hasta los m�s sofisticados como tener respeto de s� mismo, ser capaz de participar en la vida de la comunidad, etc.�. Las condiciones materiales, entre ellas los ingresos, pueden contribuir a la realizaci�n de dichos logros. Segunda, es de gran importancia distinguir entre �logro� y �libertad de lograr� a la hora de evaluar tanto el grado como la relevancia normativa de las diferencias en el bienestar. El �conjunto de capacidades� representa la gama de funcionamientos que puede lograr un individuo o la �libertad general de que goza una persona en la b�squeda de su bienestar�. Tercera, son centrales las cuestiones del albedr�o humano para los enfoques normativo y positivo que necesitamos para considerar a los individuos como agentes dotados de voluntad m�s que como receptores pasivos de sus condiciones y de las acciones del gobierno.
La importancia del futuro, ya sea en t�rminos de posibilidades y oportunidades, o la �libertad de lograr� (o su falta), o del riesgo de caer en la pobreza, la mala salud u otras formas de carencias, est�n relacionadas tanto con la perspectiva de la gente pobre como con enfoques conceptuales como el de Sen.

Aunque siempre hay un elemento de elecci�n en la elaboraci�n de una lista as�; a continuaci�n planteamos un conjunto de categor�as que es consistente con el pensamiento internacional:

Pobreza de capacidades humanas. �sta se refiere a la falta de posesi�n de facultades humanas m�nimas que permitan llevar una vida saludable y productiva. Puede formularse en t�rminos de una condici�n, como la libertad de prevenir �enfermedades que se pueden evitar o la mortalidad prematura� y saber leer y escribir, as� como poseer otras destrezas b�sicas. Tambi�n se expresa a menudo en t�rminos de acceso a un servicio de escolaridad b�sica y servicios de salud de calidad adecuada que sustenten esos fines. Lo que se considera como �b�sico� depende del nivel de desarrollo, en especial en el �rea de la educaci�n.
Pobreza de activos e infraestructura. M�s all� de los activos humanos, la falta de activos f�sicos y financieros es un elemento de pobreza. Aqu� se incluyen bienes privados como vivienda, as� como el acceso a bienes proporcionados p�blicamente. En muchas sociedades el acceso a un conjunto b�sico de servicios de infraestructura, como agua y saneamiento, caminos y electricidad, se considera esencial para un nivel m�nimo de vida. De nuevo, la naturaleza de esta lista depender� a menudo del nivel de desarrollo: es casi un juicio universal que los servicios de agua y saneamiento son necesidades; en los pa�ses con ingresos medianos ser�a t�pico incluir a la electricidad.
Pobreza de ingreso o de gasto. �sta define un nivel m�nimo de ingresos o de gasto que permite la compra y el consumo de una canasta b�sica de bienes privados como alimentos, vestimenta, vivienda y elementos de adquisici�n privada para educaci�n, salud y otros servicios. Puede definirse en t�rminos de ingresos o gastos. Mientras que las l�neas de pobreza tienden a ser m�s altas en las sociedades m�s ricas, normalmente suelen mantenerse constantes en el tiempo, al menos en el mediano plazo, con el fin de analizar cambios en la pobreza �absoluta� de ingreso.
Vulnerabilidad. El tema de la vulnerabilidad, es decir, el riesgo de caer en la pobreza, destaca en los trabajos participativos sobre la pobreza. Tambi�n hay una tradici�n de an�lisis econ�mico, aunque existen medidas menos desarrolladas de la vulnerabilidad que de la pobreza efectiva. Esto se debe en parte a las limitaciones de los datos, pues se requieren dise�os de encuesta especiales para capturar los fen�menos (empleo de encuestas por paneles y/o preguntas retrospectivas ante la experiencia de choques)
Pobreza de dignidad e inclusi�n social. Otros elementos de la pobreza son la dignidad y la falta de inclusi�n social. Tales funcionamientos sociales (para utilizar la terminolog�a de Sen) tienen un largo historial intelectual que se remonta en la econom�a al menos hasta el �nfasis puesto por Adam Smith a la importancia de �aparecer en p�blico sin verg�enza� y a participar en la vida de la comunidad. Sin embargo, no se ha establecido un enfoque est�ndar para el an�lisis cuantitativo de estas �reas como dimensiones de la pobreza y es probable que sea necesaria toda una variedad de an�lisis sociol�gicos y pol�ticos para manejarlas adecuadamente.

En general, al trabajar en �stas �reas de pobreza, merece la pena destacar tres puntos:
Primero, las diferentes dimensiones de la pobreza tendr�n distintos grados de importancia en los casos de individuales y grupos. Aunque las m�ltiples privaciones son de particular inter�s, no existe ninguna forma de medici�n obvia para elaborar un �ndice unitario. Y ello tampoco es deseable (pues oscurecer�a la estructura de las privaciones), que es un �rea de debate social y pol�tico.
Segundo, en los debates y diagn�sticos sobre la pobreza es com�n tratar a �sta como una condici�n que alguien padece o no, como ocurre con las l�neas de pobreza o los niveles de servicios m�nimos. Esto es una tergiversaci�n de cualquier enfoque sensato para la valoraci�n que podr�a dar mayor peso a grados m�s agudos de privaci�n. Una suposici�n com�n, en el lenguaje de los economistas, es que las funciones de bienestar social definidas para una dimensi�n particular son c�ncavas, o asignan un peso continuamente declinante a los incrementos en consumo o ingresos. Con frecuencia nos interesa la estructura de una dimensi�n particular del bienestar en la distribuci�n total: hay importantes v�nculos entre cuestiones de pobreza y desigualdad tanto para el an�lisis normativo del bienestar como para la comprensi�n de las relaciones causales.
Tercero, aunque las �reas antes mencionadas son constitutivas de la pobreza y, por derecho propio, de preocupaci�n social, tambi�n tienen influencias causales en otros aspectos del bienestar en una sociedad. Por ejemplo, la inversi�n humana y el acceso a la infraestructura tienen poderosas influencias instrumentales en la pobreza de ingreso; la inclusi�n social puede influir en la calidad de la prestaci�n de servicios, etc. En sus varias dimensiones, la pobreza tambi�n puede afectar el ritmo m�s amplio, del desarrollo, por ejemplo, donde la falta de inmunizaci�n o el acceso al agua potable incrementan los riesgos de enfermedades infecciosas; donde las limitaciones de cr�dito para los pobres conducen a la sub-inversi�n, o donde la exclusi�n o la polarizaci�n social se vinculan con mayores conflictos distributivos. Este �ltimo efecto tiene que ver estrictamente con las desigualdades sociales, pero puede haber v�nculos significativos con las dimensiones de pobreza.


�QU� ES SER POBRE?
Ser pobre es un t�rmino impreciso, con importantes variaciones hist�ricas en cuanto a los niveles de acceso al consumo, la salubridad, la educaci�n y el ocio que definen lo que es la pobreza. Ser pobre tiene un significado determinado por la sociedad en que se vive y su experiencia hist�rica.
No es lo mismo ser pobre en una sociedad rica, que serlo en un pa�s perif�rico; tambi�n es distinto ser un pobre productivo y autosuficiente, por ejemplo un campesino del tercer mundo, a ser un pobre enteramente dependiente, parasitario, como tienden a serlo los pobres urbanos de los pa�ses industrializados.
Lado a lado con la pobreza econ�mica, existe, en paralelo, una pobreza pol�tica.
Generalmente los pobres no participan en los procesos de toma de decisiones, tienen dificultades para expresar sus intereses y ser o�dos, tienen poca fuerza de negociaci�n. Esta debilidad se acrecienta d�a con d�a en tanto que los pobres parecen cada vez menos necesarios. Los pobres (trabajadores de antes eran necesarios); los nuevos pobres (inactivos) dependientes tienen crecientemente como la �nica carta restante su capacidad de estorbar.
Dentro de su indefinici�n la pobreza var�a en connotaciones; sus significados impl�citos y emocionales son tambi�n variados y de la mayor importancia. En los �ltimos a�os se ha dado un intenso combate ideol�gico que, una vez m�s, los pobres parecen haber perdido. Los pobres han perdido su derecho y su posibilidad de ser pobres y lo que antes pod�a ser una pobreza digna ha sido confundida con la miseria.
Se trata de una p�rdida ideol�gica, de la mayor importancia, pues le cierra a la humanidad entera la �nica salida posible, la de la dignificaci�n de la pobreza y nos arroja en un camino sin salida; la aspiraci�n fantasiosa a la universalizaci�n de niveles de vida basados en el derroche energ�tico y la destrucci�n del medio.


