Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 1696-8360

EPISTEMOLOGÍA ECONÓMICA DEL PENSAMIENTO NEOKEYNESIANO


Idana Beroska Rincón Soto (CV)
investigacion.i@hotmail.com
Oscar Torres Yarzagaray (CV)
Universidad del Zulia





Resumen

El presente artículo tiene como finalidad analizar la corriente del pensamiento neokenesiano desde su visión epistemológica desde las ciencias económicas.  Dentro del contexto del desarrollo de esta escuela del pensamiento, y atendiendo a las propuestas keynesianas, alude que los gobiernos de los países industriales iniciaron una activa política de intervención aumentando progresivamente sus gastos y el peso del sector público. El keynesianismo fue adoptado como paradigma dominante en todas las universidades occidentales, liderada por las propuestas de Samuelson quien realiza la síntesis teórica entre las diversas corrientes dando lugar al neokeynesianismo como una fusión de la teoría neoclásica con la keynesiana. La síntesis neoclásica, término introducido por Samuelson refiere el proyecto de integrar las visiones neoclásicas con la keynesiana. Una tesis central de esa síntesis es que uno de los objetivos principales tanto de los gobiernos como de los bancos centrales es la obtención y mantenimiento del pleno empleo, a fin de asegurar que la noción neoclásica de la escasez de recursos tenga validez práctica.

Palabras clave: pensamiento económico, keynesianismo, neokeynesianos, epistemología economica.

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Rincón Soto, I. y Torres Yarzagaray, O.: "Epistemología económica del pensamiento neokeynesiano" ,en Contribuciones a la Economía, julio 2013, en www.eumed.net/ce/2013/keynesianismo.html


La escuela neokeynesia restaura el debate científico en los temas macroeconómicos de mayor relevancia como lo son el crecimiento, los ciclos económicos, salarios eficientes, la regulación de los mercados, política monetaria y política fiscal, encabezado por Mankiw, Romer y Phelp, todas estas variables concebidas en escenarios totalmente diferentes a los de Keynes en el surgimiento de su teoría general. No obstante, la teoría keynesiana domino el pensamiento y la política económica por casi 30 anos desde 1939-1975 (Guerra, 2012), el aporte sustancial de Keynes fue proponer la solución del desempleo a través de la demanda efectiva y el gasto publico orientado a inducir la inversión productiva por parte del sector privado. La teoría de Keynes represento entonces una teoría del empleo y a largo plazo, en una teoría del crecimiento, es decir, en una teoría para el aumento de la oferta agregada.

Dado que las posturas de Keynes no respondieron en los anos 1975 y 1978, ya que el gasto publico no solucionaba el problema del empleo y provocaba un aumento sustancial en el proceso inflacionario y el paro, el núcleo teórico de Keynes agoto toda posibilidad de responder a problemas específicos debido a la poca capacidad predictiva y de expectativas para encontrar instrumentos de control de políticas por parte del Estado, por tal motivo, dio lugar al surgimiento de nuevas propuestas, teorías, que atacaban los postulados de Keynes y por otro lado teorías que replanteaban e hicieron una revisión del pensamiento keynesiano.

Ante estos escenarios, surge la llamada escuela de los neokeynesianos, los cuales nacen en un entorno donde declina el monetarismo y decae el neoliberalismo anos 80 al 2000. Plantean en principio una teoría del crecimiento avanzado con poblaciones de alta educación y por otro lado dando importancia cambios tecnológicos, así como también complementando los fundamentos microeconómicos ausentes en el pensamiento keynesiano, incorporando la importancia y el comportamiento de los mercados, las expectativas de la población y empresarios en los modelos de políticas publicas.

Se convierte así en uno de los paradigmas más visibles en las últimas décadas, el neo keynesianismo o la escuela neokeynesiana, surgiendo como una síntesis de las ideas macroeconómicas de Keynes y de los postulados microeconómicos de la escuela neoclásica, y se convierte en una escuela ortodoxia de la economía.

No debe confundirse con la escuela llamada Nueva Economía Keynesiana. La nueva economía keynesiana o nuevo keynesianismo es una escuela del pensamiento económico que busca proveer fundaciones microeconómicas a la economía keynesiana. Se desarrolló como respuestas a las críticas a la macroeconomía keynesiana realizada por los seguidores de la llamada Nueva Macroeconomía Clásica.

De acuerdo con David Colander, para el nuevo keynesianismo la preocupación neoclásica y neokeynesiana con flexibilidad de precios y salarios es irrelevante. En su lugar, se concentra en fallas de coordinación institucional o sistemática, macroexternalidades e interdependencia de los factores y elementos económicos, lo que lleva al reconocimiento de múltiples puntos de equilibrio económico, todo lo cual cambia la naturaleza del debate macroeconómico.

De acuerdo con los proponentes originales del término - Mankiw y Romer - el Nuevo Keynesianismo se caracteriza por dos conceptos centrales: La aproximación no acepta la dicotomía clásica y la aproximación asume que fallos de mercado son cruciales para comprender fluctuaciones en el mismo.

Al igual que el nuevo clasicismo, asume que tanto los hogares como las empresas se comportan de acuerdo con la teoría de las expectativas racionales (de Muth y Lucas), pero el análisis nuevo keynesiano asume que las fallas de mercado existen y tienen consecuencias reales. Entre esas fallas esta la pegosidad, inercia o rigidez de tanto precios como salarios. En otras palabras, que ni precios ni salarios responden inmediatamente a cambios en el mercado. Esa pegosidad de precios y salarios y las otras fallas presentes en el modelo implican que la economía puede fallar en obtener pleno empleo. Consecuentemente -se alega- la implementación de políticas de estabilización por parte de los gobiernos y bancos centrales - políticas fiscales y políticas monetarias- llevara a resultados macroeconómicos más eficientes de acuerdo con Pareto que políticas del laissez faire.

Dentro de los autores más influyentes con sus propuestas teoricas estan: William Baumol, Ben Bernanke, John Hicks, Paul Krugman, Franco Modigliani, Robert Mundell, Paul Samuelson, Robert Solow, Joseph E. Stiglitz. Derivando inspiración de esa perspectiva, autores tales como John B. Taylor, Gregory Mankiw, David Romer, Olivier Blanchard, Nobuhiro Kiyotaki, y Michael Woodford, buscaron mostrar que factores microeconómicos pueden tener efectos al nivel macroeconómico. Específicamente, que la rigidez o inercia de sueldos y precios dificulta ese vaciamiento de mercados, y consecuentemente, impide la implementación de un equilibrio de largo plazo. Esta aproximación ha llegado a ser llamada "Nuevo keynesianismo".

En ese orden, la primera generación busca unificar las ideas de la escuela austriaca y de Marshall, y la siguiente generación centro su estudio en dar al pensamiento macroeconómico de Keynes un fundamento microeconómico., lo que dio lugar al enfoque monetarista y otras versiones conservadoras de la macroeconomía y la síntesis neoclásica.

Sus pioneros, Geroge Mankiw, David Romer y Edrnurd Phelp, pensadores que conformaron los inicios de las teorías de la escuela neokeynesiana. Se considera que Romer contribuyó en gran medida con el retorno de la ciencia económica en la línea del crecimiento económico. Romer consideraba que una economía cuya población tuviera una educación adecuada no tiene rendimientos decrecientes, estimando el nuevo factor del crecimiento durante la tercera revolución industrial (Guerra, 2012).

En líneas generales, los aportes teóricos provienen aun de modelos de crecimiento Romer, y los fundamentos microeconómicos del pensamiento keynesiano. Esta escuela no posee modelos para políticas de estado, aunque el modelo de crecimiento también presentado por Solow con un gran aporte a la ciencia económica.

El modelo general de crecimiento de Romer considera cuatro factores determinantes para el crecimiento: la tecnología, el capital, el trabajo y el capital humano. Estos insumos son utilizados generando valor agregado en tres sectores: el sector investigación, el sector de bienes de capital y el sector de bienes finales. Dicho modelo define una tasa de crecimiento de equilibrio, cuya magnitud depende crucialmente de la asignación de capital humano, entre las actividades de investigación y producción, y de la asignación de del producto final entre consumo e inversión.

Aunado a lo anterior, y dado los aportes importantes de Romer, en la misma línea Mankiw y Phelp complementan las teorías de la escuela neokeynesiana a través del estudio de los ciclos económicos y de la regulación de los mercados. En ese sentido, el principal campo de investigación de los neokeynesianos es que los ciclos son desviaciones temporales de la economía y que la política fiscal y monetaria son herramientas de influencia decisiva en el sector real, incorporan así las expectativas a la modelación macroeconómica.

La escuela neokeynesiana considera que el mercado debe fijar los precios y los salarios y no el Estado, siendo solo necesario en periodos de guerras, crisis o depresiones tal como fue concebido por Keynes, cuya intervención permitiría minimizar el impacto de estas eventualidades en la economía. Los salarios deben fijarse en un entorno de progreso y desarrollo tecnológico, los salarios deben ser generados por la productividad del trabajo. Es así como los neokeynesianos centran el debate de pensamiento económico en premisas tales como: salarios eficientes, empleo de calidad, mercado competitivo, y regulación de los ciclos por políticas fiscales  monetarias.