EL COMBATE IDEOL�GICO SOBRE LA POBREZA
Pero algo ha cambiado en los �ltimos a�os. En Am�rica Latina, se ha convertido a la pobreza en un t�rmino peyorativo. Pobreza y miseria se han vuelto indistinguibles una de la otra y ahora se trata de combatir ambas como si fueran lo mismo y como si todos pudi�ramos ser ricos. Se combate a la pobreza en una batalla que, por no definir objetivos precisos (nutrici�n, salud, autonom�a, dignidad, etc.), amenaza convertirse en un prop�sito absurdo e incluso suicida.
Se ofrece, impl�citamente, un sue�o a millones de seres humanos: ser "no pobres". Pero, �qu� entiende el pobre con dejar de ser pobre?. Cuando el discurso promete acabar con la pobreza parece haber una promesa que a los o�dos de los que escuchan puede significar muchas cosas, pero que sin duda se asocia a las nuevas im�genes de la televisi�n: los arquetipos de triunfadores, el consumo de las clases medias industrializadas, incluso el "american way of life".
Las im�genes que ofrece la televisi�n de los norteamericanos "pobres" los muestran con electricidad, tel�fono y refrigerador; su ropa parece adecuada y los hijos van a la escuela. Bueno, hasta autom�vil tienen. Por dem�s decir que cuentan con agua corriente en sus hogares y no parecen desnutridos. Obviamente los norteamericanos "no pobres" se encuentran todav�a mejor (computadora, microondas, videojuegos, etc.) Entonces, �cual es el est�ndar que se ofrece al prometer la erradicaci�n de la pobreza?
Las dificultades de definir a la pobreza y a los pobres han sido grandes. Definir lo que se ofrece como un nivel de vida "no pobre", es imposible.
El discurso ideol�gico que pregona el progreso y la modernidad, que ofrece acabar con la pobreza y deja a la televisi�n esbozar constantemente la promesa del consumo inalcanzable, nos roba la posibilidad de una pobreza digna y satisfecha a cambio de un enga�o.
El cambio en los valores (im�genes que imponen los medios masivos), es brutal: del pobre honrado y trabajador hemos pasado al pobre fracasado por est�pido e ineficiente; del rico sin valores, al triunfador cuyo triunfo lo justifica todo, incluso el consumo m�s absurdo y derrochador de recursos que son, finalmente, patrimonio de la humanidad.
Hoy en d�a la norma que se impone es ser rico; es inaceptable ser pobre. La satisfacci�n interior que daba el orgullo del propio trabajo, la rectitud en la vida, la unidad familiar, se desvanece ante la urgencia de alcanzar el disfrute de un consumo cada vez m�s sofisticado e inaccesible.
Lo peor es que no parecen caber en el planeta dos estilos de consumo y de vida; la difusi�n del estilo de consumo de los ricos exige el monopolio y se expande en las �lites perif�ricas (siempre ser� de acceso minoritario) destruyendo la viabilidad y la dignidad del consumo de los pobres que quedan sin la posibilidad de seguir trabajando y viviendo como antes y sin acceso a la modernidad. Se les construye un limbo configurado por los programas de asistencia social.
El pobre del finicio de siglo se siente necesariamente un rezagado; alguien que qued� atr�s cuando todos los dem�s lograron avanzar y parecen estar disfrutando los beneficios del progreso y el consumo moderno. Lo muestra en sus im�genes la televisi�n, y no puede sino repetir constantemente la promesa impl�cita porque otra cosa ser�a revelar el enga�o del fin de la pobreza. Es posible, si, acabar con la miseria; pero no-ofrecer que pronto todos accederemos al consumo depredador.
En M�xico traen arroz de Filipinas, kiwis de Nueva Zelanda, pi�as enlatadas de Indonesia, galletas de Grecia y at�n para gatos de los Estados Unidos (quien lo dijera) Eso es posible por el precio absurdamente bajo de los energ�ticos, por medio del cual la humanidad hipoteca su futuro para sostener el consumo derrochador de unos cuantos y hacer a un lado a los pobres locales (que podr�an producir arroz, kiwis, pi�as y at�n dentro del mismo pa�s) El anzuelo del fin de la pobreza ha servido para distraernos del problema de fondo, la glorificaci�n del consumo ilimitado y el derroche absurdo de los pocos.
Cada d�a hay m�s pobres (miserables) dependientes. No son, por desgracia, aquellos pobres dignos, trabajadores, autosuficientes que pod�an ser el sustento de una sociedad democr�tica. M�s bien son los nuevos pobres miserables, desempleados o sub-ocupados, insatisfechos, encandilados por el faro de una modernidad que los reduce a la improductividad y a la p�rdida de sus recursos individuales y colectivos. Pobres que buscan trabajo y se les ofrece caridad; sus capacidades no son �nicamente redundantes, sino incluso estorbosas. El mercado ha sido redise�ado solo para los productivos y eficientes, los modernos, los que prestan a los pobres para una nueva dosis de consumo moderno a cambio de las escrituras de sus derechos a la propiedad, la producci�n y la autodeterminaci�n.
Los pobres son m�s, pero parecen menos en su presencia social, en su capacidad para incidir en el rumbo nacional, en sus apariciones en la televisi�n, en la que se asoman como marginados, fracasados o antisociales. Son menos porque se han quedado sin discurso y sin rumbo propio; el mensaje de la modernizaci�n es apabullante.
El embate no ha sido neutro. Los pobres, la mayor�a de la humanidad (no los verdaderamente miserables) han perdido la batalla ideol�gica en torno a la pobreza; es decir que han perdido la posibilidad de definir su forma de producir y consumir. Esta derrota ha facilitado el inutilizar sus capacidades y recursos ("no competitivos"), destruir sus redes y mecanismos de intercambio (familiares, comunitarios, extra-mercantiles, solidarios) y orientarse progresivamente al modelo de producci�n, de consumo, de cultura y de vida asociado a la industrializaci�n masiva.