Dentro del contexto del desarrollo de esta escuela del pensamiento, y atendiendo a las propuestas keynesianas, los gobiernos de los países industriales iniciaron una activa política de intervención aumentando progresivamente sus gastos y el peso del sector público.

El keynesianismo fue adoptado como paradigma dominante en todas las universidades occidentales. Esta vez lidera las propuestas Paul Samuelson el que realiza la síntesis teórica entre las diversas corrientes dando lugar al neokeynesianismo como una fusión de la teoría neoclásica con la keynesiana. La síntesis neoclásica, término introducido por Samuelson refiere el proyecto de integrar las visiones neoclásicas con la keynesiana. Una tesis central de esa síntesis es que uno de los objetivos principales tanto de los gobiernos como de los bancos centrales es la obtención y mantenimiento del pleno empleo, a fin de asegurar que la noción neoclásica de la escasez de recursos tenga validez práctica.

La primera generación de economistas que siguió a Keynes se concentró en combinar sus ideas con las del paradigma dominante en esa época, el neoclasicismo, específicamente las percepciones de Alfred Marshall, Léon Walras y Arthur Pigou. Entre los neokeynesianos se destacaron John Hicks, Franco Modigliani; James Tobin y Paul Samuelson.

Entre esos desarrollos se destacan el famoso Modelo IS-LM de Hicks y el libro "Foundations of Economic Analysis" de Samuelson, que constituyeron la base de la educación de generaciones de economistas. A nivel más avanzado, se destaca las modificaciones que Samuelson, Modigilani y otros introdujeron a la Economía del bienestar.

En los setenta se desbordó una serie de desarrollos económicos que sacudieron la teoría neokeynesiana, particularmente la existencia de la estanflación. El resultado fue una serie de nuevas ideas para proporcionar herramientas al análisis keynesiano que fueran capaces de explicar esos eventos económicos, dándole al pensamiento macroeconómico una base microeconómica.

Mientras los nuevos clásicos sugieren que los ajustes de precios y salarios pueden obtener una situación de pleno empleo estable en el corto plazo, los nuevos keynesianos sugieren que ese equilibrio solo es obtenible -dado la pegosidad de sueldos y precios- en el largo plazo y a través de la acción de autoridades fiscales y monetarias. La percepción nuevo keynesiana del largo plazo es que puede ser un periodo realmente largo, quizás inalcanzable en la practica (en la medida que fluctuaciones previas modificaran continuamente la situación).

Consideraciones finales

Los modelos macro econométricos keynesianos fracasaron como imitaciones del comportamiento de las economías reales en los años setenta. Tampoco podrán usarse para simular las consecuencias de la política económica porque su estructura no permanece invariante cuando cambia la política económica. Los modelos clásicos superaron estas dos limitaciones. Estudian las decisiones de hogares y empresas plenamente racionales y aceptan la disciplina que impone el supuesto de que los precios son completamente flexibles y vacían instantáneamente los mercados.

Sin embargo, este supuesto limita de una forma fundamental la aplicabilidad de los modelos clásicos: el ajuste inmediato de los precios hace que en los modelos clásicos puros la política monetaria no tenga efectos reales de ningún tipo. Esta conclusión de los modelos clásicos es completamente inaceptable para los bancos centrales porque pone en entredicho la razón fundamental de su existencia. Aunque el consenso no sea completo, la mayoría de los especialistas en economía monetaria creen que a corto plazo la política monetaria si tiene efectos reales (Guerra, 2012).
Para justificar esta creencia se mencionan los costes de información, los retrasos en la implementación de las políticas, los errores en la medición de los datos agregados y otras rigideces que están clamorosamente ausentes de los modelos clásicos. Esta ausencia de rigideces explicaría la incapacidad de los modelos clásicos par imitar el comportamiento de las principales series monetarias de las economías reales y sus respuestas antes las intervenciones de las autoridades monetarias. Los modelos neokeynesianos se aprovechan de este vacío. Estos modelos incorporan las principales características del comportamiento individual de los modelos clásicos —sus hogares y sus empresas resuelven problemas dinámicos y estocásticos explícitos y tienen expectativas plenamente racionales— pero se distinguen de los modelos clásicos en sus formas de modelizar el comportamiento agregado. Típicamente los modelos neokeynesianos suponen que los precios son regidos.

Además, abandonan el supuesto de la competencia perfecta y suponen que las empresas tienen un cierto poder de mercado. También suelen incorporar otras rigideces nominales y reales. El ajuste parcial de los precios y cada una de las rigideces añade un grado adicional de libertad al sistema. Lo que estos modelos pierden en coherencia interna si los comparamos con los modelos clásicos, lo ganan en bondad de ajuste al comportamiento de los datos. Con todas sus limitaciones, los modelos neokeynesianos son los mejores modelos disponibles para imitar el comportamiento observado de las series nominales de las economías reales y simular las consecuencias de las políticas monetarias. Los servicios de estudios de los principales bancos centrales utilizan las predicciones de estos modelos en sus informes y recomendaciones.

Los economistas keynesianos que diseñaron los grandes modelos macro econométricos de los años cincuenta y sesenta del siglo veinte también estaban completamente convencidos de la bondad de ajuste de sus modelos y de la calidad de sus predicciones. Entretanto, en las últimas tres décadas, la macroeconomía dinámica ha dado pasos de gigante en su esfuerzo por construir economías simuladas cada vez más útiles y convincentes.

Lo enconado de la controversia entre los investigadores clásicos y neokeynesianos nos garantiza que los nuevos avances que sin duda alguna se van a producir en los años venideros van a ser realmente apasionantes..También hay que decir q en los últimos años no en todas las economías se están utilizando los modelos neokeynesianos, que si bien tanto economistas neoliberales y neokeynesianos tienen raíces muy cercanas, hay nuevos términos que los distancian, entre ellos lo nuevos efectos de los shocks dudosamente probados como estructurales y la inconsistencia de la evidencia microeconómica. Los autores también hacen una clara distinción entre los modelos macroeconómicos en su forma reducida y los modelos de shock estructural, indicando que estos últimos son los únicos capaces de predecir, dado que tienen características particulares, a saber; la inclusión de los Shocks que pueden ser invariantes respecto a las políticas a adoptarse y estos no pueden ser incluidos en las formas reducidas.

Finalmente los autores convienen que la naturaleza no estructural de cierta clase de shocks que influyen sobre los ciclos económicos. El tema de la persistencia de la inflación, es considerada por estos autores como dudosa, en los modelos estructurales modernos, debido que han presentado cierta inconsistencia con las acciones de las firmas(microeconómico), por ello no es posible el análisis de los procesos deflacionarios (el otro extremo), llevando a errores de interpretación a los investigadores neokeynesianos.

El mismo ímpetu por encontrar fundamentos microeconómicos explicativos de los resultados macroeconómicos motivó el desarrollo de la Escuela Neokeynesiana que, básicamente, ofrece un conjunto de explicaciones acerca de la desviación de la producción de sus posiciones de pleno empleo. Este enfoque intenta explicar la existencia de mercados que no se vacían en términos de equilibrio (por ejemplo, introduciendo los supuestos de competencia imperfecta en los mercados de bienes y servicios y de trabajo) y la rigidez de los precios, de los salarios y de la oferta de crédito en términos de procesos de elección en contextos de información asimétrica.

Los modelos macroeconómicos resultantes generan conclusiones keynesianas: posibilidad de desempleo involuntario y justificación para la intervención pública en la economía. No obstante, para algunos autores –básicamente para los economistas postkeynesianos e institucionalistas, y aunque el punto de partida de la corriente neokeynesiana es una crítica al enfoque neoclásico, el modo de pensamiento subyacente en esta escuela es el mismo que el de la Economía más ortodoxa, al centrar su atención en sistemas cerrados en equilibrio. Por esta razón, la escuela es incluida, habitualmente, dentro de la corriente principal (Dow, 1996; Mair y Miller, 1991).

Para Galbraith, la economía neoclásica o neokeynesiana tiene una falla decisiva, aunque proporcione oportunidades ilimitadas de mayores refinamientos. No ofrece soluciones útiles a los problemas económicos que confronta la sociedad moderna. y estos problemas son impertinentes: no se ocultarán y morirán como un favor a nuestra profesión. Ningún arreglo para la perpetuación del pensamiento es seguro si ese pensamiento no entra en contacto con los problemas que se supone debe resolver.

Las características más conocidas de la economía neoclásica y neokeynesiana son los supuestos que eliminan del estudio al poder y, con ello, al contenido político. La empresa comercial está subordinada a lo que disponga el mercado, y por lo tanto al individuo o la unidad familiar. El estado está subordinado a lo que disponga el ciudadano a excepciones, pero en relación con una regla general y controladora, y la teoría neoclásica esta firmemente arraigada a la regla. Si la empresa está subordinada al mercado -si éste es su amo-, no tendrá poder que ejercer en la economía, salvo en la medida en que beneficie al mercado y a consumidor. Y aparte de la influencia que pueda obtener para modificar el comportamiento de los mercados, la empresa no puede ejercer poder sobre el Estado porque en este caso es el ciudadano quien manda.