UN PASEO POR LOS UMBRALES DE LA POBREZA.
Al referirnos a la pobreza, nos referimos a una situaci�n que sufren millones de seres humanos, a los que las complicaciones de su vida en familia son desastrosas, miserables y por sobre todo frustrantes, al no poder hacer nada por revertirlas, ya que las condiciones pol�ticas y sociales lo impiden y no permiten dar un solo paso hacia adelante, a la superaci�n y desarrollo.
No podemos auto enga�arnos con la falacia de decir que son condiciones temporales, mala suerte, que en cualquier momento se revierte o causa de la fatalidad.
Aunque ya nos acostumbramos a definir y aceptar a la pobreza y a la condici�n de pobre, como el poco nivel de acceso al consumo, educaci�n, salud y en general a los estatus que rigen en algunas vidas y condiciones sociales, que tienen y padecen muchos de nuestros paisanos latinoamericanos. Son millones de ellos que proliferan sin un futuro decente en que basar su descendencia.
En cada uno de nuestros pa�ses se padece y se vive altos �ndices de pobreza y de extrema pobreza, y por supuesto con toda la secuela que traen aparejados tales conceptos que nos tienen sin clemencia aplastados contra las ingratas circunstancias nacionales. Entendi�ndolas como la condici�n de vida en la que millones de seres humanos, est�n condenados a amanecer todos los d�as de su vida, sin la esperanza, o la menor oportunidad, de tener acceso a los niveles m�nimos de sobre vivencia y decoro, tanto en alimentaci�n, vestido, educaci�n, salud, recreaci�n, como en respeto y tratamiento justo y equitativo.
Somos al mismo tiempo victimas y victimarios en nuestras comunidades, cuando nos toca recibir el impacto social negativo de las condiciones de miseria y padecer un sin fin de limitaciones, es cuando somos y adoptamos el papel de sufridas victimas. Pero, cuando dejamos las cosas como est�n, sin hacer nada por sacar a la gente que nos rodea y con la que convivimos d�a con d�a de esas indignidades, nos convertimos en c�mplices y por lo tanto en victimarios de las actuales y futuras generaciones.
As� que no nos confundamos y pensemos que la culpa la tienen otros, alejados de nuestro entorno y comunidad. La cantidad de culpa es compartida entre gobernantes y gobernados.
Los pobres, ellos mismos, para agregar una desgracia m�s a sus condiciones extremas, en las que sobreviven, se excluyen de toda participaci�n social, c�vica y pol�tica, manteniendo con esta actitud el triste papel de victimas.

No debemos pasar por alto, que ninguna de las m�ltiples ocupaciones y oficios en los que se metieron nuestros padres y ascendencia o en las que estamos actualmente, pensando en obtener un ingreso de forma honrada, les permitieron o nos permiten m�s que sobrevivir con la miseria y el atraso bajo el brazo, como horrenda herencia y patrimonio que pasaremos a nuestros hijos, y �stos a los que tengan. Lo anteriormente descrito parece muy espeluznante, pero as� es la vida en la mayor�a de pueblos y de sus habitantes, cuando menos en Am�rica Latina.

Pero no s�lo los pobres, los miserables y los que pertenecen a las clases sociales medias, tienen la culpa de haber aceptado la lamentable situaci�n del deterioro en las condiciones socioecon�micas. Hemos sido todos, es decir, la sociedad completa en cada uno de nuestros respectivos pa�ses, la que cuando los necesitados nos han pedido trabajo les hemos ofrecido migajas de caridad � cuando nos exponen sus problemas y anhelos, lo que hacemos es un dise�o nuestro y absurdamente alejado de su realidad para esas necesidades no atendidas que poco o nada tienen que ver con lo que se esperaba en sus propias comunidades, y hemos provocado este c�rculo vicioso en el que nos encontramos actualmente.
Ahora bien, y esta es otra apreciaci�n que habr� que tener muy en cuenta a la hora de tomar las mejores decisiones gubernamentales y empezar a romper ese c�rculo vicioso y convertirlo en uno virtuoso, cuando le preguntamos directamente a los que sufren de la pobreza y de la serie de limitaciones en las que viven �por qu� son pobres?, responden: �Porque no estudi�. O bien: �porque Dios as� lo quiso�.
Lo anterior nos ilustra que estas personas se encuentran convencidos de su condici�n, de su ineficiencia y que han aceptado su marginalidad, fracaso y su inclusi�n entre los antisociales, entre aquellos millones de seres humanos que sin m�s remedio, seg�n la dram�tica conclusi�n a la que llegan, tienen que sobrevivir a como de lugar hasta que Dios se apiade de su m�sera condici�n. Es de lamentar que ning�n individuo es capaz de ver las cosas afuera de la esfera religiosa, de esa fatalidad y fan�tica limitaci�n religiosa que ha quedado impuesta desde la Conquista. Es m�s f�cil que las culpas se las echemos a Dios que a nosotros mismos, por haber permitido que pol�ticos y l�deres se afianzaran en nuestras miserias.
Las penas, miserias y las grandes limitaciones son susceptibles de ser superadas, revertidas y purgadas de nuestras vidas por nosotros mismos.
A continuaci�n, estimados compa�eros, les recuerdo una parte de un texto pronunciado por alg�n candidato a un puesto de elecci�n popular: �Si ustedes votan por mi candidatura y por los miembros de mi partido, y me hacen el pr�ximo presidente y a ellos diputados y alcaldes, les prometemos sacarlos de la pobreza y de las miserias que el anterior gobierno los meti�.�
�Se ha cumplido acaso, por parte de los pol�ticos que en campa�a dicen una cosa pero que en el poder hacen otra, hoy con nuestros votos depositados a favor de los demagogos y estafadores de conciencias ya tenemos asegurado el acceso al bienestar y a las oportunidades de superaci�n? No.
Y si el pobre ya cree ser ineficiente, eso lo lleva a aceptar que no es competitivo; y concluye que es su propia culpa �l haber llegado a ser pobre, y no tener ninguna oportunidad de superarse o desarrollar sus potencialidades, las que de todos modos no cree poseer ninguna.

La globalizaci�n y las transformaciones econ�micas y financieras, as� como las sociales, que nos ha tocado vivir en estos �ltimos 26 a�os, en donde la desaceleraci�n de las econom�as, la inflaci�n, la p�rdida de poder adquisitivo de nuestras monedas con las devaluaciones y unido todo ello al saqueo de los recursos monetarios del Estado por aquellos que temporalmente ocuparon cargos p�blicos, ha tra�do un fen�meno con el que, nos guste o no, ya nos hemos acostumbrado a convivir.


CONDUCTAS QUE FOMENTAN LA POBREZA.
A continuaci�n se proporcionan algunos patrones de comportamiento que impiden la erradicaci�n dela pobreza en las sociedades contempor�neas.

Las siguientes son algunas de estas actitudes:
Trabajar� si no tengo alternativa, pero siempre har� lo menos posible, levant�ndome lo menos temprano posible, efectuando �nicamente lo que se me obliga a hacer o lo que debo hacer hoy y no puedo posponer, inyect�ndole a la tarea el m�nimo esfuerzo y ninguna iniciativa personal, tomando ventaja de cu�nto atajo pueda, y d�ndome por vencido en cu�nto pueda. Promoviendo un horario de trabajo m�s corto, fines de semana m�s largos, m�s vacaciones y feriados, as� como un retiro pagado m�s pronto.
Tengo derecho a vivir sin molestias de mis actividades agr�colas tradicionales, como lo hicieron mis ancestros.
Sin distinci�n de cu�nto produzco, tengo derecho a tener un ingreso suficiente para poder disfrutar de todas las comodidades de la vida moderna, a�n si para ello es necesario que se me apoye con precios fijos o subsidios que mejoran mi nivel de vida.
No soy responsable de mi destino, mi empleador me debe no s�lo mi trabajo y mi salario, sino tambi�n tiene muchas otras obligaciones para conmigo, tales como mejores condiciones de trabajo, planes m�dicos y el establecimiento de adecuados mecanismos para canalizar mis quejas.
Me conformo con sentarme en una esquina a vender dulces a los peatones. Si soy docente, ense�ar� lo menos posible. Si soy empresario, vender� lo que hoy me genere mas utilidades, sin importar los beneficios a largo plazo para m� o quienes me rodean.

Estas actitudes, tan comunes en tiempos modernos, se reflejan en muchas falacias econ�micas, que forman la base de los programas pol�ticos de hoy. Algunas de estas falacias son:
La deuda no es importante. Es mejor endeudarse que sacrificar el bienestar presente, nuestros nietos podr�n desconocerla, y la inflaci�n lo hace parecer irrelevante.
Es deseable la inflaci�n a elevar impuestos o disminuir los servicios provistos por el gobierno.
El desempleo es un mal mayor que la inflaci�n. Su corolario: que se imprima todo el dinero necesario para crear empleos para todos, sin importar que se trabaje poco.
Los precios deben mantenerse bajos, a pesar del incremento salarial y la oferta monetaria. Los productores son los �nicos responsables por el alto costo de la vida y castigarlos con todo tipo de pena. Nunca debe considerarse culpar al Banco Central del alza en precios.
Seremos m�s ricos y pr�speros en la medida en que gastemos m�s dinero y ahorremos menos. Un corolario de esta creencia ser�a: El ahorro produce el estancamiento (stagnation) Esta actitud conduce directamente al desperdicio en el consumo, conocido como consumismo, y al agotamiento del capital escaso, que debe asignarse a la producci�n de muchas amenidades no esenciales.
Seremos m�s ricos en la medida en que creemos m�s empleos y paguemos mejores salarios, indistintamente de la productividad. Su corolario: Es contraproducente recortar gastos laborales. Este error conduce al alto costo asociado con la burocracia y la ineficiencia.


LAS CAUSAS DE LA POBREZA.
Las razones por las que tantas personas no pueden satisfacer sus necesidades fundamentales son complejas. Al ser esencialmente de naturaleza pol�tica, econ�mica, estructural y social, se refuerzan por la ausencia de voluntad pol�tica y por la inadecuaci�n de las medidas que toman los poderes p�blicos, especialmente en lo que toca a la explotaci�n de los recursos locales.
En el plano individual los seres est�n limitados por la imposibilidad de acceder a los recursos, al conocimiento o a las ocasiones de disfrutar de un modo de vida decente.
En el plano social, las causas principales son las desigualdades en el reparto de los recursos, de los servicios y del poder. Estas desigualdades a veces est�n institucionalizadas en forma de tierras, de capital, de infraestructuras, de mercados, de cr�dito, de ense�anza y de servicios de informaci�n o de asesor�a. Lo mismo ocurre con los servicios sociales: educaci�n, sanidad, agua potable e higiene p�blica. Esta desigualdad en los servicios perjudica m�s a las zonas rurales, en las que no es sorprendente que vivan el 77% de los pobres del mundo en desarrollo. Pero los pobres de las ciudades est�n todav�a m�s desfavorecidos que los del campo.
Todas estas dificultades afectan m�s a las mujeres que a los hombres, lo que agrava a�n m�s el problema de la situaci�n respectiva de unas y otros. A pesar de la protecci�n jur�dica e institucional, esta desigualdad persiste y se extiende. El rostro de la pobreza en el mundo es cada d�a m�s femenino.
La desigualdad que se agrava en el reparto de los ingresos y de la riqueza en el seno de los pa�ses y entre ellos, contribuye a consolidar esta pobreza: la consecuencia es que se acrecienta la diferencia entre el 20% m�s rico y el 20 m�s pobre.
Gracias a sus inversiones en recursos humanos, algunos pa�ses han conseguido asociar crecimiento econ�mico y reducci�n de las desigualdades. Dentro de los mismos pa�ses var�an enormemente los niveles de desigualdad; en las naciones desarrolladas, la diferencia entre el 20% de las familias m�s ricas y el 20% m�s pobres va de 4,34 a 1 en Jap�n, hasta de 9,6 a 1 en el Reino Unido; entre las naciones m�s pobres, las disparidades son de una amplitud comparable en una gran parte de Asia, donde son de 6 a 1 de media y en el oeste de este continente, en el que la media es de 7 a 1. Pero en la mayor parte de �frica las diferencias son a�n m�s fuertes (13 a 1 de media) y llegan al m�ximo en Am�rica Latina (17,5 a 1 de media)
Las ciudades y el campo est�n separados por grandes desigualdades tanto en lo que se refiere a los servicios de salud como de educaci�n y de planificaci�n familiar. Las distancias var�an en una media de 2,8 a 1 en Am�rica Latina hasta 4,2 a 1 en Asia y cerca de 8 a 1 en �frica.


FACTORES RELACIONADOS CON LA POBREZA.
Dada la complejidad del problema de la pobreza, es necesario identificar por qu� algunas familias son pobres y otras no, as� como los factores que les permiten pasar de un estado a otro. En muchos casos, la sola identificaci�n de estos factores permite una recomendaci�n de pol�tica de manera m�s o menos directa, mientras que en otros se requiere un an�lisis m�s detallado, que merecer�a ser estudiado.

A continuaci�n se mencionan algunos factores vinculados a la pobreza:
Acceso a infraestructura y servicios b�sicos. Mientras mayor sea el n�mero de servicios a los que accede cada hogar, mayor es la probabilidad de que �sta se encuentre fuera de la pobreza. Adem�s, las condiciones de la infraestructura y los servicios p�blicos tienen efectos sobre la rentabilidad de los bienes privados. Por ejemplo, la educaci�n o el acceso a la tierra son m�s rentables cuanto mayor sea la dotaci�n de otros bienes y servicios claves, como electricidad, agua y drenaje. De ello se desprende que se debe continuar ampliando el acceso a infraestructura y servicios b�sicos. Sin embargo, debe analizarse la sostenibilidad de las inversiones y los factores que la afectan, para que la infraestructura desarrollada contin�e en buen estado y brindando el servicio de manera ininterrumpida.
Educaci�n. Los hogares con jefes de familia u otros miembros del hogar de m�s de 14 a�os con mayor grado de educaci�n y m�s experiencia progresan m�s r�pido. El �nfasis en el campo de la educaci�n b�sica es fundamental, desde una perspectiva de lucha contra la pobreza.
Idioma. Existe evidencia de que los hogares en donde se habla lenguas nativas tienen m�s probabilidades de permanecer en la pobreza que aquellos en donde se habla castellano. Es necesario evaluar cu�l es el impacto de los programas de educaci�n biling�e. Si bien �stos se fundamentan en el hecho de que es m�s f�cil y mejora la autoestima de los ni�os el aprender la lecto-escritura en su idioma materno, facilitando luego el aprendizaje de otros idiomas, dados los bajos niveles de escolaridad, es posible que en la pr�ctica ello dificulte el aprendizaje del espa�ol, lo que limita las opciones futuras de superaci�n de la pobreza de dichos ni�os.
Migraci�n. Las familias migrantes progresan. El desarrollo de pol�ticas que favorezcan procesos migratorios ordenados desde zonas que no tienen mayor viabilidad econ�mica hacia ciudades intermedias, es una opci�n de combate contra la pobreza.
Tama�o del grupo familiar. Las cifras indican que las condiciones de vida de las familias numerosas son peores frente a las de familias menos numerosas. Por ello, las pol�ticas de poblaci�n bien dise�ada, que eviten los problemas de desinformaci�n, son un componente importante de una pol�tica de lucha contra la pobreza.
Composici�n familiar. Aunque no tiene implicancia directa sobre pol�ticas, resulta interesante se�alar que el estudio encuentra que los hogares dirigidos por mujeres progresan m�s que los dirigidos por hombres, aislando los efectos de otras variables como educaci�n, consumo inicial, tama�o del grupo familiar, nivel de dependencia etc.
Inter�s empresarial. Las familias que usan por lo menos una de las habitaciones de su vivienda con fines comerciales, tanto en zonas urbanas como rurales, logran alcanzar un crecimiento significativamente m�s alto de bienestar que el resto. El acceso al cr�dito y los ahorros financieros tambi�n favorecen la superaci�n de la pobreza.
Acceso a la propiedad. En el caso de los pobres urbanos, la formalizaci�n de la propiedad de la vivienda es muy importante. El reconocimiento de la propiedad permite el acceso al cr�dito, a trav�s de la posibilidad de contratar garant�as hipotecarias, y crea incentivos para la inversi�n en la propiedad. En ese sentido, los esfuerzos de titulaci�n (escrituras) son una estrategia correcta.