La debilidad fundamental de la economía neoclásica y neokeynesiana no reside en el error de los supuestos por los que elude el problema del poder. La capacidad para sostener creencias erróneas es muy grande especialmente cuando ello coincide con la conveniencia. Pero al eludir el poder -al convertir a la economía en una disciplina no política- la teoría neoclásica destruye, por el mismo proceso, su relación con el mundo real. Además, los problemas de este mundo están aumentando en número y en la profundidad de su aflicción social. En consecuencia, la economía neoclásica y neokeynesiana está relegando a sus protagonistas a la "banca" social, donde no deciden ninguna jugada o aconsejen jugadas equivocadas.

Específicamente, la exclusión del poder y de su concomitante contenido político de la economía hace que ésta sólo pueda vislumbrar dos problemas económicos intrínsecos e importantes. Uno de ellos es el problema microeconómico de la imperfección del mercado -más concretamente, del monopolio u oligopolio en los mercados de productos o factores- que conduce a aberraciones en la distribución de los recursos y el ingreso. El otro es el problema macroeconómico del desempleo o la inflación, de una deficiencia o exceso de la demanda agregada de bienes y servicios, incluyendo la asociada a efectos monetarios. Y en ambos casos el fracaso es dramático. La economía neoclásica lleva a la solución errónea del problema microeconómico y a ninguna solución del problema macroeconómico. Al mismo tiempo, deja de analizar en gran medida toda una constelación de otros problemas económicos urgentes.

La comunidad advierte ahora claramente, y lo mismo hacen los economistas cuando no les nubla el entendimiento la doctrina profesional, que las áreas más prominentes del mercado oligopólico -automóviles, caucho, productos químicos, plásticos, alcohol, tabaco, detergentes, cosméticos, computadoras, medicamentos espurios, la aventura espacial- no están experimentando un desarrollo lento sino rápido, no padecen del uso inadecuado, sino excesivo, de recursos. Y un instinto poderoso nos dice que en algunas áreas monopólicas y oligopólicas, especialmente en la producción de armas y de sistemas armamentistas, el uso de recursos es peligrosamente exagerado.

El fracaso macroeconómico ha sido, si acaso, más embarazoso. Salvo en su manifestación estrictamente mística en una rama de la teoría monetaria, la política macroeconómica moderna depende del mercado neoclásico para su validez y funcionamiento. El mercado, ya sea competitivo, monopólico y oligopólico, constituye el indicador último y autorizado para la empresa que busca elevar al máximo su beneficio. Cuando la producción y el empleo son deficientes, la política requiere que aumente la demanda agregada; ésta es una orden para el mercado, ante el cual reaccionarán a su vez las empresas.

Cuando la economía llega al nivel de la capacidad efectiva de las plantas y de la fuerza de trabajo, o se aproxima al mismo, y la inflación se convierte en el problema social importante, el remedio se invierte. La demanda se constriñe; el resultado es un efecto inicial sobre los precios u otro más tardado a medida que la fuerza de trabajo excedente busca empleo, las tasas de interés bajan y los menores costos de los factores producen precios estables o menores. 

Dentro de los factores microeconómicos de interés incluyen el estudio de las Imperfecciones en el mercado de créditos, Fallas de coordinación. Con pocas excepciones, tanto los precios como los salarios son fijados a través de una economía sin coordinación entre si. En ese sentido, esto por un lado origina una inercia en esos precios y salarios. Adicional -o alternativamente- da origen a precios y salarios que pueden estar fuera de la variación normal. Esto a su vez puede generar a una recesión. Adicionalmente, puede ocasionar una variedad de multiplicadores de demanda agregada y posiblemente producir una multiplicidad de puntos de equilibrios.

Referencias

BLANCHARD, Oliver. 2006. Macroeconomía. 4ta edición. Prentice Hall. España. Traducción: Esther Rabasco Espáriz.

GALBRAITH, John Kenneth. 1972. Alocución presidencial ante la octogésima quinta reunión de la Asociación Económica Norteamericana. Toronto, Canadá, diciembre. En el Trimestre Económico México, Fondo de Cultura Económica. Versión al castellano de Eduardo L. Juárez. 

GUERRA H., Geovanny D. 2012. La escuela neokeynesiana: el desarrollo esta dado en la inversión del capital humano. Universidad Central de Ecuador. Quito.


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