EL DESARROLLO Y LA POBREZA.
El desarrollo debe entenderse como un proceso de creaci�n y ampliaci�n de las libertades de que disfrutan los individuos, porque as� adquieren los medios que les permiten aspirar a una vida digna. La expresi�n m�s clara de la falta de desarrollo es la pobreza, lo anterior nos indica que alcanzar el desarrollo implica la eliminaci�n de la pobreza, pero tambi�n la eliminaci�n de la escasez de oportunidades econ�micas y las privaciones sociales sistem�ticas, la falta de acceso a los servicios b�sicos de infraestructura social, los cuales deben ser proporcionados con calidad, la intolerancia y la represi�n de los gobiernos, porque todas ellas son fuentes de privaci�n de las libertades humanas. Los medios de que deben disponer las personas para no ser pobres, derivan de manera directa de las libertades de que puede disfrutar.
Por lo tanto, la Pobreza es la falta de recursos necesarios para satisfacer la necesidad de una poblaci�n o grupo de personas especificas, sin duda, la pobreza es relativa y se mide de diferentes formas. La definici�n de pobreza exige el an�lisis previo de la situaci�n socioecon�mica general de cada �rea o regi�n, y de los patrones culturales que expresan el estilo de vida dominante en ella. Por ejemplo para un habitante de un pa�s desarrollado ser pobre tal vez signifique no tener autom�vil, casa de verano, etc�tera, mientras que en un pa�s no desarrollado, signifique no tener que comer, vestir o conque sanarse. Sin embargo, en sus respectivas sociedades, ambos son pobres, porque pertenecen al escal�n m�s bajo de la distribuci�n del ingreso.

Las caracter�sticas de la pobreza son sus mismas cualidades intr�nsecas, arraigada y sujeta a la falta de uno u otro rengl�n socioecon�mico:

Falta de Agricultura estable
Falta de Educaci�n
Falta de Empleo
Falta de Ingresos
Mortalidad infantil
Falta de Nutrici�n
Falta de Salud
Falta de Tecnolog�a
Falta de Vivienda

Tipos de Pobreza.
Seg�n varios autores y estudios del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, y el Fondo Monetario Internacional, existen dos tipos de pobreza bases:
La Pobreza Absoluta y La Pobreza Relativa.

Pobreza Absoluta:
En el primer caso, se estipula que se debe diferenciar a los pobres de los no pobres, estableciendo una canasta m�nima de consumo representativa de las necesidades de la sociedad que se pretende analizar. Esta metodolog�a permite detectar la pobreza cr�tica, y dentro de ella la pobreza extrema. La l�nea de pobreza cr�tica se determina sobre la base del costo total de la canasta de consumo, que incluye los gastos de alimentaci�n, vivienda, salud, vestido y otros. La l�nea de pobreza extrema considera s�lo los gastos de alimentaci�n.

Pobreza Relativa:
La pobreza relativa trata que la misma es relativa de las ciudades, campos, pa�ses, situaciones geogr�ficas, etc. Por ejemplo la pobreza en el Desierto de Gobi es diferente a la pobreza en las monta�as del Himalaya, o la de la urbe de Alemania, Dinamarca o Finlandia.
En ese sentido cada sociedad, tiene un nivel o canal de pobreza, vi�ndolo desde el punto de vista de la relatividad de las cosas. Dentro de esta pobreza podemos subdividir la misma en varios factores significativos para evaluar dichos niveles y est�ndares.

Pobreza Educativa.
La pobreza educativa como su nombre lo manifiesta es la carencia de oportunidad de educaci�n tanto laboral, como pedag�gica. Se dice que los pobres educativos son las personas de 15 a�os y m�s sin instrucci�n. La misma se puede subdividir en dos grupos: Los pobres Extremos Educativos (son los adultos con alguna instrucci�n pero sin primaria completa), y Los Pobres Moderados Educativos (son los que tienen la primaria, pero no tienen la secundaria completa) L�gicamente ambos son segmentaciones de la pobreza educativa, pero no indican que los pobres que padezcan de cada una, o de solo una, deban padecer de otros tipos de pobreza (Por eso, este tipo de pobreza esta situada en la pobreza relativa)

Pobreza de Espacio Habitacional.
Esta pobreza es una variante modificada del hacinamiento. El sobre cupo es igual a las personas que habitan en viviendas sobre ocupadas (hacinadas), menos la capacidad de alojamiento, de acuerdo con las normas de esas viviendas, zonas, pa�ses, o regiones.

Pobreza de Servicios.
La indigencia de servicios es la situaci�n que pueden sufrir los habitantes de viviendas que cuentan con los tres servicios b�sicos: Agua, Drenaje y Electricidad, por debajo de las normas �sujetivas�. Se cita sujetivas por que son distanciadas de la realidad y de los est�ndares, debido a que en naciones subdesarrolladas siempre careceremos de una o dos al mismo tiempo, o paulatinamente.

Pobreza de Seguridad Social.
Es una de los tipos de pobrezas m�s �relativos� que podemos citar, debido a que la sufren los que no tienen esa seguridad social requerida. La misma no depende de la riqueza de un pa�s, y de la capacidad que tenga esa naci�n de proveer la misma, en el entendido de que existen pa�ses con una grave seguridad social, aunque tienen una infraestructura de riqueza inconmensurable, y a su vez existen pa�ses con zonas altamente pobres, pero tienen o han creado una seguridad social estable, buena y sana. La globalizaci�n y la privatizaci�n de ciertos renglones del estado a dado el nacimiento de lo citado anteriormente, donde el sector privado ha identificado el problema, y la escasez, creando un negocio al respecto (Administradoras de fondos de pensiones, Administradoras de Salud Publica, Administradoras de Seguridad Social)
En el caso de M�xico se han cumplido los dictados del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, el Ejecutivo Federal y el Congreso de la Uni�n han legislado en contra de la Constituci�n, reformando la Ley del Seguro Social. Con esta reforma, pr�cticamente privatizaron la seguridad social del pa�s. Han desmantelado el sistema de pensiones basado en la solidaridad, individualizando las aportaciones y entregando a los bancos y a las Afores el dinero ahorrado por los trabajadores.
El efecto es inmediato: m�s de 34 millones de trabajadores aforados en los bancos, contra casi 13 millones de afiliados en el IMSS; la banca privada extranjera maneja m�s de 800 mil millones de pesos de los trabajadores, mientras al IMSS, la Secretar�a de Hacienda le roba 26 mil 500 millones de pesos de su presupuesto.
La Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico saquea 20 mil millones de pesos de los trabajadores aforados, aduciendo que son �cuentas inactivas� que �no tienen due�o�.
Las reformas de agosto de 2004, a la Ley del Seguro Social, son inconstitucionales y regresivas, pero han quedado legitimadas por el Comit� Ejecutivo del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, al aceptar modificar sus reg�menes de jubilaci�n y pensi�n.
Existen m�s de 26 millones de trabajadores que no tienen prestaciones sociales (Seguro Social, vacaciones, caja de ahorro, aguinaldo, etc.), los casi 13 millones de trabajadores que est�n registrados en el IMSS han perdido en los �ltimos 15 a�os m�s del 60% del poder de compra de sus salarios y por tanto, tambi�n de sus jubilaciones y pensiones, el gobierno y los empresarios se amafian para evadir el pago de cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social: el INEGI reporta la existencia de m�s de 2 millones de empresas, mientras que en el IMSS s�lo est�n registradas poco m�s de 800 mil, violando adem�s el C�digo Fiscal de la Federaci�n.
Con la reforma a la Ley del Seguro Social de 1995, que entr� en vigor el 1 de julio de 1997, surgieron las Afores, las Siefores y la Consar (Comisi�n Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro), instituci�n que depende de la SHCP y est� dise�ada para �regular� y autorizar el monto de las comisiones que cobran los bancos y las Afores por �administrarles� su dinero a los trabajadores (hasta la fecha han obtenido ganancias por m�s de 102 mil millones de pesos por ese concepto)
Todo esto ha tra�do como consecuencia la descapitalizaci�n del IMSS, el deterioro del servicio m�dico, hospitalario y social que presta a los trabajadores y sus familias, as� como el empobrecimiento de las pensiones.
Todo esto ha sido avalado por l�deres sindicales deshonestos, que tienen un control mafioso sobre los trabajadores activos y jubilados, que por lo mismo les han impedido organizarse para defender sus leg�timas conquistas constitucionales, legales y contractuales.
El Banco Mundial, en abril de 2002, le entreg� al Ejecutivo Federal el �proyecto de Asistencia T�cnica para la Reforma del ISSSTE�, que otro deshonesto, senador del PRI, copiando casi textual el proyecto mencionado, present� ante el Senado como iniciativa propia, compartiendo con los bancos extranjeros su Afore Pensi�n ISSSTE.
Con las modificaciones a la Ley del ISSSTE se abrogar�a la Ley de 1959, que le dio origen, se quebrantar�a el Sistema de Pensiones que actualmente beneficia a 2.8 millones de asegurados, m�s de 10 millones de derechohabientes, a 500 mil jubilados pensionados y a 32 mil ni�os en guarder�as.
Por lo anterior, existe la necesidad de aglutinarse en una sola Agrupaci�n a escala nacional, para luchar por una mejora sustancial a sus pensiones, para extender en toda la Rep�blica las pol�ticas legales de ayuda a los adultos mayores y a discapacitados, que se otorgan en el Distrito Federal, por elevar a rango constitucional el derecho a la jubilaci�n y a la pensi�n, solicitar a la OIT y a la ONU que convoquen a los pa�ses miembros a que aporten medio punto porcentual de su Producto Interno Bruto para la jubilaci�n y la pensi�n para todos los adultos mayores de 60 a�os de edad, la restituci�n de la legalidad constitucional a la Ley del Seguro Social, un sistema integral de seguridad social que incluya salud, educaci�n, recreaci�n, etc., que en el Instituto Nacional para la Atenci�n de los Adultos Mayores forme parte de su Consejo Directivo una representaci�n obrera.

Pobreza de Salud.
La Pobreza de salud la arroja un numero porcentual, y sale de la estimaci�n de la proporci�n de la poblaci�n nacional de una zona, naci�n, que las instituciones de salud del sector p�blico no alcanzan a cubrir adecuadamente. Se utilizan varios indicadores: Personal medico, camas, equipos, y recursos disponibles per capita.
En M�xico, se desmantel� la infraestructura m�dica del IMSS, mientras crecen como hongos nocivos las aseguradoras, que ofrecen seguros de gastos m�dicos mayores.

Pobreza por ingresos.
Tambi�n esta pobreza se mide porcentualmente y es muy subjetiva, ya que es la poblaci�n que vive en hogares en los cuales el ingreso per capita, es menor que la l�nea de pobreza per capita. Es muy com�n y es tan relativa como su esencia ya que se sufre hasta en pa�ses desarrollados con altos �ndices de producto interno bruto, y altos ingresos per capita.

Factores que influyen en la pobreza:
Analfabetismo.
Problemas de Salubridad.
Problemas migratorios.
Problemas de clima.
Guerras varias.
Problemas Gubernamentales (Gobiernos de Facto, Dictaduras, Corrupci�n Gubernamental)

Uno de los factores que m�s ha provocado pobreza ha sido el de las guerras, las cuales han dejado devastadas las zonas que actualmente sufren de extrema pobreza. Este factor a degenerado precisamente por los problemas generacionales de los territorios ocupados, y la fertilidad minera, clim�tica, y estrat�gica de los territorios mismos.
En cada continente se registran periodos de r�pido crecimiento y otros de estancamiento o franco retroceso. Aunque el nivel escogido como l�nea de pobreza sea cuestionable tanto por su nivel (el famoso d�lar per c�pita diario) como por el hecho de mantenerlo fijo durante periodos bastantes largos es posible afirmar, con mayor seguridad, que s� ha habido una reducci�n de la extrema pobreza en el mundo. En esa tendencia mundial han influido mucho las reducciones de la pobreza en los llamados "Cinco Grandes de Asia" que incluye a China, India, Pakist�n, Indonesia y Bangladesh, que alojan a tres quintos de la poblaci�n en pa�ses subdesarrollados y a dos quintos de los pobres de ingreso.
Sin duda n�tese que las naciones mencionadas anteriormente, son las mas pobladas de la tierra, como tambi�n son las m�s pobres, pero no en recursos. Entonces advi�rtase que los pa�ses m�s ricos del mundo, como son el caso de Finlandia, Noruega, Portugal, Alemania, Estados Unidos, etc., no cuentan tal vez con ciertos recursos muy necesarios como los tienen estas naciones pobres (Debe recordarse que estas naciones n�rdicas europeas tienen varios meses de invierno y noches largas, lo que implica un clima no apto para la agricultura y entonces no cuentan con una agricultura manejable y barata)

Analfabetismo.
Debe considerarse como funcionalmente analfabeta a la persona que no puede emprender aquellas actividades en las que la alfabetizaci�n es necesaria para la actuaci�n eficaz de un grupo y comunidad y que le permiten as� mismo seguir vali�ndose de la lectura, la escritura y la aritm�tica al servicio de su propio desarrollo y del desarrollo de la comunidad.
Es m�s frecuente que un analfabeto se defina como pobre, que como analfabeto, porque para �l es m�s significativo ser un trabajador mal remunerado que no saber leer.
El analfabetismo es un factor relativo, ya que en las sociedades del Tercer Mundo la definici�n de analfabeto se acerca m�s al l�mite inferior del "analfabeto absoluto". En las sociedades industrializadas ser� analfabeto aquel que ignore ciertas complejidades sociales y tecnol�gicas. En todos los casos el analfabeto se encuentra en las capas m�s pobres de la sociedad.
El analfabetismo, seg�n varios estudios lo pueden citar o subdividir como:
Funcional.
No Funcional
Tecnol�gico

Definimos como analfabetos funcionales a aquellos individuos que han tenido la oportunidad de obtener los m�s elementales criterios que le posibilitan leer un texto en su estructura superficial; pero que no pueden traspasar el plano profundo de los mensajes vertidos en el texto le�do.

Conocemos como analfabetos no funcionales a aquellos individuos que no han logrado, ni siquiera, aprender a firmar su nombre, ni han aprendido a leer nada, ni pueden discriminar de manera l�gica y organizada frente a las m�ltiples situaciones de conflicto de su propia realidad social, todo esto visto en t�rminos de lectura y escritura y, en t�rminos racionales e ideol�gicos

El analfabetismo tecnol�gico, es m�s amplio y considerado como muy relativo tambi�n, debido a que el mismo es padecido solo en naciones expuestas al desarrollo tecnol�gico y en el cual se hace necesario que el habitante se prepare tecnol�gicamente. Otros pa�ses no necesitan de tal preparaci�n.

Salud o Problemas de Salubridad.
Se dice que la Salud es el estado del ser org�nico que ejerce normalmente todas las funciones. La Salud es un problema mundial, no-exenta a pa�ses desarrollados o ricos.
Es un tema muy controversial, abierto, y amplio de tratar, debido a que data desde la Salud Publica, Prevenci�n, Educaci�n, Nutrici�n o Alimentaci�n, Medioambiente. En el mismo coactivan estos factores mencionados anteriormente. Algo muy controversial, seg�n podemos analizar, la pobreza como tal trae insalubridad y la insalubridad trae pobreza.
La Salud es un gasto para las naciones, pero es un derecho del ciudadano, y va muy entrelazada a la seguridad nacional de cualquier pa�s. Existe lo que se llama delito contra la salud, y van desde la contaminaci�n de las aguas, contaminaci�n del aire y contaminaci�n por ruido, adulteraci�n de medicinas, falsificaci�n de productos gen�ricos, etc. En todos los pa�ses del mundo, ya existen, por lo menos te�ricamente, leyes que regulan estas problem�ticas.

Problemas migratorios.
Uno de los fen�menos demogr�ficos que modifica directamente el tama�o de la poblaci�n es la migraci�n. Este fen�meno se compone de dos partes: la inmigraci�n (poblaci�n que llega) y la emigraci�n (poblaci�n que se va) y dependiendo si se realiza dentro del territorio nacional o si involucra a otros pa�ses, se denomina interna o internacional.
El fen�meno de la migraci�n a la fecha cada vez m�s se concretiza como la salida m�s viable, para hacer frente al creciente desempleo, marginaci�n y pobreza, toda vez que al optarse por ella, a nuestros migrantes se les presenta un panorama con oportunidades de empleo para todos o cuando menos para la mayor�a de la poblaci�n; mejores salarios y sueldos, mismos que se pagan en d�lares, as� como m�s y mejores expectativas en los niveles de vida, las cuales crecen conforme se adquiere m�s experiencia y con ello seguridad laboral, consolid�ndose a la vez el poder adquisitivo, adem�s de alejarse de un panorama desolador al que se encuentran condenados en su propio pa�s.

Problemas clim�ticos.
Las naciones desde su nacimiento han tenido que adaptarse a su clima, factor muy importante de su infraestructura. El mismo influye en su manera de vestir, comida, nutrici�n, salud, recursos naturales, tipos de vivienda, agricultura, y hasta cierto punto en su tecnolog�a. Los lugare�os de estas zonas tienen que lidiar con un clima �spero, tosco, as� como una mala y desequilibrada nutrici�n, afectando su salud.

Guerras.
Las guerras no son mas que el reflejo de todas estas problem�ticas.
La guerra es una �violencia organizada�. Frente al uso individual y aislado de la violencia, la guerra implica su uso met�dico y organizado por parte de un grupo social(naciones, tribus, Estados, etc.) La guerra ha cumplido casi siempre en la historia del g�nero humano un papel relevante. Hasta la aparici�n del comercio y de la econom�a basada en el intercambio y el mercado, la guerra constituy� el factor econ�mico m�s importante para una naci�n porque le permit�a apropiarse de tierras y esclavos. As�, la guerra ha sido, en cierto sentido, una soluci�n a los problemas de subsistencia de los grupos y sociedades humanas. Pero hoy en d�a los medios t�cnicos han convertido la guerra en un factor desastroso para la econom�a. Estamos, por as� decirlo, ante una soluci�n en la que �todos pierden� (excepto, naturalmente aquellos pa�ses que se dedican a la producci�n y venta de armamento) En la actualidad, s�lo los pa�ses que optan en su interior o en sus relaciones con los dem�s por una soluci�n pac�fica a sus problemas, pueden llevar a cabo un desarrollo social y econ�mico.

Problemas Gubernamentales.
Las dictaduras, para las naciones europeas, �pasaron de moda� hace ya algunos a�os, podr�amos decir que la �ltima fue en Espa�a y trascendi� en una Guerra Civil. En Latinoam�rica, es una especie de fantasma que persigue a las naciones, mientras en Europa el mismo fue erradicado desde sus ra�ces. Latinoam�rica siempre, o todav�a, esta al acecho de quienes aceptan y prefieren este tipo de estamento gubernamental, criticado por unos y aplaudido por otros.
Las dictaduras son un buen ejemplo de explotaci�n humana, territorial, y de enriquecimiento personal de quienes la protagonizan, devastando las riquezas nacionales de una naci�n. A su vez las dictaduras crean un ambiente internacional precario para las naciones, ya que las mismas que mantienen una dictadura, sufren los embargos econ�micos m�s severos del mundo, los ataques pol�ticos m�s controversiales, y tambi�n sufren con mas fuerza el repudio a la ayuda internacional humanitaria.
La Corrupci�n Gubernamental es el modelo de robo moderno, donde no se dejan huellas ni rastros de lo que se robo o se altero. Es casi legal la forma como se produce, existiendo amnist�a tanto pol�tica como diplom�tica para los autores de los hechos. Esto creo una incertidumbre y un quebranto a una econom�a nacional, y un desbalance en los presupuestos alterados, los cuales, debido a su estamento corruptivo, nunca dan a vasto con lo propuesto. Esto deriva en un desequilibrio de clases, y un desequilibrio en el gasto publico, generando pobreza y un bajo desarrollo humano.

Narcotr�fico y lavado de dinero.
El auge del narcotr�fico en todo el mundo, ha motivado una gran preocupaci�n por parte de todos los gobiernos, especialmente el de Estados Unidos, lo cual se ha visto reflejado en las diversas pol�ticas instrumentadas tendientes a luchar con eficacia ante el flagelo. No resulta ajeno que el narcotr�fico se encuentra estrechamente vinculado con el crimen organizado, el terrorismo, y representan una amenaza para las naciones democr�ticas del mundo en desarrollo, debido a que la corrupci�n y la criminalidad resultantes de tales actividades pueden abrumar a las recientes instituciones y sistemas legales. Dentro de los planes de lucha contra el narcotr�fico, Estados Unidos ha desarrollado su estrategia federal, para la prevenci�n del abuso y tr�fico de drogas.
El narcotr�fico esta vinculado muy directamente al lavado de dinero proveniente del mismo. En nuestros d�as, debido a diversas circunstancias, siendo estas de tipo social, econ�mico, falta de �tica y moral, el lavado de dinero es comentario de todos los d�as desde las metr�polis hasta el pueblo m�s peque�o en nuestra querida Latinoam�rica, estas personas que efect�an delitos denominados de �cuello blanco� aprovechan la ignorancia, pobreza y sobre todo la ambici�n al dinero sin esfuerzo caracter�stica no envidiable de la gran mayor�a de nuestros coterr�neos, este problema se manifiesta en los grandes negocios fraudulentos y en la elevada criminalidad pol�tica y financiera, situaci�n que no demos permitir y debemos luchar para desmantelar los para�sos fiscales y bancarios, as� como las asociaciones estafadoras, corruptas y la complicidad objetiva de las autoridades pol�ticas.

Prostituci�n.
Se define como la pr�ctica sexual o coito realizados con fines de lucro o mediante el pago de un precio. Se le describe como "la profesi�n m�s antigua del mundo", pues se la observa en las m�s remotas culturas. A partir del cristianismo, se le concibe como un mal necesario, criterio que conserva la sociedad capitalista. Sus causas son complejas, confluyendo en ellas factores psicol�gicos, sociales y econ�micos. Con miras a erradicarla, y sin resultados, se ensayan sistemas jur�dicos (abolicionismo, prohibicionismo, y reglamentarismo)
En la mayor�a de las legislaciones, no es considerado delito, aunque algunas de sus actividades conexas reciban sanci�n penal.
En el �mbito internacional, se define y persigue la trata de blancas, tr�fico de mujeres entre pa�ses para aprovisionar los prost�bulos. En el plano interno, se crean figuras delictivas espec�ficas: contagio ven�reo, corrupci�n de menores etc.
En las sociedades contempor�neas, se generan distintos niveles:
Alta prostituci�n, en que la actividad no se desarrolla en t�rminos exclusivos o se disfraza con ciertos trabajos o profesiones (modelos, artistas de variedades y cine, etc.)
Mediana prostituci�n, ejercida profesionalmente, agrupada en prost�bulos o cooperativas de prostitutas o ambulante; baja prostituci�n, centrada en prost�bulos o ambulante.
Prostituci�n clandestina, que abarca much�simas posibilidades de ejercicio (ficheras, artistas de clubes nocturnos, etc.) Cada uno de estos niveles sirve a una clase social determinada y tiene variantes en cuanto a trato, precio, y condici�n sanitaria.
Prostituci�n homosexual es la ejercida por varones y reviste diversas formas: la del homosexual pasivo, que cobra sus servicios, y la del activo, que cobra a los pasivos.
Prostituci�n masculina es la ejercida por varones que atienden a mujeres, cobrando por sus servicios sexuales.
Para algunos, el matrimonio por inter�s ser�a una forma de prostituci�n.
Otra definici�n de prostituci�n, es cuando un hombre o una mujer tienen relaciones sexuales con otras personas a cambio de una remuneraci�n de tipo econ�mico. En la actualidad muchos j�venes han ingresado a la prostituci�n, por que los han obligado o por que lo consideran como una opci�n.
El fen�meno es universal. Algunos lo conectan solamente con factores econ�micos, mientras otros, lo analizan desde el �mbito psicol�gico y los problemas emocionales.
Es un mal social muy dif�cil de controlar o extinguir ya que involucra muchos factores heterog�neos de la sociedad y de la psiquis del ser humano. Las cifras �conocidas� son alarmantes y cada vez mayores.

Abuso Infantil.
No todo el trabajo infantil, evidentemente, es tan repugnante como las formas m�s peligrosas y explotadoras. Incluso los m�s fervientes partidarios del no-trabajo infantil reconocen que tareas apropiadas pueden aportar a los ni�os habilidades y responsabilidades, mantener unidas a las familias y contribuir a los ingresos familiares.
La Convenci�n sobre los Derechos de la Infancia, firmada en 1989 por todos los pa�ses excepto la Islas Cook, Somalia, Om�n, Suiza, los Emiratos �rabes Unidos y EUA, obliga a los gobiernos a proteger a los ni�os de "la explotaci�n econ�mica y de realizar ning�n trabajo que pueda ser peligroso o interferir en la educaci�n del ni�o, o que sea peligroso para la salud f�sica, mental o espiritual del ni�o o para su desarrollo social."
La explotaci�n infantil es al mismo tiempo consecuencia y causa de la pobreza, aunando todas las miserias.
Agotamiento para vivir y trabajar, analfabetismo, enfermedades y malnutrici�n, envejecimiento precoz. Es el momento de romper esta espiral, que muchos se obstinan en considerar como una inevitable fase de crecimiento de las sociedades en v�as de desarrollo.
Es evidente que existe una relaci�n entre el trabajo infantil y la pobreza, puesto que los ni�os que trabajan son casi exclusivamente pobres. Pero la pobreza no es la causa del trabajo infantil; el hecho de que la proporci�n de trabajo infantil var�e dram�ticamente entre pa�ses de niveles similares de desarrollo econ�mico lo demuestra. En China, por ejemplo, ha habido muy poco trabajo infantil en las �ltimas d�cadas, seg�n fuentes diplom�ticas de EUA, porque tomaron la decisi�n pol�tica de mandar los ni�os a la escuela. Lo mismo ha ocurrido en el estado Kerala, en la India, que lo ha pr�cticamente abolido. De estos dos ejemplos se deduce que el trabajo infantil s�lo puede existir si es tratado como aceptable cultural y pol�ticamente.
La mayor�a de los ni�os que trabajan a tiempo completo lo hacen en el sector agr�cola comercial, pero hay ni�os trabajando en multitud de sectores: servicio dom�stico, miner�a, pesca de gran profundidad (buceadores), construcci�n, material deportivo, calzado deportivo, equipamiento quir�rgico, cerillas y pirotecnia, carb�n vegetal, f�bricas de cristal y cer�mica.


CONCLUSI�N.

La Lucha contra la pobreza abarca tres grandes renglones:
Primero, los pa�ses en v�as de desarrollo tienen que embarcarse en estrategias que les ayudar�n a conseguir estos objetivos. Los miembros de gobierno tendr�n que prestar particular atenci�n en �reas de pobreza y desarrollo social.
Segundo, los donantes y las agencias internacionales deben apoyar a los pa�ses que demuestran determinaci�n en adoptar los retos de los objetivos del Siglo XXI.
Tercero, las agencias internacionales deben trabajar con pa�ses en v�as de desarrollo para fortalecerles la capacidad de observar el progreso en los resultados. Esto requerir� asegurar que la infraestructura estad�stica en pa�ses claves sea adecuada para realizar encuestas y analizar los resultados, adem�s de asegurar que hay capacidad para realizar estudios participativos y escuchar la voz de los pobres.

Aceleramiento del crecimiento econ�mico
� Acelerar el crecimiento econ�mico. El crecimiento es el arma m�s poderosa en la lucha para mejorar la calidad de vida. Un crecimiento m�s r�pido requerir� pol�ticas que estimulen la estabilidad macroecon�mica, que muevan recursos hacia sectores m�s eficientes y que se integren con la econom�a global. Mejoramiento de la distribuci�n del ingreso y la riqueza
� Mejorar la distribuci�n del ingreso y de la riqueza. Los beneficios del crecimiento para los pobres pueden erosionarse si la distribuci�n del ingreso empeora. Sin embargo, las pol�ticas dirigidas a una mejor distribuci�n del ingreso no se han entendido bien; por lo tanto, aprender m�s sobre el impacto de estas pol�ticas sobre la distribuci�n debe ser prioritario.
Aceleraci�n del desarrollo social
� Acelerar el desarrollo social. Los indicadores sociales se beneficiar�n de los adelantos en el crecimiento econ�mico y en la distribuci�n del ingreso y de la riqueza, pero todav�a queda espacio para pol�ticas que se centran en intervenciones que tienen gran impacto sobre la salud y la educaci�n. Las prioridades en la lista son la educaci�n femenina, el acceso a agua potable y salud, la inmunizaci�n para los ni�os, as� como la protecci�n de los m�s vulnerables.

Si pudi�ramos combinar una serie de actividades, tanto las que debemos realizar los gobernados como las obligaciones de los gobernantes, en beneficio de nuestras respectivas Rep�blicas, fomentando el crecimiento econ�mico, revolucionando la educaci�n p�blica, efectuando una verdadera y tit�nica labor en salud y salubridad, luchar por la protecci�n del medio ambiente y de los recursos naturales, sean renovables o no, respetar los derechos individuales de los habitantes, y combatir la delincuencia, criminalidad y la inseguridad, as� como acabar con la corrupci�n e impunidad que reinan en nuestras sociedades, estamos seguros que estos pasos son los correctos y que nos conducir�n a mejorar las condiciones sociales.
Si no consideramos las condiciones reales de nuestras poblaciones, irrealidades seguiremos compartiendo, al igual que las demagogias de nuestros pol�ticos, son las causas de la indiferencia a la participaci�n c�vica y pol�tica en nuestras naciones.
Somos seres humanos de carne y hueso no cifras irreales del producto interno bruto.
De qu� diablos le sirven a Jos� y Mar�a, y a los millones de seres humanos en el mundo, que las cifras macroecon�micas sean maravillosas y que las reservas en d�lares est�n m�s all� de cualquier expectativa, si en el bolsillo de los �Juanes� no hay un solo c�ntimo y en la cocina de los millones de madres de familia como Mar�a no hay m�s que apenas una hierbas y agua contaminada.

Reducir y acabar con la pobreza, consiguiendo el desarrollo sostenible de nuestras sociedades, es posible y tangiblemente apropiado solamente si nos enfocamos en un criterio eminentemente integral.
Y si anteponemos a las cifras y estad�sticas al ser humano como sujeto y objeto del desarrollo.
Para lograr reducir la pobreza, y que esta acci�n sea igual al desarrollo sostenible que necesitan nuestros pa�ses, necesitamos cambiar de direcci�n al respecto y, dejando por un lado las cifras y los numeritos m�gicos, debemos establecer cu�les son y han sido los obst�culos, frenos y contrapesos que impiden el �xito en esta lucha desigual contra la pobreza, para luego de ello aplicar una estrategia alternativa para erradicar la miseria, el atraso, las desigualdades, exclusiones e inopia que sufre nuestra gente y lograr, s�lo as�, con esas reducciones en la pobreza, el desarrollo indispensable del ser humano.


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